Andrés Barreda Marín
Del libro Mesoamérica, los ríos Profundos: Alternativas plebeyas al Plan Puebla Panamá, Instituto Maya, México, 2001 Pp.133-201.
QUÉ ESTÁ EN JUEGO
Como nunca había sucedido, en los tres meses que antecedieron a la toma de posesión del cargo presidencial por Vicente Fox, y en los tres meses que le sucedieron a la misma, el Plan Puebla Panamá (PPP) se convirtió en uno de los principales problemas de opinión pública en México. Una desconfiada sociedad civil mexicana exige al gobierno información fidedigna en torno de este plan, cuestiona y debate los pocos indicios del mismo, mientras desde el gobierno se hace alarde de la supuesta capacidad de esta iniciativa para resolver, de una vez por todas, los problemas de pobreza imperantes en el sur del país.
En un debate público sobre el mismo el coordinador mexicano de este plan, el señor Florencio Salazar -invirtiendo los papeles de manera absurda- reclamó airado al público por su ignorancia sobre el tema, justo cuando lo que se le exigía es información precisa sobre el mismo. Esto ocurrió en los intensos días en que una caravana de la comandancia del EZLN llegaba a la ciudad de México para exigir ante el Congreso de la Unión el reconocimiento de los derechos de autonomía de los pueblos indios. El responsable gubernamental no logró entender que estaba frente a un público cansado de escuchar durante siete meses comentarios en los medios de comunicación sobre las extraordinarias virtudes de este plan, sin lograr saber a ciencia cierta en que consiste.
Como ocurre con las cientos de críticas al plan, que se multiplican todas las regiones de México y Centroamérica, tratará de banalizarse el incidente; se le presenta como algo propio del nuevo clima político abierto con el triunfo de la democracia foxista en México, mientras se oculta que estos airados cuestionamientos, más que expresar la supuesta "transición a la democracia", expresan la severa crisis política, social, económica y cultural que se ha instalado en el país desde hace varios años. Es enorme la desconfianza que se respira en éste y otros tantos debates sobre el tema. No en balde el gobierno de Fox intenta validar una y otra vez en los medios de comunicación su celebre plan, mientras organiza en algunas ciudades menores de provincia, casi completamente a escondidas, ocho consultas públicas sobre el mismo. Ni el Partido Revolucionario Institucional hacía estos desfiguros.
Supuestamente, el PPP resolverá los problemas de hambre y miseria secular en las regiones del sureste de México, que no sólo se hayan en situación de crisis extrema, sino de guerra. El problema estriba en que las acciones curativas propuestas son medidas neoliberales extremas, incluso peores que las adoptadas por los regímenes anteriores. La desconfianza proviene entonces de los sectores más depauperados que temen que esta sea la puntilla que los termine de hundir en la miseria. Por ello no mejoran las cosas por el hecho de que el PPP lo proponga un flamante equipo de empresarios, que llega a la presidencia de la república tras la caída de septuagenario PRI.
No extraña entonces que las dudas y resquemores por el PPP, sean las mismas que levantaron las grandes políticas de gobiernos precedentes: el temor por el agravamiento de la pérdida de la soberanía del país; que este plan sea utilizado por los Estados Unidos para apuntalar su Acuerdo de Libre Comercio de las Américas (ALCA) destinado de debilitar aún mas la economía y autonomía política de América Latina.
Predomina también entre amplios sectores de población rural la inquietud por que sea esta la última pieza de los programas gubernamentales de estrangulamiento de la agricultura mexicana, tendientes a reducir drásticamente el monto de la población campesina. Desconfianza que, entre los sectores mas antiguos del campesinado mexicano, los pueblos indios, se ha tornado en un movimiento nacional que resiste de forma cada vez mas orgánica al severo proceso de erosión y exterminio de las culturas y territorios indígenas.
Esta crisis de las raíces rurales de México se complementa con la destrucción de los derechos laborales de los trabajadores, con la exacerbación de las condiciones de superexplotación a las que se ven sometidos. En la medida en que este plan no habla del fortalecimiento del campo ni de la industria mexicana, su propuesta de convertir al país en una de las principales regiones mundiales de uso intensivo de mano de obra barata, mediante la generalización de la industria de la maquila, más atemoriza que entusiasma.
A las graves circunstancias actuales ocasionadas por el uso de fertilizantes y pesticidas, como son la aguda deforestación y la contaminación urbana e industrial, se le sumaría la destrucción y contaminación que ocasionan los corredores intermodales, los accidentes con especies agrícolas transgénicas, las mega plantaciones forestales y agrícolas, las propias maquiladoras, o la apertura de sofisticadas plantas incineradoras de una basura industrial que ni siquiera se genera en el país.
La desconfianza contra el PPP trasciende las fronteras nacionales, porque las mismas dudas de aquí se las plantean las organizaciones sociales y no gubernamentales centroamericanas, en no pocas ocasiones mejores conocedoras que nosotros de las plantaciones agroexportadoras transnacionales, de la ocupación militar estadounidense directa, del embargo de los derechos democráticos, de los talleres maquiladores, del manejo antidemográfico y excluyente del ambientalismo y el ecoturismo de inspiración transnacional, del saqueo de los saberes indígenas locales sobre biodiversidad y de la construcción de vías interoceánicas al servicio directo del Imperio estadounidense.
Pequeñas dudas a las cuales se suma la desconfianza histórica de los pueblos centroamericanos por el abuso y discriminación que los mexicanos como nación nos hemos dedicado a ejercer contra millones de inmigrantes procedentes de allá, obligados a venir a trabajar a México o a atravesar nuestro peligroso territorio tras un empleo en los Estados Unidos. Se suma además otra desconfianza secular por el hecho de que "la crema" del empresariado mexicano, haya hecho suya la propuesta del PPP, y se afirma que en realidad lo que planea es saquear y monopolizar los más importantes sectores de las riquezas centroamericanas.
Corno en realidad, hoy las cosas marchan muy mal para todos, incluso amplios sectores de trabajadores y de habitantes de los Esta- dos Unidos cuestionan esta iniciativa económica del gobierno mexicano y su argumento es que la creación de corredores industriales de ensamble maquilador en las regiones del Caribe, Centroamérica y México es un instrumento del capital para crear desempleo y descenso salarial entre los trabajadores estadounidenses y canadienses. De ser así, este mega proyecto regional, corno antesala del ALCA, podría empeorar muy severamente las condiciones laborales y de vida de nuestros vecinos del norte.
El hecho de que un plan de estas características pudiera estar al servicio del afianzamiento global de la hegemonía estadounidense, (incluso como una contraparte sustantivo de la ocupación militar de Afganistán) despierta la inquietud de que también pueda ser base para la manipulación de la democracia en la región y freno a la conquista de derechos civiles y laborales. Para muchos, la negativa rotunda e incluso la involución en los derechos de los pueblos indios, queda directamente asociada a los requerimientos territoriales del PPP.
Si pocos días antes de los ataques contra las torres de Nueva York y el Pentágono no resultaba difícil encontrar sonrisas de mofa por la interpretación geopolítica del PPP, después de la intensa expansión estratégica de los intereses de Estados Unidos en Asia Central ya nadie se extraña de la forma en que esta nación procede ahora en América del Sur, hablando no sólo de tomar medidas más severas contra el terrorismo en Colombia, sino presionando abiertamente al gobierno de Brasil para que abandone, sin más, su iniciativa del Mercosur, y se incorpore disciplinadamente al ALCA.
En este contexto, el asunto del PPP ha pasado a ser un problema de geopolítica doméstica para Estados Unidos, pues es ahora Jeff Bush, como representante regional de los intereses empresariales del sureste estadounidense (petroleros, textiles, de bionegocios, turísticos y geopolíticos), quien solicita a Vicente Fox su incorporación al PPP. Tal espectáculo de la acumulación global, junto a la recesión económica que adicionalmente amenaza el flujo de inversiones a la región, termina por convertir a este plan en un problema aparentemente secundario.
El presente estudio pretende revisar el panorama general de programas oficiales internacionales y nacionales, y algunos de los diagnósticos económicos regionales que han servido para la construcción del PPP. Evaluaremos la génesis de los mismos y la manera en que han evolucionado durante los últimos cinco o diez años, observando cuáles son sus intereses y rasgos predominantes, la manera en que estos programas contrastan con la situación real de crisis económica que se vive tanto en los Estados Unidos y parte de Asia, corno en el sur-sureste de México y Centroamérica. Es necesario evaluar hasta dónde las justificaciones económicas gubernamentales, o las críticas periodísticas y de las organizaciones sociales contra este programa, tienen o carecen de fundamento.
El punto no es menor. El actual control de América Latina y sus principales recursos estratégicos (principalmente la biodiversidad y sus posición geográfica ístmica, y secundariamente su petróleo y agua), es la antípoda geopolítica de las acciones estratégicas que el Imperio de la Justicia Infinita perpetra en Afganistán, replanteando su control de los principales yacimientos de petróleo, gas y de minerales en el mundo, así como la posición clave para el fomento de la balkanización de China y Rusia. Hoy más que antes, resaltan las diversas necesidades que tiene Estados Unidos de consolidar su control hegemónico sobre los principales bienes estratégicos, incluyendo los principales corredores marítimos y terrestres, para la integración multimodal del hemisferio norte. Por lo mismo, resulta necesaria en México una política exterior cauta, que vele en todos los frentes por la soberanía nacional. Como nunca antes, ésta se encuentra amenazada.
Diversas versiones del Plan Puebla Panamá
A pesar de las evidencias públicas en contrario, el presidente Fox y su equipo de asesores sostienen que el PPP fue elaborado por ellos para dar solución a los críticos problemas de miseria en el sur de México. Por ello, quien sólo se atiene a lo que de este plan presentan los medios de comunicación, se sorprende cuando descubre la numerosa cantidad de estudios preparatorios, no sólo de funcionarios "selectos" del gobierno de Ernesto Zedillo, sino también de funcionarios y think tanks estadounidenses o centroamericanos involucrados en la elaboración del mismo.
No se trata de un plan comandado por una sola mente, perversamente dedicada a "conquistar el mundo." Se trata de un producto colectivo muy sofisticado que -de acuerdo a las complejas circunstancias actuales de la acumulación mundial del capital- busca esclarecer cuáles son las mejores oportunidades lucrativas en la región para los principales grupos de poder centrados en Estados Unidos.
No sorprende, por tanto, que los constructores de este plan tuvieran en cuenta "programas locales o regionales de desarrollo, como las experiencias de la Comisión del Río Balsas, el Programa de Chontalpa, el programa de Mezcaltepec, el programa de Papaloapan, los archivos del gobierno federal o diversas propuestas de los gobiernos de los estados."(1) Lo que sorprende, sobre todo es el modo en que esta mega propuesta se alineó pulcramente dentro de las estrategias de uso general del territorio mexicano y centroamericano propuestas por los Estados Unidos, al tiempo que se ocupó de definir tácticas oportunistas de inserción lucrativa de los principales grupos del poder económico de México dentro de los proceso generales de disolución de la nación, sin haberse ocupado de crear programas mínimos de coordinación real entre las diversas secretarías del poder ejecutivo o entre los diversos niveles del poder (federal, estatal y municipal), ni haber formulado programas de política social concretos destinados a resolver la raíz de los problemas de la pobreza del sur de México.
Después de algunos meses de investigación, hemos logrado identificar siete grupos de documentos oficiales, académicos y privados, elaborados en Centroamérica, México y los Estados Unidos, que han servido de base para la construcción general del Plan Puebla Panamá:
1.En diversos documentos oficiales del Banco Interamericano de Desarrollo y de la Secretaría del Medio Ambiente del gobierno de México se reconoce que la iniciativa del Corredor Biológico Mesoamericano (CBM) forma parte nodal del PPP. Documentos muy recientes del BID y el Banco Mundial también reconocen, en el 2001, que el CBM forma parte del mismo plan. Por su carácter precoz e importancia estratégica, el primer grupo de documentos preparatorios del PPP que saltan a la vista son los elaborados por el Banco Mundial,(2) destinados a la conservación, pero también cada vez más al manejo lucrativo y la privatización estratégica de las riquezas biológicas de la región de mesoamericana.
Desde inicios de la década de los años noventa el Banco Mundial apoyó un gigantesco programa de conservación y de las riquezas biológicas de Mesoamérica y otras regiones estratégicas del mundo: abrió en los países del área la posibilidad de aminorar la deuda financiera internacional si establecían programas de manejo ambiental, que fueran monitoreados por organizaciones ambientalistas de origen estadounidense. Red de organizaciones, que conforme logran regularizar su manejo de las áreas conservadas y protegidas, también comienzan a hablar de un enlace biológico entre las mismas,(3) así como de su privatización.
El proyecto Corredor de Vida Silvestre en Centroamérica o Corredor Biológico Mesoamericano nace durante una conferencia realizada en Costa Rica en septiembre de 1993, bajo el auspicio del Proyecto Paseo Pantera.(4) De aquí parten las primeras negociaciones del Banco Mundial con los gobiernos centroamericanos,(5) si bien, la primera negociación con el gobierno mexicano dilata hasta 1995, cuando se incorporan en este corredor las Áreas Naturales Protegidas de Quintana Roo, Campeche, Yucatán, Tabasco y Chiapas." (6)
El Corredor Biológico Mesoamericano -resultado, entre otras cosas, de los sistemas de información geográfica en el estudio de ecosistemas y de la ingeniería genética que convierte a las reservas naturales en bancos genéticos in situ y a la diversidad cultural indígena en bancos de saberes locales- es concebido como un bizarro corredor donde se intercalan Áreas Naturales Protegidas (ANP) con plantaciones (supuestamente sustentabas por "ordenamiento" en áreas núcleo y cinturones de amortiguamiento), que la revolución científico técnica supuestamente replantea como nuevas fuentes para obtener productos industriales, alimentos o medicinas.
No es casual que este tipo de corredores biológicos comenzara a ser diseñado por el Banco Mundial. En ellos no sólo transitarían. especies que garanticen la vitalidad genética de las ANP; habría también flujos migratorios de biopiratas, finqueros terratenientes y ONG ambientalistas nacionales y transnacionales que piensan en las más diversas estrategias para privatizar esta nueva riqueza. Como en otros casos en los que se busca construir mega proyectos de presas hidroeléctricas, carreteras, hidrovías, etcétera, el Banco Mundial también pareciera estar implicado con el CBM en la embarazoso necesidad de regular problemas de expulsión de población campesina asentada en las regiones estratégicas.
Una vez caída la Unión Soviética y despejado el camino de la guerra fría, aunado al prometedor desarrollo de la ingeniería genética y los sistemas de información geográfica, Centroamérica y el sureste de México se muestran como regiones insospechadamente importantes por su megadiversidad y sus exóticos bancos de genes. Nuevo tema de la agenda geopolítica que salta hasta un primer plano durante la Cumbre de Río de Janeiro de 1992. Es justo ahí, dónde el CBM se perfecciona como una plataforma para la realización de actividades "legítimas" de bioprospección (mediante la figura del reparto de beneficios) y para la privatización de las Áreas Naturales Protegidas.
Por tal motivo el CBM debe ser valorado como el antecedente regional más antiguo e importante del PPP, no sólo por la coincidencia puntual que posteriormente tendrá con su área geográfica, sino por la manera en que precozmente define parte de la metodología con que el nuevo plan avanzará. En ambos casos, Centroamérica funge como el laboratorio donde se experimentan programas de privatización de bioriquezas, y como el laboratorio donde se experimenta la creación de nuevas instituciones interregionales con que se impulsa la privatización y desnacionalización de recursos estratégicos como la biodiversidad y el agua. Al mismo tiempo, comienza a organizarse la región como la "punta de lanza" geográfica de América del Norte contra América del Sur. Aquí se sientan los precedentes de la posterior manipulación de las riquezas biológicas de Colombia, Venezuela, Brasil y toda América del Sur.
2. Un segundo grupo de documentos preparatorios del PPP, de perspectiva geopolítica similar a los anteriores, miran el desarrollo de la región desde la óptica geoestratégica de los actuales procesos de globalización y desde las necesidades que este proceso de integración de la economía mundial le impone hoy a la hegemonía de los Estados Unidos.
Los documentos, elaborados a partir de 1999 en centros universitarios estadounidenses de perspectiva neoliberal,(7) en la CEPAL (8) y el BID,(9) evalúan la falta de integración centroamericana, su enorme potencial geoeconómico casi inutilizado, las posibilidades de desarrollo de diversas infraestructuras integradoras, y las necesidades de inversión requeridas para crear estas infraestructuras.
Tres síntesis, casi idénticas entre sí, de todos los proyectos propuestos por el BID,(10) muestran en coloridos mapas digitales las principales vías y corredores en los cuales se proponen modernizar o crear en Centroamérica y México numerosas carreteras, puertos marítimos, tendidos eléctricos, plantas generadores de electricidad, oleoductos, tendidos de fibra óptica, ferrocarriles y aeropuertos. Predomina la figura general de corredores logísticos que integren el haz de todo este tipo de flujos.
Pero es otro documento del BID el que detalla la manera en que todas las infraestructuras de comunicaciones y transportes permitirán la integración dentro de cada nación, cada región (mexicana y centroamericana) y ambas regiones. El documento explica a su vez el alcance conectivo, la eficiencia, los costos y el funcionamiento de cada una de las infraestructuras, y evalúa los posibles problemas de la puesta en marcha de estos servicios. (11)
El objetivo general es integrar la región de Mesoamérica mediante la construcción de un enorme corredor transversal de infraestructuras en la costa del Golfo de México y en la costa del Pacífico de América Central, de manera que se vinculen las diversas naciones del área y se les dote de los servicios básicos que les permitirían unir funcionalmente tres corredores interoceánicos: en México, Honduras y Panamá, sin entenderse muy bien por qué la propuesta deja fuera de este magno proyecto las aspiraciones de corredores interoceánicos secos y de un canal de agua en Nicaragua." (12) Corredores interoceánicos, hoy más que nunca, al servicio de las necesidades de conexión del este de los Estados Unidos (la región más rica del mundo) con la Cuenca del Pacífico (la región que más dinámicamente crece durante los últimos diez arios en el mundo).
A la manera de un agente de ventas, el BID oferta al mundo la virtud geoeconómica más rentable de la región: su privilegiada posición interoceánica, que puede ser potenciada con la abundancia local de fuentes de energía (el petróleo y el gas del sureste de México y la hidroelectricidad de Chiapas) que permitirían el funcionamiento regional de sus puertos, aeropuertos, corredores multimodales de transporte, telecomunicaciones, parques industriales, etcétera. Se ofrece así una visión del conjunto tecnológico que podría permitir el funcionamiento estratégico de la región."(13)
3. Todas las propuestas preparatorias del PPP, incluso las de la página electrónica de la Presidencia de la República donde se expone oficialmente la versión foxista de este plan, las propuestas del equipo de transición del presidente electo Vicente Fox y las del equipo de Santiago Levy, así como las de la CEPAL y el BID, coinciden sin excepción con un tercer documento elaborado seis años antes: El Plan Nacional de Desarrollo Urbano 1995-2000, publicado en marzo de 1996 por el entonces presidente Ernesto Zedillo. Este es un programa que plantea de inmejorable un esquema general de subordinación del territorio mexicano y sus infraestructuras a las principales necesidades de integración de los Estados Unidos con la Cuenca el Pacífico."(14)
Es un programa gubernamental de construcción de puentes continentales terrestres intermodales, de los mas tempranos del mundo, tal vez sólo anticipado por los programas estadounidenses y canadienses de construcción de land bridges interoceánicos. El programa, aparentemente muy sólido, parte de una propuesta que pretende integrar las cien principales ciudades de México, todas en proceso de crecimiento, mediante la creación de siete Corredores de Integración Urbano Regional." (15)
El primero de ellos tiene su trazo entre la ciudad fronteriza de Nogales y el puerto de Guaymas en el estado de Sonora. El segundo entre la ciudad fronteriza de Nuevo Laredo, Tamaulipas, y el puerto de Manzanillo, Colima. El tercero entre los puertos de Veracruz, Veracruz y Acapulco, Guerrero. El cuarto en el Istmo de Tehuantepec, entre los puertos de Coatzacoalcos y Salina Cruz. El quinto entre la ciudad fronteriza de Matamoros, Tamaulipas, y la ciudad de Villa Hermosa, Tabasco. El sexto entre esta última ciudad y el puerto de Cancún. Y el séptimo, entre Puerto Madero, Chiapas y Manzanillo. Todos estos corredores ofrecen diversas vías de salida al Pacífico para los flujos de mercancías estadounidenses, por los estados de Arizona, Nuevo México, Texas, Mississipi o, incluso, por la Florida.
Es en este Plan de Desarrollo, donde se define por primera vez el trazo semicircular del corredor mexicano de la planicie costera el Golfo de México, que se suma al ya existente en la planicie costera estadounidense. Vía clave, no sólo por tratarse de la ruta más corta entre el sur de México y el sureste de los Estados Unidos (conectando Texas con Tamaulipas y La Florida con la península de Yucatán); sino también, por tratarse del círculo que integra los intereses petroleros estadounidenses de Texas y sus alrededores con los yacimientos mexicanos del Hoyo de Dona, la Plataforma de Campeche y el sureste de México; los intereses de la industria textil de Carolina del Norte con la cuenca maquiladora del Caribe, Centroamérica y el Corredor Veracruz- Acapulco; y los intereses estratégicos de Miami con el Corredor Biológico Mesoamericano, sus cuencas hídricas y el suculento botín turístico del Mundo Maya.
Corredor circular casi perfecto, que como una rosa de los vientos, se abre a todas las direcciones del mundo: sea por las rutas marítimas a Europa, África, América del Sur y Centroamérica, sea al corazón del Midwest por el río Mississippi, sea a la Cuenca del Pacífico por los corredores intermodales de Nueva Orleans y Galveston a Los Ángeles, o los posibles puentes terrestres de Matamoros a Mazatlán, de Altarnira a Manzanillo, de Tuxpan a Lázaro Cárdenas, de Veracruz a Acapulco o de Coatzacoalcos a Salina Cruz.
No es casual que el corredor del Golfo propuesto por Ernesto Zedillo, reaparece en todos los borradores nacionales y supranacionales del Plan Puebla Panamá, enlazando con lo que podría ser el prolongado corredor de infraestructuras del sureste mexicano (y América Central) en la costa del Pacífico, por medio del corredor del Istmo de Tehuantepec. Con algunas carreteras secundarias de más y otras de menos, el trazo de la propuesta zedillista reaparece, finalmente, en la propuesta de Fox.
Incluso la conclusión del problemático corredor Veracruz- Acapulco de Zedillo reaparece en los textos del equipo de transición de Vicente Fox y en el documento final del PPP de la Presidencia de la República. En este corredor se replantea con nuevos bríos diversos programas de construcción de carreteras y aeropuertos del estado de Morelos (supuestamente fuera del PPP), construcción de libramientos y ramales, centros maquiladores y clubs de golf en el estado de Puebla y la construcción de otros ramales, incineradores de basura muy tóxica y centros industriales anexos en el estado de Tlaxcala (también supuestamente fuera del PPP).
Los anteriores son múltiples motivos por los que el programa neoliberal de Zedillo, dentro de cuya elaboración participaron en su momento muchos de los funcionarios tecnócratas que después repiten con Vicente Fox, funge como uno de los antecedentes mas completos y sólidos de los supuestamente nuevos programas de expulsión campesina, de manejo de flujos migratorios, de "nódulos" de concentración urbana en centros maquiladores, de creación de plantaciones latifundistas de agroexportación en el sureste Mexicano y otras linduras del PPP.
4.Una serie de estudios generales sobre la región centroamericana efectuados por varios centros de investigación regional(INCAE/ CLACDS, (16) IDB/ FOMIN/ ECLAC Project (17) SIEPAC y El Estado de la Región (18)), en colaboración directa con funcionarios del Banco Mundial, el BID y diversas secretarías de Estado de países centroamericanos (CONTELCA, (19) SIECA, etcétera), componen un cuarto grupo de documentos que anticipan el PPP. Se trata de numerosos estudios destinados a diagnosticar la región y proponer el desarrollo de infraestructuras precisas que permitirán la integración carretera, energética y telefónica para el desarrollo de negocios de maquila, biodiversidad, turismo, etcétera, mediante la construcción de clusters y parques industriales.
No sorprende, por lo mismo, la armonía que todos estos estudios y propuestas micro y macro centroamericanas, elaboradas entre 1998 y el 2000, terminaron teniendo con las iniciativas presentadas por el Banco Mundial y el BID en 2000 y 2001. Desde nuestro punto de vista, la manera unitaria, coherente y precisa en que todas las propuestas centroamericanas y mexicanos (sean de la época de Zedillo o de Fox) engranan entre sí, así como la ausencia de puntos de vista críticos y divergentes, expresa la basta y profunda coordinación que estas instituciones financieras internacionales realizaron entre los diversos equipos de investigadores, empresarios y funcionarios públicos de México y Centroamérica, mucho antes de que cualquier político local se pusiera a hablar públicamente sobre el PPP.
De entre estos estudios llama la atención el del investigador Alejuela, Centroamérica en el siglo XXI: una agenda para la competitividad y el desarrollo sostenible; bases para la discusión sobre el futuro de la región (1999), por la forma en que resume numerosos estudios del INCAE y el CLACDS. Aunque el trabajo podría parecer un documento menor, elaborado hace tres años en un rincón alejado del PPP, en realidad se trata de un estudio muy valioso por la manera en que plantea la conexión entre la integración económica de las infraestructuras y el desarrollo de las unidades económicas de los clusters. Aunque el extenso estudio no incluye a Belice, evalúa las posibilidades que tendrán ciertas ramas de la división del trabajo en el istmo centroamericano en las dos próximas décadas.
Es muy significativo que el documento considera a los mentados clusters no sólo como centros maquiladores o turísticos, pues también incluye en ellos los diversos usos económicos que podrá tener el Corredor Biológico Mesoamericano. Ideas estratégicas del Banco Mundial y el BID que en México han sido cuidadosamente maquilladas para evitar una temprana reacción adversa de la opinión pública.
Quien ingenuamente todavía crea que fue Vicente Fox el verdadero "inventor" del PPP, podría quedar sorprendido al descubrir cómo en todos estos documentos, tres años antes de que se publicara la propuesta oficial de México, ya se proponían exactamente las mismas ideas empresariales de los asesores de Fox y se hablaba el mismo lenguaje economicista que muy posterior y tímidamente se atreverían a usar públicamente los tecnócratas mexicanos.
Nos detenemos a considerar estas conexiones entre los diversos documentos citados para hacer, con fundamento, la siguiente conjetura. Muy posiblemente el BM y el BID fueron los verdaderos centros que maduraron, a través de laboratorios clave como el INCAE y los gobiernos centroamericanos, sus programas de reorganización territorial estratégica de toda la región. Una vez que lo exigen los procesos globales de integración de toda América Latina (el ALCA), se decide finalmente publicitarlos internacionalmente como una iniciativa del nuevo presidente de México, ese dinámico administrador de la Coca Cola, que no sólo derrota al PRI sino que además anuncia una supuesta nueva era de relaciones entre México y los Estados Unidos, y por ende, entre América Latina y el Imperio de la Justicia Infinita.
Resulta esencial no olvidar que estas propuestas tardías de integración centroamericana fueron prologadas en los años ochenta por costosas crisis sociales que desembocaron en guerras civiles y en el financiamiento militar o participación bélica directa de los Estados Unidos en Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua y Panamá. La guerra fría de aquel entonces ameritaba esa violenta actualización del secular control estratégico de la región. Como bien observó Noam Chomsky, la ayuda militar de esos años vino acompañada de reformas estatales y jurídicas que permiten la aplicación de las políticas económicas neoliberales y la posterior apropiación de los recursos estratégicos del área.(20)
Como antecedentes importantes de la manera en que hoy discurre el PPP, habría que recordar que la paz relativa que vive Costa Rica durante el siglo xx, sus importantes acerbos estratégicos de biodiversidad, y su posición clave dentro de los flujos del narcotráfico centroamericano, explican porque los Estados Unidos apoyan ahí la creación de centros tan importantes de investigación e inteligencia estratégica para la región. Es ahí donde discurren los programas maestros de apropiación privada de las riquezas del Corredor Biológico Mesoamericano (caso paradigmático del Inbio). Mientras, a países como Guatemala, Honduras y El Salvador, les toca experimentar con las tácticas militares de aldea arrasada y acciones paramilitares de Guerra de Baja Intensidad, en combinación puntual con la apertura de "polos de crecimiento" que sustituyen las aldeas arrasadas y que permiten establecer los primeros nichos de trabajo forzado en las maquilas textiles de la región.(21)
Esta tradición en materia de represión y violencia otorga a Centroamérica la batuta experimental del PPP. Sin embargo, su desprestigio político la vuelve poca apta para la venta de esta iniciativa económica a toda América Latina como antesala del ALCA. Por ello se requiere de un país con mayor importancia económica y cierta verosimilitud democrática. El estallido de la guerra en Chiapas y su corrimiento por los estados del sur de México, vuelve imposible la promoción del TLCAN y del plan Nacional de Desarrollo de Zedillo como un ejemplo a seguir. No es casual, por tanto, que al haberse logrado manipular con cierto éxito la supuesta transición a la democracia en México, lo primero que se desenfunde sea un "plan megalomaniaco" (22) que no sólo habrá de resolver los problemas de guerra en el sureste de México y la pobreza e inestabilidad social de Centroamérica, sino que habrá de sentar el precedente de cómo es que puede extenderse con éxito el TLC por toda América Latina.
5. Con las transformaciones del artículo 27 de la Constitución Mexicana y la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio, en realidad México ya estaba listo para poner en marcha obras claves en la región del PPP. Tal es el caso del programa turístico Mundo Maya, diversos proyectos hidroeléctricos de la Selva Lacandona, la conservación integral de la Selva Maya, etcétera. No es casual que varios planes de aquel entonces hoy se intentan volver a vender como parte del flamante PPP, tanto por el coordinador mexicano del mismo, Florencio Salazar, como directamente por el BID o el Banco Mundial. Viejos proyectos de infraestructuras, conservación y turismo, curiosamente emplazados dentro de las zonas indígenas de Chiapas.
Y es que, justo ahí, fue donde se agotó la paciencia de la gente y estalló la guerra. Y después, ya por todo México, la severa crisis política nacional del PRI, partido que aunque todavía logró manipular el proceso de sucesión presidencia¡ de 1994, no evitó que el nuevo mandatario, Ernesto Zedillo, abriera su sexenio con otra crisis, ahora económica, que paró en seco las optimistas expectativas de crecimiento pronosticadas al TLCAN. Esto alimentó mega fraudes como el del Fobaproa o el entierro de los megaproyectos del sureste aún no comenzados.
Ciertamente, la crisis económica continuó circulando por América Latina, Asia y Estados Unidos, pero, con todo, las optimistas expectativas por un posterior periodo de recuperación en la Cuenca del Pacífico son tan grandes, que algunos de estos proyectos están siendo exhumados con el PPP.
De ahí que sea importante recordar la temprana elaboración de los programas de desarrollo turístico en gran escala para la Selva Maya, como el turismo cultural y ecoturismo, los programas de construcción y privatización de infraestructuras hidroeléctricas en la Selva Lacandona, primero en las presas Izantún en el Valle de Simojovel y Boca del Cerro en la frontera de Chiapas, Tabasco y Guatemala, y ya entrados en la segunda mitad de los noventa, otros programas de construcción de presas hidroeléctricas. (23)
Aunque desde 1987 comienzan las pláticas para facilitar la circulación de turistas en la región maya, es a partir de 1993, en vísperas del TLC, que se comienza a hablar claramente de] proyecto Mundo Maya, que incorpora dentro del esquema lucrativo otros usos de la selva: negocios con biomasa, bancos genéticos, semillas, plantas exóticas y plantaciones (24). Los grandes negocios del turismo convencional (que evolucionan hacia formas más ecologizadas o a formas de turismo de riesgo y aventura, pero se mantienen en el uso convencional de playas, ciudades tradicionales, etcétera) se potencian con nuevas formas de ecoturismo, turismo cultural, agriturismo o ranchos cinegéticos, abiertas por los cambios recientes de uso de las riquezas biológicas y culturales del sureste.(25) Si bien estas actividades son principalmente dominadas por las gran- des cadenas transnacionales del turismo (en curso de centralización) y las ONGs ecologistas transnacionales corno World Wildlife Foundation, Conservation International, The Nature Conservancy, y los grandes empresarios mexicanos (26) apuestan duro a este tipo de negocios, por la sinergia general que forman todos los nuevos modos de consumir turísticamente las selvas, con la privatización de puertos aéreos y marinos, la apertura de nuevas de carreteras, las actividades de bioprospección, la privatización de ANP y el patrimonio cultural, la expropiación de tierras campesinas o la reapertura de grandes fincas neoporfiristas.
También es el caso de las propuestas de desarrollo hidroeléctrico para todo el sureste de México, que igualmente se espera hagan sinergia con otros proyectos de construcción de carreteras, ferrocarriles, hidrovías y clusters empresariales, (destinados a reunir capitales transnacionales, nacionales y regionales). Esta afiebrada creación imaginaria de megaproyectos ha sido particularmente intensa dentro de la Selva Lacandona. El Consejo Empresarial Mexicano para Asuntos Internacionales (CF-MAI) y el Consejo Empresarial de Inversión y Desarrollo del Sureste (CF-IDES) han presentado un ambicioso programa de construcción de presas, acueductos y canales de derivación. Es un paquete de propuestas técnicamente elaboradas por el ingeniero Manuel Frías, hoy presentadas públicamente en Internet como proyecto Tercer Milenio (27). Estos antecedentes del PPP son testimonios fidedignos que hablan de la temprana participación del sector privado en el uso de infraestructuras hídricas (presas y distritos de riego), hidrovías intracosteras para la región pantanosa de Tabasco, canales de derivación y acueductos que llevarían hasta la península de Yucatán agua desde presas como la de Boca del Cerro para resolver el desabasto en la península.
Pero lo que en la mente de estos empresarios aparece como sinergía, en la vida cotidiana de las comunidades indígenas aparece como entropía. Los mapas digitales del BID elaborados para la promoción internacional del PPP, anuncian que la red de infraestructuras eléctricas que supuestamente habrán de alimentar a todo Centroamérica con un solo tendido eléctrico, tiene una fuente inicial en la región del proyecto hidroeléctrico de Boca del Cerro (para alimentar una área urbana, posiblemente maquiladora, del norte de Belice); y otra, en la región de los proyectos hidroeléctricos Huixtán I y II y Quetzalli en el sur de la Selva Lacandona, en el municipio autónomo zapatista de Amparo Agua Tinta, justo donde la CEMAI, el Ceides y el ingeniero Frías pusieron su dedo desde hace cuatro años para la creación de proyectos privados de generación eléctrica. No en balde el Congreso de la Unión puso tanto empeño en darle la espalda al clamor nacional, al rechazar los derechos de autonomía a los pueblos indios de México.
6. Un sexto paquete de programas preparatorios para el PPP puede ubicarse en otros programas parciales elaborados oficialmente por algunas Secretarías de Estado del gobierno federal mexicano, así como en programas de desarrollo regional contratados por gobiernos de los estados (como fue el caso del megaproyecto del Istmo de Tehuantepec, elaborado por Felipe Ochoa y Asociados).
Como en todos los casos anteriores, aquí también sorprende la manera puntual en que propuestas de desarrollo de un corredor intermodal en el Istmo de Tehuantepec, o de los corredores biológicos en el sureste de México, a pesar de ser elaboraciones locales de técnicos privados o de secretarías de estado, rindan resultados que siempre coinciden con las grandes propuestas del BID o del Banco Mundial.(28) Es lo de menos que los proyectos de construcción de corredores intermodales puedan ser la antítesis a la conservación de corredores biológicos. Tanto en las macro propuestas de los organismos financieros mundiales, como en las propuestas nacionales, el espíritu bizarro de la postmodernidad neoliberal vive cómodamente.
Y es que la incoherencia parece ser el signo de los tiempos. Mientras los promotores del Corredor Biológico Mesoamericano y la Semarnat se esmeran en hacernos creer que es viable la imposible convivencia entre las Áreas Naturales Protegidas y las nocivas áreas de plantaciones forestales (mediante la creación de respectivas áreas de amortiguamiento); entre la supuesta conservación de la biodiversidad doméstica y la experimentación a cielo abierto con especies transgénicas. Sin contar con la introducción al país de millones de toneladas de estas semillas. En el caso de los corredores intermodales llama la atención cómo, quienes más criticaron hace apenas cuatro años por inviable la propuesta de Ochoa y Asociados para desarrollar un megaproyecto en el Istmo de Tehuantepec,"(por considerarlo sin posibilidad de competir con los land bridges de los Estados Unidos) son justo ahora quienes asesoran al presidente Fox para el desarrollo del PPP mediante numerosos corredores que tomarían como eje central al Istmo de Tehuantepec.
7. Llegamos así al paquete crucial de los documentos preparatorios del plan foxista para la redención del sur-sureste de México. Me refiero a los estudios efectuados en pleno año 2000 por los diversos equipos de asesores del viejo y del nuevo presidente de México, todos cuidadosamente incorporados en el equipo de gobierno y en la versión final del PPP. Se trata de asesores procedentes tanto de la iniciativa privada, como de la academia o diversas áreas del sector público. Aunque en algunos casos notables, también se trata, de funcionarios que laboraron previamente, ¡oh sorpresa!, en instituciones financieras COMO el BID.
Aunque son muchos los documentos a los que cabría hacer referencia (30) en este punto nos atendremos a comentar brevemente sólo los dos más importantes: El Sur también existe: Un ensayo sobre el Desarrollo Regional de México redactado por Enrique Dávila, Georgina Kessel y Santiago Levy en junio del 2000, y el Plan Económico Puebla Panamá, enfoque México, elaborado por el equipo de transición del entonces presidente electo Vicente Fox, firmado en noviembre del 2000. (31)
El estudio de Levy, Kessel y Dávila es el argumento más redondo y profundo elaborado en México a favor del PPP, si bien se trata de un documento previo al bautismo oficial que lo nombra así. Su peculiar valor estriba en el punto de vista que logra, desde el Estado mexicano, por la manera en que logra ubicar los viejos y nuevos usos del sureste de México y confrontarlos con el diagnóstico general de todo el espacio agrícola nacional, industrial, demográfico y de infraestructuras. Ubicados en este balance global de todas las fuerzas productivas de país (técnicas, demográficas y de comunicaciones y transportes), Levy, Kessel y Dávila formulan las supuestas razones por las cuales el sureste de México se ha hundido en su profundo rezago económico.
Este pretencioso estudio aplica un sofisticado método matemático ideado por Paul Krugman, para comparar y medir las posibilidades del desarrollo regional, según las oportunidades geográficas que ofrece el desarrollo del libre mercado. Desde tal balance a los tres economistas les resulta viable el desarrollo regional del sur-sureste, siempre y cuando el Estado mexicano, obedezca firmemente los dictámenes del mercado, al tiempo que se aboque a construir las infraestructuras logísticas que se requieren: carreteras, infraestructuras hidroagrícolas, puertos marítimos apropiados, sistemas intermodales, todo orientado en dirección hacia los Estados Unidos. Su propuesta es que puedan corresponderse con los programas de electrificación, de construcción de oleoductos, redes de fibra óptica y telefonía, hoteles de altura, clusters maquiladores, etcétera, que el capital mundial también reclama para Centroamérica.
Por la fecha en que se firmó el documento (julio del 2000) y los plazos de los que se habla para la construcción de infraestructuras (cuatro años para las de transporte y seis para las hidroagrícolas), se deja ver que el documento fue incubado desde la Secretaria de Hacienda como parte de un nuevo programa de gobierno sexenal, que sería vendido al candidato presidencial triunfador, como El Diagnóstico, que mejor justifica para el caso de México la aplicación de los grandes programas referidos del BID y el Banco Mundial.
Aunque posteriores (noviembre del 2000), los documento finales del equipo de transición, son solamente extensos resúmenes ejecutivos destinados a puntear con abundancia de detalles, las diversos ángulos del PPP. Elaborados por un equipo de investigadores muy amplio, esta síntesis incorpora dentro de sus consideraciones la mejor bibliografía que se tiene sobre el tema, aunque sin muchas demostraciones ni argumentos, porque la mayor parte de las páginas de estos extensos documentos apenas son un índice de puntos clave referidos a diversos temas. Estos resúmenes tienen, sin embargo, la virtud de mostrar el ángulo desde el cual el equipo en el poder (la cúpula empresarial y muy especialmente los empresarios del grupo Monterrey) mira las oportunidades que este proyecto del BID y del Banco Mundial les ofrecen en el sureste de México y Centroamérica.
Sintetizando todos los trabajos precedentes del BID, la CEPAL, los organismos centroamericanos como el INCAE, el Banco Mundial, o ensayos como el de Santiago Levy, el equipo de transición del entonces presidente electo Vicente Fox, pretendía sistematizar la visión de los principales empresarios mexicanos sobre sus oportunidades para hacer negocios dentro de una división del trabajo posible (caso del turismo como un eje organizador del aprovechamiento de la región maya o también de las riquezas agrícolas y biotecnológicas o petroleras) en una región con ventajas y desventajas geoeconómicas determinadas. Esto, al tiempo que se marcaba la meta de convertir en 25 años a la región en una de las más dinámicas del mundo (32). Igualmente se advierte el grave peligro de que los empresarios venezolanos y colombianos se adelanten a liderar el área.
Nuevamente el documento tiene armonía con lo propuesto por Santiago Levy. Se reconoce que "el PPP es ante todo un plan de política económica", que se apoya en la formulación de políticas públicas, inversiones estratégicas en transportes, energía, turismo, telecomunicaciones, infraestructuras hidroagrícolas, de- sarrollo territorial y sostenibilidad ambiental, y en mecanismos de financiamiento adecuados y eficientes. Un interés estratégico de la élite empresarial mexicana salta a la vista con las propuestas de cambios regulatorios del sector de la energía. También resalta en estos documentos el gran interés de los "amigos de Fox", por la promoción de negocios de turismo, junto a los otros nichos "industriales" de agricultura, agroindustria, biotecnología; maquila (textil, partes electrónicas, autopartes) y la petroquímica.
8. Lo que en México se publicó en la pagina electrónica de la Presidencia de la República en marzo del 2001 como el documento oficial final del PPP, en realidad sólo fue una síntesis superficial, incompleta y demagógica de lo que en términos generales ya se había discutido en todas las redes internacionales y nacionales de instituciones, investigadores y empresas arriba referidas: los mismos temas de diagnóstico, la misma metodología empresa- rial que compara Fortalezas, Oportunidades, Debilidades y Amenazas (FODA), la misma valoración geoeconómica de la región, las mismas propuestas concretas de los organismos financieros internacionales o de los gobiernos priístas.
Hay un detalle más. En este texto final destinado al público mexicano, a diferencia de todos aquellos en los que realmente se investigó y discutió cómo y dónde hacer carreteras, clusters, agronegocios, etcétera, se presentan las mismas cosas pero ahora corno destinadas a la solución mágica de los problemas de la pobreza. En esta versión se liman muy cuidadosamente las aseveraciones ásperas y políticamente groseras de los documentos preparatorios. Por ejemplo, aquellos pasajes donde Santiago Levy habla mal de la vieja propiedad colectiva de la tierra que da de comer a millones de campesinos mexicanos, y en cambio habla muy bien de la nueva posibilidad de crear latifundios que funcionen como plantaciones.
De ahí que este texto oficial de la propuesta del PPP, a diferencia de muchos de los estudios precedentes, en realidad carezca de un valor argumenta¡ propio. Es el caso de sus dos principales estudios, uno referido al sureste de México y otro a los países centroamericanos, que no pasan de ser un par de trabajos escolares sobre la región. De todas formas, el único segmento valioso de este documento consiste en las tablas que presentan la lista de proyectos concretos que según el gobierno federal conforman el Plan Puebla Panamá. En dicha sección del documento oficial, el lector puede encontrar el estado de avance en que se encuentra cada uno de estos proyectos, datos que refieren a su dimensión, así como la región precisa donde se localizan, sean infraestructuras carreteras, ferrocarriles, puertos, aeropuertos, o bien se trate de industrias (ligadas al petróleo, los textiles, etcétera), el turismo, la producción de alimentos (agropecuarios y pesquemos), plantaciones y manejo del medio ambiente.
Esta parte, además de informar a los habitantes de las regiones sobre la presencia del PPP en sus comunidades, permite observar claramente de qué manera persiste en el programa de Fox la idea central del Plan Nacional de Desarrollo Urbano 1995-2000, que consiste en organizar todo el uso del suelo, mediante corredores logísticos que permitan el flujo internacional y nacional de mercancías, inversiones, fábricas y trabajadores.
La continuidad de los programas de reordenamiento territorial propuestos por Ernesto Zedillo se hace patente cuando la lista de proyectos concretos de Fox (y de Levy y del BID) nos permiten apreciar la subsistencia de los cuatro corredores estratégicos correspondientes a la región del mal llamado sur-sureste: el corredor del Golfo de México, el corredor del Istmo de Tehuantepec, el corredor del Océano Pacífico y el corredor Veracruz-Acapulco. Con la diferencia de que ahora a todos estos ejes troncales ya le han crecido, con mayor precisión, diversos ramales que los conectan con otras regiones remotas o bien con otros corredores.
Probablemente lo que el Plan Puebla Panamá sí le debe a Vicente Fox es su nombre. Como bien señala Armando Bartra pone ofensivamente en el mismo plano a los estados de la República Mexicana con las naciones centroamericanas. Fuera de ahí, resulta difícil encontrar elementos importantes de este plan que hayan sido un producto genuino de la actual administración.
Aunque parezca un mal chiste, el asunto del nombre importa, porque expresa la identidad de un programa, a nombre del cual se pueden realizar alianzas, pactos entre naciones, préstamos e inversiones. El hecho de que sólo hasta el año 2000 este proyecto fuera bautizado por el gobierno de México, al tiempo que era reconocida la legitimidad internacional del bautismo por el propio BID y el Banco Mundial, sugiere que esta peculiar intervención del gobierno de México expresa un salto real en la gestión de este programa -de la fase en que todos los proyectos avanzaban de manera dispersa y/ o de manera oculta, a una nueva fase en que se requieren unificar esfuerzos y publicitar todo avance, así sea puramente virtual.
Su aparente unidad sirve a la búsqueda de fondos, mientras se fabrica una imagen de complejo valor geopolítico en el contexto latinoamericano para la gestión del Acuerdo de Libre Comercio de las Américas, en el contexto centroamericano y del Pacto Andino, para la potenciación del liderazgo de México. En el contexto nacional, esta imagen sirve para pretender intimidar a las comunidades del sureste y/ o para el manejo publicitario de la Presidencia de la República.
Por otra parte, la búsqueda de fondos para el financiamiento del PPP también expresa el hecho de que el largo periodo de preparación y elaboración del proyecto, con el trabajo de investigación y experimentación sobre los diversos modos de utilizar económicamente a la región mesoamericana, parece haber concluido pues lo que se busca, de ahora en adelante, es un soporte financiero para hacer viables todos los programas y megaproyectos planteados.
Esta vocación de planear el desarrollo de la acumulación de capital regional en una escala cada vez mayor, inquieta, por cuanto en la mayor parte de los programas y estudios destinados a construir el PPP es escasa la realización de investigaciones sobre la pobreza real de la región así como la formulación de programas concretos para resolverla. No sorprende la manera en que el sabio consejo de ese viejo ex funcionario del BID, Santiago Levy -separar las políticas eco- nómicas de las políticas sociales-, en realidad sea una de las principales máximas que durante los últimos 10 años ordenaron el trabajo sobre la región mesoamericana de todos los investigadores - Harvard, Washington, San José de Costa Rica y Ciudad de México.
¿EN QUÉ CONSISTE EL CONJUNTO DEL PLAN?
Entramado de corredores logísticos y biológicos
1. Revisando la totalidad de mapas expuestos en los diversos documentos de mexicanos, centroamericanos y de las instituciones financieras internacionales puede sacarse en claro una primera imagen global del PPP:
Éste se compone de dos grandes sistemas de corredores logísticos que enlazan ciudades y puertos mediante líneas de flujos progresivamente complejos. Son los corredores mexicanos del sureste (ya dibujados claramente por el Plan de Zedillo) y los corredores centroamericanos, que son una propuesta completa- mente nueva. Al final del proceso de construcción ambas obras deberán quedar estrechamente integradas.
Los corredores mexicanos están cargados hacia nuestras dos costas, en la totalidad del Golfo de México y en una porción sureña del Pacífico, así como en dos líneas maestras de conexión interoceánica: una entre Veracruz y Acapulco, otra en el Istmo de Tehuantepec. Esta última región es sobre la cual, hipotéticamente, habrán de recaer el mayor numero de flujos de interconexión entre el este y el oeste, así como entre el norte y el sur.(33)
Centroamérica estaría integrada, por su parte, por un único corredor de múltiples infraestructuras de flujo, que correría en la costa del Pacífico, enlazando, por lo pronto, sólo dos corredores interoceánicos: uno en Honduras, entre Puerto Cortés y Cutuco (en el Golfo de Fonseca) y otro en el mismo Canal de Panamá.
De tener el viento a su favor, este conjunto habría incubado hacía el año 2025 una de las regiones económicas mas dinámicas del mundo, por su posición interoceánica privilegiada para la oferta de todo tipo de enlaces este-oeste y norte-sur. Por alusión a lo que en la década pasada fueran conocidos como los Cuatro Ti- gres Asiáticos, esta región se le denomina los Nuevos Jaguares Americanos.
Simultáneamente, en las regiones menos urbanizadas y más conservadas de Centroamérica y México se integra el llamado Corredor Biológico Mesoamericano (originalmente también conocida como el Paseo Pantera), todavía en curso de definición en los estados de Oaxaca y Guerrero principalmente. Por ello, el trazo de este corredor se puede encontrar en Centroamérica, en la mayor parte de su costa Atlántica; en casi toda la Selva Maya; en las costas caribeñas y en el corazón de la península de Yucatán; en dos corredores paralelos, en las Montañas del Norte y en la Sierra Madre del Sur, del estado de Chiapas.
Y aunque todavía no es oficial podría inferirse de una serie de estudios de la Semarnat, que este corredor continuará a partir de la Selva de El Ocote, enlazando con el nudo selvático ístmico de los Chimalapas-Uxpanapa y la región Mixe, para de ahí bifurcarse por la Sierra Madre Oriental, en la Sierra Juárez y la Chinantia y por la Sierra Madre Occidental, sobre todo hasta la región de la Montaña, en Guerrero.
El hecho de que durante la década de los años noventa se dé por nombrar a ambas regiones, urbanas y rurales, con el término de "corredores", no sólo alude al fenómeno de la circulación o flujo de mercancías, capitales, mano de obra, información social, especies biológicas, germoplasma, etcétera, que se mueven dentro de los mismos. Los investigadores del INCAE, anteriormente reseñados, han sido claros al respecto: en ambas líneas de flujo lo que se espera que corra es un flujo de negocios. De ahí la necesidad planificadora de ubicar nudos, clusters o ganglios don- de en ambos corredores pueda germinar la acumulación de capital. Es decir, servicios múltiples de infraestructuras, actividades agrícolas, forestales, de conservación y bioprospección, producción industrial y servicios turísticos que den una vida exuberante y atractiva a la región.
2. En el caso de los corredores urbano industriales, las principales infraestructuras que los compondrían, además de sus ciudades, serían las carreteras, puertos marinos, ferrocarriles y aeropuertos. Así como las redes de tendidos eléctricos, las plantas de generación de electricidad, los ductos de gas, petróleo y derivados, los centros de almacenamiento de hidrocarburos, las hidrovías, los acueductos, los tendidos telefónicos de fibra óptica, las centrales telefónicas, los servidores de Intemet, etcétera.
En la medida en que las infraestructuras mexicanos superan en dimensión y calidad a las de la región centroamericana, el proceso de desarrollo de todos los corredores resulta diferente de una región a otra. Por lo pronto sobresalen los programas del BID para la construcción de vastas infraestructuras en la región centroamericana, en los que se habla de un proceso paulatino de construcción y/ o modernización de carreteras, puertos marítimos, una prolongada red de electricidad, otras de fibra óptica (terrestres y submarinas, corriendo por ambas costas), que entreverados cruzan finamente a lo largo de toda la costa centroamericana del Pacífico, en la medida en que la mayor parte de las ciudades, centros agrícolas e industriales, se encuentran localizados en esta vertiente. Entre estas infraestructuras, llama particularmente la atención el programa de construcción de un gigantesco gasoducto entre Ciudad Pemex y Panamá. Un poco más adelante veremos porqué.
Sin embargo, esta inmensa línea de flujo transcontinental no es el fin fundamental del PPP. Ella sirve, más bien, como una arteria central que alimenta y enlaza entre sí a los posibles corre- dores interoceánicos que podrían abrirse en cada uno de los países centroamericanos y en el sureste de México.
Llama la atención, sin embargo, el contraste entre los mapas del diagnóstico mexicano de la región centroamericana realizado por el equipo de transición de Fox, donde se identifican corredores interoceánicos en todos los países centroamericanos, y los mapas del BID, que tan sólo proponen estas rutas para el Istmo de Tehuantepec, el corredor de Honduras y el canal de Panamá. Tal vez esto expresa conflictos y manipulaciones en las políticas de desarrollo regional. Es sabido que en Nicaragua, durante los últimos dos años, se ha discutido en el Congreso mismo la pertinencia de construir no sólo un corredor seco intermodal, sino incluso un nuevo canal de agua que supla al de Panamá.
La importancia mundial de los corredores interoceánicos, útiles sobre todo para la conexión de los importantes litorales atlánticos de América del Norte y América del Sur, con todo el universo comercial de la Cuenca del Pacífico, supera con mucho la importancia regional del gran corredor transcontinental que vincula por tierra a todas las naciones centroamericanas y al su- reste de México con la Unión Americana.
En todo caso, el desarrollo de cualquiera de ellos explica la preocupación que los planificadores del PPP tienen por desarrollar medidas preventivas que permitan reducir la vulnerabilidad de estas instalaciones vitales ante las frecuentes y devastadoras contingencias ambientales de la región: erupciones volcánicas, terremotos, huracanes y uno que otro levantamiento popular.
No deja de saltar a la vista que en las versiones cartográficas más importantes de los diversos corredores mexicanos involucrados en el PPP, aparezca siempre, junto al estratégico Istmo de Tehuantepec, el corredor del Golfo de México conectando la frontera norte de México con el estado de Texas y la península de Yucatán con la península de la Florida. No obstante, la discusión sobre la importancia geopolítica y geoeconómica de este corredor en forma de un anillo casi perfecto, ha sido completamente descuidada.
La secular codicia militar estadounidense sobre la región del Istmo de Tehuantepec ha penetrado nuestro inconsciente colectivo. Resucita, una y otra vez, la conciencia nacional sobre la importancia estratégica que esta región tiene para la salvaguarda de la soberanía nacional, cada vez que algún movimiento extraño ocurre en la geopolítica regional.
Tal y como hace cinco años ocurrió cuando el megaproyecto de Ochoa y Asociados amenazaba con incorporar orgánicamente a la región del Istmo dentro de la dinámica entreguista del Tratado de Libre Comercio, organizaciones sociales, geólogos, partidos políticos, ingenieros, ONGS, historiadores, economistas y tan- tos más nos convertimos durante estos años en analistas de la importancia geopolítica de la región. Como nosotros no hemos escapado a semejante preocupación., nos abstendremos en este punto de repetir lo que ya hemos analizado desde varios ángulos en otros lugares.(34) Otorguemos mejor un poco de nuestra atención a esa renovada importancia estratégica que actualmente ha adquirido el Golfo de México, y que pocos críticos atinan a investigar, a pesar de la explícita importancia que todos los mapas del PPP le están confiriendo desde hace dos o tres años. Si bien este asunto lo describiremos en la segunda fotografía.
En todo caso hay que observar que el PPP enfoca su atención en el desarrollo del corredor costero del Pacífico centroamericano y en el corredor costero del Golfo de México. De realizarse este plan, el único corredor en que ambos podrían enlazarse, sería el Istmo de Tehuantepec. Esto le daría una inédita utilidad inmediata, antes incluso de fungir como un paso interoceánico. Entre tanto, la integración económica del corredor mexicano del Pacífico (entre Tapachula y Lázaro Cárdenas) podría desarrollarse en un plazo mayor. Ciertamente depende de la progresiva maduración de los corredores maquiladores y/ o intermodales de Veracruz- Acapulco, Coatzacoalcos-Salina Cruz y Dos Bocas (Tabasco) -Arriaga (Chiapas), si bien, el saqueo de sus recursos naturales (la biodiversidad de las sierras del sur, de las lagunas y sus manglares costeros, de los altos recursos pesquemos del litoral y el Golfo de Tehuantepec, o la utilización de su falla de subducción para colocar ahí basura industrial de alta toxicidad (35), podría precipitar en la región el uso de su abundante mano de obra en industrias maquiladoras. En todo caso, el PPP parece estar interesado en acelerar esta dinámica, por la manera en que promueve la maquila en la región de Chilapa, las infraestructuras hidroagrícolas en Costa Grande y el valle de Altamirano en Guerrero, así como los ejes de transporte entre Veracruz y Acapulco, o más secundariamente entre lzúcar de Matamoros y el puerto de Marquelia.
Un eje carretero central (de Puebla a Panamá), otro secundario (de Puerto Progreso y Cancún hasta Cutuco), un gasoducto (de Ciudad Pemex a Panamá) y una serie de tendidos eléctricos (de la región chiapaneca de Las Cañadas a Panamá) conectarían entre sí todas las infraestructuras mexicanos y centroamericanas. El gasoducto transportaría el energético de los yacimientos de Tabasco y Campeche, enlazando las regiones petroleras de la Selva Lacandona y del Petén con los ductos interoceánicos de Guatemala, para después internarse en las angostas tierras centroamericanas. Con ello podrían alimentarse numerosas plantas gasoeléctricas. Esta infraestructura podría finalmente conectarse con otros proyectos de gasoductos submarinos dirigidos a Panamá, pero ¡ojo! desde Colombia y Venezuela.
El aporte directo de electricidad o el indirecto (primero bajo la forma de gas), combinado con los tendidos de fibra óptica, permitiría la articulación de los corredores intermodales con las re- des mundiales de electroinformática y telecomunicaciones. Mediación que en el futuro mediato resultará completamente in- dispensable para el veloz y. complejo movimiento de cientos de miles o millones de contenedores dentro de los puertos y corredores, así como para la coordinación de los movimientos que cada corredor interoceánico tendrá que tener con los demás.
3. En el caso del Corredor Biológico Mesoamericano lo que se obser- va es un programa general de uso del suelo, el agua, los bosques, algunas especies biológicas explotables, los servicios ambientales, pero sobre todo el conjunto de la biodiversidad silvestre y doméstica, y la diversidad cultura¡ originaria, como banco de información biocultural, como banco de germoplasma y como banco genético. Usos muchos de ellos contradictorios entre sí, que, ya decíamos, sorprenden por su bizarra configuración. Estamos pues frente a una suerte de plan maestro, paralelo a otros corredores biológicos igual- mente diseñados por el Banco Mundial en otras regiones del mundo, para el mejor reparto del botín de inéditas bioriquezas.
En su figura suave, aparentemente estamos sólo frente, a un programa de conservación y coordinación del manejo de las Arcas Naturales Protegidas (ANP y áreas conservadas, mediante un sistema de corredores que en teoría deberían garantizar el tránsito de individuos biológicos, especiese información genética entre las áreas protegidas o los hot spots mejor conservados.(36) El programa debería servir para coordinar todas las actividades de la conservación, para potenciar la vitalidad de las ANP, entretejiendo su manejo con otro tipo de actividades humanas que resulten sustentables en los cinturones de amortiguamiento de las ANP o en los corredores conservados o semiconservados donde más ocurren actividades rurales productivas (por explotación forestal, tierras agropecuarias, pesqueras, plantaciones, etcétera).
Sin embargo, en una versión menos naive el manejo de este tipo de corredores esta asociado a la privatización paulatina de ANP, (37) a procesos masivos de expulsión de la población rural indígena, a la privatización de los bancos de germoplasma y los bancos genéticos, al uso de la investigación científica como puerta de entrada para la privatización de los conocimientos biológicos y ecológicos claves de las culturas indígenas y de los códigos genéticos y especies más rentables, mediante el sistema de patentes de los países metropolitanos, a la promoción de contratos entre las comunidades y las empresas transnacionales para la apertura de sumideros de carbono, a la promoción de diversos tipos de plantaciones, sean de especies exóticas nativas (líquenes, helechos, palma xiate, etcétera) o especies forestales bien conocidas por su alta nocividad (eucalipto, teca, melina, palma africana, etcétera), a la apertura de ranchos cinegéticos (para la cacería del jaguar, etcétera), a la explotación comercial de recursos exóticos (como podrían ser las mariposas endémicas de Chajul, semillas selváticas del Petén, etcétera) y al ecoturismo.
A propósito de una pregunta que la periodista Silvia Meave le formulara a Florencio Salazar ("qué es eso de los servicios ambientales que el Plan Puebla Panamá habrá de prestar, según se menciona en el documento base" del PPP), el coordinador de este magno plan, en un inesperado pero sentido homenaje a Mario Moreno Cantinflas contestó lo siguiente: "En el sur-sureste, sobre todo en Chiapas y Campeche, hay una importante reserva de la biosfera de categoría internacional [sic] que protege la capa de ozono [sic] y la oxigenación de nuestro planeta [sic] y se puede aprovechar este fenómeno de invernadero (sic) para el desarrollo forestal y de la flora [sic], de manera natural para que podamos acceder al turismo ecológico, a la investigación botánica, a la tecnología para la producción de semillas [¿transgénicas?], manteniendo el ambiente, haciendo que el desarrollo sea sustentable.(38)
Si a alguno le quedan dudas acerca de cómo es que ocurriría la barroca combinación entre los nuevos monocultivos forestales y agrícolas de transgénicos con las Áreas Naturales Protegidas, el subsecretario de Agricultura, Víctor Manuel Vilialobos Arámbula, le resuelve algunas dudas:
"Queremos aprovechar ese gran potencia¡ que tiene la región para establecer ranchos cinegéticos [sic], recuperación de especies nativas, introducción de especies exóticas, la conservación a través de las Áreas Naturales Protegidas, agriturismo y ecoturismo, entre otras cosas" (39)
Veamos con un poco más de detalle las ¡aplicaciones que tienen estas significativas declaraciones oficiales.
En el caso de los bosques se combina el manejo tradicional de los mismos (mediante programas gubernamentales de apoyo a la explotación forestal, programas de control de incendios, etcétera), con la perversa promoción de plantaciones forestales, que en realidad no son los complejos ecosistemas que nombramos genéricamente como bosques, sino monocultivos estrictos, emplazados sobre gigantescas áreas productivas (de varias decenas de miles de hectáreas) que vienen asociadas a la necesaria expulsión de población rural, al desempleo, que se refuerza con la mecanización de la producción forestal, al empleo intensivo de fertilizantes, pesticidas, herbicidas, etcétera, al desarrollo de plagas, al agotamiento y la contaminación de los mantos freáticos, a la destrucción de la biodiversidad. Es justamente por esto que dichas plantaciones requieren establecer severos cinturones de protección, y nunca terminan de controlar por completo sus negativos impactos ambientales en el exterior. "Desiertos verdes" es el atinado término con que la World Rainforest Movement ha caracterizado este modo intensivo de explotar los recursos forestales, capaz de volver destructivo cualquier especie, sea originaria o no de un lugar.(40)
En el caso de los programas gubernamentales de reforestación, hay que observar que el término, dada la ignorancia general del público en la materia, permite caracterizar los programas benéficos de restitución de bosques reales, como la apertura de nuevas plantaciones forestales. (que además gustan de ser maquilladas hablando de la recuperación de especies nativas combinada con la introducción de especies exóticas).
El caso de los "sumideros de carbono", merece mención aparte. Hasta donde sabemos, éstos no promueven en sí mismos ninguna acción ecológicamente nociva, pero, en virtud de los programas de financiamiento a la conservación que otorgan a las comunidades campesinas instituciones internacionales, se introducen directamente empresas transnacionales en los procesos comunitarios de gestión de los bosques. Se involucro a las comunidades dentro de una gran manipulación de escala mundial, según la cual, son las mismas empresas transnacionales que contaminan y que más amenazan con seguirlo haciendo, sin resolver ninguna de la causas rea- les del calentamiento atmosférico, las que justamente se visten de hadas madrinas para el apoyo de las depauperadas comunidades campesinas. Así, quedan peligrosamente posicionadas en áreas clave de estos corredores biológicos, lo que no puede pasarse por alto en el actual proceso de privatización de las riquezas biológicas. Además, cualquier plantación forestal puede ser demagógicamente embellecida como un sumidero de carbono.
En otro lugar hemos discutido pormenorizadamente la manera en que las actividades de bioprospección, además de promover el robo de saberes, especies e información genérica, y la privatización irreversible de recursos que por miles o millones de años han sido comunitarios, introducen procesos de destrucción de los tejidos de las comunidades y de sus complejas relaciones con los ecosistemas. Aquí nos limitaremos a recordar que este tipo de actividades es una más de las tendencias fundamentales mediante las que el capital mundial privatiza estratégicas riquezas biológicas.(41)
Dentro de este abigarrado programa de negocios los modernos bioempresarios se dedican a la combinación y búsqueda de todo tipo de actividades lucrativas. Por eso el Corredor Biológico también asocia el turismo cultura¡ o los mismas instalaciones físicas de los centros de bioprospección en regiones de la Selva Maya (como las estaciones de Chajul o del lago El Ocotal en la Reserva Integral de la Biosfera en Montes Azules) a actividades de ecoturismo. Mientras, otras regiones dedicadas a plantaciones agrícolas o corredores de invernaderos, permiten pasear por sus instalaciones a los visitantes vendiéndoles el asunto como innovadoras actividades de "agriturismo".
¿Quién, a estas alturas de los bionegocios, podría objetar incoherencia por que en este corredor biológico se hable de conservación de las especies domésticas nativas de Mesoamérica con la presencia en la región de empresas transnacionales diseñando y experimentando producción de clones, o el diseño de semillas transgénicas? ¿Quién podría reclamar contradicciones en este mosaico bizarro, si a estas alturas la tragedia de la fuga de maíz transgénico en la Sierra Juárez, se presenta por algunos genetistas postmodernos como un aporte a los acervos de la biodiversidad local? Y los experimentos de los que hablamos toman sus insumos de actividades de bioprospección de las especies de plantas originariamente domesticadas en la región, como el maíz, el frijol, el chile o la calabaza, de plantas medicinales, de los insectos tradicionalmente asociados a la agricultura local, etcétera.
Y aunque suene exagerado, se requiere terminar el repaso de las diversas actividades en el CBM haciendo una especial reconocimiento a los biólogos del complejo militar industrial que se han dedicado al diseño de armas ambientales y biológicas para la agresión de las comunidades indígenas de la selva en resistencia. Mención necesaria no sólo por su hábil bombardeo de ratas y culebras, fumigación con desfoliantes y agroquírnicos que destruyen selectivamente los cultivos, introducción de maíz transgénico en la región de la selva, y otras rarezas, sino porque en el otro extremo de Corredor Biológico Mesoamericano, hay ya el diseño e introducción en Colombia del hongo fussarium como ataque a los cultivos de la hoja de coca.
Así, el Corredor Biológico Mesoamericano se muestra como un plan general, que junto a los corredores logísticos de integración regional marcan el nuevo uso general globalizado, de notables espacios terrestres rurales dentro de la gran área del Plan Puebla Panamá.
El PPP dentro de una vista panorámica de América del Norte.
Resulta indispensable que quien observe las características geográficas del PPP, se aleje lo suficiente del globo terráqueo como para incluir en el encuadre cartográfico toda la región de América del Norte. Mirándola, muy a la distancia, con la iluminación del sol o con los refulgores de sus propias urbes, visibles en una noche sin nubes. En este ir y venir de luz y oscuridad, podríamos apreciar cómo las ciudades, las industrias y la población de los Estados Unidos están mayoritariamente emplazadas en la región del este; ahí la superficie terrestre es mucho mas amable que en el oeste, plena de tierras fértiles y abundantes lluvias, que alimentan, en la cuenca del río Mississippi, a la región agrícola más rica del mundo, así como a la región de los grandes lagos. Abundantes reservas de agua que hacen posible los numerosos asentamientos urbanos y un desarrollo industrial intenso, comenzando por el siderúrgico.
Los principales yacimientos de carbón, hierro, petróleo y gas se encuentran también mayoritariamente ubicados en la mitad este. En contraste con un oeste básicamente ocupado por los extensos nudos de las Montañas Rocallosas, por las escarpada sierra de Las Cascadas, por los amplios desiertos de la Gran Cuenca de Nevada o por la escarpada Sierra Nevada. Esto explica por qué es en el este y no en el oeste, donde florecieron los corredores urbanos e industriales más grandes del mundo. En torno de los grandes lagos, y aunados al cinturón cerealero, la región es el centro de gravedad de todas las infraestructuras carreteras, ferroviarias y de hidrovías de la Unión Americana.
Al haber desplazado hacia el Pacífico el grueso de sus transacciones comerciales, es un centro debe buscar mejores rutas de acceso terrestre o marítimo a ese mar. En la medida en que el 80 por ciento de la actividad económica de los Estados Unidos se encuentra ubicada entre el Mssissippi y la costa del Atlántico, al tiempo que las montañas del oeste representan un obstáculo costoso de remontar, se entiende la necesidad geográfica insalvable que tiene la región este de los Estados Unidos de buscar en los territorios de México y Centroamérica rutas mas cortas y/ o menos escarpadas para cruzar hacia el Pacífico.
Como una invitación a la investigación de este temas veamos rápidamente la manera en que el Golfo de México plantea la articulación entre el espacio estadounidense y México:
En el capítulo anterior comenzamos a explicar cómo el Golfo de México reviste gran importancia no sólo por su forma casi completa- mente circular y su privilegiada ubicación geográfica, al sur de toda la mitad oriental de los Estados Unidos. Esta región, que bien podría considerarse como el segundo "mar interno" de los Estados Unidos es, además, un territorio muy rico en recursos naturales. Principal- mente por su petróleo ubicado tierra adentro, en la planicie costera y/ o en la plataformas marítimas de los estados de Alabama, Mississippi, Louisiana, Texas, Oklahoma, Tamaulipas, Nuevo León, Veracruz, Tabasco, Chiapas, Campeche y posiblemente Yucatán.
Si bien, su clima tropical y lluvioso, así como las extensas planicies fértiles que se forman en las desembocaduras de los numerosos ríos que van a dar a este Golfo, hicieron de la región un lugar particularmente rico en biodiversidad silvestre y en actividades agrícolas. Sobre tal sustento material se levantaba la esclavitud de los negros dedicados en el siglo XIX a producir algodón en el sur de los Estados Unidos.
No es casual que es en dicha región, donde florezcan en la segunda mitad del siglo XX muchas de esas empresas transnacionales petroleras estadounidenses, sentimentalmente tan afines a los grupos de odio (Ku Kux Klan, partido nazi,) que la ultraderecha ex esclavista alimenta religiosamente en la región.
El desarrollo de centros industriales petroquímicos como Houston o Baton Rouge, aunado a la constante exploración y explotación de sus yacimientos petrolíferos, a las actividades portuarias de Galveston, Nueva Orleans, Miami, Veracruz o Altamira, al intenso tráfico de sus hidrovías intracosteras, o a las densas redes de intercambio que cada año crecen más dentro de este inmenso semicírculo, hacen de la región un espacio que económica, política y socialmente tiende a cerrarse sobre sí mismo. Al mismo tiempo, los procesos de globalización le sobrevaloran económica y políticamente todas sus líneas de comunicación que, como rayos del sol, salen desde este círculo hacia el resto del mundo.
La planicie costera de la parte mexicana del Golfo, constituye adicionalmente el paso terrestre (y acuático) que permite enlazar toda la producción y extracción de las riquezas del sureste de México y Centroamérica con el este de los Estados Unidos.
Por todo este conjunto de cualidades, las dispendiosas y modernas costas estadounidenses, y los grupos empresariales que en ellas anidan, miran a su contraparte mexicana como un lugar bueno para prolongar sus propias hidrovías o para emplazar en ellas plantaciones tropicales, clusters maquiladoras, corredores de invernaderos, modernas carreteras y ferrocarriles de alta capacidad de tráfico y alta velocidad, puertos intermodales, rutas de cabotaje para ferrobarcazas, etcétera.
Si además se tiene en cuenta que la familia Bush, gobernadora tradicional del estado de Texas, en fechas recientes extiende su fuerza política hasta el estado de Florida (gobernado por Jeff Bush), para desde ahí volver a asaltar no muy pulcramente la Casa Blanca, para beneficio y gloria de todos los empresarios petroleros de la región, no resultará descabellado esperar que, por dentro o por era de PPP, ocurra un importante impulso de este corredor costero, posible- mente más rápido que el propio corredor interoceánico del Istmo de Tehuantepec, hoy tan estancado por las sucesivas crisis políticas del sureste y las crisis económicas de México, Asia y los Estados Unidos.
En este sentido, habría que estar muy atentos observando si en el corto plazo no ocurre -por medio del Plan Energético para las Américas firmado por Fox a inicios del 2001 en Quebec-, que los principales intereses petroleros de los "amigos de Bush" (42) se vean favorecidos en estas cuencas de hidrocarburos, o en el PPP. Sea en los yacimientos petroleros o gaseros de la plataforma de Campeche, en el Hoyo de Dona, en la Cuenca de Burgos, o en el manejo de las infraestructuras (ductos, plataformas off shore, petroquímicas); de las nuevas hidroeléctricas (que también implican privatizar cuencas y selvas captadoras de agua), de las plantas carboeléctricas y gasoeléctricas, de las posibles plantas eoloeléctricas de la región de la Ventosa en Tehuantepec, o incluso en los yacimientos minerales de uranio de Chiapas y Oaxaca.
Esta es la razón material (y no ideológica) por la cual todas las infraestructuras mexicanos y centroamericanas del PPP recién descritas, también tienen su centro de gravedad en el este los Estados Unidos. Es de ahí que surgen los verdaderos centros de conectividad radial del transporte carretero, ferrocarrilero y naviero, que tanto horrorizan a Santiago Levy en su crítica de la estructura económica del territorio mexicano. Los centros agrícolas (de semillas híbridas y transgénicas) desde los cuales se desmantela la autosuficiencia alimentaria de México y se contaminan sus diversos bancos de semillas nativas. Desde esta misma mitad orienta¡ surgen los centros petroquímicos (en Houston y Baton Rouge) que desmantelan su contraparte industrial mexicana, o los núcleos de capital textil que desde la costa atlántica de Carolina del Norte comandan y aprovechan los corredores maquiladoras en la Cuenca del Caribe, Centroamérica y el corredor Veracruz-Acapulco.
Sólo con una visión panorámica de este alcance puede entenderse el enorme significado geopolítico que tiene el gasoducto propuesto por el PPP entre Ciudad Pemex, Tabasco y Panamá. Ambos extremos conectarían con otras redes de ductos, que en el caso de Panamá conducirían hasta los yacimientos de Venezuela y en caso de Tabasco, conducirían hasta Texas, por la planicie del Golfo. En realidad, se le podría estar abriendo una conexión directa a los insaciables consumidores de energía del norte con la región petrolera más importante de América Latina.
Por ello, quien mire los mapas del PPP sin ponerlos en esta dimensión y contexto regional, no entiende nada. Sólo así puede mirarse dónde nacen y mueren los movimientos metabólicos de la región. Las pulsiones comerciales, que nacen en el Mercosur o la costa atlántica de los Estados Unidos y que se dirigen hasta la Cuenca del Pacífico. 0 bien, los impulsos industriales que nacen y mueren en la misma Unión Americana, pero que requieren usar la barata mano de obra caribeña para ensamblar textiles, o la mano de obra costarricense para ensamblar microcomponentes. Esto incorpora a la región dentro de los mercados laborales, pero excluye a estas naciones del verdadero mercado de consumo interno estadounidense.
Acercamiento provisional a una maraña de negocios y empresas
Tanto los documentos preparatorios como las presentaciones oficia- les del PPP distinguen entre las puesta en escena de las grandes infraestructuras y otro tipo de actividades económicas como la industria maquiladora, los agronegocios, la biotecnología o el turismo. No nos detendremos a detallar la imagen general que tendrían todas las áreas de la división del trabajo, que sucesiva o simultáneamente se pondrían en funcionamiento, y tampoco sacamos de la invisibilidad a otras áreas de la actividad económica regional, que pueden estar muy presentes de una manera más o menos informal.
En general, las diversas visiones del PPP imaginan la región, distinguiendo en ella tres tipos de actividades productivas:
1. Las "propiamente industriales" dentro de las que se considera la industria convencional (petrolera o petroquímica, si nos referimos a México) como la maquila (que puede ser de tipo textil o microelectrónica si nos referimos a Centroamérica, o de textiles y autopartes si nos referimos a México). Podría traerse a consideración la posible industria papelera que traería aparejado el desarrollo de las plantaciones en el área; así como otro tipo de maquila, asociada a los productos hechos con polímeros (componentes multimedia de plástico, textiles artificiales, etcétera); 0 los procesos de incineración de basura (generadores de dioxinas) que acompañan a la industria petroquímica y papelera.
2. Los negocios asociados al manejo de riquezas biológicas, que van desde los agronegocios (agricultura convencional, las industria de agroexportación -dentro de la cual entra la nueva figura de los invernaderos de agricultura que puede hacer un uso de intensivo de agroquímicos como de transgénicos-, plantaciones agrarias - plátano, piña, café-, plantaciones forestales -palma africana, eucalipto, pino, teca, melina, macadamia-, las plantaciones exóticas -de helechos o plantas medicinales--, la biotecnología de clonación, la producción de semillas, el agroturismo), el cultivo de peces y camarones, hasta las actividades de conservación (que pueden incluir la comercialización de especies salvajes, los ranchos cinegéticos, la bioprospección, el cobro de servicios ambientales, los sumideros de carbono, la privatización de las Áreas Naturales Protegidas).
3. Los servicios turísticos. De éstos se espera una altísima rentabilidad si se añaden a los rubros del turismo convencional (hotelería en grande, megaliners, etcétera) y de aventura (asociaba a la figura de los ranchos cinegéticos), los nuevos rubros especializa- dos del turismo cultura¡ y el ecoturismo (el cual podría estar asociado al agriturismo).
En algunos documentos preparatorios del PPP se reconocen las actividades de manejo del medio ambiente como un cuarto grupo de actividades rentables que podrían imprimir dinamismo a la economía. Aun así, el repaso de las actividades económicas regionales significativas resulta muy incompleto cuando se deja en la invisibilidad las actividades mineras (cada vez más importantes dentro de la región del PPP), el "manejo" regional de basura industrial (no necesariamente producida en la zona, y tampoco necesariamente incinerada en la zona, sino más bien asociada a su desaparición clandestina en las fallas de subducción de la costa del Pacífico), la deforestación, la privatización de las cuencas hídricas, el aprovechamiento energético del sol y del viento, el narcotráfico (con un crecimiento directamente proporcional a la intensidad de la crisis campesina) y la economía regional que dispara el ingreso de las remesas en dólares que envían los millones de trabajadores migrantes a la región.
Para imaginar un escenario global más realista de la economía regional en funcionamiento, haría falta desglosar las actividades lucrativas y aquellas empresas que acompañan la construcción de un corredor: constructoras de carreteras, de presas hidroeléctricas, de ductos petroleros, de las plantas de generación eléctrica. Actividades en su mayor parte asociadas al consumo masivo de cemento. Infraestructuras que una vez terminadas generan despidos masivos, pero abren servicios selectivos y empleo restringido por sus actividades de comunicación, transporte, mantenimiento regular de las instalaciones, abasto regular de energía (gas, petróleo, gasolina y electricidad).
El hecho de que los procesos de construcción de corredores venga actualmente asociado a la promoción de clusters, como centros detonantes de aglutinamiento y atracción magnética de inversiones de capital, manifiesta la existencia de un método (que también parece una estrategia planeada por el Banco Mundial) que permite el desarrollo de la concentración y centralización del capital en estas regiones. La promoción publicitaria de los mega proyectos, funciona como la miel que atrae a nano y rnicro capitales, que llegan a la región tras la búsqueda de oportunidades. Ahí se encuentran con pequeños o medianos capitales que se los desayunan, con grandes capitales que se comen a los medianos o empresas transnacionales, que al final del día, se meriendan a todas las demás empresas y ya de madrugada, privatizan todos los Nenes públicos y recursos estratégicos de las naciones.
Es el caso de todas las gigantescas empresas transnacionales petroleras (Exxon, British, Shell, Halliburton), petroquímicas, eléctricas (Enron, Fenosa), constructoras (Bechtel, Enron, Cemex), papeleras (Intemational Paper, Simpson, Aracruz), deforestadoras (Cascade), incineradoras (Metal Ciad), agroquímico-farmacéuticas (Monsanto, Daw Chemical, Archer Daniels, 3ASF, Syngenta), biotecnológicas (Pulsar, Monsanto, Novartis), agroalimentarias (Nestlé), textileras (Burlington, Celanese, Levy's, Guess, Nike), mineras (Kenekott, Nukai, Noranda Mining, Minera México, JICA, BHP, Krupp), comunicadoras y turísticas, que ya proliferan en la región del PPP. Todas empresas, de una o de otra manera emparentadas entre sí, sobre todo a partir de ese poderoso eje de acumulación que definen las empresas petroleras, petroquímicas, químicas, mineras, farmacéuticas y agroquímicas.
Visto el proceso de acumulación desde su irresistible resulta- do, los clusters vienen a representar el anzuelo que permite atrapar y depredar a todos los capitales que aún no hayan sido absorbidos en la región por, los actuales procesos de globalización. Y son, por lo mismo, la contraparte que complementa la búsqueda gubernamental de programas de financiamiento internacional para todos los proyectos de construcción de las infraestructuras. Por ello es que se dice, que en los clusters los capitales de todas las medidas, de todas las edades, de todos los gustos y todos los lugares, de todas las ramas y de todas las fases de desarrollo del proyecto, terminan por encontrase en una buena noche.
DE PERCEPCIONES, BUENAS INTENCIONES
Y RESULTADOS MÁS PROBABLES
"Por otro lado, las restricciones derivadas del artículo 27" Constitu cional vigentes hasta 1994 a poseer o arrendar grandes extensiones de tierras, afectaron a todo el país, pero fueron especialmente distorsionantes en el sureste, región que tiene condiciones adecuadas para productos cuyo cultivo mas eficiente se da en el contexto de una agricultura de plantación, es decir, una agricultura caracterizada por amplias extensiones donde se cultiva, en forma tecnificada un único producto de tipo perenne (no de ciclo anual): café, plátano, azúcar, palma africana y productos maderables entre otros.
La agricultura de plantación se desarrolla mejor por parte de agentes económicos dotados de amplios recursos financieros debido, entre otros, al tamaño mínimo eficiente de las plantaciones, a los, riesgos climatológicos, fitosanitarios y de mercado de una plantación extensa, y a los largos periodos de maduración de los cultivos perennes (Palomeque, A., 1964,. pp 202-203). Para este tipo de inversionistas, la seguridad en los derechos de propiedad de las tierras es esencial. Por ello, la larga duración del reparto agrario representó un desincentivo al desarrollo agrícola en nuestro país pero, por lo que se señaló, en especial en el sureste" (Santiago Levy, et al, El sur también existe.- un ensayo sobre el desarrollo regional de México, SHCP, julio 2000, pp 34.)
De todos los documentos preparatorios del PPP, escritos en México, Centroamérica y los Estados Unidos, El Sur también existe es, sin lugar a dudas, la reflexión más clara y profunda de todos los documentos preparatorios, por su carácter escueto y claro, así como por el manejo de información de primera mano, precisa, global y/ o confidencial. El carácter postmodemo del trabajo lo hace también una fuente "atractiva". Postmoderno, no por la práctica arriba descrita de argumentar conceptos y propuestas abigarradas y contradictorias, sino por su frío desprecio por la historia real del país, así como por la frialdad cínica con que se realiza la propuesta histórica propia. Por tal motivo, revisamos primero los principales problemas presentes en el diagnostico general que estos autores hacen del país, así como sus recomendaciones para desarrollar el sureste de México. En este capitulo final de nuestro ensayo, hemos decidido regresar a la revisión de esta fuente, por la manera en que nos remite al tema de los dolorosos resultados sociales que los panificados del PPP más desean ver cumplidos. Resultados que, por desgracia, parecen estar creciendo con gran fuerza.
Problemas en el diagnostico general del país y en las recomendaciones para desarrollar el sureste de México, en el ensayo de Santiago Levy et. al
1. Frente a la enorme pobreza que saca a luz el levantamiento zapatista de 1994, admiten los autores, urge en Chiapas y los estados del sureste instrumentar nuevas políticas publicas que construyan una solución de fondo a este problema.
El estudio de estos autores es un ensayo de geografía económica y un diagnóstico las políticas públicas que en las últimas décadas han determinado la distribución geográfica de la riqueza en México. Se trata, por lo mismo, de una crítica severa, de los grandes desequilibrios con que las políticas públicas habidas hasta el día de hoy construyeron el espacio nacional y que desembocaron en la profunda pobreza del sureste mexicano. Todo ello esclarece cuál podría ser la nueva estrategia de distribución de los capitales y la población, basada en el Ubre mercado y su supuesto aprovechamiento de las ventajas comparativas, que aliente el desarrollo regional del sur de México. Por lo mismo, se trata de una reflexión exclusivamente nacional que no alcanza a tocar los problemas de los países centroamericanos.
Sin embargo, la visión el país y el sureste de México que tiene el documento resulta sui generis por la manera en que predomina en él una visión absolutamente urbano industrial, o a lo más agroindustrial del espacio nacional, sin que tenga cabida clara la esencial dimensión del medio ambiente, la biodiversidad y el antiguo mundo campesino que en México está íntimamente asociado a ella. A juzgar por los autores de geografía económica neoliberal referidos como fuente metodológica de su diagnostico, (43) predomina en él una arbitraria visión abstracta del territorio, posiblemente inspirada y transpuesta desde la naturaleza semi plana y muy homogénea que en los dos últimos siglos el capitalismo ha podido gozar en el territorio este de los Estados Unidos.
Adicionalmente, no deja de resultar significativo el contraste entre la necesidad que los autores hacen valer -de estudiar los cambios que los procesos de globalización imponen a todo el territorio nacional y al sureste de México-, frente a su descuido para pensar las inéditas necesidades que el territorio de Canadá y Estados Unidos tienen por los mismos procesos de globalización. Falta que les permite no tener que hablar de la embarazoso necesidad que los Estados Unidos tienen hoy de manipular los territorios de México, Centroamérica y El Caribe. (44)
2. En el inicio de su estudio los doctores Levy, Kessel y Dávila ad- vierten a sus lectores: "El diseño de políticas públicas para el sureste debe separar los objetivos de combate al pobreza de los de desarrollo regional, debido a que los instrumentos a utilizar en cada caso no son los mismos, al menos en el corto plazo" (p. 2 y 3). La separación se justifica, según ellos, en el hecho de que existen algunas condiciones de pobreza y marginación que no mantienen una "conexión total" con los problemas de la distribución geográfica de la producción y el empleo. Así, refieren casos como la introducción de remesas a regiones rurales pobres donde no hay producción industrial, o también a polos de desarrollo asentados en regiones pobres donde afluyen inmigrantes que arrebatan el empleo a los habitantes locales.
La separación general entre la política social de combate a la pobreza y la política económica de desarrollo regional la fundamentan en dos casos singulares en los cuales no hay coincidencia mecánica entre la presencia o ausencia de pobreza con la presencia o ausencia de centros de producción moderna y, por ende, de riqueza. Extraña, por lo mismo, que no se funda- mente una idea general en la observación de realidades igualmente generales. A estos autores se les olvida explorar cómo en el caso singular de la pobreza o riqueza de las regiones rurales de México ésta también se deriva de las condiciones histórico específicas de producción, ligadas a las condiciones productivas del resto del país y el extranjero. Ante semejante omisión no resulta extraño que al considerar el fenómeno general de la migración rural y urbana como factor que impide una coincidencia mecánica entre la pobreza y la ausencia producción industrial, también se olviden que el conjunto del fenómeno migratorio igualmente responde a las condiciones de producción y de distribución de la riqueza que imperan en México y los Estados Unidos.
La consideración de casos empíricos en los que no coincide directamente el grado de pobreza con el grado de desarrollo regional, sin tener en cuenta las mediaciones que explican estos hechos -para con premura derivar de ahí una receta de acción gubernamental tan importante y de consecuencias tan negativas- , no es un razonamiento científico, sino un mero juego de relaciones superficiales que terminan en una sofisma político, que se canoniza como dogma: la necesidad de separar por principio toda política económica de toda política social. La falta de seriedad de estos doctores es muy inquietante.
Porque, gracias a esta separación de la política dirigida a acumular riqueza y la otra política dirigida a atender la reproducción de la población, se logró concentrar en todo el territorio nacional tanto poder económico en las manos de unos cuantos empresarios, al tiempo que se empobrecía a la mayoría de los obreros, pero sobre todo, a los campesinos mexicanos que creaban la base de todas la riqueza urbanas.
La separación entre política productora de riqueza y política distributiva de la misma -es decir, la separación entre ese fin "ideal" de volver ricos a los marginados del sureste y los verdaderos medios para desarrollar económicamente a los empresarios que operen en esas regiones-, es una escisión que sirve al nuevo programa de expropiación de las riquezas del sureste, que conforme se produzcan se escaparán cada vez más lejos de las manos de los trabajadores de la región. No es casual que la primera gran reorganización que requiere la región, sea la expropiación de tierras y riquezas estratégicas colectivas de las comunidades campesinas e indígenas de la región, así como de la nación misma.
3. El diagnóstico de la pobreza del sureste que realiza Santiago Levy parte de la extraña certeza. de que el estatalismo centralista (o priísmo) del gobierno mexicano, fue la principal causa de la misma, al funcionar como un modelo económico que deformaba la economía nacional, impidiendo el desarrollo de las verdaderas ventajas comparativas de la nación y sobre todo del sureste.
Quien lee el estudio de los tres doctores termina enterándose que las plantaciones forestales tropicales, la agricultura intensiva de exportación, los diversos tipos de maquila, la hidroelectricidad, la abundancia de agua, el petróleo y el gas, el turismo cultura¡ y ecológico, resultan ser el profundo destino manifiesto del sureste de México que los ciegos políticos centralistas no habían logrado reconocer, en virtud de todas las manipulaciones y distorsiones que la planificación estatalista de la vieja revolución mexicana imprimía a todo el país.
Quien hoy es capaz de poder escuchar el canto de las sirenas que produce el libre mercado mundial, podrá descubrir este destino profundo, que para colmo de nuestra felicidad, en realidad no requiere de mucha inversión estatal, si no sobre todo, de modificar aquellas políticas públicas (fiscales, de fomento al riego agrícola en el centro y el norte de México, de construcción de caminos en el sur-sureste, etcétera) que más distorsionaron y obstaculizaron el desarrollo de las verdaderas potencialidades del sur del país.
Levy y su equipo se olvidan de preguntar la causas inmanentes que volvieron tan difícil el desarrollo económico de la región: la accidentada topografía que tantos obstáculos ofrecen a la comunicaciones, el comercio y la cohesión de las comunidades; la poca fertilidad del suelo que la mayoría de los terrenos montañosos y las selvas tropicales tienen, o lo adverso del clima tropical para la salud y reproducción de la mayor parte de la población. Para Levy y compañía todas estas causas parecen no existir. Olvidos que parecieran no querer enterrar la historia de las pobres fuerzas productivas de la región tan inapropiadas sobre todo después de la occidentalización colonial del área.
Olvido de la historia de la población y su catástrofe demográfica crónica durante cuatrocientos años. Olvido de las relaciones de sojuzgamiento e iniquidad que imperan por cinco siglos en la región, ocasionando ciertamente una tradición de rebeldía constante e intensa en la historia colonial, independiente y con- temporánea de esta parte de México. Rebeldía que conlleva continuos procesos de represión y masacres de los levantamientos indígenas, que no permiten a la población revertir francamente el vacío ocasionado por el colapso demográfico.
El recuento de las dificultades de fondo para generar una riqueza masiva entre los habitantes del sureste, es una realidad que se mantiene viva cuando el desarrollo capitalista llega a la región. Pues es desde esta escasez profunda de riqueza material que los caciques, los curas, las clases dominantes, o los primeros empresarios regionales, por las mismas carencias de todos, tienden a amasar fortunas gigantes, basadas en la concentración de la explotación de enormes masas de población indígena, pero también en el monopolio y saqueo indiscriminado de riquezas naturales excepcionales y valiosas.
Curiosamente Levy, Kessel y Dávila, al momento de diagnosticar las enfermedades regionales, olvidan la historia específica de la región. Olvidan el hecho de que el tan denostado y viejo modelo centralista del Estado, funcionó muy bien durante las últimas siete décadas, permitiendo ocurrieran exitosos procesos de explotación y acumulación descomunal de riquezas.
Los tres doctores en economía también olvidan el detalle de que su propuesta de reforma geográfica de todo el espacio nacional, obedeciendo desde ahora los dictados del mercado mundial, no sólo implica una nueva geografía mexicana de la descentralización, sino también una nueva geografía norteamericana de la subordinación de México a las necesidades espaciales estadounidenses.
¿El olvido de la geografía de la pobreza y de su compleja riqueza humana (de sus montañas, sus inclemencias y sus enfermedades, de su biodiversidad y su cultura) y el olvido de la historia de la pobreza y de las seculares luchas sociales de la región (de los procesos de extorsión, racismo y castigo reiterado de cualquier rebeldía y de los procesos de concentración obscena de la riqueza en manos de hacendados. que impiden arriben a la región los beneficios de la revolución pero no el saqueo transnacional de los recursos naturales) tendrá que ver con el hecho de que los corredores propuestos en el Plan Puebla Panamá, son sobre todo para planicies costeras y estrechos ístmicos, así como para la restitución de las viejas fincas agroexportadoras del porfiriato?
Aun así, vale la pena considerar la descripción que Levy y compañía hacen de la geografía de los desequilibraos y la pobreza del sur de México, por cuanto de esta falsa representación derivan sus importantes propuestas de cambio económico nacional. Para los tres autores, cuatro parecen ser los principales problemas de mala distribución geográfica de las riquezas y fuerzas económicas que imperan en México: la mala distribución de la agricultura nacional, de la industria nacional, de la población general y de la estructura general de las infraestructuras de transporte.
Para estos autores, un gran equívoco general sella todo lo que en nuestro país se creó de manera tan disforme: la preocupación por la soberanía económica nacional, basada en la sustitución de importaciones, el centralismo económico, y el consiguiente centralismo demográfico y político que el primero ocasionó. Según los autores, esto se expresa en una estructura irracional (por antieconómica) de conexiones ferrocarrileras y carreteras que hoy se irradian a todo el país desde la Ciudad de México. La construcción del espacio económico mexicano basa- do en el centralismo estatalista, impidió la libre operación de las 1 "racional" del espacio de acuerdo a las ventajas comparativas de cada lugar. Haciendo gala de una ejemplar ignorancia de la historia y la geografía regionales, de la verdadera riqueza y pobreza regional y de los verdaderos procesos por los que han tenido que atravesar estas regiones, nuestros autores afirman que esta fue la principal razón histórica por la cual ocurrió el enorme rezago del sureste del país.
Desde esta crítica librecambista Levi, Kessel y Dávila definen las líneas maestras que según ellos permitirán desmontar la estructura económica correspondiente a los viejos esquemas. Para estos doctores del ITAM, a contrapelo de lo que apenas hace un año reclamaban los otros "doctores" de la revista Letras Libres, el sureste mexicano tiene enormes riquezas potenciales (tierra y clima apropiados para plantaciones tropicales, numerosa población apta para la maquila, agua en abundancia, electricidad potencial, petróleo, etcétera) que requieren de poco endeudamiento, para convertirse en focos de acumulación de capital y la generación de empleo.
A lo más se requiere:
1. Despertar la nueva vocación de las tierras del sureste mexicano, extraordinariamente apropiadas para el cultivo de grandes plantaciones de agroexportación o productos forestales rentables. Lo que a su vez re .quiere se deje de apoyar con subsidios y tarifas especiales la agricultura del centro y el norte de México (sustenta- doras de una falsa pretensión de autosuficiencia alimentaria), al tiempo que se dé libre curso a la gran concentración de la pro- piedad de la tierra, pues sin ella resultará imposible alcanzar la escala mínima necesaria para echar a andar las rentables plantaciones forestales y tropicales del sureste.
2. Reformar la distribución de la población general de México, muy concentrada en la capital del país y muy dispersa en el medio rural. Como remedio de esta enfermedad se propone la expulsión de millones de campesinos hacia los nuevos centros o nódulos de concentración urbana (las ahora ya 110 ciudades con más de 100 mil habitantes) que podrían darle empleo a los campesinos que vayan perdiendo sus tierras.
3. Ajustar las actividades industriales mal dad de México (porque es un espacio cuyo funcionamiento resulta muy costoso) y excesivamente dispersas, en el caso de la industria petrolera (por ese necio afán de proporcionar energía y derivados petroquímicos al desarrollo industrial en todo el territorio nacional). En su lugar se propone concentrar la industria petrolera en el sureste (especialmente cargada al ciclo de los derivados del etano) y dispersar la industria maquiladora por los diversos corredores logísticos del PPP.
4. El alma de todas estas reformas agrícolas, industriales y demo- gráficas, será la transformación completa de las vías de comunicación, renunciando al desarrollo de las conectividades radiales de la ciudad de México y sustituyéndolas por vías de comunicación interregional, que permitan el desarrollo autónomo del su- reste de México. Para lo cual, las nuevas vías de comunicación propuestas deberán proporcionarle al sur-sureste una conexión directa con los mercados internacionales. Es decir, sobre todo con los mercados del Imperio estadounidense.
La construcción combinada de carreteras, presas, sistemas de riego, hidrovías, ferrocarriles, etcétera, harán posible producir en las diversas regiones del amplio sureste mexicano riquezas biológicas exóticas, productos petroquímicos, maquila de diversos tipos, o servicios turísticos de clase mundial, para vender todo ello, sea en los mercados estadounidenses, probablemente más a la mano, por el funcionamiento del corredor del Golfo de México, o sea en los mercados asiáticos, accesibles por el Istmo de Tehuantepec (o el corredor Veracruz-Acapulco).
La solución de la pobreza del sureste está entonces en el apoyo a los factores de la producción que tengan mayor capacidad económica (medida del capital) para aprovechar las ventajas comparativas naturales del sureste, proponiendo un desarrollo autosostenido de la región.
Podríamos concluir finalmente este breve comentario del texto de marras, señalando que su mayor valor estriba en la forma en que logra escapar a ese imponente fetichismo de las infraestructuras y los flujos hoy tan acorde con los procesos de la globalización. Y que domina por completo a la totalidad del discurso con que ha sido construido y pensado el Plan Puebla Panamá.
Este texto nos ofrece una clara descripción de qué es aquello que se pretende ocurra por todas las regiones rurales en las que no habrá infraestructuras, sino tan sólo campesinos asedia- dos por sus deudas y por los nuevos acaparadores transnacionales de mercados, tierras, bosques, saberes tradicionales, códigos genéticos o yacimientos minerales. Qué es lo que se pretende ocurra en los procesos de trabajo en las ciudades y sus talleres maquiladores y en los campos organizados en plantaciones y corredores de invernaderos. Cómo es que se pretende la transformación general de todas las fuerzas productivas nacionales, técnicas, demográficas y conectivas.
Concluyamos, entonces, infiriendo el conjunto de sacrificios que el Plan Puebla Panamá pareciera estarle reclamando al país.
Los sacrificios de nuestras fuerzas productivas y relaciones sociales
1. La Presidencia de la República ha insistido en varias ocasiones en la necesidad de abrir completamente la industria petroquímica a la inversión privada. Al mismo tiempo, el fantasma de las viejas promesas petroleras con que Fox destapara su carrera presidencial en Estados Unidos ronda en los acuerdos energéticos que se tomaron a principios de 2001 con el presidente Bush en Québec. ¿Cuándo se pensará llegada la hora de privatizar los yacimientos de crudo? Por lo pronto, el intento por introducir dentro de la mesa directiva de Pemex a cuatro connotados representantes de la cúpula empresarial mexicana muestra el interés que este grupo tiene por participar en la fiesta petrolera del Golfo de México. El panorama preciso de los intereses estratégicos en el tema es muy confuso. Por lo pronto, si se siguieran a pie juntillas las recomen- daciones de Levy, Kessel y Dávila, el primer sacrificio de la energía petrolera de México directamente asociado al PPP consistiría en la destrucción de la red nacional de abastos de petroquímicos a cambio del desarrollo de una industria exclusivamente centrada en el ciclo del etano, pero completamente en manos privadas. Lo cual, le abriría mucho más sus mercados regionales a la petroquímica del sureste de los Estados Unidos.
2. Se ha señalado en incontables ocasiones cómo es que ocurre la destrucción de las cadenas industriales nacionales, quedando como único beneficio de este sacrificio la expansión de la industria maquiladora, ya no sólo por la frontera norte, sino por todos los corredores de integración urbano regional propuestos por Zedillo. La lobotomía general de los negocios industriales y agrícolas implica adicionalmente el cierre de las perspectivas de desarrollo, la depredación del capital local, de las fuerzas vitales de los trabajadores, de la fuerza de las comunidades, del medio ambiente y el establecimiento de un clima de represión de los derechos laborales y humanos. El Plan Puebla Panamá muestra adicionalmente que todas estas pérdidas son costeabas para algunos, si además de maquilizar el sureste de México, se sustituye la industria de transformación por los servicios turísticos.
3. Aunque la posición ístmica es una ventaja territorial de la que se podría sacar provecho, el modo de uso que se te pretende asignar, sacrificando todos los pilares de la soberanía nacional (la industrial, el petróleo, la agricultura, la economía, la política, la diplomacia) implica que el uso que habrán de recibir estos corredores interoceánicos necesariamente ocurrirá sacrificando sus riquezas naturales, industriales y demográficas, como meros puntos de paso al servicio del Imperio.
4. Un caso puede apreciarse en el tratamiento secundario que ha adquirido la conservación de la biodiversidad del Corredor Biológico en la región del Istmo. Lo cual, en realidad palidece cuando se observa el absurdo tratamiento de mosaico bizarro de negocios del Corredor Biológico Mesoamericano con que se sacrifica la verdadera fuerza productiva que ha generado la riqueza estratégica de nuestra biodiversidad: la diversidad de culturas indígenas estrechamente ligadas a la tierra y a sus ecosistemas.
5. Este sacrificio absurdo acompaña al de la mayor parte de la agricultura mexicana, sustituida más y más por la importaci&oacut