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Marzo 2010

¿QUÉ ES LA REALIDAD?

Walter Ritter Ortíz y Tahimi E. Perez Espino


Centro de Ciencias de la Atmósfera.

UNAM, Circuito Exterior. CU.

04510 México DF.México

INTRODUCCIÓN

Cada cultura organiza su realidad de una manera específica y sus miembros están convencidos de que ésa es la única visión correcta del universo. La cultura occidental organizó su realidad en dos ideas centrales: donde lo que puedo ver y tocar es la realidad, conocida como “materialismo” y el dualismo carteciano donde yo soy mi conciencia y todo el resto del mundo está fuera de mí. Esta visión nos procuró un control inmenso y sin precedentes sobre el ambiente exterior, pero tuvo inexorablemente problemas que no estaba en condiciones de resolver; problemas capitales que debemos afrontar y resolver, ya que de otra manera pudiéramos desaparecer como civilización. Tenemos métodos vigorosos para estudiar el exterior de nosotros, pero que resultan inapropiados para estudiar la parte del “yo”. Es decir que hemos aumentado enormemente nuestra capacidad de hacer una guerra pero no ha aumentado nuestra comprensión del porqué de las causas de la guerra.

Observamos y entendemos el mundo a través de una serie de teorías que conforman un paradigma. El grupo dominante aún trata de hacer ciencia “normal” de acuerdo con el viejo paradigma y lucha contra los revolucionarios con todos los medios a su alcance, como nos lo hace saber Kuhn (1971), interfiriendo publicaciones, apartando a los herejes de cargos académicos, etc., utilizando la descalificación en toda situación no agradable o poco conveniente sin ver que ésta no tiene validez porque no presenta argumentos sólo enconos.

Si al final los herejes se convierten en el nuevo establishment científico no sería extraño que defenderán su nuevo paradigma con tanta ceguera como defendieron sus antecesores el suyo.

Recientes descubrimientos de la física demuestran que la realidad está inextricablemente ligada a la naturaleza de la conciencia humana, y que la creencia en que existe una única realidad verdadera ha dejado de tener validez y utilidad para el conocimiento. La aplicación de criterios convencionales de realidad, nos ha llevado a un bloqueo intelectual y científico que afecta seriamente las posibilidades de extender y ampliar los límites de la conciencia humana. Los problemas que vivimos nacen de nuestra actual estructura del conocimiento, y para resolverlos es decisivo que hagamos una nueva organización de la realidad. El nuevo método sistémico ya está en desarrollo y en marcha en diferentes campos científicos. El reduccionismo y nuestro repudio de su forma materialista así como al hecho de que en física no da resultados positivos ya que determinó más vacilaciones y bamboleos que progreso, de que la biología no es nada más química y que la conducta humana no es nada más que “combinación de reflejos”, así como el problema de la ética y la conciencia en general.

Una de las mayores glorias de la ciencia es la de haber contribuido a romper con la idea de una verdad intangible y eterna. Los progresos importantes se deben a nuevas generalizaciones que permiten unificar lo que hasta ese momento parecía formar dominios separados. Para cubrir un amplio dominio, una teoría debe tener al mismo tiempo gran poder para explicar eventos diversos y gran flexibilidad para poder aplicarse a las diversas circunstancias.

LA REALIDAD EN UN MUNDO RACIONAL

Platón expresa en el Timeo su escepticismo respecto de la aprehensión del mundo mediante los sentidos solamente. Las realidades presentadas por la aprehensión sensorial no son para él, más que apariencias. La parte sensible de nuestra existencia es, sólo la representación efímera de un modo de ser en el más allá. Aristóteles en cambio reconoce sólo existencia a aquello que es perceptible mediante los sentidos, donde es esencial el análisis causal del ser y por eso la razón y la necesidad tienen en él una importancia primordial. Razón y necesidad, causa y acción desempeñan para él papeles fundamentales. Donde la palabra “realidad” tiene un significado definido, fácilmente comprensible y definitivo. Lo que está próximo a la naturaleza, está sujeto a un movimiento continuo y a una necesidad constante, declarando que: “Es claro que la naturaleza es origen en el sentido de la necesidad”, Para él es esencial el análisis causal del ser y por eso la razón y la necesidad tienen una importancia primordial, Aristóteles (1982).

Se trata de una oposición clara de materialismo y metafísica. Los postulados básicos del pensamiento científico moderno tienen sus raíces en esa época.

Como se creía que causa y efecto eran la ley suprema que rige completamente todos los sucesos del mundo; una clara implicación del supuesto de que el pasado causa lo presente es la de que el cosmos es predecible. Según Laplace si conocemos la posición y velocidad de todos los átomos del universo, se podía predecir todos los futuros acontecimientos, concepto que estaba en el fondo de la organización del conocimiento y era completamente realista. Esto significa que se necesita un ordenador dotado de una memoria infinita para especificar el estado de una sola partícula. Después de Maswell se concibió la realidad física como algo representado por campos contiguos que no se explican mecánicamente. No se entendió que con la mecánica cuántica ese abandono significaba el colapso completo del sistema de una racionalidad que rige todo el universo. Un cosmos completamente coherente no puede ser incoherente en una de sus partes, la excepción hace que el todo se venga abajo. El supuesto de que todos los fenómenos podían visualizarse y explicarse mediante modelos mecánicos no era por completo valida. Todavía se cree a menudo que lo que nos impide construir un modelo mecánico útil y fructífero con nuestros datos es nuestra falta de conocimiento antes que algo inherente a los datos mismos.

La mecánica clásica de Newton nos da una visión determinista del universo, donde todo está previamente determinado que es una imagen que deja poco sitio para la libertad humana, donde seguimos a lo largo de la vida nuestras propias trazas prefijadas, sin ninguna posibilidad real de opción. Para los físicos modernos, la idea de la perfecta predicción no tiene sentido, porque no se puede conocer la posición y el momento con precisión absoluta ni siquiera de una partícula. No es posible predecir el futuro, el futuro es esencialmente impredecible e incierto. Sabemos con exactitud de dónde venimos, pero no sabemos con certeza hacia dónde vamos. Con la relatividad los modelos mecánicos ya no funcionaban y el mundo que representaban no describen definitivamente nuestro entorno habitual. No podemos conocer, por principio, el presente en todos sus detalles y es aquí precisamente donde la teoría cuántica se libera del determinismo de las ideas clásicas.

Sabemos que el azar no es normalmente un factor de orden, sin embargo la mecánica cuántica basada en probabilidades, describe el comportamiento de los átomos y por más de 50 años sus predicciones se han venido verificando, incorporando aspectos acausales e indeterminados que constituyen sus fundamentos de la realidad. La descripción cuántica, hace intervenir funciones de probabilidad que aseguran el contacto acausal. Ese plano acausal podría también estar en la base de la misteriosa tendencia de la materia a organizarse y a estructurarse para adquirir nuevas propiedades llamadas “propiedades emergentes”.

En la historia del universo, la materia pasa de la simplicidad a una complejidad siempre creciente. En el plano acausal, sería donde se insertarían el sentido o intención en la naturaleza. Donde a las tres grandes entidades de la física clásica; ley de conservación, continuo espacio-tiempo, causalidad, habría que agregar la “sincronicidad”, la cual según Jung no se pueden explicar por el juego de causas y efectos, pero que, por otra parte tienen un sentido reconocido. Queda excluida una explicación causal de la sincronicidad ya que consiste esencialmente en correspondencias fortuitas, donde desaparecen las relaciones racionales y las relaciones causales de orden espacio-temporal.

Las matemáticas apuntan la posible existencia de más dimensiones de las que podemos percibir, de sutiles geometrías en el plegamiento de estas dimensiones ocultas que, a pesar de su tamaño diminuto, regulan las características físicas del mundo observable.

Según David Jou (2008) la idea de la nada, de la no existencia, es como la idea de infinito, una extrapolación atrevida y quizá ilegítima y vacua del pensamiento. ¿Cómo se pone entonces en marcha un proceso que produzca materia, luz, tiempo, espacio, y realidad, en que la nada se llena de dinamismo incesante y misterioso que despliega de repente, las potencialidades de las cosas?

LA CIENCIA EN LA BUSQUEDA DE LA REALIDAD

La concepción primaria del mundo era de que la tarea de la ciencia es la de comprender la estructura racional del universo. El hecho de que exista una racionalidad única que rige todo el cosmos se convierte a partir de entonces en la creencia y el artículo de fe más importante de la ciencia. Quien dude de esa racionalidad será considerado un herético supersticioso. Según Spinoza: las leyes generales de la naturaleza que gobiernan y determinan todos los fenómenos no son otra cosa que los eternos decretos de Dios que siempre implican necesidad y verdad eterna.

La ciencia actual produce a menudo la impresión de que sólo ella es capaz de formular preguntas válidas sobre el universo, tendiendo a dar por buenas sólo aquellas preguntas que se adecuan a las pautas de indagación fijadas por el método científico.

La aspiración a demostrar que el universo marchaba como un mecanismo de relojería, era inicialmente una aspiración religiosa. A causa de este concepto de una racionalidad que regía todo el universo, el mundo occidental rechazó lo irracional como medio de llegar a la verdad. Los supuestos de que el mundo es racional y de que este tiene un solo significado se afianzan en el creciente terreno de la ciencia y en nuestra estructura del conocimiento, lo mismo que los supuestos de que él mundo es consecuente con su racionalidad, de que todos los fenómenos que se dan en el mundo pueden comprenderse en términos coherentes pues obedecen a leyes coherentes que son accesibles a la razón, y toda cosa, puede comprenderse atendiendo a la racionalidad y de que la misión de la ciencia consiste en profundizar y ampliar esta comprensión. En la consideración de un Dios racional y un cosmos racional, no puede haber lugar para excepciones que se aparten de las leyes de su realidad. Una idea física podía ilustrarse y hacerse comprensible porque no violaba los principios del sentido común. Pero el sentido común, según Einstein no es más que varias nociones y emociones preconcebidas, almacenadas en nuestra memoria, la mayoría de ellas antes de los dieciocho años.

El mito tiene respuestas seguras a todas las cuestiones, la ciencia no. La ciencia sólo puede tomar en cuenta lo posible, cotejando continuamente explicaciones y creencias con la realidad. Para Kepler las leyes de las órbitas planetarias en una formulación matemática simple, reflejaban la armonía divina y correspondían a la expresión de un solo mundo. Descartes sólo se fiaba del pensamiento causal de tipo mecanicista. Así la concepción del mundo, como hemos dicho ya, no puede ser otra cosa más que un aspecto fragmentario y psicológicamente cargado de prejuicios, con el cual no es posible trabajar. La causalidad ya no se manifiesta siempre como un principio ilimitado. Localidad y velocidad ya no pueden ser determinados de manera exacta y simultanea y sus resultados obtenidos sólo pueden ser descritos mediante relaciones de probabilidad y, por lo tanto, mediante conceptos matemáticos considerados como abstractos. Donde las tres nociones de espacio, tiempo y causalidad ya no son realmente suficientes.

Estamos frente a una contradicción cuya solución sobrepasa los límites de nuestro pensamiento científico actual. Es necesario buscar otro principio que pueda darnos la posibilidad de comprender los sucesos aleatorios que están en la base de la evolución, es decir, las mutaciones pero como hechos de orden. Sabemos que éstas en sus apariciones se presentan como fortuitas y, por lo tanto acausales. Permiten que se desarrolle la evolución y ocasionan un desarrollo que va hacia arriba en forma de progreso.

La materia del universo se distribuye según jerarquías de estructuras y por una serie de integraciones sucesivas, formando los objetos terrestres organizaciones o sistemas, donde en cada nivel del sistema se utilizan sólo algunos ingredientes del nivel inferior, representando en los seres vivos una elección muy restringida; De la jerarquía en la complejidad de cada nivel pueden aparecer propiedades nuevas que imponen nuevos condicionamientos al sistema, donde los esquemas autoorganizativos propician un concepto fundamentalmente progresivo en la naturaleza del tiempo, para finalmente comprender como surge el orden a partir del caos y, de ahí el modelo del tiempo en vía ascendente y donde muchos sistemas caóticos muestran una gran regularidad con ecuaciones que tienen una gran similaridad a los generadores de los números aleatorios; mostrando patrones intrincados universales e independientes de las ecuaciones específicas que se elijan, donde una clase entera de ecuaciones podría conducir al mismo tipo de organización y donde es más significativo investigar el método general mediante el cual surgen estos patrones a partir del caos; y el ritmo con el que se pasa de la sencillez al caos es en gran medida independiente de las mismas ecuaciones, y donde el interés consiste en encontrar las constantes universales que midan este ritmo y poder así aplicar esta universalidad a los fenómenos naturales, Feigenbaum(1978).

La autoorganización surge de unas propiedades poco conocidas en matemáticas y es la aparición imprevisible de una estructura ordenada de resultados esencialmente aleatorios. La marca del caos determinista estriba en que ecuaciones sencillas pueden conducir a una complejidad asombrosa. Una representación del ser permanente tras el mundo material es el orden matemático que Pitágoras atribuyo al Universo. Según David Jou (2008), Hacer matemáticas es una invitación a sobrevalorar las vicisitudes del mundo a superarse a sí mismos, a participar de una serenidad fuera del tiempo, a ponderar ecuánimamente las facetas más autenticas de las cosas, más allá del rumor de opiniones y de peleas, de furias ciegamente destructivas y envilecedoras. Los números y sus relaciones son permanentes, pero se manifiestan en una multiplicidad de realidades. Las podríamos considerar como trascendentes al Universo, en el sentido de que podrían ser aplicables a muchos universos y no sólo al nuestro.

Los seguidores de Platón creen que los científicos no inventan la verdad sino que la descubren. La búsqueda del conocimiento es la más noble y significativa de las actividades humanas, que otro propósito mayor que de imaginarnos de que estamos aquí para descubrir porque estamos aquí.

La ciencia se esfuerza por describir la naturaleza y por distinguir entre sueño y realidad, con la sabiduría de considerar la razón como un medio necesario para tratar los asuntos humanos; sin embargo como Jacob (1981) nos dice de no cometer la locura de pensar que ésta, la razón, es suficiente para resolver todos los problemas y mucho menos, como muchos quisieran, de que tampoco fuera necesaria.

Cada organismo y cada población están incluidos dentro de un sistema económico complejo en el cual ayudan como partes a preservar el todo; somos cuarenta mil millones de células, en que se producen cientos de millones de reacciones químicas cada segundo. Nuestra piel de 4 metros cuadrados está sembrada de sensores y de un sistema de aire acondicionado(los poros), de un servicio de información y de comunicación rápida(los nervios) y más lentas (las hormonas), de una defensa inmunitaria y, de una dirección general (el cerebro), y donde cada uno de nuestros órganos asume simultáneamente múltiples funciones, Giordan(2000).

La naturaleza de la conciencia también es objeto de la ciencia. No hay nada que no sea comprensible para poder llegar al corazón de las cosas, las cuales siempre son de una enorme sencillez.

Es la debilidad de control del núcleo central de los átomos sobre los electrones que la rodean, la base de la riqueza de la vida y pueden responder a lo que las rodea y evolucionar sutilmente adquiriendo complejidad. Por otro lado, si las moléculas fueran libres de reaccionar cada vez que se rozan, el potencial del mundo para el cambio habría terminado hace mucho tiempo de forma tan fortuita y rápida, que la vida y la conciencia no hubiesen tenido tiempo para crecer. Si los átomos hubieran estado tan fuertemente unidos como los núcleos, la forma inicial de la materia habría quedado inmovilizada por la eternidad, y el universo habría muerto antes de haber existido.

Hoy ciertas problemáticas y ciertos resultados de la física, de la biología y de la psicología se deslindan de la concepción causal y piden una revisión de la imagen científica del mundo.

En cierto nivel de complejidad el poder de forjar imágenes de la realidad, de combinarlas, de formar gracias a la imaginación una representación de mundos posibles, la conciencia de sí, da al ser humano el poder de reconocer la existencia de un pasado, la que le permite también imaginar los mañanas o inventar un futuro, le permite separarse de lo actual para crear lo posible.

Pauli solía decir que la explicación causal no era suficiente para explicarla y fue quien propuso que se tuvieran en cuenta los factores sincronísticos. En biología se fuerza a la naturaleza a condiciones restrictivas impuestas por la experimentación, para que ella pueda dar respuestas a las preguntas imaginadas por el experimentador; cada respuesta está condicionada, por la manera en que se formula la pregunta y según Jung(1952), cada respuesta de la naturaleza está condicionada a la concepción del mundo que tenga el experimentador, así la concepción del mundo llamada científica que se basa en esos datos no puede ser otra cosa que un aspecto fragmentario y psicológicamente cargada de prejuicios.

Las ideas son la fuente de toda existencia, y así el primer progreso científico se llevó a cabo en la esfera de la experiencia en la cual las cosas podían ser vistas y tocadas. Definición estrecha, producto de nuestro pasado, que está en nuestros modelos de pensamiento científico moderno. El término realidad debe revisarse por dos razones. Una, por los descubrimientos en física y psicología, donde las obras de Heisenberg, Schrodinger, Einstein, Born, Freud y Jung no pueden entenderse desde el punto de vista de que lo real está fundado en el oído, vista y tacto.

Somos recién llegados al Universo y podemos describir maravillosamente la evolución de éste, pero si seguimos limitándonos solamente a sus aspectos cualitativos o cuantitativos, jamás vamos a comprender su sentido; porque el Universo es una singularidad, y nunca podremos expresar a través de las palabras o las ecuaciones lo que es el universo. Para entender la creatividad humana, tenemos que empezar por saber cómo se expresa la creatividad de la Tierra. Es muy probable que no haya ningún otro planeta con tanta capacidad creativa que el nuestro. Así también sólo cuando tomamos conciencia de la evolución del cosmos, empezamos a comprender el sentido y el significado de las cosas comunes y corrientes.

En los últimos diez millones de años han desaparecido y han surgido muchas especies. El surgimiento de nuevos organismos, no está predeterminado, sino que responde a la intrínseca libertad de la vida. Hubo una época en que la Tierra podía crear vida, pero esa época ya terminó, se agotaron los elementos que hicieron posible el surgimiento de la vida. La desaparición de un ser vivo por su parte es irreversible, perdiéndose tan solo en los últimos quince años medio millón de especies, Wilson (1978). Procedemos de un planeta al que se le da muy bien fomentar la vida, pero al que se da aún mejor extinguirla.

El ser humano no es un ente aislado sino la culminación de un proceso que se ha prolongado por miles de millones de años. Junto con la aparición de los seres humanos apareció también una violencia que antes no existía, resultado de una capacidad de autorreflexión, y donde una mentalidad enferma no puede sino conducir a un medio ambiente enfermo. La Tierra logró mantenerse porque surgió en el lugar más adecuado y con los componentes más adecuados. El que sea tan acogedora se debe en gran parte a que evolucionamos para ir adaptándonos a sus condiciones; no es maravilloso que sea adecuada para la vida, sino de que sea adecuada para nuestra vida.

El mundo viviente tal como lo vemos hoy, no es más que una posibilidad entre muchas otras que pudieron haberse dado. Su estructura hubiera podido ser diferente, incluyendo la de no existir, siendo el resultado de la historia de la Tierra. Lo importante en la comprensión de aspectos estructurales y funcionales de los seres vivos no son sólo las reglas sino también los detalles del proceso histórico, ya que cada organismo representa el último eslabón de una cadena ininterrumpida de tres mil millones de años, por lo que los seres vivos son estructuras históricas y a la vez creaciones de la historia.

La cuestión de ¿Qué es la realidad?, puede darnos respuestas sorprendentes o incluso increíbles, pero pondrá de manifiesto cómo ve el mundo la ciencia contemporánea. Así Bohr nos dice: Todo aquel que no queda fuertemente impresionado por la teoría cuántica es porque no la ha entendido.

La entropía es un concepto clave en física, relacionado en un sentido fundamental con el flujo del tiempo. La total discrepancia de la física moderna con la física clásica ocurrió al tomarse conciencia de que no solo los fotones y los electrones sino todas las partículas y todas las ondas son de hecho, una mezcla de onda y partícula. Bohr afirmó que ambas imágenes, la corpuscular y la ondulatoria, son igualmente válidas, constituyendo descripciones complementarias de la misma realidad. Ninguna de las descripciones es completa en sí misma, sino que hay circunstancias en las que es más apropiado utilizar el concepto de partícula, y otras en las que es mejor hablar de ondas. Esta idea de la onda y la partícula como facetas complementarias, se llama complementariedad. Donde los electrones no se parecen a planetas orbitando y parecieran estar en todas las partes a la vez. Según Ernst Mach; Los átomos no pueden apreciarse por los sentidos…son cosas del pensamiento. No existe la verdad absoluta en el nivel cuántico.

El tema de la casualidad decía Einstein: me crea muchas dudas, tengo que admitir que me falta fe en mis convicciones.

La mecánica cuántica proporciona el soporte fundamental de toda la ciencia moderna; nos dice que no existe la realidad en el sentido usual de la palabra, que nada es real salvo si se observa y que no podemos decir nada sobre lo que las cosas están haciendo cuando no las observamos, formando parte de un todo indivisible y donde cada partícula acusa lo que acontece a las demás. Donde en cierto modo la gravedad no existe, lo que mueve los planetas y estrellas es la deformación del espacio-tiempo. El espacio se curva de un modo que le permite no tener límites pero al mismo tiempo es finito.

La búsqueda de la masa perdida en el Universo, y en consecuencia de una comprensión del destino final del Universo, es una historia que sólo acaba de comenzar. La energía del Universo es constante; la entropía del Universo aumenta. El orden decreciente en un sistema corresponde a una entropía creciente, entendida ésta como la medida negativa de información o de complejidad.

La energía a baja temperatura es alta en entropía y no puede utilizarse fácilmente para hacer trabajo. La segunda ley de la termodinámica es considerada la ley suprema de la naturaleza y aunque la cantidad de energía se conserva, según la primer ley de la termodinámica, la distribución de energía sólo cambia de cierta manera irreversible, con lo que la segunda ley de la termodinámica también define la flecha del tiempo en el Universo. Donde de la idea de información, sabemos que cuando las cosas cambian, existe una tendencia natural de las cosas a hacerse más desordenadas y menos estructuradas, es decir las cosas se desgastan.

El tiempo fluye y las cosas se degradan y los sistemas complejos son propensos a muy fuertes inestabilidades de modo que un minúsculo cambio en las condiciones iniciales produce una drástica alteración en el comportamiento futuro del sistema. Donde según Hawking y colaboradores se debía estudiar la posibilidad de que la naturaleza del tiempo resulte alterada cuando se le explora en dirección al pasado, donde se podría encontrar que el tiempo se diluye y deja de existir y a medida que el universo se enfría, la idea del tiempo se hace cada vez más definida.

Es una característica fundamental del mundo el que las cosas tiendan hacia el equilibrio. En el Universo existen bolsas en condiciones de no equilibrio. La vida depende de la existencia de estas bolsas; Donde los seres vivos toman elementos químicos simples y compuestos y los transforman en estructuras complejas altamente ordenadas, utilizando la energía, que en última instancia, procede del Sol. La historia del Universo es la historia de una lucha entre la gravedad y la termodinámica, estamos viviendo en una burbuja de espacio donde ha habido una pequeña desviación local del equilibrio y que actualmente está regresando al estado natural donde la flecha del tiempo en esa burbuja de baja entropía apunta en la dirección de entropía creciente.

Todo cambio nace de una caída termodinámica en el caos, produciendo degradación en la calidad energética y aumentando la entropía del mundo. Es la calidad de la energía y no su cantidad la que se descompone al dispersarse por casualidad produciendo no sólo civilizaciones y nuevas culturas y todos los acontecimientos del mundo y del universo.

Tal dispersión es esencialmente natural, espontánea sin motivo ni propósito, las cosas acontecen a menos que estén prohibidas y nada está prohibido, y cuando se produce causa cambios, haciendo que la entropía del universo aumente. En el fondo lo único que hay es degradación por dispersión, donde a todo cambio natural corresponde un incremento de entropía. La naturaleza permite que todo desaparezca persistiendo únicamente el continuo espacio-tiempo

La distribución de la materia y de la energía en el universo crea la red del espacio-tiempo que dicta el movimiento de todos los cuerpos celestes.

Según Wheeler: El espacio le dice a la materia cómo ha de moverse, y la materia le dice al espacio cómo ha de curvarse.

La visión materialista desaparece y penetramos en un mundo totalmente desconocido. Pero también se descubre que acontecimientos en apariencia desordenados e imprevisibles contienen en sus entrañas un profundo y sorprendente orden.

En resumen, la teoría cuántica nos dice que para comprender la realidad debemos renunciar a conceptos tradicionales como: materia sólida y concreta, que la realidad fundamental no es físicamente accesible y que el tiempo y el espacio son puras ilusiones. La existencia de estas realidades que trascienden categorías de tiempo y espacio ordinario a través de una naturaleza cuyas propiedades asombrosas son difíciles de captar, pero cuya realidad no es local ni causal y cuyas consecuencias de transformación superan experiencias e intuiciones. Pero ¿Cómo es posible que un torrente de energía que fluye por el mundo sin metas ni objetivos pueda esparcir conciencia y vida?

En el corazón del caos se combinan moléculas para formar estructuras estables que son los primeros ladrillos de la materia viva. Donde la única diferencia de fondo entre lo inerte y lo viviente es simplemente que uno es más rico en información que el otro. Pero que todavía no sabemos describir si su presencia se debe al fruto del azar o de una secreta necesidad de la naturaleza. Lo que sí sabemos es que la vida extrae sus propiedades de la tendencia de la naturaleza a organizarse y a escalar hacia estadios cada vez más ordenados y complejos.

Para intentar saber más de nuestro mundo debemos abandonar las certidumbres de sus leyes y admitir que en su inmensa complejidad y a pesar de sus apariencias hostiles estelares y humanas, el universo está hecho para engendrar orden y vida, inteligencia y conciencia. Einstein, opuesto al carácter estadístico de la naturaleza, expresaba que este carácter se aplicaba sólo a los problemas microscópicos, mientras que en el mundo macroscópico, el determinismo seguía imperando como regla. Sin embargo, desarrollos de los últimos años, no parecen darle la razón. Siendo más bien una característica general de los sistemas dinámicos inestables, donde se puede observar que, sea cual fuere la precisión que poseamos respecto de sus condiciones iniciales, sólo podemos predecir a través de probabilidades el hecho de que se produzca una de sus muchas estructuras posibles, es decir, que no sabemos lo suficiente de las leyes de la naturaleza como para ser capaces de predecir el futuro. La no linealidad será siempre el rasgo característico de la evolución de los fenómenos naturales donde los sistemas de no equilibrio, hablemos del estado del tiempo, como de las especies biológicas así como de los sistemas ecológicos, estos se dan sólo como variantes de sistemas complejos que van surgiendo del flujo constante de la energía solar en la biosfera, viéndoseles desenvolverse a través de múltiples bifurcaciones, donde van intercalando largos períodos de estabilidad y oscilaciones aparentemente azarosas en épocas de inestabilidad. Sin embargo, llegamos a reconocer en todo esto una tendencia general de largo plazo y una direccionalidad de manifestación total.

La interacción de caos y orden reflejan así el proceso evolutivo de la naturaleza. Los sistemas fuera del estado de equilibrio se manifiestan como sistemas complejos que evolucionan hacia estados crecientes tanto de tamaño como de complejidad, hacia niveles más elevados de organización y dinamismo así como de una más estrecha interacción con el medio físico (clima). Las respuestas de estos sistemas a los cambios desestabilizadores de su medio se manifiestan a través de saltos e impulsos comparativamente bruscos y son de la mayor importancia para entender la dinámica de evolución de los diversos dominios de la naturaleza. Donde el estar más alejados del equilibrio termodinámico, más sensibilidad de respuesta se manifiesta al cambio de sus estructuras y más sofisticados serán también los ciclos y procesos de retroalimentación que los mantiene.

Las bifurcaciones catastróficas nos dan apariciones y desapariciones súbitas de atractores estáticos, periódicos o caóticos y son la clase de transformaciones que sustentan la evolución de sistemas que van desde los átomos, hasta especies ó sistemas climáticos, ecológicos y sociedades.

EL UNIVERSO CICLICO Y EL ESPACIO-TIEMPO, DIMENSIONES Y GEOMETRÍAS EN LA CREACIÓN DE LA REALIDAD

Según los textos hindúes, el universo se destruye y se vuelve a crear cada 4,320,000,000 años, donde la historia humana no representa más que una parte exigua e insignificante de la eternidad cíclica. Para Heráclito, a pesar del caos continuo, existe un orden cíclico en todas las cosas, donde todo tiene que volver de forma reiterativa a su estado original. Para Empédocles, el mundo no tiene ni principio ni fin, por consiguiente, el tiempo es circular. Platón creía que la tierra y los cielos no eran más que reflejos imperfectos del orden divino, en un universo que se repetía y en el que se renueva periódicamente el mundo. Creía que el mundo tal como lo vemos no es más que una sombra del reino verdadero e invariable de los dioses. Para Platón la naturaleza era tan sólo un reflejo de la realidad eterna. El tiempo para Aristóteles es una medida del cambio, donde cada cambio requiere una causa, y este acto causal requiere otra causa, y donde el tiempo no puede tener ni principio ni fin, por lo que el tiempo debía de estar relacionado con el movimiento circular de un universo cíclico. Nietzche creía que la ley de la conservación de la energía exige la eterna repetición, porque la energía universal debe reciclarse continuamente.

Así que no hay nada nuevo bajo el sol, todo lo que existe, ha estado aquí antes bajo una u otra forma. Para él, puesto que el tiempo es infinito, mientras que el mundo es finito, los acontecimiento del mundo debían repetirse infinitas veces. Einstein sostuvo que se pueden explicar los movimientos del universo con leyes sencillas, reversibles e invariables, y que por tanto, el comportamiento del universo debe ser reiterativo y previsible.

Tanto Newton como Einstein sostuvieron que se pueden explicar los movimientos del universo con leyes sencillas, reversibles e invariables, y que, por tanto, el comportamiento del universo debe ser reiterativo y previsible. Es posible el cambio, pero al final todo vuelve al mismo estado mediante una catástrofe. Sin la eterna repetición, nuestro ser es leve y nuestra existencia insignificante. Con la edad, nos volvemos cada vez más consientes del paso del tiempo, pero en la visión hindú, la historia humana es insignificante y los acontecimientos divinos existen fuera del reino del tiempo humano. La gente envejece, pero la naturaleza parece repetirse, pero el orden de sucesos terrenales en el tiempo circular no tiene un sentido determinado; tiene un ritmo regular que puede alterarse sin que se afecte el argumento.

El nacimiento de nuestro universo, se encuentra bajo el signo de la irreversibilidad más radical, la del tejido espacio-tiempo generando la materia y la entropía al mismo tiempo. Como la filosofía la ciencia tiene como problema el tiempo y la creación de una coherencia entre nuestra experiencia más íntima y nuestras formas de describir el mundo, así como de nosotros mismos que hemos emergido de este mundo.

Nuestra vida se caracteriza por el cambio constante. Nuestros ritmos vitales interiores están íntimamente relacionados, de muchas maneras, con el movimiento de nuestro planeta. El modelo de un universo cíclico, que se expande a partir de un punto determinado, alcanza su máxima dimensión, y después vuelve a contraerse hasta llegar a otro punto determinado. El proceso ocurre hasta el infinito.

Para Lagrange el tiempo era una cuarta dimensión del espacio, estando en igualdad de circunstancias y el desplazamiento temporal asumiría un carácter espacial y geométrico, presentándose una tendencia cada vez mayor de intentar formular las ecuaciones físicas de una manera geométrica donde no varía el tiempo.

Se dice que el alcance del hombre debería superar su comprensión. Einstein demostró que la materia, el espacio y el tiempo no son entidades separadas sino que están ligadas y producen la fuerza que conocemos como gravedad.

El espacio y el tiempo se funden en el espacio-tiempo, y es la materia que hay a su alrededor la que determina su forma geométrica. Un mundo donde las medidas pueden contraerse, el tiempo puede acelerarse y la materia puede desaparecer. Las ondas gravitatorias proporcionan una percepción radicalmente nueva del mundo, donde su existencia demuestra de manera firme y real que el espacio-tiempo debe ser considerado como una entidad física, determinante de la realidad.

Según la cosmología del Big Bang o gran explosión; Espacio, tiempo y materia surgirían conjuntamente en un inicio común, inexplicable, con densidad infinita y temperatura infinita, singularidad pura más allá de las leyes de la física, sin que hubiera ningún tiempo anterior en que el espacio fuera un receptáculo vacío a la espera de la materia.

La materia es lo que existe en el espacio y perdura en el tiempo, pero no nos dice lo que es el espacio. El espacio se percibe, pero no se siente ni se observa ni se oye. No podía hablarse de espacio hasta el momento en que la materia fue creada. La gravedad es la fuerza más débil del cosmos, pero es la dominante y la menos degradada, la que determina la evolución del universo y mantiene estable su estructura. El tiempo no es una cosa, pero existe fuera del mundo de las cosas. Aunque suele considerarse como; cíclico, destructivo y creador; sin embargo la realidad del tiempo es mucho más compleja. Sin el tiempo, el mundo no existiría, y sin el mundo, no existiría el tiempo.

La materia es regida, por unas pocas fuerzas básicas: gravedad, electromagnetismo, y la fuerza nuclear fuerte y débil. El tiempo y el espacio pasan a depender de la velocidad del observador, de tal manera que las longitudes se contraen y los relojes se atrasan para los observadores en movimiento.

El estudio del tiempo es transdisciplinario, donde nuestra vida se caracteriza por el cambio constante. La distribución de la materia y de la energía en el universo crea la red del espacio-tiempo que dicta el movimiento de todos los cuerpos celestes. Utilizando los modelos geométricos de Lobachevsky y Riemann, Einstein elaboró una fusión del tiempo y del espacio, donde el camino más corto a través del espacio-tiempo no siempre coincide con el camino más corto a través del espacio convencional.

Los cuerpos deforman el espacio-tiempo, provocando que otros objetos sigan trayectorias curvas. El sol se ve como factor deformante de su espacio-tiempo, lo cual quiere decir, que cambia todas las geodésicas o caminos más cortos (métricas) del área convirtiendo su camino en elipses.

Al igual que Gauss, Lobachevsky y Bolya, Riemann descubrió que un matemático puede imaginar muchos mundos geométricos diferentes, generalizando los espacios curvos a espacios de cuatro, cinco e incluso más dimensiones, creando la herramienta que permitiría a Einstein prever una visión completamente diferente del espacio y del tiempo y trabajar en lo que fue siempre su sueño: la unificación de la física y el descubrimiento de un principio único que diera inteligibilidad a la realidad física.

Las partículas fluctúan entre la existencia y la no existencia, cobran vida de repente y luego desaparecen; simplemente salen de la nada, borbotean desde el vacío y emergen a la existencia. El vacío es la fuente de todo, como lo percibiera Tomas de Aquino y Eckhart.

Nuestra época parece reclamar con urgencia un conocimiento de realidad lo más sintético posible, respondiendo a una verdadera necesidad en nuestra vida. El mundo según San Pablo, ha sido creado de tal manera, que nos aparece hecho de cosas que no aparecen nunca. ¿Cómo aceptar además que lo esencial de la realidad exterior sea algo que puede describirse de forma variable, y dependiente del observador?, según Bohr. Lo que percibimos alrededor nuestro no es el tiempo sino más bien el espacio, pero el solo hecho de estar vivos nos proporciona una sensación de tiempo interior, del cual tenemos un conocimiento intuitivo, que no pasa por el filtro de los sentidos, fruto de una cierta memoria de instantes pasados. Esta unidad de tiempo interior es la misma para todos los individuos y es al mismo tiempo para muchos el elemento necesario y suficiente para conocer lo esencial de lo que forma nuestra realidad exterior.

Einstein considero el espacio-tiempo como una entidad única y continua que forma lo esencial de la realidad exterior y no solo el tiempo o el espacio aisladamente, reconociéndolo como lo esencial de nuestra realidad exterior, donde la energía y la materia, sólo son espacio-tiempo en posesión de una geometría particular, determinada a su vez por la materia que hay a su alrededor. La materia, el espacio y el tiempo están ligadas y producen la fuerza que conocemos como gravedad. Einstein nos presenta un mundo donde las medidas pueden contraerse, el tiempo puede acelerarse o desacelerarse y la materia puede desaparecer. La materia es lo que existe en el espacio y lo que perdura en el tiempo, pero esto no nos dice lo que es el espacio, el cual se percibe pero no se siente ni se observa ni se oye.

La gravedad es la fuerza dominante que determina la evolución del universo y mantiene estable su gran estructura, y sin embargo es la fuerza más débil del cosmos, la cual aumenta cuando las masas se acumulan ejerciendo sus efectos a distancias cada vez mayores, actuando instantáneamente en distancias enormes, como por arte de magia.

Todo nuestro universo podría ser descrito en términos de una substancia irreductible, el espacio-tiempo y, además se confundiría con la de nuestro tiempo interior.

La modificación de la estructura del espacio crea la materia, pero la materia sigue siendo espacio. Lo que podemos percibir como realidad última, es la extensión en el espacio y en el tiempo, es decir el espacio-tiempo y la materia no es más que direcciones privilegiadas de esta extensión. Todo se reduce, en el plano de lo real a figuras y movimientos y el mismo hombre está fabricado con todos estos elementos que está buscando comprender mejor. ¿Será tan sorprendente que la respuesta a estas cuestiones esté tanto en él mismo como en la naturaleza?

El universo no puede ser a la vez infinito y eterno, pero ¿fue solamente el espacio lo que inicialmente se creó?, y ¿la materia se creó de algo parecido a la nada? La mayoría de las palabras están vacías de significado en el nivel más profundo de comprensión del mundo, pero todos los acontecimientos que tienen lugar alrededor y dentro de nosotros tienen la misma motivación: son impulsados termodinámicamente por una caída sin propósito en el caos eterno generado por una entropía creciente.

EVOLUCIÓN, CONCIENCIA Y REALIDAD

En la actualidad, a la biología, no se le encuentra un sentido posible sin tener en cuenta la evolución, quien según su creador Darwin solía decir: “No puedo creer que el mundo tal como lo vemos sea el resultado del azar y sin embargo tampoco puedo concebir cada cosa individual como el resultado de una intención”. Fue Jacques Monod (1980) quien llevó hasta su extremo la filosofía del azar en la evolución, en la convicción de que únicamente el azar está en el origen de una determinada innovación, de una determinada creación en la naturaleza animada: el azar puro, la libertad absoluta y ciega, la única posible ya que sólo ella coincidía con la realidad de la observación y de la experiencia. El azar no es normalmente un factor de orden sino que, por el contrario, aumenta la entropía en el interior de un sistema cerrado y lo encamina al caos. La evolución biológica en cambio significa la construcción de un orden cada vez más complejo en la naturaleza, en el sentido de un desarrollo superior, y a fundado las reglas de su juego histórico sobre la reproducción y la termodinámica; donde lo importante en la comprensión de algunos aspectos estructurales y funcionales de los seres vivos no son sólo las reglas de que con el crecimiento de la complejidad aumenta la influencia de la historia, sino también los mismos detalles del proceso histórico, donde de hecho los seres vivos son estructuras históricas, es decir creaciones de la historia, Jacob (2005). Los elementos pesados de la materia al igual que los seres vivos, son por ende, el resultado de una evolución cósmica y representan el producto de la explosión de las supernovas formándose bajo condiciones excepcionales en el cosmos.

La selección natural no actúa sólo como un tamiz para eliminar las mutaciones perjudiciales y favorecer la diseminación de las mutaciones benéficas, sino que da una dirección a los cambios, orienta el azar y elabora, de forma lenta y progresiva, especies nuevas y estructuras cada vez más complejas. Funciona a nivel de especie, pero no puede prever el futuro en general ni el destino de una especie en particular.

La vieja ciencia nos enseño que todos los fenómenos son fenómenos de cosas que están hechas de materia; de que la materia es el fundamento de todo ser. El nuevo paradigma está basado en la primacía de la conciencia; que la conciencia y no la materia, es el fundamento de todo ser; nosotros somos esa conciencia en donde todo el mundo de la experiencia, incluida la materia, es la manifestación material de las formas trascendentes de la conciencia.

La teoría de “causación ascendente”, nos dice que: las partículas elementales componen átomos, los átomos componen moléculas, las moléculas componen las células, entre las que están las neuronas, las neuronas componen el cerebro y el cerebro crea la consciencia.

El sistema nervioso coordina el comportamiento de diversas células en los organismos multicelulares; los mamíferos, filtran, por los órganos de los sentidos, la enorme cantidad de información proveniente del medio y, además, el cerebro la procesa, produciendo una representación simplificada. La realidad que conocemos es una creación del sistema nervioso, por lo que en cierto sentido es tan solo un mundo posible, ya que es obvio que nuestra percepción del mundo exterior ésta filtrada por completo. Cada uno vive en un mundo que es construido por su cerebro con la información dada por los sentidos, siendo el escenario en que se desarrollan los acontecimientos de la vida.

Tart (1990) señala que el cuerpo y el cerebro constituyen influencias estabilizadoras para nuestra identidad; la cual puede cambiar durante el sueño ya que no hay mucha estabilidad con aquello con lo que nos identificamos, es decir que la identidad del ego estable, normal, que experimentamos durante nuestra conciencia despierta, desaparece en estos estados alterados de la conciencia durante el sueño.

La parte izquierda de nuestro cerebro funciona de manera distinta a la derecha, cada una ve el mundo de un modo distinto. La parte izquierda percibe al mundo de forma lineal. Funciona de manera lógica y racional; es la que crea el concepto de causalidad. El hemisferio derecho por el contrario percibe modelos completos, patrones establecidos, El hemisferio izquierdo es racional y el hemisferio derecho irracional. Freud descubrió el inconsciente, y lo etiqueto de oscuro, misterioso e irracional; porque es así como el hemisferio izquierdo ve al derecho.

Wheeler señala que la realidad puede no ser totalmente física ya que en un sentido el universo puede ser un fenómeno de participación, requiriendo el acto de observación y así de la misma conciencia. El universo es como es porque de otra forma nosotros no estaríamos aquí para observarlo. Mientras Bohr nos dice que la realidad no se puede encontrar, porque está intrínsecamente indeterminada, Wheeler nos dice que en el corazón de la realidad se encuentra no una respuesta sino una pregunta: ¿Porqué existe algo en lugar de nada?. La respuesta es de que no hay respuesta, sólo una pregunta.

La clave de entender que es la conciencia puede estar escondida en las dos mayores teorías de la física moderna: la mecánica cuántica y la relatividad, lo que representaría algo monumental descubrir una teoría unificada que de un solo golpe resolviera una de las más intrigantes preguntas de la filosofía, la liga entre mente y materia. Para Penrose, los científicos no inventan la verdad, la descubren; donde el secreto de la vida y la solución a la incógnita del universo, está dada más que por una teoría física, por una forma de organizar datos y pronosticar eventos; ya que la verdad genuina exuda belleza, exactitud y cualidad autoevidente que nos da el poder de la revelación. Puede tener múltiples resultados y ninguno de ellos definitivo y donde los argumentos sobre su significado nunca puedan resolverse.

La pura teoría fisiológica, nunca podrá explicar que es la conciencia. Los humanos somos animales pero también somos sujetos morales. Para Whitehead toda experiencia implica sentimiento y toda realidad un valor. Señala dos tendencias fundamentales contrapuestas que operan en el cosmos: una, el lento deterioro de la naturaleza, por la inevitable degradación de la energía. La otra, la renovación en la naturaleza y por la dirección ascendente de la evolución biológica. Con Newton se dio no tan sólo el triunfo de la razón positivista con su visión parcial y sesgada de la experiencia sino también la separación de ciencias naturales y ciencias morales, suspendiendo la comunicación entre ambos géneros de conocimiento.

Los objetos cuánticos existen como superposición de posibilidades hasta que nuestra observación produce la realidad a partir de la potencialidad, un evento real, localizado de entre los muchos eventos: pero ¿cómo puede nuestra observación colapsar las ondas de posibilidad?. En lo que llamamos la causación ascendente la conciencia tiene el poder definitivo para crear la realidad, con lo cual la conciencia ya no se ve como un resultado del cerebro, sino como el fundamento de todo ser, en el cual todas las posibilidades materiales incluido el cerebro, están arraigadas. Existe la idea de que el cerebro humano lleva a cabo un proceso cuántico cada vez que se da una observación. El mirar consciente manifiesta el acontecimiento real a partir de todos los posibles acontecimientos.

Cuando los objetos cuánticos se vinculan adecuadamente, se influyen mutuamente de forma no-local, es decir en unos dominios que trascienden el espacio y el tiempo. Donde lo que es potencial puede ser más real que lo que es manifiesto, porqué existe en un dominio intemporal, en tanto que cualquier actualidad es meramente efímera, y existe solo en el tiempo.

La realidad es demasiado compleja, sutil y misteriosa para que la controlemos de una manera u de otra. Todo lo esencial surge de la creatividad, con lo cual tenemos la capacidad de reconocer el infinito sentido de cada instante y la máxima aspiración, que es la de crearnos a nosotros mismos.

El sentido profundo de la vida no estriba en sobrevivir en espera de tiempos mejores en el más allá. Conocer es ante todo, una actitud frente a la realidad exterior; equivale a un despertar continuo a nuestra realidad, lo que significa también a comprender.

La clave del entendimiento reside en la identificación y la comprensión de lo más primitivo y la mayoría de las palabras están vacías de significado en el nivel más profundo de dicho significado. Del mismo modo que las sinfonías son en esencia movimientos coordinados de átomos, también la conciencia surge del caos. Vivir es una lucha por tirar energía de poca calidad en nuestro entorno a la vez que de él absorbemos energía de gran calidad.

La naturaleza de las cosas determina el destino de las mismas, y nosotros buscamos la naturaleza absoluta de ellas, pero al permitir la libertad total nos lleva a la aparición de restricciones y a un comportamiento que aparentemente obedece unas reglas, pero al final hay sólo caos, y no propósito.

A su vez, toda evolución puede considerarse como una disipación de energía, donde cada una de sus etapas es resultado de una desorganización.

Se necesitan según Dyson un millón de años para que evolucione una nueva especie y menos de diez mil millones de años para que se de toda la evolución, desde el lodo original hasta el homo sapiens.

La diversidad es una de las grandes reglas del juego biológico; preserva lo posible, funciona como un seguro para el porvenir, produce combinaciones efímeras y siempre diferentes y esta combinatoria infinita hace único a cada uno de nosotros, conformando la riqueza de la especie y la de sus potencialidades. No hay ningún medio para decir adonde nos conducirá, por lo que es necesario aceptar también lo que en ella es imprevisible e inquietante.

Según Atkins (1987), El universo puede surgir sin intervención alguna, y el papel esencial de la naturaleza es su supervivencia y evolución. Algunos aspectos del mundo son tan complejos que quizá nunca será posible estudiarlos científicamente, pero si se dispone de tiempo, las moléculas que compiten y se reproducen, inevitablemente evolucionaran, y los tigres y elefantes harán su aparición.

La complejidad es la sencillez organizada, resultado de cadenas de sencillez; donde si hay átomos, a su debido tiempo habrá moléculas, y si hay moléculas en ambientes cálidos y húmedos, a su debido tiempo habrá tigres y elefantes. Para Atkins, los tigres y elefantes son inevitables si existen moléculas capaces de competir, reproducirse y experimentar la historia ambiental del planeta, donde sólo lo que es perfectamente sencillo puede nacer, y lo que percibimos como complejidad no puede ser más que el resultado de prolongadas cadenas de sencillez.

TEORÍAS SOBRE LA ESTRUCTURA DE LA REALIDAD

El estudio de teorías es el deseo de comprender mejor el mundo de la realidad.

Disponemos de teorías muy complejas sobre la estructura de la realidad que presentan múltiples implicaciones que no se pueden comprender de modo intuitivo y que no sólo son más ciertas que el sentido común, sino también mucho más sensatas.

Cada individuo nace en una determinada cultura y las orientaciones y creencias básicas de ésta lo forman y permanecen profundamente arraigadas durante toda la vida en su personalidad. Lo que ocurre con el individuo, ocurre también en el campo del conocimiento. Las fuentes a partir de las cuales se desarrolla un campo del conocimiento permanecen en el seno de éste y definen lo que es real y lo que es verdadero, lo que tiene sentido y lo que es un disparate, lo que constituye la forma básica o la esencia de la realidad. Si nuevos datos contradicen estas creencias, sobreviene un conflicto. En esa pugna se producen confusiones y una pérdida de comunicación. Hoy la ciencia se encuentra en una de esas pugnas. Algunos de los supuestos básicos, están en contradicción con los datos que surgen en varios campos científicos.

Nos corresponde investigar dichas teorías para saber cuál sería su estructura si fueran ciertas. Para algunos las explicaciones sólo son simples apoyos psicológicos y el creer que la ciencia pueda permitirnos comprender la realidad es una falacia y vana presunción. Los que cultivan el método científico, tienden a ofrecer una increíble resistencia al cambio de método cuando éste se enfrenta con dificultades insolubles. La nueva escolástica vendría a estar representada por la ciencia cuando abusa de su hegemonía. Lo que constituye la fuerza progresiva de la razón es la capacidad para ir a buscar la idea profunda incluso si todavía no ha entrado a formar parte de ninguna metodología.

La predicción, incluso la perfecta, no sustituye a la explicación, siendo ésta lo importante y lo predictivo lo secundario y accesorio. Que una teoría prediga algo, significa que las predicciones se sacan lógicamente de ella misma y no significa necesariamente disponer de una infinidad de hechos aislados, sino de los conceptos, explicaciones y teorías adecuadas.

Así el que una cosa sea en principio predecible significa que una explicación lo suficientemente completa de ella, deberá hacer predicciones sobre ella e incluso ser explicadas y entendidas en el caso de que no sean predecibles. Pero es posible que estas explicaciones a menudo proporcionen predicciones. Una propiedad del mundo de las explicaciones profundas y generales es que cubren tanto situaciones familiares y conocidas como desconocidas.

Según Deutsch (1999), la posibilidad de comprender todo lo comprensible depende más de la estructura de nuestro conocimiento que de su contenido, y depende de cuál sea la naturaleza de la estructura total de la realidad. Si nos encaminamos a un estado en que esto sea posible, la profundidad de nuestras teorías debe crecer con la suficiente rapidez para que resulte factible y esto sólo se dará si la realidad está altamente unificada en su estructura. De ser así nuestras teorías se convertirán en una sola de una estructura unificada de la realidad. La teoría total de la realidad, no será ni perfectamente cierta ni infinitamente profunda, de modo que, en su momento también será reemplazada.

Grandes avances en la comprensión nacieron de grandes unificaciones, los descubrimientos subsiguientes serán cambios en la concepción del mundo y contendrían toda la información necesaria para predecir todo lo predecible. El conocimiento consiste en explicaciones y la estructura de la explicación no refleja en ningún momento la jerarquía reduccionista, es decir no explican las cosas mediante el análisis de sus partes, sino contemplándolas como partes de un todo mayor y más complejo. No podríamos creer que en general, es más fundamental una teoría sobre el estado inicial que una sobre las características emergentes de la realidad. Lo que convierte a una teoría en más fundamental es la profundidad de sus teorías explicativas.

Sólo comprenderemos la estructura de la realidad si comprendemos las teorías que las explican, las cuales pueden ir más allá de lo que percibimos y comprendemos de modo inmediato. Las teorías modernas son menos en número, pero más generales y profundas.

Nuestra cultura suele subestimar el poder de una teoría, pero los detalles teóricos de la física moderna que no podemos verificar directamente, nos ofrecen predicciones fiables sobre las cuales se construyen tecnologías muy útiles, como es el caso de los transistores.

El único enfoque que tiene sentido cuando se trata de la conducta humana es la de postular que el pasado estuvo determinado y el futuro es libre. Vivimos en diferentes maneras de organizar la realidad, según diferentes definiciones de lo que era real e irreal, sensato o insensato. Vivimos en realidades alternas y lo fascinante es que cuando uno las está viviendo tienen perfecto sentido para uno y uno sabe que es la única manera correcta de ver la realidad. El supuesto de que sólo hay una definición verdadera de toda la realidad es anticuada; no hay contradicción entre diferentes sistemas válidos de explicación, entre diferentes realidades válidas que son empero profundamente diferentes. No existe una racionalidad única que gobierne todo el universo.

Resulta sumamente difícil aceptar el hecho de que haya más de una realidad ya que estamos profundamente condicionados y suponemos que conocemos la única verdad y que todo lo demás es de algún modo menos real, donde somos nosotros, en nuestro desarrollo, que constituimos nuestro yo para sostener esa visión de la realidad.

Hoy la ciencia, nos ha llevado a una situación en que debemos afrontar el hecho de que si deseamos avanzar por la senda científica y pretendemos hacer que nuestros datos sean legítimos, no podemos atenernos sólo a una serie de principios sobre cómo opera la realidad, es menester que demos cabida a otras varias realidades. Es legítimo y a veces necesario emplear interpretaciones alternas de la realidad para tratar diferentes esferas de la experiencia.

Einstein dijo que el mayor milagro del universo es su comprensibilidad; La razón de que sea comprensible es la de que nosotros sólo podemos conocerlo tal como está construido por los seres humanos, y nuestras obras son comprensibles para nosotros; son los seres humanos quienes hacen estas construcciones de la realidad y quienes les dan la consecuente coherencia que todas ellas presentan.

Para la física moderna, no existe algo que se pueda considerar una descripción correcta, inmutable y definitiva de la realidad. Debemos evitar los errores complementarios de que el mundo tiene una estructura única, intrínseca, preexistente que aguarda a que la aprehendamos; y por otro, el de que el mundo es un caos total. Lo único que podemos saber es que todo cuanto percibimos y a lo cual reaccionamos es una síntesis de la conciencia y de lo que percibimos.

Diferentes métodos de organización de la realidad darán los mejores resultados según sus diferentes finalidades. Lo que podemos observar de la realidad es

nuestra organización de la realidad. El universo sin la iluminación de la conciencia, según Einstein, sería un “mero montón de basura”

El hecho de que nos resulte difícil aceptar la idea de realidades múltiples, es el hecho de que se nos ha despojado de aquello que hacía al mundo estable y permanente. Lo que nos quedaba era la idea de que había una sola verdad y de que está era única, estable y eterna y se solía decir: Me fortifica el alma saber que, aunque yo perezca, la verdad es así. La realidad del Universo está allí y de alguna manera nosotros hacemos que cobre existencia por obra de nuestra conciencia; son nuestro propio invento y descubrimiento.

CONCLUSIONES

Podemos considerar la creación del universo, como la fabricación del espacio, donde su geometría permite acceder a todas las partes del mundo desde cualquier punto, pero es la geometría del espacio-tiempo la que aísla el pasado del presente y es la inaccesibilidad del pasado la que depende de la dimensionalidad del tiempo.

Vivimos, según Penrose y la teoría de las supercuerdas, en un hiperespacio de diez dimensiones que genera toda la materia y la energía así cómo el espacio y el tiempo del Universo. Donde sólo en un espacio-tiempo de nuestra dimensionalidad, de tres dimensiones del espacio y una del tiempo, hay fuerzas compatibles con la existencia de la materia y la vida. La dimensionalidad del universo es tal que permite que la materia no sólo exista, sino también que persista, produciendo conciencia, propósito, creencias y entendimiento.

La mecánica cuántica, nos enseña que como individuos no estamos separados del resto del mundo; que el resto del mundo no es algo que permanezca ocioso, por el contrario es un campo de continua creación, de transformación y aniquilamiento y que pueden dar lugar a experiencias extraordinarias cuando son captadas en su totalidad.

La experiencia siempre está cambiando, de tal forma que son capaces de cambiarnos a nosotros mismos, de tal forma que nunca volveremos a ser capaces de contemplar el mundo como lo veníamos haciendo. En un próximo futuro seremos testigos de nuevas ideas que se incorporarán a escena y nos brindarán una perspectiva mucho más amplia de nuestro universo, y por consiguiente, de nosotros mismos.

Los físicos dividen la física en varias ramas, existiendo el consenso entre ellos de que pronto se construirá un compendio lo suficientemente amplio como para incluirlas a todas, considerando de que es posible desarrollar una teoría capaz de explicarlo todo, y de forma perfecta de tal manera que no será necesario explicar nada más. De este modo conseguiremos por fin una teoría que sea consistente consigo mismo y que explique todos los fenómenos observables.

Lo que realmente hemos descubierto es que la forma en que veníamos observando la naturaleza no es lo suficientemente amplia y no abarca todo lo que sería necesario para explicar los fenómenos que podemos observar.

Newton nos mostró que los fenómenos del universo están estructurados de forma racional y comprensible. Las leyes de Newton predicen sucesos, la mecánica cuántica predice probabilidades. Sin embargo, la acción a distancia de la gravedad, según Newton, podía ser descrita pero no explicada. En palabras de Newton: “No he sido capaz de descubrir las causas de estas propiedades de la gravedad basándome en sus fenómenos y no he sacado ninguna hipótesis….”.

La ley de la gravitación de Newton no explicaba la gravedad, pero lo haría Einstein en su teoría general de la relatividad. Según Eisenberg: “Las leyes de la teoría del cuanto, formuladas matemáticamente, muestran con claridad que nuestros conceptos intuitivos ordinarios no pueden ser aplicados ambiguamente a las partículas más pequeñas, y todas las palabras y conceptos que usamos para describir objetos físicos ordinarios, se vuelven indefinidos y problemáticos…”

La física es una aventura profunda y rica, que se ha convertido en inseparable de la filosofía y un intento de establecer una relación de armonía con una entidad muy superior a nosotros mismos, la naturaleza. Lo que exige de nosotros buscar, formular y desarraigar uno tras otros, nuestros más profundos y queridos prejuicios y viejos hábitos mentales en una búsqueda infinita de lo alcanzable.

Una de las cualidades características de la mecánica cuántica, es su preocupación por lo no existente y por lo potencial, deja sin respuesta algunas cuestiones para que sean contestadas por la experiencia; caracterizada por sus problemas sin respuesta, sugiriendo que esto podría tener relación con las proposiciones que dominan la lógica desde los tiempos de Godel, y que se basan en la no decisión y que el elemento común sea la reflexibilidad y la imposibilidad de los sistemas finitos de alcanzar un total conocimiento de sí mismos.

Si a largo plazo uno no puede explicar a todo el mundo lo que ha estado haciendo, su trabajo carecerá de sentido: la descripción en un lenguaje normal y sencillo servirá de criterio para juzgar el grado de comprensión que ha sido alcanzado. Según Einstein, los conceptos físicos son creaciones libres de la mente humana, y no están, aunque pudiera parecerlo, determinadas en forma única por el mundo exterior.

En nuestro esfuerzo por comprender la realidad somos algo así como un hombre que tratara de entender cómo funciona un reloj encerrado en su caja. Nunca podrá estar en condiciones de comparar el mecanismo real con la imagen que de él se ha formado y ni siquiera imaginar las consecuencias de tal comparación.

La mayoría de los físicos se pasan la vida haciendo lo que otras personas les han dicho que es importante y no lo que es importante para ellos. Esto nos lleva a un error de interpretación bastante corriente cuando la gente, en general, dice “científicos” lo que está diciendo en realidad es “técnicos”. Un técnico es una persona altamente entrenada cuyo trabajo consiste en aplicar técnicas y principios que ya son conocidos. Un científico por el contrario, es una persona que busca conocer la verdadera naturaleza de la realidad física. El científico descubre y el técnico aplica lo ya inventado, sin embargo, no está del todo claro si lo que hace el científico es descubrir cosas nuevas o las está creando por sí mismo. ¿Será que a su vez el descubrimiento es un acto de creación?

La verdad es que la mayoría de los científicos son simplemente técnicos y no están interesados en lo esencialmente nuevo, con visiones relativamente angostas, y por esa razón les resulta difícil hablar con sentido del entero bosque al tener insertas las narices en la corteza de un árbol.

Las contradicciones al sentido común forman el corazón de la mecánica cuántica, donde no solo influimos en nuestra realidad sino que en cierto grado, la creamos. La mecánica cuántica nos dice que no es posible observar la realidad sin cambiarla, somos parte de la naturaleza y cuando la estudiamos, no puede eludirse el hecho de que es la naturaleza la que se está estudiando a si misma, ocupándose del comportamiento del grupo y no hay modo de predecir conductas individuales. Podemos precisar un comportamiento colectivo sin estar en condiciones de predecir ni uno solo de los acontecimientos individuales que componen el fenómeno colectivo.

La interpretación de Copenhague nos dice que no importa a que se refiera ésta, lo importante es que funciona como medio consistente de una nueva visión del mundo, un rechazo de la presunción de que la naturaleza podía ser comprendida en términos de las realidades elementales.

En consecuencia, no es correcta la presunción de que la mente puede tomar en consideración, directamente la realidad y el que algo sea cierta o no dependerá no de lo estrechamente que se corresponda con la verdad absoluta, sino de su concordancia con nuestra experiencia y a reconocer que un completo conocimiento de la realidad era algo que estaba por encima de la capacidad de todo pensamiento racional es decir no se basó en el conocimiento de la verdad absoluta, sino en nosotros mismos y un reconocimiento de aquellos aspectos psíquicos que llevaban mucho tiempo siendo ignorados por una sociedad racionalista.

El mundo cuántico es donde el azar es el rasgo fundamental de la existencia y donde la materia puede estar haciendo varias cosas al mismo tiempo. La realidad cuántica colapsa repentinamente para hacer sólo una cosa.

La mecánica cuántica ve a las partículas como una tendencia a existir o una tendencia a ocurrir. Al universo lo trae de alguna manera, a la existencia la participación de los participantes, donde el acto vital es el acto de participación, donde creamos ciertas propiedades porque elegimos medir esas propiedades.

Según Einstein: crear una nueva teoría no consiste en destruir el viejo granero y levantar un rascacielos en su lugar. Es más bien como escalar una montaña, ganando perspectivas nuevas y más amplias, descubriendo contactos inesperados entre nuestro punto de partida y el rico paisaje que se revela a su alrededor, pero el punto de que partimos sigue existiendo.

El Universo es un suceso insólito y extraordinariamente improbable que ha sucedido inevitablemente en un universo infinito. En un Universo verdaderamente infinito, que se extiende en un espacio y tiempo infinito, cualquier cosa que no esté expresamente prohibida, debe suceder alguna vez en algún lugar o un infinito número de veces en un infinito número de lugares. Boltzmann argumenta que vivimos en una región en la que una de esas rarísimas pero inevitables fluctuaciones ha tenido lugar a gran escala.

Por su parte Poincare nos dice que cualquier sistema cerrado debe repetirse a sí mismo indefinidamente, dado el tiempo suficiente, pasando por cada posible nuevo estado en cualquier sistema incluyendo el propio Universo. Con esto es posible imaginar que el Universo como lo conocemos ha sido producido por una fluctuación aleatoria de la entropía, donde la irreversibilidad macroscópica y reversibilidad microscópica son una característica fundamental de nuestro Universo una vez que se define la flecha del tiempo, que puede comprenderse en términos del tiempo de recurrencia de Poincare, pero a la vez no podemos hacer una medida precisa de la posición y el momento de una partícula al mismo tiempo, no podemos conocer exactamente donde está y donde va una partícula.

Existe una indeterminación intrínseca que tiene que ver con la manera en que está ensamblado el Universo. Vivimos en una región o burbuja de entropía baja pero creciente donde la segunda ley de la termodinámica es una ley inquebrantable de la naturaleza y el destino final del Universo depende de cuánta materia contiene, ya que su expansión está dominada por la gravedad y es la que define el destino final del Universo.

Buscamos una teoría unificada que explique la totalidad de las leyes y las cuatro fuerzas de la naturaleza. Con la fuerza fuerte y débil que mantienen unido el mundo microscópico, y en el mundo macroscópico dos fuerzas; la gravedad que determina cómo evoluciona el Universo y la fuerza del electromagnetismo que determina y gobierna el comportamiento de los electrones dentro de los átomos y es la fuerza decisiva en la química y, por tanto en la vida.

Según la interpretación cuántica de Copenhague, el comportamiento de las cosas está gobernado por el azar, donde nunca se puede predecir cuál será el resultado de cualquier medida individual, sino sólo las probabilidades relativas de todos los diferentes resultados posibles, donde lo más extraño es que funciona perfectamente, pero nadie tiene la más mínima idea de lo que realmente significa.

En la interpretación de Everett, conocida como la interpretación de los muchos mundos, dice que cuando medimos el espín de un electrón, el mundo se desdobla en dos realidades separadas, y luego estos mundos siguen por separado sin interaccionar ya nunca más entre sí. La idea es que el universo entero se desdobla en dos o más replicas de sí mismo cada vez que un sistema cuántico es forzado a elegir entre sus posibles estados.

La interpretación de Hawking en términos de un espacio-tiempo cerrado, derivada de la interpretación de los muchos mundos, es de un Universo cerrado sin bordes y sin principio ni final. Donde nunca podremos llegar al borde de éste universo, en vez de eso, volveríamos donde empezamos. El espacio se curva, de un modo que le permite no tener límites pero ser al mismo tiempo finito.

El único espacio que existe es el que va creando el Universo al expandirse. Parece imposible que se pueda sacar algo de la nada, pero el hecho de que una vez no había nada y ahora hay un Universo, constituye una prueba evidente de que se puede. De no haber nada en absoluto, se pasó a haber de pronto un Universo que era enorme y estaba en perfectas condiciones para la creación de estrellas, galaxias y otros sistemas complejos. Nuestro universo es simplemente una de esas cosas que ocurren de vez en cuando.

Para Martin Rees existe un número infinito de universos, con seis números o constantes universales que rigen nuestro entorno, con atributos distintos al modificarse uno de ellos, y vivimos en uno donde se combinan las cosas de tal manera que nos permite existir en él y que bastaría un cambio insignificante en estos números universales para que el universo tal y como lo conocemos y necesitamos no existiera.

La lección de la mecánica cuántica y aún de la física clásica es de qué nada está determinado, nada es cierto, nada es completamente predecible, existen solamente propensiones para que ciertas cosas ocurran.

Popper argumentaba que la ciencia no podía ser reducida a un método; consideraba que el determinismo era anti ético para la creatividad humana y la libertad y por lo mismo a la misma ciencia, proclamando que no tan solo la mecánica cuántica sino la misma física clásica eran inherentemente impredecibles. Creía que una teoría científica podía ser “absolutamente” verdadera, pero rechazaba la creencia positivista entre verdad, que es objetiva y absoluta y la certeza que es subjetiva. Así como de que la ciencia nunca podría responder a preguntas como el significado y propósito del universo, destrozando el “positivismo lógico” con el argumento de que se puede probar una teoría a través de la inducción; ya que nunca sabremos si una observación ha sido suficiente; ya que la siguiente observación bien puede contradecir a todas las que le precedieron.

El positivismo lógico afirmaba que: solo podemos conocer si algo es verdad, si puede ser lógica e empíricamente demostrarse. Negando la afirmación de los positivistas; de que la ciencia nunca puede ser reducida a un sistema lógico en el que los datos crudos metodológicamente pueden convertirse en verdades.

La historia de la ciencia es especulativa. Los físicos no creen en la mecánica cuántica porque explique el mundo, sino porque pronostican los resultados de los experimentos con exactitud milagrosa. La realidad es irreconocible porque es intrínsecamente indeterminada. Bohm propuso que las partículas son realmente partículas todo el tiempo no solo cuando son observadas. Su comportamiento está determinado por una fuerza no detectada llamada “onda piloto” donde cualquier esfuerzo de medir propiedades destruye información sobre ellos, alterando físicamente dicha onda piloto. Interpretó el principio de incertidumbre no como de que existe incertidumbre, sino de que existe una ambigüedad inherente en el sistema cuántico.

La simetría es un concepto mediante el cual se ha intentado a través de los tiempos comprender y crear el orden, la belleza y la perfección. Es el modo de transformar un objeto de forma que conserva su estructura.

Las verdades deben ser bellas con cualidades autoevidentes que les da el poder de la revelación. La teoría del caos confirma que aún sin la indeterminación cuántica muchos fenómenos son imposibles de predecir. La misma ciencia conforme avanza impone límites a su poder, donde “el teorema de incomplitud” de Godel, niega la posibilidad de construir una descripción matemática completa para describir la realidad; y de que no somos más que animales diseñados por la selección natural no para descubrir verdades profundas de la naturaleza, sino para reproducirnos y preservar lo valioso de la información genética.

El universo ya no debe verse como una máquina, sino, como un holograma multidimensional. Donde en este superholograma del universo el pasado, el presente y el futuro se pliegan estrechamente entre sí y existen en forma simultánea. El tiempo es uno y eterno; el pasado, presente y futuro no son más que aspectos diferentes de un registro continuo e invariable de la existencia. La dinámica del mundo subatómico sólo tienen sentido si suponemos la existencia de otras dimensiones, más complejas y más allá de en las que vivimos. En el nivel superholográfico el universo podría tener tantas dimensiones como partículas subatómicas hay en nuestro mundo tridimensional, adoptando una concepción totalmente nueva de lo que es el orden. El tremendo orden que vemos en todo el universo es explicable meramente en términos de actividad autoorganizada, donde la autoorganización es la organización que se acrecienta y se mantiene en vez de destruirse.

En nuestro mundo todavía suceden demasiadas cosas enigmáticas,

que son reales y aún no han sido adecuadamente explicadas por la ciencia, (a pesar de que la ciencia es uno de los instrumentos más poderosos que la raza humana haya tenido), donde existen nuevos tipos de leyes que gobiernan los sistemas complejos, en el sentido en que los diferentes tipos de niveles de explicación apelan a descripciones y análisis en términos diferentes, así como de importantes leyes en espera de ser conocidas, Pero de ningún modo podemos decir que estamos cerca de comprender todas las fuerzas que han causado la existencia de nuestro universo.

El universo no es un vacío, como tampoco es puro espacio, se trata de un pleno cósmico, repleto de energía e información, la matriz de todo lo que existe y el telón de fondo de todo lo que sucede, en el espacio y el tiempo, es un sistema evolutivo orgánicamente conectado. Donde nuestra realidad es fundamentalmente integral que evoluciona de manera interconectada, instantánea y permanente. Lo que observamos como cuerpos y fuerzas materiales no son más que formas y variaciones en la estructura del espacio.

De la fusión de la relatividad con la mecánica cuántica ha surgido una nueva idea del mundo en la que la materia ha perdido su papel central, siendo sustituida por los principios de simetría, ocultos muchas veces en el estado actual del universo. Buscamos verdades universales acerca de la naturaleza y, cuando las encontramos, intentamos explicarlas demostrando cómo pueden ser deducidas a partir de verdades más profundas. Un principio de simetría es simplemente una afirmación de que algo se ve igual desde diferentes puntos de vista.

El teorema de Bell nos dice que o bien el mundo es no objetivo, como creían Aristóteles y Einstein, y no existe en un estado definido, o bien es no local con lo que permite la instantánea acción a distancia y los posibles viajes al pasado.

Pareciera así también, que ya con el nacimiento del universo, estaba este ajustado con extrema precisión a fin de producir constantes universales que permitiesen la subsecuente evolución de sistemas de creciente complejidad.

Donde según Feynman: lo importante de una ley, no era lo inteligente que había sido la naturaleza en descubrirla sino lo inteligente en respetarla.

La realidad fundamental del cosmos es el ámbito del campo. Se sabe que los campos como los hologramas, también poseen una misteriosa propensión hacia la totalidad, considerándoseles cantidades matemáticas que se manifiestan en el espacio. El universo autoevoluciona a través de la propagación, transformación y conservación de energía e información. En el ámbito del espacio-tiempo, la energía se conserva, pero se degrada cuando se realiza un trabajo. En el ámbito del campo, la información no sólo se conserva, sino que también se crea a través de la interacción con el espacio-tiempo.

En el nuevo concepto de realidad, la creación de Dios no es el universo que observamos y habitamos, sino el potencial del universo para su autocreación. Donde lo que se creó inicialmente no fue el soporte físico del universo sino la información que gobierna el proceso evolutivo para que el universo autoevolucione, donde la información es el acto creativo, mientras que sus efectos, crecimiento y elaboración son inmanentes.

Donde además se espera probar que los efectos de la mecánica cuántica, pueden ser reproducidos también en la escala de la vida cotidiana, lo que tiene implicaciones muy profundas en lo que concierne a la naturaleza del mundo físico y a una nueva manera de ver las cosas.

Vivimos en un mundo cada vez más matemático, donde se están desvaneciendo las fronteras tradicionales de las materias; Donde el azar tiene sus propias pautas y un tipo propio de regularidad; Donde se pueden demostrar muchas proposiciones para las que no se pueden demostrar ni su verdad ni su falsedad; Donde no todo es demostrable ya que de lo contrario la cadena de la demostración sería interminable; Donde se empieza con ideas que se admiten, a pesar de no ser demostrables; Donde el enfoque clásico del determinismo, nos lleva a un delicado problema ético y moral: el del libre albedrío. En la práctica, incluso si no existe, su inexistencia parece obligarnos a actuar como si existiera. ¿Estamos aquí para poder imaginarnos el porqué estamos aquí y el porqué el universo fue creado?

Según Haldane: El universo no sólo es más raro de lo que suponemos, es más raro de lo que podemos suponer. Pero esto no es el final de la historia y la búsqueda puede llevarnos a una nueva forma de entender y valorar la realidad. Es mejor debatir una cuestión sin llegar a concluirla, que llegar a una conclusión sin debatirla.













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