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NO A LA GUERRA

Federico García Morales

La ferocidad con que EEUU viene persiguiendo la modificación del mapa estratégico del Medio Oriente, ahora conteniendo como objetivo la conquista de Irak y sus petróleos, ha disparado la presentación de innumerables contradicciones a nivel mundial. En donde no es la menor el hecho de que EEUU está quedando prácticamente aislado en su afán de establecer su hegemonía. Y un estremecimiento recorre al mundo, desde Corea del Norte a la sede de la OTAN. Un rápido recuento permite descubrir que la mayor parte de la población del planeta no comparte la visión imperial de los halcones de la Casa Blanca.

En los propios EEUU, cerca del 50% de la población está contra la guerra, en Inglaterra, el 80%, en España ¡el 90%!, en Turquía, ¡el 92%!

Los pretextos

EEUU y su aliado inglés exponen sus razones para ir a la guerra contra Irak: dicen que Irak es sobre todo un peligro para la primera superpotencia, ya que tendría en su arsenal peligrosas armas de destrucción masiva, alegan también que Irak es una potencia terrorista, y por último, que allí es necesario imponer una democracia aboliendo la turbia dictadura de Saddam Hussein.

Resulta claro que ninguno de estos pretextos se sostiene:

    1. Irak, después de la Guerra del Golfo perdió gran parte de su capacidad militar y hoy carece de programas que sustenten la disponibilidad efectiva de armas de destrucción, sea de carácter nuclear, bacteriológico o químico. Sostener lo contrario constituye una enorme impostura. La intensa búsqueda de restos materiales-ojivas vacías,etc.- realizada por los inspectores de Naciones Unidas, ha dado resultados negativos.
    2. Respecto al terrorismo, nunca se ha podido probar alguna relación entre Irak y otros movimientos integristas como Al Qaeda. El gobierno de Irak, para estas corrientes es desagradablemente secular y ateo.
    3. En cuanto al pretexto de "establecimiento de la democracia", estaríamos frente a la extensión del modelo ya impuesto en Afganistán, o algo peor de lo que los EEUU ya hizo en Chile, cuando instaló la dictadura de Pinochet..

Pero debe haber razones muy fuertes para reclamar "la guerra preventiva" e incluso el abandono de los marcos de las Naciones Unidas y el aplastamiento del Derecho Internacional.

Sin embargo, EEUU ha tenido éxito en obligar a los diferentes gobiernos a tragarse la rueda de carreta y a razonar con ella. Y un sistema de falsedades que se repiten se constituyen en argumentos que permiten aliviar la conciencia de quienes mediante la coerción o la corrupción van siendo encaminados a ser cómplices en un genocidio.

El problema de fondo.

Desde la llegada de Bush al Gobierno se impuso, a paralelas de una fuerte crisis económica, la visión paranoica de EEUU como apoderado de un destino imperial al que lo conducía inevitablemente la supuesta solidez de su economía, la protección de sus negocios orbi et urbi, y su poder militar. "Somos la única super-potencia" han venido repitiendo los documentos oficiales, y de eso se tenían que derivar consecuencias. La más urgente, reenderezar su predominio económico y sus expectativas corporativas a futuro, exterminando cualquier concurrencia en Europa y en Asia, con cuyos gobiernos se había venido sosteniendo, negociando a veces, sobre todo en la fase final de la Guerra Fría la posibilidad de un manejo multilateral de los asuntos mundiales, lo que envolvía un cierto reparto de áreas de influencia al compás de la apertura de mercados. Estos movimientos permitieron la acción de Naciones Unidas como centro de solución de controversias, y el aparecimiento de espacios de planeación estratégica como la Trilateral, el G7, la OMC, el foro de Davos, y cientos de comités de discusión más específicos que permitían construir consensos, sobre todo entre los grandes. Todos estos lugares, antes sosegados y hasta burocráticos, se han transformado ahora en escenarios de combate, de desarticulación y hasta de derrumbe.

 

La historia del capitalismo en sus relaciones con el estado ha sido, al menos desde el siglo XVII, una de grandes acuerdos y de desencuentros. A los grandes conflictos europeos de fines del siglo XVI y comienzos del XVII, siguió la Paz de Westafalia, a la ruptura de ese modelo en la época de la Revolución Francesa y con las andanzas del creciente poderío inglés, siguió el Tratado de Viena, a lo que siguieron las crisis y grandes repartos de esferas de influencia del siglo XIX, que encontraron su punto de ruptura en la Guerra del 14. Después vino un intento de nuevos acuerdos, con Versalles y la Liga de las Naciones, que manejaba una nueva noción del reparto del mundo y también reglas que se mostraron efímeras.

De algún modo, después de la Segunda Guerra, a lo largo del período de la Guerra Fría, se manejó un gran acuerdo que equilibró producción, comercio y la esfera política entre imperios contendientes. Después de los 90, el hundimiento de la URSS, creó nuevamente vacíos y desequilibrios pero esta vez en una escala descomunal. Y esas situaciones se agravaron con la entrada en recesión de la economía mundial.

Pudiera pensarse que tanto en las esferas socales, económicas y políticas, se ha buscado un Nuevo Acuerdo. Al caso todos los discursos que derivaban del mismo neoliberalismo, como el de las excelencias y promesas de la globalización corporativa. Pero la crisis tornó absurdo ese discurso junto con las prácticas neoliberales. En el terreno social se habían construido, en muy pocos años, por ejemplo, demasiadas exclusiones.

. En lo político viene a reflejarse la exclusión social, por un lado clases y elites de poder concentrado, en rápida pérdida de legitimidad, con visiones estrechas y conservadoras, y por otro, el mundo de la pauperización desgarrado por fraccionamientos y carencias –sobre todo de proyectos alternativos frente a una barbarie explotadora y ahora, guerrera. Esta es, en este momento, una mezcla terriblemente explosiva, en donde todavía no se diseñan las condiciones objetivas para la construcción de nuevos equilibrios y acuerdos sociales. Estamos ante un desgarramiento del Pacto Social fundamental, a niveles globales.

. De modo que hoy la construcción de un acuerdo pasa solamente sobre el cadáver de un capitalismo antisocial, antipolítico , antieconómico, inhumano, que no responde a los intereses de la gran mayoría de la población mundial. Entretanto, el conflicto seguirá profundizándose, y quienes abren sus compuertas probablemente "no saben lo que hacen", pero por lo mismo, no tendrán perdón. Y no estamos haciendo citas evangélicas. Sólo que percibimos que comienzan a manifestarse tendencias que nos pueden llevar al fondo de situaciones muy peligrosas y crueles.

En los propios EEUU, se estimulan las fórmulas militaristas y de vigilancia, y toda la nueva legislación empuja a acabar con los aspectos democráticos del sistema., como una condición para la "salida hacia fuera" de una agresividad detonante.

. Y no deja de tener un profundo significado sociológico la identificación que comienza a ser popular entre Blair y la Thatcher, entre Berlusconi y Mussolini y entre Hitler y Bush. Con un problema de fondo: Hitler nunca tuvo tanto poder como Bush, la distribución de fuerzas en esa época lo terminaron hundiendo. El Presidente Norteamericano se ha hecho a si mismo el servicio de presentarse en su Documento sobre la Seguridad de EEUU, como estando a la cabeza del único poder mundial, con una gigantesca capacidad destructiva. Es bien lamentable que ese sea su mensaje a la comunidad global.

Pero esto, todavía para "la vanguardia" de la Casa Blanca y del Pentágono, es algo que está en proceso, o si se quiere, "en el filo de la navaja". EEUU, para alcanzar esa preeminencia y construir la formula imperial unilateral, y con eso, consumar todos los proyectos de la capa autoritaria que se hará cargo de eso, EEUU pretende dar cuenta, eliminar si es posible, a otros poderes contendientes. Y esos poderes no son, bien obviamente los del Islam político. Esos poderes son, y en ese orden, Europa (en el lenguaje de Rumsfeld, bien precisamente "la vieja Europa") y China (o Asia, si se prefiere usar un término que englobe a "otros"). La acción contra los islamitas, que ya viene de atrás, al menos desde la Guerra del Golfo, tiene otro trasfondo que el civilizatorio (aunque ese elemento pudiera también llegar a contar)—es el petróleo, y con éste, la conquista de una capacidad para imponer las reglas a Europa y Asia, poniendo así fin a cualquier veleidad multilateralista. De suyo, tras la obtención de esta capacidad por EEUU –y (ojo) el tipo de gobierno ,sociedad y paranoia que alli se vayan desarrollando- América Latina y África poco pueden contar a no ser un recrudecimiento de prácticas coloniales. EEUU imperial e imperialista viene entonces a imponernos su "New Deal"(nada de roosveltiano), su pax romanorum, bien posiblemente sobre una paz de cementerios.

En el fondo de este conflicto tan mañosamente tramado contra Irak, está la lucha por el control del mundo, en donde Irak es sólo pretexto y avenida, pero no el objetivo principal.

Algunos gobiernos puede que estén más alertas que otros frente al diseño cabal de la situación. Por ejemplo algunos, frente a las votaciones que se vienen en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, que son extremadamente importantes en este contexto, piensan que es este un altercado corriente en donde "se puede sacar provecho", aceptando alguna coima. Otros creen que deben jugarse "inteligentemente", aceptando la coima, pero a la vez como "jugando entre bloques" y manifestándose "valientemente" por la abstención. Y no faltan los astutos que harán derivar su manejo del lenguaje para que "paz" signifique "guerra", y asi, oponiéndose lleguen a estar de acuerdo o arrodillados. Llegando a ser asì , simplemente, tontos útiles.

Cuando para esta humanidad su interés a corto, mediano y largo plazo debe estar en frenar por todos los medios esta salida brutal que se está buscando el imperio. Porque no lo duden, lo que hagan con Irak lo harán después con todos. Unos antes, otros después. Las guerras por el control de las bases petroleras, comienza a trazar una profunda quiebra en las relaciones internacionales.

Mientras, la gente se está expresando en grandes manifestaciones.

Una de las cosas interesantes que se descubre en esta crisis es que los gobernantes no representan al pueblo. Blair, llega a decir: "me siento tan orgulloso del aspecto democrático de estas manifestaciones, y a la vez tan seguro, ya que la prueba de fuego de un verdadero líder es saber oponerse al pueblo"...

Irak, la guerra y después

Veamos que hay de equitativo, que interese al globo en este asunto del desarme.

En el caso actual, se ve a un país empobrecido por un largo embargo, que es amenazado por otro país que dice "si las Naciones Unidas no me apoyan, yo solo me basto para destruir Irak e imponer el gobierno que me convenga, apoderándome de sus riquezas para administrarlas como se me de la gana". Nadie ha planteado lo que significa esto para el mundo, para la famosa "seguridad", y de donde proceden estas ganas y capacidades destructivas y conquistadoras.

Ocurre muy escuetamente que EEUU, tras reducir los arsenales de Rusia, se quedó con los suyos y que , poniéndolos tecnológicamente al día, es la potencia que puede destruir a todas las demás. No ha habido acuerdo de limitación de armamentos que los EEUU no haya burlado. Sería hora de plantear estas cosas más seriamente, y de discutir en los foros internacionales el significado para la comunidad internacional de una superpotencia tan peligrosa. Y que puede llegar a ser más peligrosa a medida que continúe su derivación política en el sentido ya exhibido por el dueto Bush-Rice.

Hasta hace poco todo el mundo hacía la vista gorda al armamentismo norteamericano, "total esos medios estaban en manos de una gran democracia". Pero al empezar a cambiar las tonalidades de la política norteamericana, y al externarse este tan gigantesco y avasallador deseo de poder, empieza a asomar uno de los riesgos más feroces que haya enfrentado la civilización.

Algunos grupos humanistas han buscado indagar e inspeccionar los lugares en donde EEUU mantiene armas de destrucción masiva. Es una buena iniciativa que debe multiplicarse.

De hecho los EEUU tiene en el mar, el aire y en tierra y el espacio una multitud de dispositivos de destrucción masiva, pero hay también algo que pudiera interesar a las comunidades científicas, la indagación del presupuesto en investigación científica que se canaliza hacia nuevos "adelantos" en las capacidades de destrucción masiva, y en el inventario de las investigaciones en torno a la producción de nuevas monstruosidades técnicas, nucleares, bioquímicas y bacteriológicas letales y del personal dedicado a eso.

Ahora EEUU se prepara para acabar con un país. Con sus aliados ingleses, portaviones, fragatas coheteras, aviones, espionaje sofisticado, etc. más 300 000 soldados, claramente tiene la capacidad para "transformar" Irak.

Con la pulverización de Bagdad-con sólo el manejo de miles de misiles- podrán mostrar al mundo lo que es esta capacidad para la "destrucción masiva" contra la que están luchando tan humanitariamente. De paso, las capitales de Europa y Asia, podrán tomar nota de quien manda.

El proyecto diseñado por el Pentágono no descuida de seguro, el objetivo más importante, la conquista del petróleo, que será uno de los primeros objetivos de la invasión, a cargo de tropas de elite. Tan seguros están del éxito que este petróleo ya está en negociación. Un millón de acciones sobre los petróleos de Irak ya fueron prometidas a Turquía como prepago para su colaboración en la invasión.

Luego vendrá la ocupación en donde se verá la contribución del actual gobierno norteamericano a la práctica y la teoría de la democracia. Se establecerá una especie de satrapía a cargo de un corrupto general de apellido Frank. Este construirá el Irak del futuro, que tendrá como esencia la "apertura" del petróleo al mercado corporativo, la división de este país, la conducción de la represión exterminadora de todo segmento de la sociedad que se les oponga. Una especie de jornadas del terror es lo que se vislumbra. Y este sistema durará muchos años, ya que Irak será sólo la base para el encumbramiento de los EEUU en las vastas zonas petroleras y gaseras de la península arábiga, de Irán, del Caspio y de Asia Central. En esos años se extenderá el genocidio planificado, afectando a todos los sectores iraquíes, sobre todo a los kurdos, se erradicarán poblaciones, millones marcharán al exilio, mujeres y niños serán encaminados a los mercados de sexo y de partes, ningún horror nos será negado.

Las guerras se miden en cadáveres y en dólares. Los cálculos, en cuanto a muertos, los elevan al millón y medio o dos millones. Pero en cuanto a dinero...

Cuando la Guerra del Golfo –de donde se sacan tantos modelos—los que apoyaron, fueron justamente los que pagaron. La guerra costó 80 mil millones de dólares, y fue justo eso lo que puso Arabia Saudita, provocando la decadencia de su economía. Turquía pagó...y sufrió el resultado. Japón pagó sus 15 mil millones , y así otros, hasta generar algo así como la ganancia del negocio. Ahora también, el que vota que si, paga. Y algunos, como la propia Turquía, ya escaldada, pide adelantos. Y hay urgencias en el financiamiento de esta guerra: si es muy breve, costará 96 mil millones, si es más larga, entre 200 mil y 600 mil millones de dólares, eso en gastos directos, los costos indirectos (los impactos—en precios del petróleo y en bolsas) serán mucho mayores. El Pentágono, para quien es fácil contar cadáveres, le molesta elaborar con las cifras monetarias, ya que tendrá que establecer una estrategia paralela para ver de donde los saca y definir por dónde podría quedar el presupuesto norteamericano y el de sus "aliados"en este asunto.

Todo este nuevo escenario bien claramente transforma los equilibrios, produce la abolición del derecho, altera las visiones del mundo. Al progresismo sucede el Apocalipsis. Se producen rupturas muy feas en la reflexión razonable y en el terreno ético.. Y después se seguirán extendiendo, , operaciones del mismo estilo , si el mundo sigue pasivo.

Pero entretanto, el monopolio OPEC desaparece, y lo que venga a pasar en otras zonas de energía como México, Venezuela, Colombia y Brasil, serán sólo operaciones de retaguardia.

El objetivo de Rusia de recuperar sus bases petroleras en el Caspio queda sujeto a los dictats de la potencia norteamericana, ni decir sus inversiones en el propio Irak.

China, que intentó llegar hasta el Asia Central con cañerías y carreteras, quedará condicionada y cercada.

Pakistán pagará caro la miopía de su dictador de turno, que permitió el ingreso norteamericano en Afganistán y su avance sobre Irak, y ya nada excluirá una agudización de sus conflictos con India.

Irán quedará aislado.

En Palestina, Israel acentuará su carnicería y la derecha extrema verá como fortalecerse participando en el despojo de Irak y de Siria y en la continuidad del desastre.

Y es bien posible que la apertura de fuertes crisis en Arabia Saudita definan la línea de las futuras conquistas americanas.

Todo esto en medio del agravio y la creciente ira del mundo musulmán.

Europa verá escaparse otro de sus territorios de inversión y se encontrará ante un gigantesco chantage y crecientes agresiones, que la obligará a encaminarse en la carrera armamentista y a encuentros con las potencias del Asia, en medio de una fuerte depresión, en un sendero que llevará a diferencias muy peligrosas con EEUU y su imperio, en donde tampoco quedarán claras las vías hacia un Nuevo acuerdo.

En Asia, ya Irán y Corea del Norte saben que son objetivos próximos, y esa percepción los lleva inevitablemente hacia la preparación para la guerra. Si sólo se aprecian esos dos efectos, uno puede entender la trágica envergadura de la aventura en que nos está lanzando la desesperación y quizás la demencia del actual gobierno norteamericano.

El endurecimiento militarista de los EEUU, como ya decíamos, vendrá a ser concurrente con el ya establecido proceso de descomposición democrática de ese país, que colocado en una posición de hegemonía efectiva, asumirá una institucionalidad autoritaria , política y socialmente aberrante. Su efecto-reflejo sobre América Latina no se dejará esperar.

Con todo esto, y con el avance mañoso de una guerra ilegítima, lo más grave, en lo inmediato, será la destrucción del sistema de seguridad colectiva que había puesto límites, hasta ahora, al desencadenamiento catastrófico de nuevas guerras mundiales.

Todavía se puede hacer algo

Es importante ahora y en adelante que otros países no apoyen a los aventureros norteamericanos.

En esta coyuntura, que es decisiva, sobra el lenguaje untuoso y grandilocuente con que algunos "mandatarios" tratan de encubrir su cobardía. El objetivo hoy no es mantener "la unidad entre los que tienen veto", y en lo posible "la unidad entre todos"... para apoyar el genocidio. Estaría bien para apoyar la paz. Pero, como están las cosas es más claro, más honesto y mejor para todos apostar directamente a la paz y en contra del gobierno norteamericano que PROMUEVE UNA GUERRA DE CONQUISTA Y DE EXTERMINIO, AUN AL MARGEN DE LA PROPIA CARTA DE LAS NACIONES UNIDAS Y EN FUNCION DE SUS PROPIOS INTERESES HEGEMÓNICOS. Además deberían entender que el problema que se entra a mover con esos votos, no es el del "desarme de Irak", sino el del control del petróleo y la situación que deriva de eso. El bloqueo de la guerra puede conducir todavía a un proceso "manejable" con intervención multilateral. La guerra conduce hacia una grave descomposición de los sistemas de negociación y la entrada al predominio de los criterios militares, no sólo en el Medio Oriente.

Ya hasta las bolsas están actuando manifestando en sus bajas continuas sus reparos a esta aventura, que comprimirá aún más el consumo y desatará en muchos países devaluaciones, fuerzas inflacionarias y caídas de sus mercados. No hay que olvidar que detrás de este escenario, hay un fantasma: la depresión.

De todos modos, Francia, China y Rusia , son países que tienen derecho a veto, y podrán detener el apoyo de Naciones Unidas a esta barbaridad. Pero ya se sabe, sin Naciones Unidas, que igual EEUU lanza al tiesto (¿Para qué se necesitan instituciones del Viejo Acuerdo, cuando ya él se basta solo?) , las tropas anglonorteamericanas van a la guerra.

Es que el objetivo es otro, bien claramente.

Entonces, todo dependerá de las actitudes que adoptarán los otros poderes del mundo ante una guerra tan injusta e ilegítima, que se ve agravada por la presencia de muchos intereses irreconciliables.

Hasta ahora las potencias que se vienen oponiendo a la guerra, se han esmerado en explicar su error a la camarilla dirigente norteamericana, y su negativa las lleva hasta el veto, con lo que se cancela el apoyo de la ONU a la propuesta ultimatista y guerrera norteamericana, y deja cualquier acción unilateral fuera de la ley internacional. Pero hasta ahora estas mismas potencias no han formulado una posición clara frente a la realización de esta eventualidad criminal. ¿Cuándo la invasión a Irak haya comenzado, tomarán palco? ¿Discutirán sobre escenarios futuros en donde acomodarse?¿Apoyarán al agresor en el establecimiento de su nuevo esquema del Medio Oriente y del mundo? ¿Buscarán su lugar en acciones humanitarias? ¿Pretenderán reconstruir después de este desfenestro la autoridad de las Naciones Unidas y la asociación atlántica? ¿En dónde habrán quedado arrinconadas? ¿Ante qué poder? ¿Se opondrán? ¿Cómo? ¿A qué clase de conflictos y a qué niveles lleva esto?

Y todo dependerá también de lo que hagan las masas del mundo que serán las directamente afectadas por este desastre.

Cobrará así mucha importancia acciones como las de los manifestantes italianos que están impidiendo el movimiento de material bélico en las vías férreas o la decisión de los obreros ingleses de no embarcar suministros para la guerra, y las manifestaciones constantes y crecientes por la salida de Blair del gobierno británico y de Aznar de la Presidencia de España. Bush ya sabe que no será reelecto.

El pueblo latinoamericano debe saber que parte importante (150 mil) de las tropas enviadas contra Irak, están conformadas por enganches de latinos a los que se les prometió : tarjeta verde, educación y ciudadanía. Las mentiras de siempre. El hecho es que buena parte de esas tropas no tienen el entrenamiento suficiente, y son sólo carne de cañón. Los latinos deben resistir los enganches, y deben reclamar a sus gobiernos protección para sus migrantes. En los colegios, en las Universidades latinoamericanas, en los sindicatos, deben realizarse foros contra la guerra, las paredes deben repletarse de graffitis contra la guerra y contra el sistema que la provoca; en las calles y plazas tendrá que haber manifestaciones contra la guerra. Todavía se puede.

Pero será el pueblo norteamericano el que deberá manifestarse imaginativa y poderosamente contra esta perversión de su postura frente al mundo. Ya toda forma de pasividad es complicidad con el neo-nazismo y con el crimen. NO A LA GUERRA, NO A LA GUERRA, NO A LA GUERRA.