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Enero 2015

UNA VISIÓN GENERAL DE LA BIODIVERSIDAD, SUS RIESGOS Y CONSERVACIÓN EN PAISES MEGADIVERSOS

A General Vision of Biodiversity, Risks and Conservation in Megadiverse Countries



Alfredo Ramos Vázquez

Universidad Virtual del Estado de Guanajuato

aramosvr@hotmail.com


La biodiversidad de nuestro planeta es el resultado de millones de años de evolución, a través de la cual se han originado una gran variedad de formas y tamaños de organismos, por lo que estamos en uno de los periodos más ricos en diversidad de especies, a través de la historia de nuestro planeta. Estas aún no han sido descritas en su totalidad, por lo que se requiere de un gran esfuerzo para realizar dicho trabajo. Sin embargo, uno de los problemas más grandes que tenemos actualmente, a nivel mundial es la pérdida de biodiversidad, que ha sido resultado de:

  1. la degradación, contaminación, disminución y destrucción del hábitat,

  2. la caza y extracción ilegal de plantas y animales,

  3. la introducción de especies invasoras no nativas a múltiples regiones y el denominado cambio climático. Esta situación ha sido producto de la actividad humana, particularmente en los últimos cincuenta años, debido a nuestro modelo de desarrollo y al crecimiento poblacional (Millennium Ecosystem Assessment, 2005). Por tal motivo, debemos preguntarnos hacia donde nos dirigimos y cuáles son los puntos positivos y negativos que existen, para conservar la biodiversidad. Este análisis se basa en los países megadiversos, ya que éstos albergan el 75 por ciento de las especies que existen en el planeta (Mittermeier y Goettsch-Mittermeier, 1997) y sólo considera las áreas terrestres (bosques). El tema por sí mismo es complejo, debido a que incluye muchos elementos que involucran aspectos sociales, económicos, culturales y biológicos; así como diversas visiones para resolver problemas a través de los científicos, políticos, grupos indígenas y otros actores sociales.

El número de países megadiversos considerados por los expertos varía dependiendo del autor, ya que para algunos hay doce mientras que para otros existen diecisiete. Estos países se encuentran distribuidos de la siguiente forma en el planeta: en América encontramos a Brasil, Colombia, Ecuador, Estados Unidos, México, Perú y Venezuela; en África a Madagascar, República Democrática del Congo y Sudáfrica; en Asia a China, Filipinas, India, Indonesia y Malasia y finalmente, en Oceanía a Australia y Papúa Nueva Guinea.

El primer punto de este escrito, es el relacionado con la población humana, ya que el crecimiento y desarrollo de ésta en los últimos cincuenta años, ha originado el deterioro de los ecosistemas como nunca se había visto en la historia humana, provocando un efecto negativo sobre la biodiversidad (Millennium Ecosystem Assessment, 2005). Actualmente, la población mundial es mayor de siete mil millones de habitantes, encontrando que los países megadiversos cuentan con un poco más de la mitad de la población mundial (3,925,031,703 personas), siendo China y la India los que presentan valores poblacionales extremadamente altos (tabla 1), los cuales junto con Indonesia y Filipinas presentan las densidades poblacionales más elevadas. Y aunque estos países no presentan las tasas de crecimiento más altas (con excepción de Filipinas), algunos de éstos seguirán creciendo, particularmente la India que de acuerdo con las proyecciones, se convertirá en el país más poblado para el año 2030 (National Geographic Magazine, 2011). Así mismo, la situación de Filipinas es grave, debido a que su tasa de crecimiento es alta. Si a esto le agregamos, que algunos de los países megadiversos seguirán creciendo y que nueve de éstos presentan del 36 al 87% de su población en el área rural, encontramos que la población aumentará, lo cual ejercerá una enorme presión sobre los recursos naturales y en particular sobre los bosques. En relación al modelo de desarrollo dominante en nuestro planeta, encontramos que la gran mayoría de estos países pretende continuar creciendo a costa del deterioro del ambiente natural, por lo que la situación de los bosques y en general de los ecosistemas naturales no es nada alentadora y por el contrario se visualiza su deterioro.

Con respecto, a la superficie forestal encontramos que todos los países megadiversos presentan grandes extensiones de bosque (tabla 2). Los países con mayor superficie forestal son: Brasil, Estados Unidos, China, República Democrática del Congo y Australia que en conjunto tienen 13, 338,400 km2 de bosque; aunque mención especial deben tener Brasil, República Democrática del Congo, Colombia, Indonesia, Malasia, Papúa Nueva Guinea, Perú y Venezuela ya que presentan bosque en más del 50 por ciento de su territorio, lo cual implica que lo han conservado, en particular Brasil, Papúa Nueva Guinea y Perú cuya superficie forestal consta principalmente de bosques primarios, los cuales ocupan más del 90 ciento de su área forestal; en menor proporción pero a esta lista de tres países hay que agregarles Indonesia y México, debido a que mantienen más del 50 por ciento de su área forestal con bosques primarios. Estos bosques son esenciales y se caracterizan por tener la mayor diversidad de especies terrestres, por lo que, para mantener la diversidad biológica es necesario conservar este tipo de vegetación en todo el mundo (Gibson et al., 2011). Además, estos cinco países muestran alta diversidad cultural con una gran variedad de grupos étnicos, lo cual confirma la relación entre pueblos indígenas y biodiversidad que ha sido mencionada por varios autores (Oviedo et al., 2000; Maffi, 2005 y 2007), quienes describen que la mayoría de los países megadiversos presentan alta diversidad cultural. Ante esta situación debemos reconocer la cultura desarrollada por estos pueblos indígenas, ya que respeta la naturaleza; así mismo, debemos combinarla con los esquemas actuales de conservación, debido a que gran parte de los bosques primarios se encuentran en los territorios de los pueblos indígenas y áreas naturales protegidas.

En relación a la deforestación, encontramos que once países redujeron su área forestal en la década de 1990 al 2000 (tabla 3), siendo Brasil, Ecuador, Indonesia, Madagascar, Malasia, México, Papúa Nueva Guinea, República Democrática del Congo y Venezuela los que más superficie forestal perdieron. Para el periodo del 2000 al 2005 se les unió Australia y lo mismo ocurrió para el periodo 2005 al 2010. Algunos de estos países tienen tasas de pérdida de vegetación sostenida a través del tiempo, lo cual es bastante grave particularmente en el caso de Brasil, Ecuador, Indonesia y Papúa Nueva Guinea, porque posiblemente dicha deforestación se ha realizado en sus bosques primarios. La deforestación en la mayoría de los países megadiversos junto con la degradación de sus bosques, ha provocado efectos negativos sobre algunos centenares de especies silvestres, poniendo en riesgo sus poblaciones, lo que origina que se encuentren en la lista roja de especies en peligro, de acuerdo, con la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN) (tabla 4).

En dicha lista Ecuador, Malasia e Indonesia son los países con mayor número de especies en riesgo (tabla 4), pero si analizamos la información por grupos, encontramos que en el caso de los mamíferos son Indonesia, Madagascar, México y la India los que presentan más especies en riesgo, en aves son Brasil e Indonesia, en tanto que en reptiles Madagascar y México. En anfibios México, Colombia y Ecuador son los que tienen más especies en peligro, en invertebrados son Australia, Estados Unidos e Indonesia y por último en plantas Ecuador es el país con mayor número de especies en riesgo.

Como observamos no importa si son países desarrollados o en vías de desarrollo, en todos existen problemas de pérdida de especies, lo cual implica que nuestro modelo de desarrollo actual, está afectando a las especies silvestres. Por ejemplo, debido a la globalización mundial los bosques primarios de Brasil, están siendo deforestados para producir soya, entre otro tipo de productos agrícolas y ganaderos, en tanto que, en Malasia e Indonesia sus bosques están siendo deforestados para establecer palma de aceite, que se utiliza en múltiples productos que van desde alimenticios hasta cosméticos. En estos países, dichos productos son ampliamente distribuidos a los diferentes mercados internacionales, tal es el caso de la exportación de soya por parte de Brasil a varios países Europeos para la alimentación del ganado. En muchos otros casos, es la exportación de maderas preciosas, sin un control adecuado hacia los países con niveles de ingreso alto, que ha contribuido a la eliminación de los bosques, particularmente los bosques lluviosos tropicales.

Durante décadas, ha sido la explotación forestal y el cambio de uso de suelo, principalmente a la agricultura y ganadería, lo que ha eliminado o reducido los bosques en todo el mundo. Y aunque en las últimas décadas, la política ambiental a nivel mundial ha consistido en establecer áreas naturales, para proteger los bosques y su biodiversidad, ésta no ha sido suficiente para detener la pérdida de especies (Mora & Sale, 2011). Ante esto, es indispensable buscar nuevos mecanismos que consideren la complejidad del problema, la cual varía en cada país; como ejemplo, citaremos algunos casos comenzando con los más extremos, como es el caso de la República Democrática del Congo, que aún cuando se firmó la paz en dicha nación después de varios años de guerra civil, todavía en ciertas regiones de este país hay levantamientos armados, en donde, el respeto por la vida de las personas es mínimo y peor aún para la vida silvestre. Lo más increíble es la incapacidad y falta de sensibilidad para detener dichos levantamientos armados y con ello mantener la riqueza social, cultural y biológica que existe en esta región, ya que si tenemos un poco de memoria histórica, nos acordaremos del gran sufrimiento que tuvo la población humana y las especies silvestres en la guerra civil de Angola, donde todavía no se recuperan las especies silvestres de éste país y que será difícil de recuperarse, después de los millones de minas explosivas puestas por el ser humano. En donde, tenemos que preguntarnos quién ganó en dicha guerra, porque la población humana no lo hizo, ni tampoco la vida silvestre pero si quien vendió el armamento. Así mismo, como Dudley y colabores (2002) mencionan, las guerras ocurridas durante el periodo de 1960-1999 tuvieron un efecto negativo sobre la vida silvestre y su hábitat en varios países de África y Asia.

Por otro lado, en Colombia el narcotráfico y la guerrilla presentan un efecto negativo sobre los bosques de este país, poniendo en riesgo la conservación de ciertas especies, particularmente las endémicas de ciertas regiones, ya que la deforestación de los bosques para el establecimiento de cultivos ilícitos (producción de droga) es alta (Dávalos, 2001; Álvarez, 2002 y 2003), en Perú Fjeldså y colabores (2005) mencionan un problema similar. En Brasil, el lavado de dinero producto de la droga está provocando que ciertas extensiones de la selva del amazonas sea deforestada (2007). En tanto que en México, aunque no hay trabajos publicados de investigación relacionados con dicho problema, esto no significa que el narcotráfico no afecta a la conservación de las especies silvestres, ya que en entrevista con el periódico La Jornada, el señor Luis Fueyo extitular de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas, mencionó que en algunas ocasiones tuvo que retirar a su personal de algunas áreas protegidas por ciertos periodos, debido a presiones del narcotráfico (artículo de Enciso en el periódico La Jornada, lunes 23 de mayo de 2011, página 46). Sin duda, esta situación potencialmente afecta a los investigadores, porque existen regiones de limitado acceso por el peligro del narcotráfico, lo cual afecta la información de ciertas especies y bosques de determinadas regiones. Así mismo, la cantidad de recursos que gastan los gobiernos para detener el narcotráfico son inmensos, que en otras condiciones deberían ser empleados para el desarrollo de las comunidades y la conservación de la vida silvestre.

Otro gran problema que ocurre en Perú, es el relacionado con la deforestación de sus bosques por la minería ilegal, particularmente en la región conocida como Madre de Dios. Esta región, se caracteriza por tener una gran riqueza biológica, ya que presenta cerca del 30% de las especies de anfibios, reptiles y peces de aguas continentales, así como el 50% o más de especies de mamíferos y aves reportadas en Perú (Recavarren et al., 2011). En esta región, la minería ilegal de extracción de oro ha eliminado la cubierta vegetal y contaminado el agua y la tierra de esta región con mercurio, sin olvidar los problemas sociales y de insalubridad que se presentan en dicha área (Ashe, 2012). También, la minería legal en ciertas partes del mundo tiene un efecto negativo sobre la biodiversidad de diversas regiones (WWF, 2010).

En Estados Unidos el problema sobre la pérdida de hábitat está relacionado con varios aspectos, siendo uno de ellos el cambio de uso del suelo con fines inmobiliarios, el cual aumentará en los próximos años (Radeloff et al., 2009). En donde, los altos ingresos de los habitantes de este país junto con otros países desarrollados, representan una enorme presión sobre los recursos naturales de muchos países, incluyendo los megadiversos.

Otro problema que afecta la biodiversidad, es el tráfico de la vida silvestre que ha sido muy difícil de cuantificar, por lo que no se conocen datos certeros de la cantidad de organismos que se manejan a nivel nacional y mundial; aún cuando existe La Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Flora y Fauna Silvestres (CITES), que protege el tráfico de especies. Dicho tráfico se realiza a través de la venta ilícita de especies silvestres vivas o muertas, por medio de la venta de derivados o subproductos como son: pieles, plumas, animales disecados y partes de animales a las cuales se les atribuyen propiedades sobresalientes. Esto último, ha originado que los tigres de todo el mundo sean cazados disminuyendo su población, porque cierta medicina tradicional China, considera que los subproductos de este animal, les ofrecen a quien los consume curas mágicas o adquieren condiciones especiales, lo cual demuestra la ignorancia que existe en ese aspecto y que desafortunadamente, está aniquilando una especie fundamental para los ecosistemas, en los cuales vive. Así mismo, la venta de carne de animales silvestres en la República Democrática del Congo y en varios países de África, es otro problema que afecta las poblaciones de diversas especies, poniendo en peligro a éstas (Bowen-Jones, 1998; Fa et al., 2002; Merode et al., 2004). Este tráfico, junto con el de las drogas y armas se encuentran entre los tres actos ilícitos más importantes a nivel mundial (Wiler and Sheikh, 2008; Toledo et al., 2012), los cuales en cierto grado afectan a la biodiversidad del planeta.

La degradación del ambiente por parte de contaminantes es otro problema, que afecta particularmente a los organismos acuáticos y a la vegetación riparia de arroyos, ríos y lagos; así como, a las especies que viven en dicho tipo de vegetación. Este problema es grave en todo el mundo, pero particularmente en los países en vías de desarrollo, donde la protección del ambiente queda relegada a segundo término, debido a los problemas socioeconómicos que existen en dichos países. Los datos sobre la contaminación que producen los diferentes tipos de industria como son: química, textil, arcilla, vidrio, pulpa de papel, metalúrgica, etcétera en cada país son escasos, pero sin duda dicha contaminación tiene un efecto negativo sobre la biodiversidad. Así mismo, el uso indiscriminado de fertilizantes y pesticidas en la agricultura tiene un efecto negativo sobre las especies.

Los únicos datos confiables en todo el mundo sobre la liberación de gases a la atmósfera, son los de bióxido de carbono (CO2), donde encontramos que China y Estados Unidos son los que liberan mayor cantidad de dicho compuesto, pero si observamos los datos de forma per cápita, encontramos que son Australia y Estados Unidos quienes presentan los valores más altos (tabla 5). De acuerdo con estos datos, encontramos que una persona promedio en Australia o Estados Unidos produce 185 y 178 más bióxido de carbono que una persona promedio en Madagascar. Si hacemos la misma comparación con Papúa Nueva Guinea, encontramos nuevamente que en Australia y Estados Unidos, una persona promedio libera 61 y 59 más bióxido de carbono que una persona en Papúa. En este sentido, ciertos países y sus estilos de vida están liberando grandes cantidades de dicho compuesto a la atmósfera, lo cual como sabemos el bióxido de carbono, está contribuyendo al cambio climático, que a su vez afecta a los bosques y a la biodiversidad, poniendo en riesgo de extinción a muchas especies (IPCC, 2007). Así mismo, no debemos ignorar que son los países con mayores ingresos económicos, los que están liberando grandes cantidades de CO2, por el consumo de energía que realizan de forma excesiva (WWF, 2010).

Por otro lado, los países han incrementado el número y extensión de las Áreas Naturales Protegidas para conservar la biodiversidad en las últimas décadas, debido a que ésta ha sido la estrategia internacional que están implementando los gobiernos de los estados para proteger la biodiversidad, cuyo enfoque ha surgido de los grupos académicos y organismos internacionales encargados de la conservación de la vida silvestre, sin duda dichas áreas han sido de gran ayuda para disminuir la pérdida de especies pero no la ha detenido, por lo que debemos buscar nuevas alternativas (Mora and Sale, 2011). En este sentido, deberíamos revalorar el manejo tradicional que realizan los pueblos indígenas de sus recursos y la protección de sus bosques (Miller et al., 1995). Esto sería relativamente sencillo, ya que muchos países megadiversos, como ya se mencionó están habitados por diferentes grupos étnicos, cuyas culturas tienen un gran respeto por la naturaleza, algo de lo cual deberíamos aprender y revalorar. Esto implicaría, modificar nuestra forma de ver y usar los recursos naturales, así como de reconocer que existe otro tipo de conocimiento y cultura, que nos puede ayudar a resolver problemas complejos, como es el relacionado con la pérdida de la biodiversidad. Así mismo, alrededor del mundo existen múltiples organizaciones no gubernamentales que protegen la vida silvestre, cuyo esfuerzo es fundamental en estos días y gracias a sus acciones muchas especies y regiones son protegidas, manteniendo la vida silvestre, muchas de estas organizaciones dependen de donaciones y voluntariados de cientos de personas alrededor del mundo, lo cual demuestra la enorme preocupación y simpatía que existe por conservar las especies.

Actualmente, se están buscando nuevas alternativas para proteger los bosques y su biodiversidad, por lo que han surgido planes interesantes como el relacionado con la Reducción de Emisiones por la Degradación y Deforestación Forestal (REDD). Además, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente ha declarado el periodo de 2011 al 2020, como la década de la biodiversidad, con el fin de que los países miembros de las Naciones Unidas desarrollen planes y programas para conservar dicha biodiversidad; así mismo, alrededor del mundo existen grupos que constantemente realizan foros, seminarios, discusiones y pláticas acerca de la conservación de las especies a nivel local, regional e internacional.

Como podemos observar son múltiples los aspectos que afectan la biodiversidad, pero desafortunadamente ésta continúa disminuyendo, aún con las medidas que se han generado para conservarla, por lo que es fundamental buscar nuevas alternativas y modificar nuestro modelo de desarrollo, ya que ha sido éste el que ha provocado la degradación del ambiente y la pérdida de especies, particularmente en los últimos 40 años en las áreas tropicales (WWF, 2010), donde encontramos la mayor diversidad de especies. Además, a través del tiempo, han surgido alertas acerca de nuestro modelo de desarrollo y las consecuencias que surgirán si continuamos con las tendencias actuales. Dos magníficos trabajos, desarrollados por científicos nos han mostrado las consecuencias negativas que vamos a enfrentar, si continuamos con este modelo de desarrollo, el primero de dichos trabajos fue el elaborado por científicos de todo el mundo, a través del Club de Roma, quienes publicaron el informe de “Los Limites del Crecimiento” en 1972 y que sostenían que si continuábamos con dicho modelo, llegaría el momento que pondríamos en peligro la vida y los recursos que utilizamos. Por supuesto que los políticos y líderes mundiales poco caso hicieron a tal informe y se continuó con dicho desarrollo. El segundo documento, que nos alerta de nuestras acciones ha sido, el de la “Evaluación de los Recursos del Milenio” (Millennium Ecosystem Assessment, 2005), que nos muestra como hemos afectado a los ecosistemas y sus servicios ambientales incluyendo la biodiversidad. Este informe nuevamente va dirigido a los políticos y líderes mundiales para modificar nuestro modelo, pero al igual que en caso anterior poco caso se ha dado a tal informe, debido a que las acciones implementadas, no han sido suficientes para modificar nuestra visión actual y proteger nuestro ambiente.

Por tanto, debido a que los políticos y líderes hasta este momento, no han tenido la capacidad para solucionar un problema fundamental, como es el de la pérdida de la biodiversidad y los beneficios que potencialmente obtendríamos de ésta, es necesario buscar nuevas alternativas que involucren al mayor número posible de personas. Esto implica, la participación más activa de académicos, pueblos indígenas, organizaciones civiles y partidos políticos relacionados con temas ambientales; así como, una relación más estrecha entre las diferentes organizaciones que protegen el ambiente, creando campañas locales, regionales y globales para proteger determinadas regiones. Es decir, en muchas ocasiones determinadas organizaciones gubernamentales y no gubernamentales, realizan una campaña particular para proteger determinada especie o región, pero lo hacen de forma independiente, en lugar de involucrar a todas las organizaciones de este sector. Así, las campañas globales entre muchas organizaciones locales, regionales e internacionales tendrían un mayor impacto que campañas independientes. Por ejemplo, para detener la caza del tigre, deberíamos de crear una campaña a nivel mundial, para no consumir los productos de aquellos países que contribuyen a la extinción de dicha especie. Es decir, el poder ciudadano se haría más fuerte y participativo, equiparándolo con instituciones privadas poderosas o con gobiernos de los estados. Por tanto, el uso de las tecnologías actuales como el internet y telefonía móvil, jugarían un papel determinante. Con dicha tecnología se pueden crear foros y discusiones a nivel local, regional e internacional sobre temas ambientales entre muchos otros.

Por otro lado, si queremos alcanzar un desarrollo sostenible es necesario mantener dicha biodiversidad ya que ésta nos ofrece alimentos, medicamentos, fibras, forrajes y muchas otras materias primas que han sido esenciales desde el origen de nuestra especie hasta nuestros días, favoreciendo nuestro desarrollo y dándonos más oportunidades a nuestra civilización.

Finalmente, mantener la biodiversidad es esencial ya que representa el esfuerzo creativo de la naturaleza, a través de un equilibrio dinámico, complejo y sorprendente, que trasciende a través del tiempo y de las condiciones imperantes del ambiente para desarrollar una complejidad maravillosa, digna de ser valorada y admirada por siempre. Es así mismo, una unidad con muchas partes que se interconectan para sacar el máximo provecho existente del ambiente físico, que ha moldeado al planeta y le da a éste una belleza sin igual, solo equiparable con el paraíso mencionado en la religión.



ANEXO.

Tabla 1. Datos de la población humana en los países megadiversos.



País

Población total (2013)*

Densidad Poblacional (individuos/ km2)**

Tasa de crecimiento anual (%)*

Población rural (2013)*

% de la pob. rural (2013)*

China

1,357,380,000

145

0.5

635,688,202

47

India

1,252,139,596

421

1.2

851,530,054

68

Estados Unidos

316,128,839

35

0.7

59,188,803

19

Indonesia

249,865,631

138

1.2

119,305,841

48

Brasil

200,361,925

24

0.9

29,711,670

15

México

122,332,399

63

1.2

26,067,811

21

Filipinas

98,393,574

330

1.7

54,477,570

55

República Democrática del Congo



67,513,677



30



2.7



39,521,831



59

Sudáfrica

52,981,991

44

1.3

19,185,839

36

Colombia

48,321,405

44

1.3

11,653,673

24

Venezuela

30,405,207

34

1.5

3,376,802

11

Perú

30,375,603

24

1.3

6,696,605

22

Malasia

29,716,965

90

1,6

7,939,184

27

Australia

23,130,900

3

1.8

2,509,009

11

Madagascar

22,924,851

39

2,8

15,168,915

66

Ecuador

15,737,878

63

1.6

5,776,116

37

Papúa Nueva Guinea

7,321,262

16

2.1

6,371,182

87

* Datos obtenidos de la página del banco mundial para el año del 2013.

**Se estimó a partir de los datos de la población total y la extensión del área terrestre de cada país.



Tabla 2. Datos de la superficie forestal en los países megadiversos.

País

Superficie con bosque (km2)

% de la sup. con bosque

% de la sup. forestal con bosque primario

% de la sup. forestal con bosques regenera-dos naturalmente

% de la sup. con bosques destinados a la conservación de la biodiversidad

% de la sup. con bosque dentro de las áreas naturales protegidas

Australia

1,493,000

19

3.4

95.3

15


18

Brasil

5,195,220

62

92.0

7.0

9


17

China

2,068,610

22

6.0

57.0

4


12

Colombia

604,990

55

14.0

85.0

14


-

Ecuador

98,650

36

48.7

49.6

49


-

Estados Unidos

3,040,220

33

25.0

67.0

25


10

Filipinas

76,650

26

11.0

84.0

16


24

India

684,340

23

23.0

62.0

29


29

Indonesia

944,320

52

50.0

46.0

16


40

Madagascar

125,530

22

24.0

73.0

38


38

Malasia

204,560

62

19.0

72.0

10


23

México

648,020

33

53.0

42.0

13


13

Papúa Nueva Guinea

287,260

63

91.2

8.5

5


1

Perú

679,920

53

89.0

10.0

27


-

República Democrática del Congo



1,541,350



68



-



-



17






11

Sudáfrica

92,410

8

10.0

71.0

10


10

Venezuela

462,750

52

-

-

34


-

Datos obtenidos de FAO. Global Forest Resources Assessment 2010 (Global Tables, base de datos en Excel). Recuperado de: www.fao.org/forestry/fra2010




Tabla 3. Tasa de cambio anual en la superficie forestal de los países megadiversos.

País

Tasa de cambio anual en la superficie forestal

1990-2000

2000-2005

2005-2010

Km2

%

Km2

%

Km2

%

Australia

420

0.03

-2,000

-0.13

-9,240

-0.61

Brasil

-28,900

-0.51

-30,900

-0.57

-21,940

-0.42

China

19,860

1.20

32,090

1.75

27,630

1.39

Colombia

-1,010

-0.16

-1,010

-0.16

-1,010

-0.17

Ecuador

-1,980

-1.53

-1,980

-1.73

-1,980

-1.89

Estados Unidos

3,860

0.13

3,830

0.13

3,830

0.13

Filipinas

550

0.80

550

0.76

550

0.73

India

1,450

0.22

4,640

0.70

1,450

0.21

Indonesia

-19,140

-1.75

-3,100

-0.31

-6,850

-0.71

Madagascar

-570

-0.42

-570

-0.44

-570

-0.45

Malasia

-790

-0.36

-1,400

-0.66

-870

-0.42

México

-3,540

-0.52

-2,350

-0.35

-1,550

-0.24

Papúa Nueva Guinea

-1,390

-0.45

-1,390

-0.47

-1,420

-0.49

Perú

-940

-0.14

-940

-0.14

-1,500

-0.22

República Democrática del Congo

-3,110

-0.20

-3,110

-0.20

-3,110

-0.20

Sudáfrica

0

0

0

0

0

0

Venezuela

-2,880

-0.57

-2,880

-0.59

-2,880

-0.61

Datos obtenidos de FAO. Global Forest Resources Assessment 2010 (Global Tables, base de datos en Excel). Recuperado de:

www.fao.org/forestry/fra2010



Tabla 4. Número de especies que se encuentran en la lista roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN),

en diferentes grupos de plantas y animales.


País

Mamíferos

Aves

Reptiles

Anfibios

Otros invertebrados

Plantas

Total

Australia

55

50

43

47

337

91

623

Brasil

82

164

29

34

32

516

857

China

74

85

43

87

61

503

853

Colombia

54

119

22

215

33

245

688

Ecuador

45

96

26

174

17

1,840

2,198

Estados Unidos

35

77

37

56

269

279

753

Filipinas

39

89

39

48

234

233

682

India

96

82

53

74

128

332

765

Indonesia

185

131

32

32

282

408

1,070

Madagascar

116

35

139

69

86

374

819

Malasia

71

48

28

48

227

706

1,128

México

101

61

97

210

85

371

925

Papúa Nueva Guinea

39

38

9

11

179

145

421

Perú

54

121

9

111

4

318

617

República Democrática del Congo



34



36



5



13



10



107



205

Sudáfrica

25

45

21

19

180

116

406

Venezuela

34

45

14

73

25

77

268

Datos obtenidos de IUCN. Table 5: Threatened species in each country (totals by taxonomic group). IUCN Red List version 2014.3: Table 5. Last Updated: 13 November 2014. Recuperado de http://cmsdocs.s3.amazonaws.com/summarystats/2014_3_Summary_Stats_Page_Documents/2014_3_RL_Stats_Table_5.pdf



Tabla 5. Emisiones de bióxido de carbono a la atmósfera por los países megadiversos.

País

Emisiones de CO2 (kt) en 2008

Emisiones de CO2 (toneladas métricas per cápita) en 2008

Australia

399,219

18.6

Brasil

393,220

2.1

China

7,031,916

5.3

Colombia

67,700

1.5

Ecuador

26,824

1.9

Estados Unidos

5,461,014

18.0

Filipinas

83,157

0.9

India

1,742,698

1.5

Indonesia

406,029

1.7

Madagascar

1,911

0.1

Malasia

208,267

7.6

México

475,834

4.3

Papúa Nueva Guinea

2,109

0.3

Perú

40,535

1.4

República Democrática del Congo

2,816

-

Sudáfrica

435,878

8.9

Venezuela

169,533

6.1


Datos obtenidos de la página del banco mundial en lo relativo a las emisiones de bióxido de carbono.

Las emisiones de dióxido de carbono son las que provienen de la quema de combustibles fósiles y de la fabricación del cemento. Incluyen el dióxido de carbono producido durante el consumo de combustibles sólidos, líquidos, gaseosos y de la quema de gas.



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