Globalización: Revista Mensual de Economía, Sociedad y Cultura


Mayo de 2020

ORDENAMIENTO DEL MEDIO NATURAL (ECOGEOGRAFÍA)
Walter Ritter Ortiz(1), Hugo Ritter Ortíz(2), Hipólito Muños Nava(3), Alfredo Ramos Vázquez(3), José Jiménez López(3)


Volcanes Volcánes Popocatepetl e Iztaccihuatl. México. https://www.pinterest.com.mx



(1)Sección de Bioclimatología, Centro de Ciencias de la Atmósfera, UNAM. Circuito Exterior s/n, Ciudad Universitaria, Deleg. Coyoacan, México, D. F. email: walter_ritter@hotmail.com

(2)Escuela Normal Superior(ENS)

(3) Universidad Autónoma de Tlaxcala(UAT)


INTRODUCCIÓN

Nuestras instituciones y el poder de decisión que se desprende de ellas, ya no responden a ciertas necesidades. Entre ellas, aparece la defensa de nuestro ambiente y la utilización de los recursos naturales, donde el mito del crecimiento ilimitado, cómodo invento de economistas irresponsables, es puesto en duda y, donde el Club de Roma le opone la idea de un crecimiento cero.

Posición extrema aceptable únicamente para los países de primer mundo acomodados, siendo natural que sea denunciada por los países subdesarrollados. Donde está claro que el crecimiento cero, sólo permitiría aminorar las desigualdades existentes si modificamos la distribución de la riqueza y, es obvia la resistencia a que esto suceda.

El crecimiento cero, nos dice Jean Tricart, impide pensar en una solución al problema del subdesarrollo; problema agudamente vivido por la mayor parte de la humanidad y la mayor parte de los países, donde el 1% de la población mundial es dueña del 99% de los recursos mundiales. Así pues, es preciso pensar de otro modo. Y pese a que Dios no exista, hay muchas cosas que no pueden estar permitidas. Y el mayor crimen está ahora, no en los que matan, sino en los que no matan pero dejan matar, nos dice Ortega y Gasset.

Cuanto más estudiamos los principales problemas de nuestro tiempo, más nos percatamos de que no pueden ser entendidos aisladamente, ya que se trata de problemas sistémicos, lo que significa que están interconectados y, son interdependientes.

La escasez de recursos y el deterioro ambiental, se combinan con poblaciones en rápido crecimiento, llevando al colapso a las comunidades locales así como a la violencia; problemas que deben ser contemplados como distintas facetas de una misma crisis, que es en gran parte un problema de percepción, nos señala Fritjof Capra.

Deriva del hecho de que nuestras instituciones utilizan conceptos de una visión ya desfasada del mundo, es decir de una percepción inadecuada de la realidad. Donde existen soluciones a nuestros problemas, pero requieren un cambio radical en nuestra percepción, en nuestros pensamientos y en nuestros valores. Ya que no sólo somos incapaces de percibir la interconexión de los distintos problemas, sino que además se está comprometiendo el futuro de generaciones.

La simplicidad, consiste en darnos cuenta de que mucho de lo que hacemos, son cosas que “creemos que debemos hacer” o, cosas que “creemos necesitar”; por lo que prescindir de ellas nos ayudará a averiguar qué es realmente importante, descartando cuanto no nos aporta nada.

El objetivo de todos los seres humanos, es encontrar un estado de alegría absoluta. Este estado debe ser alcanzado a través del autodesarrollo. Dicho estado existe a priori en cada persona y, simplemente debemos adentrarnos en nosotros mismos, nos dice Rogelio Rodríguez y colaboradores: hacerlo conscientemente y permitir que surja y se haga presente. Desafortunadamente para muchas personas, el ser humano posee una condición de sufrimiento, dolor, confusión, falta de autocontrol y vacío espiritual, fuera de su control.

Con la pérdida de la empatía, se termina por identificarse a sí mismos y aquellos que los rodean, como simples objetos. Y como resultado, la autocritica estará determinada más por los valores temporales y superficiales, como son la propiedad material, que por los valores permanentes del carácter, la integridad, la empatía y la inteligencia. Como resultado, todo aquel que se encuentra fuera de nuestra propia mente y de nuestro ego, se convierte en el otro.

Se lleva a cabo, nos dice Swami Keith, una división que, invariablemente, nos lleva a una pérdida del equilibrio y de la autoconciencia. Y como consecuencia, el deseo materialista, el temor y la necesidad de controlar los acontecimientos internos y externos, se convierten en la principal fuerza de motivación oculta tras las acciones de los individuos, de las agrupaciones y de las naciones.

Keith, nos dice que conforme la gente comienza a perder de vista sus objetivos y, a sustituirlos por falsas metas como metas reales apoyadas por su ego, surgen los acontecimientos catastróficos en la vida privada y pública de las personas y que a la larga, obligan a las agrupaciones y a las naciones, a chocar entre sí, en un vano intento por controlar los sucesos y por crecer a expensas del otro o, simplemente sobrevivir.

Las consecuencias del apego, se pueden encontrar, hasta cierto grado, en todas las culturas y entre todas las personas del mundo independientemente de cuanta complejidad o herencia cultural, donde además, las culturas respaldan dicho apego, como parte de su sistema de valores, normas y tabúes.

Los adultos creativos, se sirven de estructuras mentales abiertas y flexibles para encontrar soluciones a sus problemas. La madurez comienza a manifestarse cuando sentimos que nuestra preocupación por los demás es mayor que la que sentimos por nosotros mismos. Intenta no volverte un hombre de éxito, sino volverte un hombre de valor, nos dice Alan Percy.

Según Krishnamurti, para descubrir cualquier cosa debe haber libertad y, aquél que acumula cosas, jamás será libre, porque las cosas virtuosas no pueden ser cosas para confinar. La sabiduría es una cosa y el conocimiento es otra. El conocimiento es acumulación de experiencias, es la continuación de la experiencia, lo cual es memoria. La acumulación de experiencia, nos dice Alan Percy, es un proceso continuo y, cada experiencia fortalece este proceso; cada experiencia fortifica la memoria y le da vida.

La diferencia entre conocimiento, sabiduría y comprensión, es cualitativa. La sabiduría es la acumulación de experiencias propias. La comprensión no es acumulativa, porque estamos cambiando a cada momento; no acumula experiencias, ni propias ni ajenas, sino que provoca crecimiento en el individuo, la comprensión por su parte es siempre fresca.

El conocimiento al igual que la sabiduría, pueden ser eliminados completamente de tu mente; pero la comprensión forma parte de tu ser, no puede ser eliminada y en los momentos de crisis, sólo la imaginación es más importante que el conocimiento.

Tener una visión propia, es sinónimo de autenticidad, lo cual no está reñido con aprender de los demás y seguir el ejemplo de aquéllos a quienes admiramos; significa vivir conscientemente lo que decidimos y hacemos, así como tomar responsabilidades de las consecuencias. Cada persona auténtica vive como piensa; es rectitud y vivir con responsabilidad, donde una persona con su propia visión es sencilla y natural, sin trampas ni máscaras, pues se muestra tal y como es.

La evolución nos ha dado diferentes tipos de cerebro, nos dice Antonio Damasio. Un tipo de cerebro es el que genera comportamiento, pero que no parece tener mente o conciencia, como el del caracol marino. Otro tipo de cerebro produce toda la gama de fenómenos, comportamientos, mente y conciencia y su principal exponente es el cerebro humano. Y hay un tercer tipo de cerebro que produce claramente comportamiento, y es probable que produzca también una mente, aunque no resulta tan evidente que genere conciencia y cuyo ejemplo, es el cerebro de los insectos.

Pero la sorpresa no se termina, nos dice Damasio, con la noción de que a falta de mente y conciencia, los cerebros pueden producir comportamientos apreciables. Criaturas desprovistas de toda forma de cerebro, muestran asimismo un comportamiento en apariencia inteligente y orientado a objetivos. Algo que no sólo resultan sorprendentes, sino que socavan lo que dábamos por sentado acerca de las aportaciones que el cerebro, la mente y la conciencia hacen a la gestión de la vida.

El lenguaje, la conciencia moral y la creatividad son tres rasgos del ser humano que no se habrían desarrollado si no tuviera conciencia de sí mismo, de su propia existencia. Pero ¿Cuál es el origen de ese estado, de esa subjetividad de la mente? ¿Cómo pudo el cerebro generar emociones, sentimientos, ideas y el yo?

La sencillez, es un ejercicio de humildad que requiere esfuerzo y constancia. La autenticidad nos dice Percy, es un camino difícil pero que aporta paz mental, autonomía y la alegría de ser coherentes con nosotros mismos, dedicados a lo que nos da sentido realmente.

Bill Gates, nos dice que de los errores se aprende más que de los éxitos, por lo que es importante prestar atención a las lecciones de los fracasos, ya que es el motor de la creatividad y, porqué te obliga a ir más allá de lo que habías pensado, para solucionar las cosas. Donde la aceptación positiva de los errores y la capacidad de asumirlos nos da la capacidad de mejorar las cosas y en muchas ocasiones, es la verdadera opción de dar con lo deseado.

Podemos conocer las cosas mediante varias vías, pero si no existe información sobre algo en concreto, podemos decir que no puede llegar a conocerse en su totalidad, de modo que aunque información y conocimientos son dos conceptos muy relacionados entre sí, son totalmente individuales. Es esencial no tomar un concepto por otro, confundiendo la información por conocimiento.

El desarrollo humano, comporta grandes dosis de información para llegado el caso, adquirir el conocimiento desarrollado por muchos años, transformándose en algo similar a la sabiduría y, deja en claro que las mejoras pueden aplicarse a cualquier aspecto de la vida. Filosofía con la que podemos llegar a discernir aquello que es realmente superfluo.

El valor de un ser humano debería estimarse por lo que da y no por lo que recibe y, quién desatiende la verdad en las pequeñas cosas no puede estar al cargo de las cosas importantes. Bajo el prisma de una sociedad materialista, donde todo el mundo quiere poseer y, pocas personas son las que comparten la placentera actitud de dar, es algo que no muchos se atreven a experimentar.

El hecho de dar por dar, sin esperar nada a cambio, no es algo a lo que los seres humanos suelan prestarse, aunque poco a poco, circunstancias tan complejas como las crisis, han ayudado a fomentar este tipo de acciones entre los de más conciencia social. Cuando yo doy, me doy a mí mismo, nos dice Walt Whitman. Y Khalil Gibran nos dice: Hay quienes poseen poco y lo dan todo. Son los que creen en la vida y en su generosidad. Su cofre jamás se verá vacío. La clave de toda evolución es tomar conciencia de que cada día es una nueva oportunidad de mejorar lo que se ha hecho con anterioridad.

La adversidad muestra al ser humano lo que realmente es, nos dice Paul Wartzlawick, agregando la pregunta ¿Para qué vivir felices si podemos ser fieles a nuestra estupidez? No sólo somos los creadores de nuestra desdicha, sino que, del mismo modo, podemos crear nuestra felicidad, invitándonos a que estudiemos nuestro comportamiento e identifiquemos nuestros errores o conductas tóxicas para ponerles freno y cambiar aquellos hábitos que nos producen insatisfacción vital.

Para que un adulto desarrolle sus capacidades críticas, es necesario que conscientemente, valores tus hábitos y creencias y cambies en todo lo necesario. En el desorden encuentra simplicidad, en la discordia encuentra armonía, ya que en medio de la dificultad yace la oportunidad. Tenemos que luchar constantemente con una sociedad que nos aconseja pagar a plazos, hipotecarnos, trabajar mucho ahora para disfrutar más tarde y, en definitiva, nos anula el momento presente.

El gran desafío de nuestro tiempo es la de crear comunidades sostenibles, entornos sociales en los que podamos satisfacer nuestras necesidades y aspiraciones sin comprometer nuestro futuro. Las necesidades y exigencias de esta época, obligan a la búsqueda de un desarrollo sostenible y equilibrado.

Donde la búsqueda de métodos, tendientes a solucionar dichos problemas, incumbe a varias disciplinas científicas y la posible solución del problema es una concepción compleja de su problemática, donde la síntesis resulta posible únicamente sobre la base de una cooperación interdisciplinaria.

La evaluación del estado del medio ambiente, mediante propuestas de búsqueda de soluciones óptimas que minimicen o eliminen los efectos negativos, son argumentos que se expresan en una sucesión lógica, donde se debe evidenciar el carácter abarcador y multifacético de la investigación como fundamento teórico y metodológico, en la ordenación funcional para la búsqueda de un desarrollo sostenible.

Se concibe al medio ambiente como un sistema abierto, conformado como producto de las relaciones entre sociedad y los recursos naturales. Un sistema de elementos bióticos, abióticos y socioeconómicos, con los que el hombre en su actividad y proceso de producción obtiene la satisfacción de sus necesidades. Donde la multi intensificación de la utilización económica de los recursos naturales traen, por consecuencia, una rápida y progresiva pérdida de la diversidad biológica que son la base del funcionamiento de los mecanismos de autorregulación del geosistema.

Nuestro drama es, que en nosotros conviven una lógica consciente, que cree tener el control y decidirlo todo y, una lógica inconsciente que nos hace adoptar comportamientos, tener emociones, enfermedades, incluso pensamientos. Y, es ella la que lo controla todo en la realidad, por lo que podemos decir que la conductora de la vida es el inconsciente y la pasajera, es el consciente.

Pero la verdad es que nadie conoce el mundo objetivo exterior, ya que todo ocurre como si éste no existiera y, de que lo único que existe, es el subjetivo en el interior de nosotros.

Arthur Schopenhauer nos dice: Nadie puede salirse de sí mismo para identificarse directamente con las cosas distintas a él; todo aquello de que se tiene conocimiento cierto e inmediato, se encuentra dentro de su conciencia. La vivencia es lo que fluye desde la experiencia; es unidad cuerpo-espíritu, es por ello que lo racional debe estar unido a lo vivencial.

Pero lo más asombroso es quizá tomar conciencia de que nunca reaccionamos a algo exterior, ya que siempre reaccionamos a algo interior. La verdad es, que nuestra relación con el mundo está condicionada por nuestra percepción del mundo, la cual depende de nuestra definición del mundo; es decir, que llevamos el mundo en nosotros y tal como somos, es tal como vemos el mundo.

Con la llegada de la mecánica cuántica, nos dice Stephen Hawking, hemos empezado a reconocer que los acontecimientos no pueden ser predichos con total precisión, sino que siempre existe un cierto grado de incertidumbre; aleatoriedad que podríamos atribuir a la intervención de Dios, pero que sería una intervención muy extraña, ya que no hay evidencias de que se oriente hacia ningún propósito concreto.

Suponemos que somos seres racionales libres, para observar el universo como queremos y para sacar conclusiones lógicas a partir de lo que observamos y, de que podemos progresar cada vez más hacia las leyes que rigen nuestro universo. Donde, si una teoría fuera realmente unificadora y completa, sería posible pensar que también determinaría nuestros actos.

Es posible, nos dice Leonard Mlodinow, que una teoría unificada completa ni siquiera afecte a nuestro modo de vida; pero desde los albores de la civilización, no nos hemos conformado con contemplar acontecimientos inconexos e inexplicables, sino que hemos forjado una comprensión, del orden subyacente del mundo, esforzándonos por saber porqué estamos aquí y de dónde venimos y vamos realmente.

Nuestro profundísimo deseo de conocer, es justificación suficiente y, nuestro objetivo, es nada menos que una descripción completa del universo en que vivimos.

Durante las últimas décadas, las personas han aceptado un tratamiento cada vez más deformado de las noticias y los asuntos públicos; donde la conversión de los medios de interés público en negocios con ánimo de lucro, ha reducido todavía más la calidad de la información y, la idea de que debemos hacer una pauta para enterarnos de los éxitos y dificultades del gobierno y la sociedad, ha quedado no tan solo anticuada sino que prácticamente ha desaparecido. Y la idea de que deberíamos aprender de estas cuestiones con seriedad y respeto, resulta ya para muchos un concepto extraño.

Los ciudadanos han sido educados y seducidos por un mundo de entretenimiento y consumo, en el que la provocación emocional negativa es la regla en lugar de la excepción y, en el que las mejores soluciones para un problema tienen que ver ante todo con los intereses egoístas de corto plazo.

Donde la posibilidad casi instantánea para comunicar la información, casi infinita, que paradójicamente reduce el tiempo para poder reflexionar sobre esa información y, se dice que construimos refugios para defendernos contra la información que contradice nuestras creencias. Y donde podríamos decir que la decisión más importante que podemos tomar, es saber si vivimos en un universo amable o bien hostil.

Para Mario Benedetti, existen tres clases de gente: la que se mata trabajando, la que debería trabajar y la que tendría que matarse. Y según Savater, la gente necesita trabajar no sólo para comer, sino para no sentirse excluida de la utilidad y el reconocimiento social. Para evitar que se siga profundizando la enorme brecha que hay entre los países, donde existe el trabajo y los obligados al ocio forzoso.

El trabajo, en la antigüedad podía ser extenuante, pero al menos, el individuo guardaba siempre la impresión de que era el dueño de aquello que estaba haciendo. Con su esfuerzo veía brotar un determinado producto que salía de sus manos.

El trabajo moderno es distinto y tiene como característica, nos dice Savater, que los trabajadores además de fatigarse hasta la extenuación, nunca ven el producto de lo que están haciendo y sólo aporta una pequeña tuerca, una mínima modificación. Existe entonces una sensación de automatismo en el vacío y una especial angustia; la idea de trabajo desligado de la obra, un trabajador forzado equivalente a un robot.

La visión mezquina de la econometría, es incapaz de plantear el problema correctamente. Olvidan que toda causa tiene su efecto y todo efecto tiene su causa; todo pasa de acuerdo con la ley; es casualidad sólo un nombre para una ley no reconocida y la sincronización, no puede ser explicada de una manera racional por una secuencia normal de causa y efecto. Y tampoco el Enredo Cuántico, que nos dice que existe un vínculo infinito entre todas las partes de la realidad en que vivimos.

La vida consiste en cosas pequeñas y tienes que transformar cada pequeñez en un acto hermoso por medio de tu conciencia y tu lucidez. Entonces, lo ordinario se convierte en extraordinario. La vida consiste en las cosas pequeñas; y no hay cosas grandes y las cosas pequeñas acumuladas se convierten en cosas grandes. No minimicemos tus fallas; no minimicemos tus buenos actos. ¡Todos y cada uno de nosotros somos importantes!

El hombre nace con una potencialidad desconocida e irreconocible y así, cuando nace un niño, no está a la vista su rostro original; tienen que encontrarlo y en eso se centra la belleza de todo, nos dice Osho. Tal es la diferencia entre un Ser y una Cosa.

Según Christian Fléche, la enfermedad perdura, porque no es el consciente el que lleva las riendas. Para Zulma Milenas: Todos nuestros comportamientos, sean los que sean, están en coherencia con nuestro inconsciente. Están ahí para garantizar nuestra supervivencia, nuestra seguridad, y satisfacer nuestras necesidades. Estamos condicionados para comprobar permanentemente el entorno y nuestros sentidos y, lo hacen de manera natural, automática e inconsciente para nuestra supervivencia.

Para Niels Bohr, no podemos encontrar ni en la física ni en la química, nada que tenga la menor relevancia sobre la conciencia. Pero todos sabemos que la conciencia existe, por la sencilla razón de que todos nosotros la tenemos. Por tanto, la conciencia debe formar parte de nuestra naturaleza o de manera más general, de la realidad, lo que significa que además de las leyes de la física y de la química que expone la teoría cuántica, debemos tener también en cuenta otras leyes de tipo muy distinto.

Es decir, que reconoce que hay leyes que operan fuera del paradigma materialista.

Heisenberg, afirmaba que los avances más fructíferos de la historia del pensamiento humano, suelen producirse en los puntos donde se cruzan dos líneas de pensamiento distintas, afirmando también que si llegan a encontrarse, entonces podemos albergar la esperanza de que se produzcan avances nuevos e interesantes.

Su principio de incertidumbre es, una propiedad fundamental e ineludible del mundo y ha tenido implicaciones profundas en la manera como vemos la realidad; implicaciones que no han sido apreciadas por muchos filósofos y que puso fin al sueño de Laplace, de una teoría en que el modelo del universo fuese completamente determinista, ya que no podemos predecir acontecimientos futuros con exactitud, ya que ni siquiera podemos medir con precisión el estado actual del mundo.

La mecánica cuántica no predice un solo resultado definido para una observación, sino un cierto número de resultados posibles; y nos dice cuál es la probabilidad de obtener cada uno de ellos. La teoría de la relatividad a su vez, no sólo afirma que no existe una única medida del tiempo en que coincidan todos los espectadores, sino que en ciertas circunstancias, éstos no están de acuerdo ni tan siquiera en el orden de los acontecimientos.

Si descubriéramos una teoría unificada completa, nos dice Hawking, sería sólo cuestión de tiempo resumirla, simplificarla y enseñarla en las escuelas y entonces, todos podríamos saber de las leyes que gobiernan el universo y que son responsables de nuestra existencia.

Y Cesar Piqueras nos dice: El mundo material se crea a partir de la limitación de algo mayor, por tanto somos parte de ese todo, aunque no podamos conocerlo y comprenderlo completamente, pues escapa de nuestra forma de pensar habitual. Hay un propósito en la limitación de lo infinito. Todos somos ángeles de una sola ala, debemos abrazarnos si queremos volar.

Nuestro estado interior y nuestra salud, dependen en buena medida del tipo de pensamiento que albergamos. Estrés, miedo o ansiedad actuarán como auténticos frenos para nuestro crecimiento y salud física. Y las investigaciones del Dr. Lipton, afirman que la genética no controla nuestras vidas o nuestra salud, sino nosotros mismos mediante nuestras creencias, controlamos incluso la expresión de esos genes y por tanto, el desarrollo o no de enfermedades, capacidades o rasgos de la persona.

Nuestro sistema inmunológico, ese sistema que nos defiende de las agresiones externas, está regulado por la mente. El estrés provoca enfermedades auto inmunológicas y, si funcionamos con tranquilidad y armonía nos defenderá de las agresiones externas. El estrés y la angustia provocan hipertensión, con lo que llega menos sangre a nuestro riñón y que filtrará menos que cuando estamos relajados y haciendo que llegue más cantidad de sangre y, eliminaremos las sustancias tóxicas que fabrica tu organismo y evitará que más agua se retenga en tu organismo.

Si cambias tus creencias y si arrojas luz a la oscuridad, puedes cambiar tu destino. Aprender a vivir el presente es una poderosa forma de sentir quienes somos, de conocernos y de dar el espacio necesario para que emerja del interior cualquier sensación, necesidad o propósito.

El objetivo de todos nuestros comportamientos es disminuir el nivel de estrés, nos dice Fléche. Es un principio, tanto en el ser humano como en el animal o incluso el vegetal.

El hombre todavía lleva en su estructura corporal el sello indeleble de su humilde origen, nos dice Charles Darwin y Stephen Hawking agrega: Solo somos una especie avanzada de monos en un planeta menor de una estrella muy del montón. Donde el clima y las glaciaciones, están causadas generalmente por variaciones cíclicas en la orientación del eje de rotación en la órbita de la Tierra y lo que al parecer, ha magnificado el efecto de estos ciclos de Milankovic.

Ha sido la elevación de las cordilleras del Himalaya, que ha modificado la circulación superficial del aire, como así también la unión que se dio de América del Norte y la del Sur, que cerró el canal que permitía el intercambio de agua entre el Pacífico y el Atlántico y potencio el flujo de la corriente marina norte-sur.

La evolución, nos hace ver que la idea de que las cosas podrían haber sido de otra manera, de que los dinosaurios todavía podrían estar deambulando por la tierra o, de que los seres humanos podrían no haber surgido nunca, resulta perturbador y se consigue ver que la vida pareciera ser algo aún más preciado y maravilloso, una aventura permanente o como lo llamara Jay Gould, no algo fijo ni predeterminado, sino siempre susceptible de cambio y nuevas experiencias.

Una de las preguntas más profundas de la ciencia es: ¿Por qué está construido el universo de tal modo que ha llegado a adquirir la capacidad de sentir curiosidad sobre sí mismo? Dicha pregunta presupone la existencia de un universo objetivo; donde la máxima premisa es la de que “Sí algo funciona, no hay por qué cambiarlo”; principio fundamental de la naturaleza.

Marcus Chown nos dice: “Ahí afuera cae una lluvia de instrucciones; llueven programas; llueven algoritmos para el crecimiento de los árboles y para la diseminación de sus semillas”. El sexo está en todas partes y es lo que hace que nuestro mundo gire. Desde las hormigas, hasta los pinos y desde los girasoles hasta los peces, se entregan al sexo. Lo que para Winston Churchill es “Un acertijo envuelto en un misterio dentro de un enigma”.

Podemos decir que existen tres niveles de organización en el mundo que nos rodea: El nivel de organización de la materia; el nivel de organización de la vida; y el nivel de organización social, que se basa en una conciencia de tipo social y económico, acompañada de la elaboración de una cultura. La organización de la vida, supone una tendencia hacia formas de organización creciente y, gran aptitud para la reproducción.

Nuestro ADN almacena información de forma que es miles y miles de veces más compacta que los mejores dispositivos actuales para el almacenamiento de datos e información. Y pese a que todas las células del ser humano contienen una copia del mismo ADN exacto, algunas se desarrollan formando células sanguíneas, hepáticas y otras cerebrales.

Cada uno de estos niveles de organización, se caracteriza por estructuras sostenidas por fuerzas específicas; el hombre que vive con la naturaleza tiene una profunda conciencia de ello, y es un elemento fundamental de su cultura que lo lleva a admitir una cierta armonía de las cosas a las que le guarda el mayor respeto.

Esta armonía de las cosas, está basada en la interdependencia entre los elementos de la naturaleza, entre los hombres y la interdependencia entre el hombre y la naturaleza. Y decir que es un problema de civilización, cuyo objeto es la evaluación del medio ambiente natural, donde el hombre al igual que los demás seres vivos somos un elemento más de la naturaleza a la cual estamos unidos por múltiples vínculos de interdependencia.

La idea de que a partir de la observación sistemática del mundo, era posible adquirir nuevos conocimientos, demostró ser extraordinariamente productiva. Y según Freud: “El primer humano que lanzó un insulto en lugar de una piedra fue el fundador de la civilización. No puede soslayarse la medida en que la cultura se edifica sobre la renuncia de lo instintivo”.

Los hombres de ciencia piensan que desde el punto de vista práctico, es de importancia secundaria que las teorías y las hipótesis sean correctas, siempre que nos conduzcan a resultados que estén de acuerdo con los hechos; ya que la verdad, después de todo, es que a menudo el error es el camino más corto para llegar a un descubrimiento.

Una creencia es una afirmación que suponemos verdadera, una idea justificada que se considera verdadera con base en condiciones y conclusiones. Un concepto de referencia de la ideología social y de la conciencia colectiva, nos dice Hermes Alvarado. Sin embargo, es evaluable y susceptible a la verdad o falsedad, lo que da la posibilidad a mitos que apoyan la construcción de una creencia falsa, algo a lo que posiblemente le otorgamos la duda.

La historia, es un caos tal de hechos, sustraídos al control del hombre, progresivos y regresivos, que chocan y entrechocan, aparecen y desaparecen sin razón aparente y, que se está tentado de pensar que es imposible ligarlos y clasificarlos, hasta llegar a descubrir las causas de evolución y revolución.

El fracaso de la sistematización es histórica, nos dice Lafargue, ya que ha provocado en el espíritu de los hombres “La duda sobre sí es posible formular una ley histórica, que la realidad confirmaría”. Esta duda se ha hecho tan general, que los intelectuales ya no se aventuran a construir como los filósofos, planes de historia universal.

Los modelos económicos, ofrecen muchas predicciones erróneas, predicciones que pueden tener consecuencias mucho más serias ya que entre todos los científicos sociales, los economistas son los que más influencia tienen en políticas públicas. Las teorías en las demás ciencias sociales tienden a aplicarse a objetivos específicos, a explicar qué sucede en circunstancias muy concretas; comparándose con la física ya que se basa en unas pocas premisas iniciales.

Su premisa central se basa en pensar que la gente elige por optimización y en expectativas racionales. Sin embargo, podemos decir que las premisas en que se basan son imperfectas, ya que a menudo, los problemas de optimización son demasiado difíciles como para que se puedan resolver. Además, de que no podemos pensar de que en la toma de decisiones sean imparciales e incluso, de que existen muchos otros factores que no se incluyen o de que los consideramos irrelevantes.

Todos nos desviamos de los estándares de racionalidad asumidos por los economistas, nos dice Richard Thaler. Los modelos pueden proporcionar una buena aproximación a lo que ocurre en el mundo real, pero estas situaciones son la excepción más que la regla. Lo que debemos hacer es dejar de asumir que estos modelos son descripciones precisas, dejando de basar las decisiones políticas en estos análisis tan imperfectos, prestando más atención a los factores supuestamente irrelevantes.

No hay ningún método especial que garantice el éxito científico o lo haga más probable; donde principios y leyes de la naturaleza son establecidas de modo ideológico, puramente social y a fin de cuentas, por votación.

Sólo es cuestión de ver el mundo de alrededor y caer en la asimilación de que las cosas no están del todo bien, de que algo está mal y que en ese mal va parte de nuestro actuar. Según Hermes, es la idiosincrasia representada por la sociedad cegada por sus convicciones y versiones de la verdad, sociedad que olvida por completo el derecho de opinión ajena y respeto a la libertad del ser.

Nos habituamos al Pienso y luego Existo, en lugar de existir y pensar para después actuar, actuar con base en la conciencia superior y no en la mente racional del ser actual; desde el silencio interior y desde la brecha de todo pensamiento.

Fernando Savater, nos dice que hay que disfrutar con los que nos desmienten, mientras tengan ingenio y resulten capaces de argumentar contundentemente, ya que confirman nuestra siempre incierta madurez, ya que en tanto no somos más que tiernos aprendices. La mente es más compleja que toda una galaxia y es la que cambia nuestras percepciones, según la vivencia concreta que vivamos. Y así por ejemplo, nuestras experiencias con el tiempo, es que diez segundos de dolor pueden parecer más largos que dos horas de agradable convivencia.

El hombre no es una cosa; una cosa no tiene potencial, es lo que es. Un niño llega al mundo sin nada escrito, nos dice Osho, ni siquiera con indicios de lo que podría ser, que todas las dimensiones están abiertas: todavía no es, sino que va a ser; es un proceso y no es posible predecir en que va a terminar o cual será el resultado definitivo de sus angustias, ansiedades y éxtasis en su vida y, no sabemos que llegará a ser finalmente; no está a la vista la suma final de toda su vida.

En todas partes hay gente con intereses personales y nos preguntamos: ¿Dónde está el autentico ser humano? Ya que en poco tiempo, el niño se convierte en un pleno ciudadano del mundo que hay que contener. En una mejor sociedad, todos entenderían la integridad de cada persona, respetarían el Ser, incluso del niño, pero esa sociedad parece muy distante porque todos tienen sus intereses personales y no pueden detener sus instintos, tienen que explotar a los demás.

Si estuviera permitido que todos fueran únicos, originales, les resultaría imposible a los que gobiernan el mundo y a quienes han destruido el mundo desde miles de años y lo siguen destruyendo. El árbitro supremo, de lo que es “Beneficioso” o no para un organismo, es su entorno.

Según Maynard Keynes: El capitalismo es la asombrosa suposición de que los hombres más perversos cometerán las mayores maldades por el bien común de todos. En la sociedad capitalista, el trabajo es la causa de toda degeneración intelectual, de toda deformación orgánica y sin embargo, la clase trabajadora, la clase que se esperaba que al emanciparse, emanciparía a la humanidad, traicionando y olvidando su misión histórica, se dejo pervertir por el dogma del trabajo y así, todas las miserias individuales y sociales nacieron de su pasión por el trabajo.

Para Paul Lafargue, no habrían podido inventar un vicio más embrutecedor para la inteligencia de los niños, más corruptor de sus instintos, más destructor de su organismo, que el trabajo en la atmósfera viciada del taller capitalista.

Lafargue señala, que nuestra época, es el siglo del trabajo, el siglo del dolor, de la miseria y de la corrupción y que sin embargo, los filósofos y los economistas burgueses han entonado sus canticos nauseabundos en honor del dios progreso, el hijo primogénito del trabajo. ¡Oh miserable aborto de los principios revolucionarios de la burguesía! ¡Oh lúgubre regalo de su dios del progreso!

Se aclaman como benefactores de la humanidad a los que dan su trabajo a los pobres; mejor valdría sembrar la peste, que levantar una fábrica, nos dice Lafargue y con esto, decimos adiós a la alegría, salud, libertad y a todo lo que hace la vida bella y digna de ser vivida. Y los economistas nos repiten continuamente: ¡Trabajen para aumentar la riqueza social! ¡Trabajad, trabajad siempre, para crear vuestro propio bienestar!

Tal es la ley inexorable de la producción capitalista. Los proletarios, embrutecidos por el dogma del trabajo, no comprenden que el sobre trabajo que se infringieron en los tiempos de pretendida prosperidad, es la causa de su miseria presente; ya que en vez de aprovechar los momentos de crisis, para una distribución general de los productos y una holganza y regocijo universales, los obreros muertos de hambre con rostros pálidos y cuerpos enflaquecidos, acometen a los fabricantes pidiendo trabajo y, no es el hambre sino la pasión lo que los atormenta.

Para que tome conciencia de su fuerza, el proletariado debe retornar a sus instintos naturales y proclamar los derechos de la pereza, mil veces más nobles y más sagrados que los físicos derechos de la revolución burguesa; que se limite a no trabajar más de tres horas por día, a holgazanear el resto del día y de la noche, nos dice Paul Lafargue.

Lafargue, nos cuenta que en 1957, el señor Servivce decía con la aprobación de los miembros del congreso y la satisfacción de un deber cumplido: “Nosotros hemos introducido algunos medios de distracción para los niños; les enseñamos a cantar durante el trabajo, esto les distrae y les hace soportar con valor esas doce horas de trabajo que deben emplear para conseguir sus medios de subsistencia”. ¡Los materialistas deplorarán siempre que no exista un infierno para esos filántropos, para esos verdugos de la infancia! Niños que aún no han cumplido doce años.

Ya que nosotros creamos nuestra propia realidad y tenemos libre albedrío, estamos revestidos de una responsabilidad mayor que es la autodeterminación. La vida que llevamos no es fácil, nos dice John L. Brooker y, aunque existen cosas que creemos que no dependen de nosotros, somos nosotros los que elegimos nuestras decisiones, las cuales tendrán consecuencias que no escogemos, pero que nos ayudan a crecer. Y el crecimiento se consigue venciendo los problemas o desechándolos, es decir, de que somos creadores de nuestra propia realidad, por lo que vivimos en el lugar idóneo para cualquiera que busque aprender y crecer mental y espiritualmente y así también, somos libres para escoger nuevas experiencias.

Los países ricos parecen olvidar sus propias historias y utilizan un doble rasero, que provoca un profundo malestar en los países en desarrollo. Los defensores de dicho mercado argumentan de una “mano invisible” que nadie ha sido capaz de definir y según Alan Greenspan, es demasiado compleja como para que podamos entenderla.

Pero, promoverlo significa confiar la vida de miles de millones de personas a un sistema impredecible y, que ha traído consigo tremendos problemas medioambientales. Como es de suponer y aceptar que el destino de la raza humana no está en nuestras manos y que estamos a merced de los caprichos de la fortuna.

Donde Chown nos dice: Quiénes propugnan las bondades de mercado y lo consideran un estado natural, análogo a la red de la vida creada por la teoría darwiniana y de la evolución por selección natural, que según Karl Polanyi, es el mayor mito de todos.

Dicha libertad de actuar fue algo planeado y constituyó una parte integral de la revolución industrial y, que convirtió a la tierra, el trabajo y el dinero en mercancías abstractas y fomentó la idea de que podían ser explotadas sin límite para producir un crecimiento perpetuo. Sin embargo, para que una economía crezca de forma ininterrumpida, la gente debe gastar de un modo igualmente constante y además acumular niveles de endeudamiento masivos, lo cual hace insostenible el crecimiento perpetuo, aclara Chown. Y Bollier comenta, que esta búsqueda sin que importen las consecuencias, ha llevado al planeta al borde del desastre.

Un problema es grande en la ciencia, si está ante nosotros sin resolver y, no vemos alguna manera de avanzar en su solución. Ningún problema es demasiado pequeño o demasiado trivial si realmente podemos hacer algo al respecto, que se conozca su lugar en el mundo y evaluase de manera justa no en términos de ideales ingenuos ni en términos de lo que erróneamente imagina que son ideales. La experiencia, repetida bajo las mismas circunstancias, no da los mismos resultados y, no observamos cinco veces el mismo protocolo, sino cinco protocolos diferentes.

Hoy en día, nos dice Oscar Wilde: “La gente conoce el precio de todo y el valor de nada”. Y, donde el “Compro luego existo” no es lo que define a un ser humano. Adam Smith, concibió el mercado libre como un mecanismo al servicio de la humanidad y no como el amo que la esclaviza.

Se necesita normalmente algún tipo de crisis para despertar a esta situación que estamos viviendo, ya que sin una crisis personal o social, tendemos a no prestarle atención y a no preocuparnos por cambiar y resolverlo. Y suele suceder también que muchas veces y para muchos, que se presente una crisis personal no es suficiente para hacerlos cambiar y, es necesario enfrentar una crisis social para hacerlo.

Sin embargo, dicha crisis ya está aquí, ya está presente. Y en estos mismos momentos, ya estamos atravesando una crisis social, donde el consumismo y el materialismo que lo impulsa, han dejado de ser las fuerzas capaces de satisfacer nuestras necesidades de toda índole. Así que si quieres convertirte en un empresario o comerciante de la felicidad, en vez de la violencia deja de vender armas y cosas inútiles y empieza a vender amor y esto resolverá tu crisis personal y social y te dejará satisfecho, nos dice Goswami.

Es imposible tener una historia de amor intensa y auténtica con otra persona, si primero no sentías el suficiente amor inicial hacia ti mismo. De no ser así, tu papel en ese romance sería el de un estafador. Las personas que escuchan más de lo que hablan, son aquéllas a las que acostumbramos pedir su opinión sobre los asuntos que verdaderamente nos importan.

¿Por qué actualmente se huye de la más ligera incomodidad, en especial en la búsqueda de entereza y equilibrio interior? ¿Qué sabían los nativos americanos y nuestros ancestros europeos, que nosotros hemos perdido de vista o ya no deseamos enterarnos? Incontables actos de disciplina eran soportadas en sus iniciaciones a una conciencia más elevada y debemos preguntarnos, nos dice Eugene Pascal: ¿Por qué hemos desechado disciplinas deterioradas por el tiempo intentando tomar siempre el camino más fácil para escapar de nuestros problemas, un camino que normalmente, suele quedarse corto respecto del objetivo buscado, llevándonos a una mayor calamidad?

Esta situación, fomentada por una filosofía de sobre permisividad junto con un sentido de gratificación instantánea, fue lo que nos llevó lejos de una necesaria estabilidad del ego y su consecuente paz mental. Los egos débiles, la cobardía y la ignorancia, nos conducen a un estado de frustración insoportable frente a las normales subidas y bajadas de la vida.

La medicina, no consiste en curar sino en restablecer el equilibrio de la armonía ya sea en el cuerpo, en la mente o en ambos al mismo tiempo, que es lo que ocurre con más frecuencia. Un cuerpo sano es el de una persona que vive en armonía con lo que la rodea. La debilidad del ser humano, fue el punto de su competencia luchadora, de su furia competitiva.

El miedo y la debilidad del ser humano, son el punto de partida de su superioridad frente al resto de las especies. Nuestros primeros antepasados no pudieron permitirse el lujo de la indolencia, la cobardía o el fracaso, alimentándose de su propia debilidad hasta hacerse invulnerables.

Según Sarah Breatbach, hemos de aprender a confiar en nuestra intuición, incrementando nuestra capacidad natural para el asombro y la veneración y, si potenciamos nuestros sentidos y los alimentamos, tomaremos conciencia de los milagros cotidianos que nos rodean. Ya que durante los últimos decenios, el público en general ha aceptado un tratamiento cada vez más deformado de las noticias y los asuntos públicos, donde la conversión de los medios de interés público, en negocios con ánimo de lucro, ha reducido todavía más la calidad de la información.

La idea de que debemos hacer una pauta para enterarnos de los éxitos y dificultades del gobierno y la sociedad, ha quedado no tan solo anticuada sino que prácticamente ha desaparecido. Y la idea de que deberíamos aprender de estas cuestiones con seriedad y respeto, resulta ya para muchos un concepto extraño. Donde los ciudadanos han sido educados y seducidos por un mundo de entretenimiento y consumo, en el que la provocación emocional negativa es la regla en lugar de la excepción y, en el que las mejores soluciones para un problema tienen que ver ante todo con los intereses egoístas a corto plazo.

En un clima de este tipo, se hace mucho más fácil difundir noticias falsas, observándose que la velocidad de la comunicación y la consiguiente aceleración del ritmo de la vida, también puede colaborar a reducir el civismo y, en la creciente rudeza de la vida urbana y donde la decisión más importante que podemos tomar es saber si vivimos en un universo amable o bien hostil.

Para Bernabe Tierno, lo que hacemos nos hace, puesto que nuestros actos tienen consecuencias. La felicidad, es un traje que cada quien se confecciona a sí mismo. Donde una misma situación puede afrontarse de muchas maneras y no son los acontecimientos los que nos hacen felices o desgraciados, sino cómo los interpretamos. Y de hecho, el enemigo declarado de la felicidad es el estrés, donde las personas más felices afirman haber sido capaces de vivir de forma tranquila y sosegada, sin miedo a pesar de las circunstancias. Ser negativo o positivo determina nuestra calidad de vida e incluso nuestra esperanza de vida.

Ser una persona proactiva, es aquélla que asume la responsabilidad de su propia vida y aquello que le sucede. A pesar de los condicionamientos genéticos, sociales y educativos que puedan acompañarnos, la decisión última de nuestros actos recae de forma irreversible en nosotros mismos, nos dice Allan Percy. Y es nuestro carácter el que dicta nuestra respuesta. Y la persona proactiva es responsable de su vida y sus acciones, donde autoimpone sus valores a sus sentimientos y tiene la capacidad de autorregular sus deseos y emociones y se mueve por unos valores morales y éticos e implica tener el valor de actuar en lugar de reaccionar.

Es imprescindible aprender a ser flexibles y permeables, adoptar diferentes perspectivas y ser capaces de cambiar con el curso de las cosas.

Las personas y las situaciones cambian y por ello, hay que ser flexible, amoldando lenguaje y actitud según la situación. Y al exponer una idea, primero debes estar convencido de lo que vas a plantear y si tú crees en ello, los demás también lo harán.

El Buda, no acumula, vive momento a momento. Viviendo, su ser crece. Viviendo, su conocimiento aumenta, es sabiduría. Y si viviendo tu ser crece, es comprensión y, si sin vivir sigues acumulando, es conocimiento y de este modo, según Osho, el verdadero florecimiento del ser es la comprensión, ya que es un espejo que no acumula nada, un espejo que vive siempre en el presente inmediato y refleja todo lo que surge ante él.

Cuando seas como un niño, nos dice Alan Percy, fresco, sin cargar con ningún pasado, sin cargar con respuestas prefijadas, sin cargar con respuesta alguna, tan solo un profundo vacío, entonces algo resonará en ti.

Dios siempre elige el camino más simple; la naturaleza siempre ha inspirado a genios de todas las disciplinas y épocas, donde la silenciosa aventura de las plantas y la armonía de los animales nos maravillan en contraposición con los esfuerzos humanos que lo complican todo.

Henry David Thoreau, llegó a sentir en su propio ser la vida de la naturaleza, creando toda su obra bajo las enseñanzas de los árboles, las flores y el entorno natural. Fue un hombre que al integrarse en la naturaleza, nos dejó enseñanzas tan puras como las expuestas en las siguientes frases:

Cuando un hombre ha conseguido lo que es necesario para vivir, hay para él otra alternativa que la de ir en pos de lo superfluo, o sea, correr la aventura de la vida, toda vez que ha comenzado su emancipación del esfuerzo más humilde. Me fui a los bosques porque quería vivir sin prisa. Quería vivir intensamente y sorber todo su jugo a la vida, Abandonarlo todo lo que no era la vida, para no descubrir, en el momento de mi muerte, que no había vivido.

La mayoría de los lujos y muchas de las llamadas comodidades de la vida no sólo no son indispensables, sino que resultan un obstáculo evidente para la elevación espiritual de la humanidad. La naturaleza no nos educa únicamente en el arte de la sencillez, sino también nos enseña la magia de lo provisional, el cambio constante al que están sometidos los ciclos de la vida, el valor de cada instante.

Tendemos a priorizar la aptitud sobre la actitud que pueden ser físicas o intelectuales, pero lo que nos lleva a tomar ciertas decisiones y a crecer individualmente es nuestra actitud ante la vida, ya que una actitud positiva nos ayuda y nos lleva a enfrentarnos a los problemas y a realizar cualquier proyecto, la cual sumada a la aptitud da resultados excelentes.

Cada persona adquiere unos valores según su educación y su vida y, éstos determinan su conducta y su toma de decisiones, su voluntad y sus prioridades, el sentido de su existencia y objetivos, así como su estilo de vida y su actitud ante los demás. De tal manera que los valores son adquiridos y éstos determinan nuestro carácter.

Dedícate a aquello que te haga disfrutar, que te permita aprender y dar lo mejor de ti mismo, eliminando aquellas relaciones que no significan nada para ti.

Para Austin Kleon, todos los artistas coinciden en robar sus ideas de otras creaciones ya existentes y, únicamente los más hábiles son capaces de discernir lo que vale o no vale la pena robar, asegurando que nada es original y que toda idea novedosa, no es más que la unión y la mezcla de varias ideas anteriores que ya han dado resultado. Considerando que el artista es un simple recolector de ideas, aunque no un acumulador, ya que el acumulador recoge indiscriminadamente, mientras que el artista selecciona y sólo toma aquello que ama de verdad.

Asegurando que el trabajo del artista es recopilar las ideas de los demás, dándonos los mejores consejos que todo creador debería tener en cuenta, para ponerse a trabajar. Escribe el libro que quieres leer, haz un buen trabajo y compártelo con la gente, recordando que la creatividad es restar, es decir quitar versus poner.

El pasado nos condiciona y forma el modo en que solemos ver las cosas. Y fue Sócrates quien dijo que una vida sin reflexión no merecía la pena ser vivida, abogando por la evaluación personal constante y el esfuerzo por mejorarse a sí mismo, como la más alta vocación. No es adquirir conocimientos lo que cuenta, sino que lo valioso es nuestra comprensión y capacidad de resolución; inteligente no es aquél que más datos acumula sino quién es capaz de resolver más problemas distintos.

LAS NECESIDADES BÁSICAS DETERMINAN NUESTRA VIDA

El principio de ajuste, nos dice Remo H. Largo, establece que cada persona posee una voluntad libre, en el sentido de que quiere satisfacer sus necesidades básicas, utilizar sus competencias y vivir de acuerdo con sus ideas. Si se le niega todo esto, se siente limitada en su libertad de elección. La voluntad de una persona es tan variada como sus necesidades básicas, sus competencias y sus ideas y, siempre depende de la situación en que se encuentra. Así, la seguridad existencial y el logro de objetivos, son muy fuertes

Si nos vemos limitados en nuestra voluntad, nos sentimos frustrados y condicionados en nuestros pensamientos y acciones, por fuerzas ajenas. Vivir libre de estos condicionamientos es un bien que no debemos desear sólo para nosotros, sino también para los demás. Pero cumplir con la propia voluntad tiene sus límites, allí donde se coarta la libre voluntad de los demás, sólo nos sentimos libres cuando reconocemos la libre voluntad de nuestros semejantes.

En sus remotos orígenes, el hombre habrá pensado que los recursos naturales puestos a su alcance eran inagotables. Y tal vez lo hubiesen sido si el crecimiento y la organización de la sociedad humana no se hubiera comportado de manera irracional y perniciosa, nos dice Oscar Martello.

Donde llegar a ser lo que somos, es al mismo tiempo la meta y el sentido de la vida, nos dice Helga Schaferling. Cuando los seres humanos viven razonablemente bien, se preguntan poco por el sentido de la vida, pero cuando viven mal, cuando en una población reina la pobreza y la opresión, la búsqueda de ese sentido, es automático.

Los filósofos de la antigüedad pensaban que el ocio promovía la búsqueda del sentido de la vida, pues favorecía la creatividad y la formación del carácter. Y para Nietzsche, el sentido de la vida radicaba en que el ser humano evolucionase hacia un tipo superior, el superhombre.

Sólo cuando intentamos evitar el sufrimiento a toda costa, nos dice E. Pascal, es cuando desaparecen nuestro equilibrio y sufrimiento, al caer víctimas de complejos y neurosis.

El ser humano es capaz de encontrar por sí solo, sobre la base de su experiencia evolutiva, la manera de resolver la mayoría de las situaciones, pero si las exigencias perduran o se hacen mayores, la capacidad de respuesta disminuye y una sensación de agobio se apodera del individuo. Se ha pasado del estado de ajuste a una de grave situación de desajuste, a una completa falta de armonía con el entorno.

La conciencia de los límites de nuestro conocimiento, es también conciencia de lo que sabemos o creemos saber, puede ser impreciso o erróneo y sólo si tenemos bien presente que nuestras creencias podrían estar equivocadas, seremos capaces de librarnos de ellas y seguir aprendiendo; pero para esto, hay que tener el valor de aceptar que lo que creemos saber, puede ser falso, iluso o necio.

Vivimos en una época peligrosa, donde el hombre domina la naturaleza antes de haber aprendido a dominarse a sí mismo. Del deseo de alejarse de una existencia precaria, nació no sólo de entender mejor el mundo circundante sino también de dominarlo. De este modo, los seres humanos tratan siempre de obtener el máximo beneficio posible del entorno y, siguen tomando nuevas medidas en relación con él, a fin de dominarlo aún más.

Tanto la necesidad de entender el mundo, como la de someterlo, han ido creciendo en el curso de la historia por las ventajas que ofrece, la adaptación, nos dice Remo H. Largo y, han traído consigo una mejora extraordinaria en las condiciones de vida. Estas condiciones son únicas entre todos los seres vivos, pues no tienen que ver sólo con el individuo sino con la colectividad entera y, se hallan firmemente grabados como experiencia evolutiva en nuestra psique.

Ese afán de dominar el entorno, ya ha asegurado la supervivencia y ahora, amenaza con producir el efecto contrario. La explotación del medio y los desastres ambientales provocados por el ser humano hacen peligrar la existencia de cada vez más seres vivos.

Tenemos como desafío, dominar ese afán, tan útil en el pasado, que ahora ha tomado un cariz destructivo. Tenemos que aprender a dominar nuestros miedos existenciales y reducir nuestras exigencias materiales. Asumir la responsabilidad por nuestras acciones y ser más humildes, nos recomienda H. Largo.

Para Rousseau, el hombre natural o primitivo, era un ser libre y sin deseos de perjudicar a sus semejantes; un ser que busca satisfacer sus necesidades naturales, pero no esas falsas necesidades creadas por la sociedad. Un ser que todavía no tenía egoísmos ni afán de lucro y por lo tanto, en ese estado natural no habría existido la propiedad privada y por tanto, no tendría que haber ricos ni pobres; ideas que ejercieron una poderosa influencia en la Revolución Francesa.

Claude Helvétius, abogaba por la instauración de una sociedad libre de supersticiones y respetuosa con los derechos humanos, lo que llevaría a la felicidad del género humano. Por su parte, Voltaire consideraba que las masas populares eran ante todo crueles y estúpidas y que la monarquía al igual que el cardo, no servía de nada. En tanto, Nicholas de Chamfort decía que sólo la inutilidad del primer diluvio impide a Dios enviar un segundo diluvio.

Trabajar menos horas, para disponer de más tiempo libre y, de paso ser más felices, es la idea de Lafargue, quién abogaba por una nueva moral del trabajo ajena a la alienación cultural y la explotación económica. Nuestros moralistas son gentes muy modestas, si bien inventaron el dogma del trabajo, dudan de su eficacia para tranquilizar el alma, regocijar el espíritu y mantener el buen funcionamiento de los órganos.

Dice el padre de la historia Herodoto, que en la mayoría de los pueblos barbaros, los que aprendían las artes mecánicas de los oficios eran vistos como los últimos de los ciudadanos. ¿Y por qué los filósofos de la actualidad, se exprimen los sesos para elucubrar una moral cuya práctica no se atreven a aconsejar a sus amos? Los filósofos antiguos discutían sobre el origen de las ideas, pero se ponían de acuerdo si se trataba de aborrecer el trabajo. En Atenas, los ciudadanos no debían ocuparse más que de la defensa y de la administración de la comunidad.

Los romanos reconocían sólo dos oficios nobles y libres, la agricultura y las armas; y en cuanto a los comerciantes acostumbrados a mentir y engañar, sólo se les soportaba como un mal necesario donde el ciudadano que se envilezca por el comercio, era perseguido como delito.

¿Qué puede salir de honorable de una tienda y qué puede producir de honesto el comercio? Todo lo que tenga que ver con el comercio es indigno de un hombre honesto decía Cicerón. Los comerciantes no pueden obtener ganancias sin mentir ¿Y qué es más vergonzoso que la mentira? Un ciudadano que entrega su trabajo por dinero, se degrada a la categoría de los esclavos y comete un crimen que merece años de prisión, nos dice Lafargue.

¿Cuántos de nosotros vamos por la vida sin conciencia alguna de que un día desapareceremos? Absortos en la rutina de la vida, sin darnos tiempo para pensar en lo que somos, adonde vamos y de dónde venimos o cuál será nuestro final. Domit nos dice, que el hecho de alterar repentina y tajantemente tus expectativas y esquemas de vida, te obligarán a razonar y reevaluar, tanto tus creencias como las prioridades que rigen tu vida diaria.

Cualquier situación que percibimos se reconoce, después se evalúa y finalmente se transporta al subconsciente para su identificación y, si se detecta que hemos experimentado una situación similar, sabemos cómo actuar. Pero si jamás hemos tenido una experiencia así, no sabemos qué hacer y dependiendo de si la situación representa un peligro o no, actuamos de acuerdo con la sensación de seguridad que sentimos o los intereses que tenemos.

Sufrimiento y dolor son aspectos naturales de la vida, no necesariamente signos de enfermedad; no tenemos problemas, más bien tenemos vida, lo cual abarca los opuestos de placer y dolor, positivo y negativo. Donde para Carl Jung, la mitología y la psicología son una y la misma cosa. Pero la vida se complica aún más cuando los opuestos, además de repelerse mutuamente con tanta violencia, también se atraen y en su visión unilateral, cada uno necesita desesperadamente al opuesto como un contra balance y complemento.

Tenemos que aprender a ver que los opuestos se necesitan, porque cada uno proporciona una pieza del cuadro que, justamente, el otro no ve, no evalúa o sencillamente no entiende a fondo.

El patrón de los ritmos del corazón, reflejan nuestros estados emocionales y es influenciado por momentos de estrés o miedo. El tono del nervio vago, disminuye y se da un predominio de la expresión llamada Sistema Nervioso Simpático, el cual está vinculado a una parte muy primitiva del sistema nervioso diseñado para responder a una amenaza o un miedo, aumentando la presión arterial y el ritmo cardíaco y reduciendo la variabilidad de la frecuencia cardíaca.

En cambio, cuando estamos tranquilos y relajados, predomina la expresión del sistema nervioso Parasimpático, que estimula la respuesta de descansar, mientras que el Nervio Simpático estimula la respuesta de lucha o huida.

Por regla general, lo que no entendemos es aquello a lo que tenemos miedo y de lo que escapamos o a lo que atacamos y, es la eterna respuesta del luchar y el huir. Miedo y odio, como venenos psicológicos mortalmente auto destructivos, son ambos productos de la ignorancia. Y si la ignorancia es la causa mayor de nuestro sufrimiento, entonces nos conviene aprender no solamente cómo funcionan nuestras psiques individuales, sino también cómo operan las eneCuando comprendemos la imperante influencia de la tipología en la comunidad humana, podemos ir más allá de una tolerancia arrogante ante los demás y seremos capaces de ver que todos somos minúsculas partes de un cuerpo total de conciencia global; cada uno con nuestros varios aspectos tipológicos y diversas contribuciones. Sea lo que sea, nos dice Pascal, a lo que nos resistamos, persistirá de cualquier modo o manera, que estamos energetizándolo con nuestra resistencia.

La auto observación de nuestros modos cotidianos de funcionar nos mantiene alerta, más conscientes y más sensibles sobre quiénes somos.

El pensar proporciona reglas y estructuras, mientras que el sentir convierte la estructura lo bastante elástica y flexible para resistir los temblores inherentes a los comportamientos de los miembros de la sociedad. Donde el introvertido está ocupado en especulaciones filosóficas, mientras que el pensador extrovertido se reconoce envuelto en la resolución y la comprensión de los problemas del mundo externo.

Si comprendemos, que es la “Esencia Integral”, el principio creativo que se expresa a través de nosotros, todo empieza a tener sentido, nos dice Brooker, permitiéndonos lograr la tranquilidad espiritual buscada. Debemos darnos cuenta de que la vida es prestada y, recordando que todo lo que poseemos es circunstancial y fugaz y puede cambiar o ser destruido en un segundo, por lo que resulta inconcebible pensar que tengamos que sufrir una catástrofe para lograr ver con claridad que todo lo que poseemos puede perderse en un instante.

La vida es un sueño, nos dice Michel Domit. Soñamos que somos poderosos, que conquistamos territorios y más poder y en esta ilusión, sin darnos cuenta muchas veces, perjudicamos a nuestros semejantes. Toda vida, sobre la faz de la tierra, tiene un final; sin embargo, por naturaleza, tendemos a evitar pensar en esta situación y damos por hecho de que la vida nos pertenece y que se prolongará por mucho tiempo.

Los desmontes comenzados por los romanos, han transformado en desiertos inhabitables fértiles comarcas de Asia y África. Los vegetales, los animales y el hombre en estado natural, sufrieron la influencia del medio natural, sin otro medio de resistencia que la facultad de adaptación de sus órganos que terminan por diferenciarse aún teniendo un origen común, si es que durante centenas o millares de generaciones viven en medios naturales diferentes, tendiendo a diversificarse tanto a los hombres como a los animales y plantas. Y es durante el periodo de salvajismo cuando se supone se formaron las diversas razas existentes.

El hombre, nos dice Lafargue, no modifica solamente el medio natural en el que vive con su industria, sino que crea un completo medio artificial o social, que le permite, si bien no sustraer su organismo a la acción del medio natural, al menos atenuarlo. Pero este medio artificial, ejerce a su vez una acción sobre el hombre tal o igual al medio natural. El hombre tal como el vegetal y el animal, sufre la acción de los medios en que se desenvuelve.

De manera que si los hombres continúan sufriendo la acción diferenciante de medios naturales, están igualmente sometidos a la acción de medios artificiales parecidos, desarrollando entre ellos las mismas necesidades, los mismos intereses, las mismas pasiones y la misma mentalidad. Los medios parecidos, como aquellos situados a la misma latitud y altitud, ejercen una acción unificadora parecida a la ejercida sobre los vegetales y animales que allí viven y tienen una flora y una fauna análogas.

Los medios artificiales, como el sector organizado y el medio natural, forman conjuntos, sistemas complejos sin límites precisos ni en el espacio ni en el tiempo y, cuyas partes se corresponden y están estrechamente ligadas de forma que, una sola no puede modificarse sin que las otras sean trastornadas y sufran cambios.

Vivimos en una sociedad compuesta de millones de personas anónimas con las que sólo nos relacionamos de forma superficial y, el continuo trato con extraños causa estrés en muchos de nosotros. Dependemos mucho menos que nuestros antepasados de otras personas para la satisfacción de nuestras necesidades básicas, pero vivimos en una sociedad en la que nos encontramos compitiendo sin cesar unos con otros, en la que frecuentemente debemos acreditarnos como buenos colegas y buenos trabajadores, pero donde siempre corremos el riesgo de vernos expulsados y aislarnos socialmente.

El medio social se complica a medida que el hombre progresa y, está formado desde su inicio por instituciones económicas, sociales, políticas y jurídicas y por tradiciones, por hábitos, costumbres y moral y además por un sentido común y una opinión pública, por las religiones, filosofías, ciencias y modos de producción y de cambios, así como por los hombres que en él viven. Transformándose y reaccionando uno sobre el otro continuamente, que son los que han dado nacimiento a una serie de medios sociales cada vez más complejos y extendidos y que con mesura, han modificado los hombres, ya que como el medio natural, un medio social implica la existencia de hombres que poseen en lo físico y moral un conjunto de caracteres análogos.

En la naturaleza viva, nada sucede que no esté en conexión con el todo, nos dice Goethe, pero además todos los seres vivos necesitan para sobrevivir no un entorno cualquiera, sino uno que se ajuste a sus necesidades. Todo ser vivo tiene su propio mundo, su propio entorno, al que se ha adaptado en el curso de la evolución; por eso, animales y plantas necesitan no un entorno cualquiera para sobrevivir, nos dice H. Largo, sino uno que se ajuste a sus necesidades.

Nuestros antepasados, fueron capaces de sobrevivir en los ambientes más diversos, como es la selva, el desierto o la taiga; y han encontrado los medios y recursos para asegurar la satisfacción de sus necesidades básicas y el aprovisionamiento suficiente para prevenir posibles hambrunas. Sin embargo en la actualidad, podemos decir que se ha iniciado una nueva era, en la cual el ser humano se ha convertido en uno de los factores más influyentes en los procesos biológicos, geológicos y atmosféricos. Pero podemos decir también, que nuestras necesidades existenciales, físicas y psíquicas siguen siendo las mismas, pero el entorno en que vivimos es muy diferente y cada vez corresponde menos con esas necesidades.

¿Qué clase de mundo nos hemos creado?, nos pregunta H. Largo, ¿Por qué nuestro actual entorno se corresponde cada vez menos con nuestras necesidades básicas y, en qué medida menoscaba nuestro bienestar físico y psíquico? Para él, cada ser humano es único y quiere y necesita satisfacer sus necesidades básicas, desarrollar y usar sus competencias, desarrollar sus propias ideas y convicciones con sus propias experiencias que determinan su personalidad e individualidad, aspirando vivir su individualidad en armonía con el entorno.

Una de las características clave que distinguen a los mamíferos, es que sus cerebros asignan muchos niveles de significado, de una manera más compleja que en cualquier otro tipo de animal. En cambio, en el mundo de los insectos, proporciona un ejemplo convincente de cómo el procesamiento inteligente de la información puede surgir de reglas simples, obedecidas por una gran cantidad de componentes individuales.

Esto se debe a que, ante un entorno desafiante y a menudo cambiante que supera sus habilidades pre programadas simples, ciertos insectos desarrollaron un método de procesamiento inventivo en grupo, crea una respuesta inteligente de un grupo de componentes poco inteligentes, los insectos individuales.

Incluso entre los animales más complejos, gran parte del comportamiento de un organismo sigue una especie de guion, en automático y, se inicia por algún desencadenante en el medio ambiente, donde el pensamiento analítico es la forma de reflexión más apreciada en la sociedad moderna e ideal para analizar los problemas de la vida. Y tenemos en la actualidad una enorme cantidad de nuevos conocimientos científicos y de cómo se puede pensar mejor para tener éxito en un mundo en el que la capacidad de adaptación es más crucial que nunca.

Si nuestra especie ha sido alterada, fue alterada por algún suceso catastrófico y, si favoreció a aquéllos con una mayor tendencia a explorar y arriesgarse, Mlodinow nos dice que entonces nuestra actitud hacia el cambio debe de reflejarse en nuestra composición genética, que nos induce a estar descontentos con lo establecido y a buscar lo nuevo y lo desconocido.

El imperativo categórico, es algo como la ley universal de nuestra conciencia, recomendaba tratar a los hombres como fines en sí mismos y nunca como medios o instrumentos para conseguir otras cosas. Todas las especies si han de sobrevivir, deben procesar y reaccionar a estímulos importantes en su entorno y por tanto, deben asignar un significado a su percepción sensorial.

Qué la posibilidad del inesperado azar se presente, tiene que ser un factor objetivo en la naturaleza al cual los científicos se enfrentan. Y el cálculo de probabilidades presupone que el azar es, en último término, una construcción mental y es lo que podríamos denominar “vida”, “conciencia” o “mente”. Y cuando los humanos intervienen, todo se desequilibra y de una manera inevitable, se produce una consecuencia.

Pero ni nuestra mente es nosotros ni nosotros somos nuestra mente, ya que no siempre somos conscientes de que nuestra mente “está” en, pero no es, nuestro cerebro; o que de hecho, aquello no se encuentra únicamente dentro del cráneo.

¿Acaso la mente llega a “creer” en algún momento de nuestra existencia que “somos” nosotros o, somos acaso nosotros los que le otorgamos a ella una entidad propia? Si esto fuera así, entonces, ¿Qué o quiénes somos? No lo sabemos, sólo sabemos que compartimos con los “Bonobos” una especie de chimpancé, un 98.7% de nuestro código genético.

El ecosistema es un sistema completo que incluye no sólo el complejo de organismos, sino también todo el complejo de factores físicos que forman lo que llamamos medioambiente y, que interactúa con cualquier otro elemento en su entorno local. Ya que todas las especies se encuentran integradas, unas con otras, incluidos los seres humanos.

No sólo los incendios agreden al medio ambiente destruyendo ejemplares de flora y fauna, sino que en el lapso de dos o tres cosechas, las cenizas acumuladas forman una capa impermeable que impide la absorción del agua y, el área se vuelve improductiva. Y ya hoy, la capacidad regenerativa de la selva se ha agotado y los grupos humanos ya no pueden subsistir porque al destruir el medioambiente se ha extinguido también sus recursos económicos.

El ecosistema, es mucho más complejo de lo que parece ser; donde no todo puede simplificarse en simples formulas condicionales y a menudo, las mismas medidas de conservación, actúan de forma y en lugares inesperados. Y cuanto más se estudian las relaciones entre los diferentes tipos de animales, más maravillas se descubren.

Donde notamos que todo en ella está entrelazado, cuya red está ramificada y entrelazada de una manera tan ingeniosa, que probablemente nunca seremos capaces de entender en toda su dimensión.

Toda pretensión de cuidar y mejorar el mundo, supone cambios profundos en los estilos de vida, los modelos de producción y de consumo y las estructuras consolidadas de poder que rigen hoy la sociedad. Podemos ser testigos mudos de gravísimas inequidades cuando se pretende obtener importantes beneficios, haciendo pagar al resto de la humanidad, los altísimos costos de la degradación ambiental, nos dice Martello.

La burguesía ha despojado de su aureola a todas las profesiones que hasta entonces se tenían por venerables y dignas de piadoso respeto y los ha convertido en sus servidores asalariados. El capitalismo como sistema económico predominante, estableció el principal valor que persigue que es el dinero, su dios único sobre todos los demás valores. El hombre se educa para el bien y esta educación y las doctrinas en que se inspira, constituyen la moral o ética a seguir.

Hemos pasado de una cultura tradicional a una cultura científico-técnica, en la que se va perdiendo valor humanístico, donde los argumentos filosóficos están depreciados y, aparecen nuevos valores que chocan con los viejos valores, no en el sentido material sino dialéctico, su choque da lugar a la concepción de nuevos valores.

Donde además hay que entender y ser conscientes, de que pequeñas intervenciones tienen consecuencias enormes y que es mejor no entrometerse si no estamos seguros del efecto de dicha intervención. La historia tiene un papel relevante, dado que un accidente, como la extinción de los dinosaurios, puede cambiar drásticamente el futuro. Los pequeños cambios en el pasado, suelen dar lugar a grandes cambios en el futuro, pero que no siempre es así.

AJUSTE Y DESAJUSTE EN LA SOCIEDAD Y EN LA ECONOMÍA

Vivimos en una sociedad con grandes avances y una cultura vacía de sentido. Y donde a pesar de que los seres humanos viven cada vez menos en la naturaleza, su interés por ella no ha dejado de crecer. El capitalismo, ha generado lo que llamamos mercado libre, el cual según Adam Smith, conecta de modo automático y óptimo la oferta y la demanda.

Donde para que un mercado así funcione de un modo eficaz, debe ser libre y no presentar trabas. Argumentos de quienes abogan por el capitalismo como panacea para todos los males. Sin embargo, hasta el propio Smith reconocía que el mercado verdaderamente libre era un mito y la mayoría de las personas lo consideran como inaceptable.

El estado de bienestar considera que los recursos que se asignen a la protección social no son un gasto, sino una inversión. Y a mayor equidad social mayor estabilidad, paz y cohesión entre los miembros de la sociedad, Así, nos dice Doménico Mantuano, lo que se gasta en contención se ahorra en cárceles. Las ideas consistían en partir del supuesto de que el Estado debía ser un protagonista fundamental para que existiese un capitalismo democrático y humano.

Para Joseph Stiglitz, las fuerzas del mercado no existen en el vacío, ya que somos nosotros los que lo determinamos. Todos los mercados están no sólo construidos y regulados, sino también constantemente manipulados. Si algo tan fundamental como la retribución, que las personas perciben por su trabajo, está más determinado por las decisiones políticas, que por las fuerzas del mercado; bien puede decirse que el libre mercado debe ser una especie de creatura mítica, nos dice Ha-Joan Chang.

Quienes creen en el libre mercado, presionan para que se desregulen cada vez más aspectos de la economía y si no se cumple con lo que se espera de él, alegan que la culpa es de que no es lo suficientemente libre y presionan para que la desregulación sea aún mayor. Pero un mercado libre, no sólo permite conductas arriesgadas que ponen en peligro la economía mundial, sino que puede tener un efecto más directo y maligno cuando se impone a los países en desarrollo.

La clase dominante considera siempre que lo que sirve a sus intereses económicos y políticos es justo y lo que le perjudica, es injusto. La justicia que conciben se realiza cuando sus intereses de clase se satisfacen, nos dice Lafargue. Sus intereses son, pues, los guías de la justicia y así por ironía inconsciente, se simboliza a la justicia con una venda sobre los ojos, para que no pueda ver los mezquinos y sórdidos intereses que protege.

Los gobiernos influyen en actividades muy personales y, en tiempos de guerra, pueden incluso ordenarnos que entreguemos nuestras vidas por metas que ellos juzgan necesaria. Toda la vida política está relacionada con el poder.

Según Marco Tulio Cicerón, la sabiduría nos pide aumentar nuestros recursos, multiplicar nuestra riqueza, extender nuestras fronteras, gobernar a tantos súbditos como sea posible, gozar del placer, enriquecernos, ser gobernantes y amos. La justicia por su parte, nos pide que no ataquemos a nadie, que consideremos los intereses de toda la especie humana, que demos a cada quien lo que le corresponda y que no toquemos propiedad sagrada o pública, o aquello que pertenece a otros.

Debe promover la educación de calidad que ayude a crecer a las personas y no al adoctrinamiento acorde con la ideología del gobierno. Todo gobierno democrático debe procurar las condiciones para hacer más accesible y menos costosa la vida de los ciudadanos. Debe limitar los poderes de las instituciones financieras y los grupos de poder que pueden llegar a constituirse en estados paralelos.

En general, debe promover todo aquello que vaya en beneficio de los ciudadanos y restringir lo que limite su libre actividad y el ejercicio de sus derechos. El buen gobierno debe estar al servicio de los ciudadanos, nos dice Miguel Carmena. Agregando que en el marco geopolítico actual, la gobernanza de los estados se enfrenta al poder, cada vez mayor, de grupos financieros.

Las entidades económicas multinacionales, cada vez más fuertes y poderosas, superan en muchos casos la autoridad y el control de los estados. Siguen las leyes de los mercados, con una autonomía fuera del control político y muchas veces, dominados por la especulación.

Nadie ha sido capaz de ofrecer un modelo alternativo al Estado de Bienestar. Ni los neoliberales con su estado mínimo, ni los defensores de una alternativa radical a la economía de mercados, cuentan con apoyos relevantes para articular un cambio viable. El reto es ofrecer fórmulas para recuperar un crecimiento económico estable y sostenido, que vuelva a hacer posible la compatibilidad entre el pleno empleo, incremento de la protección social y la universalidad de los servicios públicos de carácter social, nos dice Mantuano.

Los mismos mercados niegan a los estados cualquier sistema de control o arbitraje y en no pocas ocasiones, la ambición y la codicia se convierten en el motor de la economía financiera. El resultado es el olvido del bien común como fin de la actividad económica y el aumento de las desigualdades entre ricos y pobres.

Algunos autores ya hablan de la Tiranía de los Mercados, como un nuevo poder que va más allá de cualquier autoridad política. Muchos países viven endeudados con los mercados, pagan interese altísimos y pierden la capacidad económica para invertir en el bien de sus ciudadanos. En este escenario, nos dice Carmena, la política no debe perder su orientación hacia la búsqueda del orden justo de la sociedad y del estado y, por ello, debe emprender políticas adecuadas para equilibrar, moderar y regular el dinamismo de los mercados hacia el bien común.

La verdad aparece cuando la conciencia surge en la realidad subyacente del mundo de las formas. Esta realidad nace de la visión profunda y de la disponibilidad del aquí y el ahora, nos dice Thich Nhat Hanh. El nacimiento y la muerte nos dice, son pasajes y durante el tiempo que pasamos en la Tierra, se nos brinda la oportunidad de experimentar la vida con el fin de tocar la esencia de la realidad. Entonces podemos afirmar que el ser está verdaderamente vivo y que la muerte no es más que la materia en transformación, es decir: Nada se crea, nada se destruye, todo se transforma.

El ser humano, está hecho para una vida en comunidad y quieren sentirse queridos y protegidos y mantener relaciones sólidas con personas de su confianza y vivir en un entorno que sientan como suyo, donde las necesidades crean relaciones, cosa que viene ocurriendo desde nuestros antepasados. Donde en la comunidad seamos en lo emocional, social y existencial muy interdependientes unos de otros; como en el pasado cuando la comunidad era, después de la familia, la forma más dominante de convivencia.

Los hombres han creído en todas las épocas, que lo que les sucedía de dichoso o de desdichado, formaba parte de un plan preconcebido por un ser superior, donde los filósofos que han tomado a Dios como guía directriz de la historia, participan de esta superstición. Y la injerencia no es simulada por los hombres de Estado, para asegurar y agradar la superstición grosera de las masas ignorantes. Piensan que Dios para distraerse, construyó el universo regulando sus movimientos y fabricó al hombre, del cual dirige sus destinos, según un plan sólo conocido por él.

En la muy compleja sociedad actual, nos dice H. Largo, grandes corporaciones estatales y económicas anónimas se han hecho cargo de unas tareas que, en las comunidades, eran asunto de unas pocas personas y, desde que el Club de Roma, publicara “Los límites del crecimiento”, poco a poco nos hemos ido dando cuenta del peligro que nuestro afán de progreso encierra para la naturaleza. El mundo que hemos creado no sólo la está dañando, sino que además cada vez se corresponde menos con lo que el ser humano es en su esencia.

Nhat Hanh, considera que la civilización está amenazada por la voracidad del crecimiento económico que pone en peligro el ambiente y la vida social. Este crecimiento está conducido por las grandes potencias mundiales, en relación con instituciones financieras como el Banco Mundial. El desafío es mostrar que una vida simple, en el ejercicio de la conciencia plena, es una celebración de la vida, que puede ser plena y gozosa. Que se opone a la creencia según la cual no es posible ser verdaderamente feliz sin dinero ni una posición elevada en la sociedad. Con estas palabras Nhat Hanh, disipa la ilusión materialista que recubre el mundo.

Vivimos la vida como si pudiéramos prescindir de las relaciones interpersonales estables y duraderas, pero la seguridad emocional y la estimación social sólo pueden venir de relaciones en las que se pueda confiar y, de una convivencia cooperativa; por lo que en el futuro tendremos que devolver a la familia y a la comunidad como aconseja H. Largo, su sentido más esencial e imprescindible para satisfacer nuestras necesidades básicas sociales y emocionales.

Los humanos se han convertido en unos seres profundamente sociales y muy necesitados a nivel emocional, lo cual ha sido muy útil a nivel evolutivo ya que garantiza y mantiene unida a la comunidad. Sólo podemos existir, con nuestras fuerzas y debilidades, en una comunidad de personas en las que confiemos.

Donde se podría decir que el ser humano ha llegado a ser en gran medida independiente de su entorno; sin embargo, también es cierto que necesita readaptarse constantemente a los diversos requerimientos de su entorno para poder satisfacer sus necesidades, como es el esfuerzo por vivir en armonía consigo mismo y con el medio que lo contiene.

El objetivo del primer Foro Internacional sobre el Estado del Mundo, es arrojar luz sobre un nuevo paradigma del siglo XXI, en una perspectiva universal. Y reflexionar sobre las consecuencias de las guerras y las prioridades que hay que tener para erradicar la represión y la pobreza, con el propósito de comprometer el mundo moderno en una dinámica de equilibrio y respeto en materia de ciencia, economía, seguridad, religión y arte. El punto culminante es la libertad común de ejercer la independencia en todos los niveles, humanos, sociales, ambientales y así contribuir a guiar a la humanidad en una nueva fase de su desarrollo, para perfilar los valores de un mundo nuevo.

¿Para qué hacen falta las naciones? Para Osho, la tierra es una sola y sin embargo, es en los mapas donde se trazan líneas de separación, fronteras donde se combate, se mata y se asesina. Pero la realidad es que es un juego tan tonto, que si la humanidad completa no está loca, entonces no se entiende porqué sigue actuando así.

La solución más simple para salvar la humanidad, es quitar esas líneas de los mapas y no habrá una tercera guerra mundial y no se necesitarán tantos ejércitos en el mundo. Como no se requieren naciones, tampoco se requieren ejércitos, donde millones de personas en el mundo no dejan de marchar y de girar a la izquierda o la derecha, dar la media vuelta o romper filas todos los días.

Sin duda algo anda mal, alguna tuerca o un tornillo. La gente sigue haciendo lo que otros la obligaron a hacer y la van a seguir obligando; lo has aceptado y sea lo que sea lo que te han dicho, lo sigues aceptando. Tienes que empezar a cuestionarte y a empezar a dudar y, llegarás a ser una autoridad si un día llegas a conocer la verdad.

Termina con todo lo que te han dado, lo que te han impuesto ya que nadie puede ser autoridad sobre otra y, ésta debe desaparecer del mundo. Toda la responsabilidad es tuya, no puedes echarle la culpa a nadie. Acepta tu ignorancia, acepta tu responsabilidad y luego observa, cómo se da el milagro.

Para el inconsciente, realmente el tiempo no existe y el inconsciente no nació de la inconciencia ya que un día fue conciencia. En nosotros está esa pulsión incontrolable involuntaria, de ser lo que no somos, de identificarnos con muchas cosas, pero en realidad somos prisioneros y dependientes de nuestra locura. Somos dependientes de nuestras identificaciones con lo que no somos, nunca fuimos, ni nunca seremos. El problema puede adoptar la apariencia de un deseo, de una frustración o de algo que se produce y que no debía producirse.

El hombre es el único ser consciente sobre la tierra, es su gloria y es su agonía. Se te ha otorgado algo tan valioso que no sabes qué hacer con ello y, todo lo que puede ser una bendición puede igualmente convertirse en una maldición; todo depende de cómo la uses, nos dice Osho. Agregando que el hombre es un fenómeno en crecimiento, un proceso donde no trate sólo de ser humano, pues de ese modo será inhumano, más bien trate de convertirte en súper humano, que es la única manera de ser humano.

Eres un proceso, un fenómeno en crecimiento, pero si no tienes ninguna meta, el crecimiento se detiene; no hacer aquello para lo que fueron creados, no cumplir el destino que tienen que cumplir. Cuanto más te encierras en tu Yo, nos dice Jean Paul Sartre, más pierde sentido la vida. Ser dichoso, es lo común de la naturaleza, es ser ordinario es ser natural, pero el Yo, o sea el ego, no lo permite.

La desgracia te hace más egoísta, pues se tiene un ego más concentrado y, cuando no tienes más ego, te vuelves más feliz. A menor ego mayor felicidad, a mayor felicidad menor ego. Ser es ser infeliz, ser feliz es no ser. En las sociedades primitivas, los aborígenes son más felices ya que están más cerca de los árboles y de la naturaleza. Cuanto más te alejes de la naturaleza, más te alejas de la felicidad. La escolarización es cosa de lógica no de amor, saber es inocencia, es para dudar no para creer y donde antes de que te engañen, engaña, porque es la única manera de protegerte.

Y cuanto más aprende una persona, más maquiavélica se convierte, donde la mejor defensa es el ataque. Dios es lo que te rodea, es el aire que respiramos, es nuestra vida misma, viene muy calladamente y tienes que estar muy callado para entender su mensaje; pero la mente tiende a olvidar lo más simple, lo más natural, se interesa en lo excepcional porque es lo que interesa al ego, al ego no le interesa lo común.

Está en tus manos cambiar y es tu decisión y en cada momento de tu vida tienes dos alternativas, ser desdichado o ser feliz y, depende de lo que escojas, eso serás. La vida es tu decisión, tu libertad. El éxtasis y la agonía son lo mismo nos dice Osho, son complementarios: partes de un todo orgánico y no pueden existir el uno sin el otro. En el momento en que la agonía se presenta, sientes que te envuelve el dolor, pero al irse sabes que sólo fue un conocimiento momentáneo, emocional, sentimental, no inteligente, que te permitió entender algo.

El hombre ha fracasado durante miles de años por el simple hecho de querer conquistar a la naturaleza. No es posible conquistar a la naturaleza, ya que tú eres parte de la naturaleza, tal vez una parte diminuta de una naturaleza infinita. La naturaleza es tu propia alma. La agonía ocurre si sigues extraviado de ti mismo y el éxtasis, ocurre si te encuentras y ocurren a la misma profundidad de tu ser. Todos los idealistas viven en agonía y los existencialistas no son los únicos que viven en agonía, por la sencilla razón de que esta época se ha alejado cuanto ha podido de la naturaleza.

¿Cuál es la diferencia entre animales, árboles, rocas y el hombre? En lo que atañe a la existencia, no hay distinciones y en lo que se refiere a la vida, tenemos diversas clases, pero todas poseen una cualidad llamada vitalidad, que las hace parecidas. Y en la filosofía, tenemos dos corrientes de pensamiento, donde en una se dice que somos iguales, que no hay diferencia y que somos parte de un todo; con diferentes manifestaciones y arraigados en la existencia son los espiritualistas los que dicen que somos uno.

Por su parte, la escuela materialista, son los que dicen que estamos separados, de que no hay unidad orgánica y de que la existencia no es unitaria. De que todo está separado y no hay unidad. Pero vemos que el todo persiste en una armonía tan grande y es aquí donde se ve que la lógica puede ser falaz, nos dice Osho.

Deberíamos estar convencidos, además, de que un ordenamiento rural no puede llevarse a cabo si las propias gentes del campo no la asumen y conducen. Necesitamos extraer perspectivas generales susceptibles de interesar y nutrir la reflexión de todo el mundo, señala Jean Tricart.

Las soluciones técnicas deben escogerse en función de un contexto más vasto, construido en primer lugar por nuestro entorno ecológico, del cual podemos percibir la unidad y después, por los diversos grupos humanos beneficiarnos de los ordenamientos. Y aspirar a hacer asimilar una filosofía de la naturaleza que permita evitar las técnicas ineficaces y destructivas, así como del despilfarro. Dirigido a todos aquellos a quienes interesa nuestro entorno ecológico y que estén a la vez interesados en resolver el subdesarrollo, pero también como motivo de cultura general.

Enfrentamos una multitud de situaciones en la vida y, no podemos tener un cerebro separado para resolver los problemas imprevistos que enfrentan las formas de vida complejas. Los animales hemos desarrollado una mente elástica que puede crear representaciones de manera espontanea y sin intervención externa, habilidades necesarias para sobrevivir en este mundo en constante cambio.

En el reino animal, pensar es la excepción, no la regla, porque la mayoría de los animales vive en su mayor parte una vida común y corriente y la mayor parte del tiempo les va bien actuando como autómatas. ¿Qué hay de nosotros los humanos? Asumir riesgos es una espada de doble filo y un enfoque exagerado en la aprobación social, el sexo o las recompensas monetarias, puede llevarnos a la infelicidad; pero esas tendencias se pueden controlar una vez que uno toma conciencia de ellas y el cuestionarlo, ayudará a lograr esa conciencia.

El proceso humano de pensar, es mucho más complejo del que ocurre en una computadora, insecto o de otro mamífero, ya que nos permite enfrentar el mundo equipados con una capacidad para gran amplitud de análisis, verdaderamente asombrosa y por lo tanto, podemos convertir nuestros poderes en actividades que no se ven en el mundo natural, porque la elasticidad de nuestro pensamiento nos permite ir más allá del mundo existente de nuestros sentidos e inventar conceptos nuevos.

Nuestros genes, no sólo nos ayudan a lidiar con la nueva sociedad, sino que nuestra sociedad también puede ayudar a moldear nuestros genes. Según Mlodinow, la investigación de vanguardia en genómica muestra que nuestros rasgos no son, como se creía con anterioridad, sólo consecuencia del ADN que conforma nuestros genes. Y más bien, nuestros rasgos también dependen de la Epigenética, que es la forma en que las células modifican nuestro ADN genómico y, las proteínas se unen estrechamente a ese ADN para activar o desactivar los genes en respuesta a las circunstancias externas del ambiente físico.

Si se confirma que eso es cierto, los cambios en la sociedad que favorecen una mayor aptitud para tratar con la novedad, que también pueden ser hereditarios, podrían causar cambios adaptativos en nuestra especie.

Ese es el milagro del procesamiento de la información biológica y por consiguiente, si usted quiere hacer un “Resolvedor de problemas generales”, la mejor manera sigue siendo encontrar una pareja y engendrar un nuevo ser humano, nos dice Mlodinow.

Pero además, es que tenemos muchísimos problemas en el mundo, con la codicia insaciable de las grandes corporaciones, una multitud inabarcable de personas en empleos absurdos, una polarización política insoportable, una educación que sólo refuerza dogmas e ideologías sin ofrecer ejemplos vivos de los valores que predica. Por lo que para resolverlos, se va a precisar de un cambio de mentalidad a nivel global, un cambio de conciencia colectiva, un enfoque según Goswami, que nos permita alejarnos del actual paradigma científico, para dirigirnos a otro que incluya la conciencia; es decir un paradigma capaz de integrar el poder de la conciencia en nuestra vida cotidiana.

Toda honestidad desaparece de los negocios, toda justicia de las cortes, toda solidaridad de la amistad, toda destreza de las artes, todos los valores de la moral; todo desaparece.

El amor maternal, sin el cual el hombre en estado salvaje no hubiera podido vivir y perpetuarse, disminuyó con la civilización al punto de desaparecer en las madres de las clases ricas, asimismo el amor paternal y los celos sexuales están por el contrario muy desarrollados; en tanto que el sentimiento de igualdad activo entre los primitivos, está anulado de tal forma que los asalariados aceptan resignadamente su inferioridad social.

Nuestras máquinas infatigables de fecundidad maravillosa e inagotable, desempeñan dócilmente ellas mismas su trabajo sagrado y sin embargo, el genio de los grandes filósofos del capitalismo permanece dominado por el prejuicio del trabajo asalariado, la peor de las esclavitudes, según Lafargue. Y todavía no comprenden que es la máquina la redentora de la humanidad, el Dios que liberará al hombre de las sórdidas artes y del trabajo asalariado, el Dios que le dará el ocio y la libertad.

Gracias a los instintos de exploración, que les permitieron a nuestros ancestros prosperar hace cientos de años, los humanos desarrollaron un estilo cognitivo que Mlodinow llama pensamiento elástico, considerado un juego único de talentos, que incluyen la neofília, que es una afinidad por la novedad, la esquizotopía, una tendencia hacia la percepción inusual, la imaginación y generación de ideas, así como el pensamiento divergente e integrador.

Estas son las cualidades que permitieron a los innovadores, desde el inventor y hasta los creadores, lograr cambios de paradigma en nuestra cultura y nuestra sociedad. Mlodinow, nos dice que en esta era de innovación tecnológica sin precedentes y, de acelerado cambio social, es más importante que nunca impulsar el pensamiento elástico: entrenar a nuestro cerebro para sentirse más cómodo al enfrentar el cambio y ser más capaz para la innovación; saber cómo es que nuestro cerebro genera nuevas ideas y cómo podemos nutrir ese proceso y, porqué la diversidad incluso la discordia, pueden ser benéficas para nuestro proceso de pensamiento en un mundo infinitamente dinámico.

Vivimos una vida adulta con la edad emocional de un niño y con cada trauma, el tiempo se detiene y para, una parte de nosotros. El ser humano conjuga el pasado en el tiempo del presente; más que actuar, reaccionamos y, toda emoción es una regresión, nos dice Fléche, ya que que nos devuelve a la edad de aprendizaje de esa emoción. Así, el tiempo no existe realmente y tenemos la edad de nuestras necesidades insatisfechas, donde tenemos la edad de nuestros aprendizajes, tenemos la edad de nuestras primeras emociones.

¿Quién eres cuando no eres tú?, nos pregunta Fléche y agrega: Tú eres tú; te matas y naces tú cuando limpias lo que no es tú. El problema aparente, consciente, es una solución oculta a una dificultad pasada que se ha vuelto inconsciente. Y sea cual sea tu queja, la primer pregunta que tienes que hacerte es: Esto que me incomoda aquí, ahora mismo. Pregunta Fléche: ¿Qué otra cosa peor está evitando? Agregando que sanar de una enfermedad es más que sanar el cuerpo, que es sanar de nuestra identificación con aquello que no somos y así, no falta nada y no sobra nada, ya que el instante se basta a sí mismo.

El pensamiento está ahí y ocupa el lugar de la realidad exterior. Creamos un problema con el fin de buscar una solución. Reactivamos un problema no resuelto de nuestra historia. Y, no existe más que un único conflicto: la negación de la realidad. Pero ¿Cuáles son las implicaciones que esto tiene en nuestra salud y en nuestra vida?

Nos pone enfermos la representación que tenemos del mundo, así es que quitémonos las gafas a través de las cuales estamos viendo el mundo, con el fin de ofrecernos la posibilidad de percibirnos a nosotros mismos, donde la mayoría de las veces confundimos el saber lo que pensamos con saber quiénes somos.

El tiempo tiene poca importancia, si éste no se vive conscientemente y en contacto con uno mismo, ya que no siempre el Más, significa mejor y, es preferible perder el mundo exterior que perderse a uno mismo. El tiempo no sirve de nada, si no te tomas el tiempo necesario para ti.

LAS PASIONES DEL ALMA

Eres un ser inteligente en la cúspide de la cadena evolutiva intelectual y, has sido dotado con el poder de discernir y el de convicción. Con base en esto, nos dice Hermes Alvarado, creas tus puntos de referencia para elegir, tomar decisiones y construir tus propias verdades. Actualmente en el mundo, hay más creyentes que pensantes; es más fácil creer en algo que pensar; nos es más fácil adoptar verdades de una mente ajena que de la propia y vivimos en una era en la que es más fácil ser engañados.

No todos vemos el mundo de la misma manera. Pero ¿Cómo evolucionan las personas y los grupos humanos? ¿Cooperando o compitiendo? ¿Es el amor lo mismo para todos en su significado? Y ¿Por qué algunos seres humanos quieren ayudar a los demás, mientras otros sólo quieren utilizarlos para su beneficio? Nos pregunta Victor Sanchez: ¿Acaso la clave para entender a los demás se esconde en entendernos a nosotros mismos?

Descubrimos que tenemos una reacción emocional a cualquier observación y encontramos que las emociones representan nuestra evaluación intelectual. Y así es como estamos formando nuestra idea de realidad, ya que somos creadores y observadores de lo que creamos. Sin embargo, dos personas que se encuentren en una situación similar, tendrán dos versiones diferentes de lo ocurrido.

Lo que vemos y lo que sentimos, así como lo que pensamos y opinamos, le damos un nombre: La Realidad.

Lo que llamamos realidad, es una proyección de lo que somos y, siendo todos tan distintos, el mundo que cada quien ve, es diferente. Y así decimos: Allí va a toda prisa y seguramente sin saber a donde se dirige. Persiguiendo el dinero que cree lo hará feliz, mientras su cuerpo se enferma por sus antinaturales hábitos. No se da cuenta que mientras persigue el dinero la naturaleza se extingue, así como sus relaciones personales a las que no da el valor necesario por pensar sólo en el dinero y en los bienes materiales, nos enfatiza Víctor Sánchez.

La conciencia, es el vehículo mediante el cual conocemos las cosas. La conciencia debe ser el fundamento de todo ser; donde desde el punto de vista cuántico, la conciencia es el fundamento de todo ser y el cerebro es un fenómeno de la conciencia. La experiencia consciente consta siempre de dos polos: sujeto y objeto; el que experimenta y, lo experimentado, donde la conciencia es algo más que un objeto, pues contiene también al sujeto.

Todo está hecho de conciencia y podemos preguntarnos: ¿El fundamento de todo es la materia o la conciencia? Y ¿Qué significa ser humano? El mayor defecto de la visión del mundo materialista, nos dice Amit Goswami, es que ensombrece los valores arquetípicos de amor, verdad, justicia, belleza y bondad.

También nos dice que la física cuántica, trae una nueva visión del mundo, que puede dar valor y, devolver el significado de nuestra existencia; así como ofrecer respuestas a las preguntas de: quiénes somos y, qué significa ser humanos.

Los tipos de personalidad establecidos por Carl Jung, hacen mucho más que clasificar a las personas en una determinada tipología, ya que revelan y explican nuestras motivaciones y la forma en que vemos las cosas. Es una comprensión que nos transforma y mejora en todos sentidos, los ámbitos de nuestra vida.

El trabajo de Carl Jung, tuvo como objetivo al ser humano en su sentido más amplio y, el sueño por una humanidad mejor, constituida por individuos que pueden trascender más allá del círculo interminable de conflictos de los unos contra los otros. Una humanidad de seres más plenos, exitosos y felices.

Jung pensaba que la clave de nuestra evolución personal era el conocimiento de aspectos inconscientes, que al hacerse conscientes, nos aportaban sabiduría y contribuían a nuestra autorrealización. La atención a los aspectos inconscientes, es muy importante porque significa que lo que somos, lo que hacemos y lo que nos ocurre, está influenciado por características de las que no somos conscientes y, pasamos gran parte de nuestra vida en un estado de inconciencia tratando de manejarlas y conducirlas, con lo que muchas veces, las consecuencias son desastrosas.

La ciencia moderna, simplemente ignora la conciencia y, se centra en cambio en un concepto de universo incapaz de reemplazar los arquetipos y sus valores. Aceptando que la ciencia debe tener siempre tres componentes: Primero, fundamentarse en una teoría y que esa teoría sea verificable mediante experimentos y que tenga cierta utilidad. Y sin embargo, la ciencia materialista, está cada día más inmersa en objetos de investigación inútiles y no verificables, según Goswami.

Sin conciencia, todo es materia, todo es la manifestación de una interacción material y ésta, es la visión dominante entre los científicos de hoy en día. Y ahí estamos atascados con enormes problemas y todo según Goswami, porque no podemos ponernos de acuerdo en qué significa el término de conciencia y ni siquiera somos conscientes de que no nos ponemos de acuerdo.

Y según la visión cuántica del mundo, la conciencia es el fundamento de todo ser y, cualquier definición que demos de ella será siempre insuficiente ya que la conciencia es todo cuanto existe. Y, porque la definición en sí, es un fenómeno de la conciencia, y no al revés. Y no podemos comprender la física cuántica sin introducir una conciencia causalmente potente en ella, la conciencia no material con poder causal, ya que de otro modo caeríamos en una paradoja.

Según Pat Shipman, la importancia de los animales para los seres humanos ha sido y es incalculable. Nuestra relación con los animales es fundamental para entender el éxito de los seres humanos. Nuestros primitivos antepasados presentan representaciones artísticas de ellos, asombrosamente gráficas y perfectas en todos sus detalles anatómicos, revelando que eran unos agudos observadores, algo clave que nos permite entender cómo un simio enclenque e insignificante, superado ampliamente por los grandes depredadores, se las pudo ingeniar para adquirir tan asombroso control sobre el mundo. Por lo que para Shipman: “Sin animales, los humanos dejan de ser propiamente humanos”.

Para Darwin, era inmenso el poder de las lombrices, en enormes cantidades, a lo largo de millones de años, para labrar el suelo y cambiar la faz de la tierra. Darwin calculó que en cada hectárea de tierra lo bastante húmeda y no demasiado arenosa, pedregosa, para que la puedan habitar las lombrices, un peso de más de diez toneladas de tierra atraviesa anualmente sus cuerpos y sube a la superficie.

No tienen oído, pero si bien son sordas a la vibración aérea, son enormemente sensibles a las vibraciones que cruzan la tierra, como pueden ser las pisadas de un animal, sensaciones que se transmiten a grupos de células nerviosas que se hallan en la cabeza de la lombriz; y cuando se acerca una luz huyen, pero ese comportamiento se podía modificar cuando se encontraba ocupada en alguna tarea, por lo que para Darwin, la capacidad de modular sus reacciones, indicaba la presencia de algún tipo de mente, observando que si las lombrices son capaces de juzgar después de transportar un objeto cerca de la boca de su madriguera y del mejor modo de introducirlo, es porque se han hecho alguna idea de su forma general, lo que le llevó a argumentar y defender que las lombrices ”merecen ser denominadas como inteligentes”, pues actúan casi de la misma manera que un hombre en parecidas circunstancias.

George John Romano, escribió que en todo el reino animal el tejido nervioso se halla invariablemente presente en todas las especies, donde en los animales inferiores, se ha detectado en las medusas y a partir de esta categoría, a otras más complejas, las encontramos de manera invariable, donde aparecen con una estructura fundamental muy parecida; de manera que el tejido nervioso de una medusa, una ostra, un insecto, un pájaro o un hombre, no tenemos ninguna dificultad en reconocer sus unidades estructurales más o menos parecidas en todas partes.

Aunque las neuronas puedan diferir en tamaño y forma, son esencialmente lo mismo desde las del animal más primitivo hasta las del más avanzado y, lo que cambia es su número y organización, ya que los humanos contamos con cien mil millones de células nerviosas, una medusa sólo tiene unas mil, sin embargo, su condición de ser células capaces de activarse de manera rápida y repetitiva es esencialmente la misma, según nos dice Oliver Sacks.

Por lo general, los seres humanos damos un precio más alto a un objeto si ya es nuestro y queremos venderlo, que si no lo es y planteamos venderlo. Es mucho menos nuestra disposición a pagar por un medicamento que reduzca en una pequeña probabilidad de morir de alguna enfermedad que ya padecemos, que lo que exigimos que nos paguen por servir en un experimento que nos exponga a un riesgo de muerte tan pequeño como el del medicamento. Para un jubilado, no será lo mismo gastar los dividendos de sus acciones que si las acciones no dan dividendos pero suben de precio; tener que vender algunas acciones para poder hacer frente a sus gastos, aunque el resultado financiero será idéntico, ya que tendrá la sensación de comerse el capital.

Las interpretaciones que damos se ven muy afectadas por las emociones y, nuestros prejuicios suelen influir en las impresiones que tengamos y, no es de extrañar la de que pensemos superficialmente y aceptemos que lo aparente es lo verdadero y rara vez nos ponemos a pensar en la influencia que recibimos de los medios.

Nuestras ideas se asocian y disocian y negocian con las circunstancias de distinta forma, con la participación de la imaginación y la memoria. La imaginación es una capacidad sumamente activa, según Hume, que constituye el motor del pensamiento que nos convierte en algo más que simple receptores de impresiones e ideas. Y si el entendimiento, la razón y las sensaciones suministran, ordenan y jerarquizan impresiones e ideas, es la imaginación la que posibilita la generación de nuevas ideas, ya que pensar es en parte, imaginar, a partir de ideas que en último término provienen de nuestras experiencias.

Ningún objeto revela, por las cualidades que aparentan a los sentidos, las causas que lo produjeron, ni los efectos que surgen de él, ni puede nuestra razón sin la asistencia de la experiencia, sacar inferencia alguna de la real existencia y de las cuestiones de hecho, afirma Hume. Todas las inferencias a partir de la experiencia, son por tanto, efectos de la costumbre, no del razonamiento, por lo que son las creencias que nos hemos formado las que definen y determinan nuestras acciones y nuestra percepción del mundo.

Los filósofos nos presentan a las personas como nacidos para la acción, persiguiendo un objeto u objetivo y evitando otros, en función del valor que los mismos parecen tener y, dado que la virtud es el objeto más valioso, dichos filósofos desarrollan su propuesta de una manera más sencilla y clara para que resulte la más indicada para agradar a nuestra imaginación y así poder movilizar los sentimientos.

Dirigen y nos encaminan a que percibamos la diferencia entre vicio y virtud y, excitan y controlan nuestros sentimientos y de esta forma, no nos queda más remedio que nuestros corazones se orienten al amor de la probidad y del verdadero honor y así, se cree haber conseguido el objetivo de todos sus esfuerzos.

En otra perspectiva, los filósofos nos presentan a la persona como un ser racional más que activo y buscan para encontrar los principios que regulan nuestro entendimiento, excitan nuestros sentimientos y nos llevan a probar o censurar un objeto, acción o comportamiento. Y, consideran un descredito que la filosofía todavía no haya fijado de forma indiscutible, el fundamento de la moral, de la razón y de la crítica. Sin embargo, no se cansan de hablar de verdad y falsedad, de vicio y virtud, de belleza y fealdad, sin poder precisar la fuente de estas distinciones. Y a pesar de que sus especulaciones parecen abstractas e incluso ininteligibles, buscan la aprobación de los sabios y consideran suficientemente compensado el esfuerzo de toda su vida y, si por fin pueden descubrir algunas verdades ocultas que contribuyan a la ilustración de la posteridad.

Por otra parte, las personas ignorantes son todavía mucho más despreciadas ya que la señal más indicativa de la estrechez de miras de una época y de un pueblo, en el que prosperan las ciencias, es no sentir afición por estos nobles actos y nos dicen: “Entrégate a tu pasión por la ciencia, pero procura que tu ciencia sea humana y que tenga una referencia con la acción y con la sociedad”.

Vivimos en un mundo creado por nuestros antepasados y también estamos creando un mundo para las futuras generaciones y, aprendemos que formamos parte de la fuerza creadora que hace posible todas las cosas. Y de que a medida de que crecemos en conciencia, nuestras percepciones cambian de manera que lo verdadero en un estado de conciencia, no necesariamente lo es, en otro estado de conciencia.

Los cambios operados a raíz de la transición hacia el cultivo de alimentos, fueron profundos. Y el cambio clave no residió en la creación de asentamientos, sino en la generación de un excedente de alimentos. La agricultura puede alimentar entre diez y cien veces más personas por kilómetro cuadrado que la caza y la recolección.

Paradójicamente, el crecimiento poblacional supuso inevitablemente que tocara cada vez menos comida por persona y a largo plazo, que terminaran estando peor nutridas que los recolectores. Significó también, no sólo que hubiera más comida, sino también que menos personas tuvieran que dedicarse a la obtención de alimentos. Favoreciendo que llenaran sus hogares de más pertenencias.

Las sociedades de cazadores-recolectores tienden a ser igualitarias y de que los asentamientos de muchas personas, sean más complejas. El control de dicha población, por parte de una élite gobernante y su ejército de respaldo, dio con nuevos peligros y oportunidades; surgiendo conflictos territoriales y de recursos naturales. Pero también dio origen a los imperios de miles o incluso de millones de personas.

El secreto de su convivencia, según Benjamin Franklin, fue la de ser “corteses con todos, sociables con muchos y familiares con pocos” y lo que para Freud “No puede soslayarse la medida en que la cultura se edifica sobre la renuncia de lo instintivo”. Y así, aquellas poblaciones cuyos habitantes sabían mejor convivir, eran los que crecían más rápidamente; lo que hizo que con el tiempo, las personas se fueran volviendo más pasivas y tolerantes.

Según Steve Pinker, “La civilización no es más que el lento proceso del aprendizaje de la amabilidad” y también gracias a la escritura, la raza humana adquirió un cerebro colectivo. El asentamiento de personas en pueblos y ciudades, potenció las oportunidades de intercambio de ideas, lo que avivó el ritmo de los avances tecnológicos.

Una de las tareas del estudio histórico, es el descubrimiento de las causas que les dan nacimiento y poder de acción sobre los hombres de una época determinada. Para Hegel, la razón viene a gobernar el mundo; Platón la declaraba superior a la necesidad y Sócrates reprochaba a Anaxágoras el haber explicado todo en sus cosmogonías, por causas materiales, sin haber hecho ningún empleo de la razón, de la cual se puede esperar todo. Y para Lafargue, la idea de evolución debía introducirse naturalmente a continuación de la idea de progreso.

Para Stefan Zweig, de todos los editores y autores occidentales, Erasmo fue el primer europeo consciente, el primer combatiente pacifista, el defensor más elocuente del ideal humanitario, social y espiritual, donde su libro “El elogio de la locura”, equivale al “Candido” de Voltaire. Erasmo tuvo compasión de los hombres, nos dice Savater, y se negó tenazmente a alinearse con los sectarios y a veces, su cautela era excesiva e impaciente, ya que es indudable de que nunca derrochó coraje físico, pero nunca subyuga la razón a la fe. Y su adagio contra la guerra sigue siendo de lucidez admirable. Abogó por el sueño de una Europa unida en cultura y misión civilizadora e incluso va más allá al decir que “El mundo entero es la patria de todos nosotros”.

Sin embargo, el futuro no parece asegurar nada bueno para la raza humana, ya que no sólo tenemos la capacidad de destruir toda la humanidad y su civilización en un solo día, sino que estamos sometiendo el medio ambiente planetario a una presión insoportable, ya que las especies con las que compartimos el planeta están sufriendo episodios de extinción jamás antes ocurridos y nuestra única esperanza, es que se terminen produciendo las soluciones que necesitamos para poder conjurar dicha catástrofe.

¿Será verdad que todas las cosas ocurren por algún motivo? Nos pregunta Mira Kirshenbaum, ya que después de todo, es bastante sorprendente afirmar que sin importar lo que le ocurra a uno, se descubrirá algo valioso de ello y, hasta el peor desastre, trae consigo oportunidades ocultas o lecciones para mejorar nuestra vida. Y el hecho de entender que todo tiene un significado, te inspirará una gran confianza; te sentirás más sabio, pues entenderás cómo están interrelacionadas todas las cosas y te sentirás así también más en contacto contigo mismo, porque comprenderás que estás viviendo de la manera correcta.

Si fuera posible que todo el mundo comprendiera la belleza de la vida en el planeta, la autodestrucción se volvería una cosa del pasado, nos dice Brooker. Si todo el mundo comprendiera que la vida es eterna y que es el amor la fuerza por excelencia, habría esperanza para la humanidad y las enfermedades, cuya base es el miedo. Desaparecerían y nosotros podríamos disfrutar la vida en el planeta como si fuéramos parte de una conciencia superior.

Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo que se trata, es de transformarlo. Durante siglos los filósofos sólo se limitaban a interpretar de distintas maneras su concepción sobre la naturaleza, la sociedad y el pensamiento humano, ya fueran materialistas o idealistas.

Hegel tuvo el gran mérito de haber descubierto las leyes de la Dialéctica, aunque fue desde el punto de vista idealista, nos dice José Bonilla. Y Fueurbach, con su materialismo mecanicista, había alcanzado también el máximo desarrollo desde el punto de vista materialista. Materialismo Dialéctico cuando es aplicado a la naturaleza y Materialismo Histórico cuando se aplica a la sociedad y, Lógica Dialéctica cuando se aplica a las leyes del pensamiento humano.

Con dichas leyes, se puede transformar la naturaleza, la sociedad y el pensamiento humano, sin limitarse solamente de interpretar de diversos modos el mundo. Son las emociones y sentimientos las que producen en nosotros estados de ánimo o formas de estar en el mundo. El estado emocional, es el plano olvidado en muchos sistemas educativos y económicos, lo que ha hecho que la sociedad sufra carencias muy importantes que imposibilitan la felicidad de muchos, nos dice Cesar Piqueras.

Vivimos en medios desafiantes, colmados de tensiones, de competencias por el logro de los objetivos y las atracciones de la vida moderna. La atención nos conecta con el mundo, delinea y define nuestra experiencia y ofrece los mecanismos que subyacen en nuestra conciencia sobre el mundo. Y la regulación voluntaria de nuestros pensamientos y sentimientos es de tal forma, que la manera en que utilizamos nuestra atención determina lo que vemos. O bien, como la de que “Tú enfoque es tú realidad”. En consecuencia, la abundancia de información crea escasez de atención.

El pensamiento se acelera a medida que se acelera nuestra vida donde la mente puede ser un siervo fabuloso, pero un dueño terrible, el sentimiento se pierde y acabamos por no sentir, según Piqueras. En la corteza del cerebro, se realizan funciones tan importantes como la lógica, desarrollo que propicia que seamos quienes somos. Desafortunadamente en algunos países no tienen en cuenta las dimensiones emocionales y afectivas en la educación.

Estamos viviendo en la era de la información, que propician el rápido acceso al conocimiento, donde las grandes empresas aumentan su valor cuando anuncian despidos y permanecemos inmóviles frente a un gran número de crímenes contra la humanidad, premiando aquello que no deseamos que ocurra. Cambiar el paradigma implica dejar de sentirte víctima del entorno, para sentirte capaz empoderado y poderoso.

El ser humano se ha perdido el respeto a sí mismo, cuando sólo se mueve por la fuerza devastadora del ego. Hay pensamientos que hacen grande a la mente, la dignifican, otros mancillan la existencia y nos hacen ser pequeños, despreciables y minúsculos y, quien trata de tener la verdad absoluta sólo tiene la mentira absoluta, nos dice Francisco González.

Y nos dice qué: Lo invisible es lo más esencial del hombre ya que al ser humano no se le puede esquematizar, ni simplificar, por lo que no se le puede ver únicamente desde un ángulo. Ya que cuando el hombre se vuelve sobre sí mismo y pierde la compasión por los demás, el hombre pierde su propia naturaleza y se enajena y vuelve a la animalidad, pero a una animalidad desequilibrada.

El ser humano no tiene un único aspecto, es multidimensional tanto en su realidad actual como pasada. El hombre no es un ser de límites, su destino está siempre abierto, siempre está en crisis y es lo que le permite ser lo que es.

La vida que una vez conocimos, se encuentra en pleno proceso de transformación. Nos disponemos a afrontar un prolongado e intenso período de cambios. Afortunadamente, la capacidad de adaptación y crecer en circunstancias adversas, incluso terribles, se puede aprender. Y así, cuando abrimos los ojos y echamos una mirada alrededor con una mente abierta y un corazón curioso, descubrimos un mundo nuevo lleno de posibilidades. Vive con visión y propósito.

Cada uno vive en una realidad diferente, dependiendo de cómo enfoquemos nuestro pensamiento hacia lo que nos rodea. Un hombre es lo que piensa que es. Su carácter es la suma de todos sus pensamientos y del estado de su vida y su entorno, donde su realidad no es una cuestión, sino una construcción permanente a través del pensamiento consciente o inconsciente; estamos influyendo en cada instante en nuestras circunstancias que vivimos.

La felicidad es la medida de un pensamiento correcto y está en relación con la armonía, nos dice Isabel Heraso. Para los ricos, ¿No tendrá algo que ver tanto pensamiento de miedo y ansiedad a la pérdida de privilegios o incluso, el deseo compulsivo de atesorar más, lo que genera tanta angustia y desasosiego? Una buena práctica es vivir el presente y disfrutar lo que tienes en este instante y no tener ansiedad por lo que va a venir. El estrés y la depresión son las causas primordiales de muchas enfermedades psicosomáticas en el ser humano.

Las personas con capacidad de adaptación no esperan pasivamente lo que les deparará el futuro, sino que se convierten en él, al crearlo. Al final de tu vida, cuando mires atrás, ¿Qué será lo más importante para ti? ¿Cuál quieres que sea tu legado?

LAS REGLAS DEL JUEGO

¿Cuáles son las leyes que rigen la naturaleza que nos rodea? Hoy sabemos que muchas de esas leyes son sorprendentemente simples, pese a la enorme complejidad que muestran los sistemas que gobiernan.

Para comprender el mundo que nos rodea, es necesario entender los mecanismos que la han modelado hasta conformar su forma actual. Igualmente, las implicaciones que se derivarían del conocimiento de cómo se crean estructuras en la naturaleza son enormes, señala Javier Santamaría.

La naturaleza es un aparato de relojería, donde todo está claramente ordenado y entrelazado, cada elemento ocupa un lugar y juega un determinado rol. Así, el rol del lobo sirve como depredador y para regular la existencia de los animales herbívoros, para que no se multipliquen demasiado. De este modo, todos los animales se encuentran en equilibrio y cada especie tiene un significado y una función que realizar en el ecosistema.

Los medios naturales, a los cuales los vegetales y animales deben adaptarse bajo pena de muerte, forman conjuntos de sistemas complejos y sin límites precisados en el espacio, cuyas partes son: La formación geológica y composición del suelo, distancia del Ecuador, elevación sobre el nivel del mar, ríos que lo riegan, cantidad de agua que recibe y de calor solar que almacena, y las plantas y animales que en él viven.

Partes que se corresponden de manera que una de ellas no puede cambiar sin entrañar cambios en las otras partes. Los cambios en los medios naturales, por ser menos rápidos que los de los seres organizados, son sin embargo, apreciables. Los bosques tienen influencia sobre la temperatura y sobre las lluvias, sobre la humedad y el humus del suelo; donde los gusanos han tenido un papel considerable en la formación de la tierra y las bacterias que la habitan; las nudosidades de las raíces de las leguminosas son agentes fertilizantes del suelo y las plantas del Sahara, para adaptarse a su medio árido, han debido reducir su talla y número de hojas, endurecerlas con una capa cerosa para prevenir la evaporación y alargar sus raíces para buscar la humedad, duermen en verano y vegetan en invierno y presentan todas sus características muy análogas, según nos lo ha enseñado, Peter Wohlleben.

La selección natural a través de miles de millones de años, ha sido el mecanismo en el que algunos genes han superado a otros en la búsqueda y el aprovechamiento de recursos y, el que ha sido favorecido se propaga hacia el futuro, mientras que los que no lo son, se quedan en el camino y es así que podríamos decir que todos somos los vehículos para que la propagación de los genes y pueda darse, según Dawkins.

El sexo es omnipresente y es evidente de que alguna ventaja evolutiva debe conferir, como el hecho de que la reproducción sexual genera el máximo de novedad en la siguiente generación, nos dice Marcus Chown. Donde en momentos de tensión ambiental, la reproducción sexual permite un mayor abanico de nuevos organismos que permite que algunos de ellos dispongan de los rasgos necesarios para sobrevivir en el nuevo entorno; en cambio los organismos asexuales están condenados a extinguirse en esas condiciones modificadas.

Para Chown, el sexo lo cambia todo ya que puede hacer que dos genes buenos o deseables para ciertas circunstancias y de dos organismos de la misma especie, puedan terminar juntos y multipliquen las probabilidades de supervivencia. Sin embargo, también es posible que varios genes malos o no deseables, de procedencia diversa, lleguen a reunirse.

Todo aquello que se mueve activamente, requiere de un sistema nervioso y si no lo tiene, está condenado a morir en poco tiempo. Las plantas no necesitan un sistema nervioso, porque no se mueven de su raíz y a menudo, se comparan las neuronas con los ordenadores computacionales. Y de verdad, una neurona es el elemento básico de un ordenador biológico, por lo que se dice que una neurona es un ordenador en sí mismo.

Curiosamente, un “Superordenador” capaz de realizar un volumen análogo de cálculos, sería diez mil veces menos eficiente en términos de consumo energético que el cerebro. El cerebro humano es el objeto más complejo conocido y curiosamente, los cien mil millones de neuronas que tiene, coincide con el número de estrellas que hay en nuestra galaxia y con el número de galaxias que hay en nuestro universo.

El tiempo, no tiene un valor absoluto, ya que transcurre a diferentes ritmos para observadores en movimiento y transcurre de forma diferente para observadores en campos gravitatorios diferentes. Un observador puede llegar a medir intervalos de tiempo más cortos, porque el tiempo transcurre más lentamente cerca de la superficie de la tierra, donde la gravedad es más intensa. No existe un tiempo absoluto, sino que cada persona tiene su propia medida individual del tiempo, que depende de dónde se halle y de cómo se mueva.

Lo verdaderamente asombroso del cerebro no reside tanto en su estructura general como en su micro estructura. El Neocórtex es capaz de anular las respuestas viscerales o instintivas decretadas por otras partes más primitivas del cerebro y, es responsable del habla, el pensamiento abstracto, la imaginación y la conciencia, con capacidad casi ilimitada de aprender cosas nuevas y, donde reside nuestra personalidad, por lo que podemos decir que es el Neocórtex lo que nos hace humanos.

Todo lo que sabemos, todo lo que somos, proviene del modo en que nuestras neuronas están interconectadas. Y la gran pregunta es: ¿Cómo un sistema inconcebiblemente complejo de circuitos neuronales, consigue que recordemos, aprendamos y tomemos decisiones? Donde por lo general, recordamos y aprendemos aquello que es significativo para nosotros, es decir que está conectado a cosas que ya conocemos.

Es importante señalar que son las experiencias que vivimos las que ocasionan cambios físicos en nuestro cerebro, por lo que según George Johnson, asusta pensar que nuestro cerebro con esto queda modificado, a veces de forma permanente. Donde los procesos de recordar, aprender y pensar estimulan el desarrollo de más conexiones neuronales y cuando no ejercitamos el cerebro, debilitamos o perdemos para siempre muchas de sus conexiones neuronales existentes. El cerebro es un músculo que si no lo usas, se atrofia.

La filosofía de los idealistas, es una desdichada aplicación del método deductivo, cuyas proposiciones lógicamente encadenadas, fluyen de algunos axiomas indemostrables que se imponen por el principio de la evidencia. Y los idealistas desdeñan investigar el origen de sus ideas y no saben de donde son venidas, limitándose a afirmar que existen por sí mismas y que a medida que se perfeccionan, modifican a los hombres y los fenómenos sociales y, no es necesario más que conocer la evolución de las ideas, para adquirir las leyes de la historia.

Son tan imposibles probar por el razonamiento, que un cuerpo es cuadrado, como demostrar que la parte es más pequeña que el todo. Sólo se puede comprobar por el hecho experimental y, sacar de él, las lógicas consecuencias. Las ideas de progreso, justicia y de libertad, como los axiomas matemáticos, no existen por sí mismos y, fuera del dominio experimental, no preceden en sí mismas sino que siguen a la experiencia y, no engendran los fenómenos históricos, sino que son consecuencia de los fenómenos sociales, que en su evolución las crean, las transforman o las suprimen.

Desde los tiempos de Euclides, nuestra idea de demostración se ha hecho mucho más rigurosa con el fin de despojarla de supuestos no enunciados; y podemos rellenar lo que hoy vemos como lagunas y los resultados siguen siendo válidos. Para Platón, las verdades matemáticas realmente existen, pero no lo hacen en una forma ideal sino en alguna suerte de realidad paralela, que siempre ha existido y siempre existirá y que cuando demostramos un nuevo teorema, no hacemos más que descubrir lo que siempre ha estado ahí.

La paradoja de Zenón de Aquiles y la tortuga, se da en una infinidad de intervalos cada vez más pequeños; sin embargo esta infinidad de etapas se da en un tiempo finito, lo que no impide que Aquiles alcance a la tortuga, una vez ya transcurrido dicho tiempo. La paradoja conocida como la paradoja de Russell, donde lo único que puede ser incorrecto, es la definición de conjunto, ya que todo lo demás es simplemente aplicación de la lógica.

Los seres vivos parecen amoldarse perfectamente a los requerimientos que les impone la vida. Donde la segunda cosa sorprendente que caracteriza la vida en la tierra, además de la diversidad, es el increíble grado de adaptación que demuestran tanto plantas como animales.

Se dice que Darwin de un solo golpe había acabado con el concepto de diseño por un Dios poderoso y había disipado la idea de que las especies fuesen eternas e inmutables. Y había propuesto un mecanismo que permitía explicar la adaptación y la diversidad.

Las especies que vemos hoy, no existieron siempre y son descendientes de otras especies anteriores que se extinguieron. Se dice que Pierre Teilhard de Chardin era un creacionista, pero entendía que en este mundo, la creación se realiza por medio de la evolución.

Los grandes cambios evolutivos son el resultado de transformaciones que se extienden a cientos de miles de generaciones y, no debemos esperar ver alteraciones significativas en menos de decenas de miles de años, salvo tal vez en organismos que se multiplican con mucha frecuencia.

¿Cuándo se produce la Especiación? Se da sobre todo, cuando un grupo de miembros de una especie queda separada geográficamente y con el tiempo, estos ambientes tan distintos dan lugar a vías evolutivas diferentes, que tarde o temprano ya no pueden reproducirse entre ellas; es decir, que ya son especies distintas o sea, que ya son diferentes. En muchos casos, los biólogos evolutivos han podido identificar la mayoría de los pasos intermedios de un proceso de especiación.

Lo asombroso es que tan exquisito encaje entre organismo y entorno, se consigue sin mediación de diseñador alguno. Y según Darwin, no es un puro azar y según Richard Dawkins, la selección natural es todo lo contrario a la aleatoriedad, actuando con parcialidad y sacrificando todas las variantes, salvo aquellas que confieren a su anfitrión la capacidad para sobrevivir hasta el momento de la reproducción.

Generación tras generación va acumulando cambios ventajosos y va ensamblando exquisitos y más complejos, que cualquiera que pudiera diseñar el ser humano y, algo completamente opuesto a lo que cabría esperar como resultado de la mera casualidad. Además de no tener capacidades predictivas, la evolución por selección natural no da necesariamente formas más complejas y es posible que evolucione de nuevo, hacia formas más simples.

Mucho es lo que podemos aprender de la observación de la naturaleza, donde hay una enorme diversidad de comportamientos y formas de adaptarse a los continuos cambios. La inteligencia expresada como la capacidad de adaptación, en la naturaleza se expresa de diversas maneras y donde podemos observar la diferencia entre inteligencia individual y de grupo.

Donde la inteligencia de grupo es mayor que la de sus individuos. Así, cuando un grupo se une para afrontar un reto común, se consiguen resultados que no podrían obtenerse de sus componentes individualmente y aisladamente, ya que cuando están unidos aparecen las Sinergias positivas o negativas y, donde el tipo de relación social determina la naturaleza de la inteligencia colectiva.

Lo más sorprendente de las inteligencias colectivas, es el alto nivel de sofisticación que pueden llegar a alcanzar, entendida en términos de la capacidad para tomar decisiones complejas a partir de comunidades de individuos notablemente simples.

Escenarios donde la emergencia de propiedades complejas, a partir de las partes simples que componen el colectivo, alcanza una de sus mayores expresiones. Aquéllas en los que la inteligencia de la comunidad es mayor que la suma de la de los entes que la forman, nos dice Santamaría.

Las hormigas, como individuos, no tienen la menor idea de qué están haciendo, ¿Cómo surge el comportamiento complejo extremadamente organizado de las colonias de hormigas de los millones de hormigas tontas que desarrollan su actividad sin importar qué haga el resto, en particular dado que en una colonia no existe estructura de mando ni control? Una hormiga sigue varias reglas muy sencillas cuando lleva a cabo sus tareas cotidianas, nos dice Andrew J. Smart, siguen una regla muy simple cuando se encuentran con un objeto en movimiento y pasan las antenas sobre él y si el sujeto huele como ellas lo siguen, si el objeto huele diferente lo matan.

Cada hormiga sigue muchas de esas reglas sencillas utilizando sus órganos sensoriales y cuando los millones de hormigas interactúan, surge la complejidad auto organizada de la colonia, donde la colonia cuenta con capacidad para procesar el conocimiento adaptativo y la información, pero los individuos carecen de tal capacidad y por lo tanto, existen ciertos atributos de la colonia que no se observan en ninguna hormiga, nos dice J. Smart.

Y si bien cada hormiga está programada para realizar una cantidad limitada de tareas en función del contexto, una colonia puede aprender cual es la mejor ruta a una fuente de alimento, construir redes de túneles y nidos e incluso cultivar hongos en jardines subterráneos.

Somos todos sujetos observando objetos, observando el mundo, formulando visiones acerca del mundo y, aquéllos que dicen que sus visiones proceden de la danza de las partículas elementales, no están haciendo otra cosa que engañarse a sí mismos, pasando por alto la existencia de significados y valores, pero sin valores no puede haber civilización.

En cambio, la física cuántica sugiere una visión del mundo en la cual la conciencia y no la materia, es el fundamento de todo ser. Enfoque que nuestra sociedad precisa.

La física cuántica no sólo es el futuro de la ciencia, sino también la clave para comprender la conciencia y el significado de la vida afirma Goswami. Y es un antídoto para la esterilidad moral y el enfoque mecanicista del materialismo científico y, constituye la mejor y más clara perspectiva para comprender el universo y es de hecho la teoría de todo.

Hay personas que temen que el materialismo arrolle a toda la sociedad y la deje sin una brújula moral, donde los materialistas justifican su estilo de vida con el materialismo científico y la filosofía existencial, donde la ciencia en su promesa de liberarnos de todo dogma, han terminado apoyando otro tipo de elitismo que monopoliza el conocimiento y la información, y es la que constituye la nueva élite de poder.

La ciencia debería estar libre de dogmas y el materialismo científico es un dogma debido a su creencia de que la materia lo es todo. Y lo que tenemos que hacer es cambiar nuestra manera de ver las cosas. De que tenemos circuitos cerebrales emocionales negativos, instintivos, que odiamos, que somos violentos, competitivos, envidiosos y coléricos porque así hemos evolucionado. Y el materialismo científico niega la existencia de los valores que nos permitan crear los circuitos cerebrales emocionales positivos.

Cambiarnos a nosotros mismos y a la sociedad, es llegarnos al crecimiento personal, a la satisfacción y el significado, revolucionando los sistemas sociales, la política, la economía, la educación y la ecología, todos los cuales se hallan actualmente en crisis y así, salvamos la civilización y a nosotros mismos.

¿De qué se compone, en definitiva la realidad? ¿Cuál es la estructura profunda de las cosas? Son algunos de los mayores misterio de la ciencia y, en los últimos años y a medida que nuestros instrumentos de observación se perfeccionan, descubrimos en la realidad nuevas partículas y estructuras cuyo comportamiento desafían las leyes de la lógica y nos abre a mundos insospechados. Y hace tan sólo unas décadas y el hecho de que la realidad no es lo que parece, se convierte en un apasionante viaje a la última frontera del conocimiento.

El mundo de lo que existe, se reduce de las interacciones posibles donde la realidad se reduce a interacción y la realidad se reduce a relación, nos dice Carlo Rovelli. Todas las cosas y sus características existen sólo respecto de otros objetos y, los mismos hechos de la naturaleza únicamente se producen en las relaciones.

En el mundo de la cuántica, no hay realidad sin relación entre sistemas físicos. Y no es que las cosas puedan relacionarse, si no que son las relaciones las que dan lugar a la idea de cosa, ya que en el mundo de la cuántica no es un mundo de objetos, es un mundo de acontecimientos elementales y las cosas adquieren entidad en el momento en que esos acontecimientos elementales suceden, nos dice Rovelli.

No describe objetos sino procesos y acontecimientos que interaccionan entre procesos, donde la información que hay en el estado de un sistema es finita y está delimitada por la constante de Planck. Donde el futuro no lo determina unívocamente el pasado, ya que incluso las más rígidas de las regularidades que vemos son en realidad sólo estadísticas. Donde los acontecimientos de la naturaleza son siempre interacciones y, todos los acontecimientos de un sistema se producen con relación a otro sistema.

Nos enseña a no pensar el mundo, en cuanto cosas que están en uno u otro estado, sino en cuanto proceso, en el paso de una interacción a otra y no pueden ser previstas de manera única, sino sólo probabilística. La naturaleza de un hombre no viene dada por su conformación física interna, sino por la red de interacciones personales, familiares y sociales en que se vive y podemos decir que son estas interacciones las que nos hacen y las que nos protegen. Somos complejos de nodos, en una riquísima red de información recíproca, nos dice Rovelli.

Oliver Sacks, nos dice que el hombre todavía lleva en su estructura corporal la impronta indeleble de sus humildes orígenes, así como también llevamos un pasado incluso anterior, ya que estamos hechos de células y las células se remontan al mismísimo origen de la vida. Así, los humanos no sólo son parientes de los simios y otros animales, sino también de las plantas, donde plantas y animales comparten el setenta por ciento de su ADN.

No hay más que mirar el árbol de la vida para comprender la antigüedad y el parentesco de todos los organismos vivos y cómo, en cada momento encontramos una “Descendencia con Modificación” y también muestra que la evolución nunca se detiene, nunca se repite y nunca va hacia atrás.

Muestra que la extinción es irrevocable y si una rama se corta, ese camino evolutivo concreto se pierde para siempre, con lo que Sacks nos dice: “Me alegra ser consciente de mi singularidad biológica, mi antigüedad biológica y mi parentesco biológico con todas las demás especies y formas de vida, ser consciente de ello me arraiga, me permite sentirme cómodo en el mundo natural, experimentar ese sentido biológico propio, sea cual sea mi papel en el mundo cultural y humano y aunque la vida animal es mucho más compleja que la vida vegetal y la vida humana mucho más compleja que la vida de los demás animales, para mí esta idea de sentido biológico se remonta a mi intuición propia e innata.

El universo en un nivel fundamental, es impredecible, pero esta impredecibilidad es predecible, a base de calcular la probabilidad de un suceso o la probabilidad de otro y al final, resulta que con eso basta para crear el mundo ampliamente predecible en el que nos encontramos y de que en último término, las cosas sucedan aleatoriamente, sin motivo determinado, que ha sido posiblemente el descubrimiento más asombroso en toda la historia de la ciencia.

El principio de Pauli, impide que todos los electrones se apilen unos encima de otros en la misma orbita, por eso hay variedad en el mundo y, estamos aquí para contarlo. Ahí está el origen de la estabilidad y la diversidad del mundo y la solidez a las cosas.

El espacio y el tiempo, no son conceptos que puedan considerarse con independencia el uno del otro, hay que combinarlos para obtener así una descripción de los fenómenos en términos de espacio-tiempo. El espacio y el tiempo apreciado por separado, cambian de magnitud dependiendo de lo rápido que nos movamos con relación a otra persona y, podríamos pensar que vivimos en un universo de tres dimensiones espaciales y una temporal, pero lo cierto es que vivimos en un universo de cuatro dimensiones de espacio-tiempo.

Donde cada una de las cuatro dimensiones del espacio-tiempo, tiene el carácter de espacio y así, el nacimiento de la Tierra y el fin del universo son puntos localizables en el mapa tetra-dimensional del espacio-tiempo; como también lo son todos los sucesos de nuestras vidas y, eso quiere decir, según Einstein, que el pasado, el presente y el futuro, existan simultáneamente.

La teoría cuántica ha cosechado éxitos fantásticos, ya que además de ser una receta muy fecunda para hacer y comprender cosas, la teoría cuántica abre una ventana a un extraño mundo, contrario a toda lógica del sentido común sobre lo que se sustenta la realidad cotidiana.

Si el universo no fuera impredecible en su nivel fundamental, no habría un universo de la complejidad necesaria para que nosotros existiéramos. Las matemáticas no pueden tratar magnitudes infinitas, de manera que la teoría general de la relatividad predice que hay puntos en el universo, lo que los matemáticos conocen como singularidades y, en la que ella misma deja de ser válida. Y cuando una teoría predice singularidades como lo hacen los valores infinitos, nos está indicando de alguna manera, que debe ser modificada, con lo que podemos concluir que la teoría de la relatividad es una teoría incompleta.

La relatividad general, deja de ser válida en las proximidades del origen del tiempo. Y debió de haber un momento en que el universo muy primitivo era tan pequeño que, incluso al estudiar su estructura a gran escala, no es posible ignorar los efectos de pequeña escala de la mecánica cuántica, nos dice Mlodinow.

Nuestra mayor esperanza de obtener una comprensión completa del universo, según él, desde su principio hasta su final, implica combinar estas dos teorías en una sola, con lo que podría surgir la posibilidad de que tanto el espacio como el tiempo sean finitos, pero sin tener bordes ni fronteras y, es posible que las leyes ordinarias de la ciencia se cumplan en todos los sitios, incluida la región inicial del tiempo, sin necesidad de que se presentes las temidas singularidades.

LA ORGANIZACIÓN INTELIGENTE

Todos queremos tomar buenas decisiones, pero la investigación muestra que hacer análisis exhaustivos, paradójicamente no genera más satisfacción y tiende a conducir en cambio al arrepentimiento y a la crítica. En la mayoría de las situaciones, nos dice Mlodinow, aquéllos que aceptan opciones que son lo suficientemente buenas en lugar de sentirse obligados a encontrar la óptima, tienden a sentirse más satisfechos con sus elecciones y en general, son personas más felices y menos estresadas y, en vez de esforzarse por remediar las limitaciones, decidir ahorrar tiempo y esfuerzo haciendo una elección pese a todo

Y cuando se piensa en un problema, si parece que va en la dirección correcta, su cerebro también le proporciona retroalimentación continua para animarlo a continuar; sensaciones positivas sutiles de progreso, confianza o logros inminentes.

Todos los mamíferos tienen una corteza pre frontal, pero sólo los primates tienen una corteza pre frontal lateral, una región definida por su estructura microscópica distinta, que desempeña un papel crucial y único en el comportamiento humano y, es la parte clave del “cerebro ejecutivo”, según Mlodinow y, en particular de su sistema de filtración y nos brinda una capacidad mejorada para planificar y ejecutar una compleja secuencia de acciones

El estudio de las necesidades y los usos de la información, es necesariamente interdisciplinaria y vincula campos afines como la psicología, estudios sobre comunicación y difusión de innovaciones, economía, recuperación de información y la teoría de la organización. Y al mismo tiempo, esta diversidad insiste en una perspectiva unificadora, que aportaría coherencia a la abundancia de investigaciones sobre cómo los seres humanos buscan y usan la información; considerando la falta de un marco de referencia teórico general y, donde se advierte una convergencia sobre qué constituyen los elementos determinantes en un análisis de las necesidades y los usos de la información, para resolver un problema.

Los problemas varían con el tiempo y así también a medida que se recibe nueva información, las personas modifican sus percepciones. Donde definir las dimensiones del problema permite que las necesidades de información se infieran de un modo más sistemático, identificando problemas que determinan la necesidad de información y su persistencia, respecto de un problema, según Chon Wei Choo.

Las circunstancias en que se presenta un problema, determinan los modos en que se usa la información y se establece qué es útil o no. Y que cuando las personas buscan y utilizan éstas, sufren la influencia de múltiples niveles de contingencias y, la toma de decisiones es desencadenada por una situación en la que se ha de hacer una elección. Una ocasión en la que se espera que se seleccione un curso de acción y la toma de decisiones completamente racional, implica identificar alternativas, proyectar los resultados de cada una de éstas y evaluarlas, junto con sus resultados, de acuerdo con preferencias u objetivos conocidos.

Las nuevas ideas provienen típicamente de la combinación de dos cosas que anteriormente no se habían combinado; pero vivimos típicamente en base de datos que se definen muy superficialmente como para generar perspectivas. Donde las personas consideradas como muy especiales por ser claramente superiores en los procesos de predecir eventos, se observa que tienen una tendencia a explorar a través de fuentes de datos en busca de posibles intersecciones, pero desafortunadamente la mayoría de la información es demasiado superficial para crear la yuxtaposición que lleva a los avances significativos, donde los datos favorezcan el análisis sobre la emoción. Y es difícil imaginar a los datos capturando lo que más valoramos y, si los datos favorecieran las mejores decisiones emocionales, las técnicas del Big Data, nos dice Martin Lindstrom, pueden ayudar a tomar decisiones que ayuden a aumentar el respeto por la teoría de decisiones, consiguiendo dirigirnos en nuevas direcciones que son claramente mejores. Pero, no mejoraremos sólo a través de los datos, sino que necesitamos explorar en busca de datos elocuentes, datos profundos, incluso si aparecen con poca frecuencia.

Al aplicar reglas y rutinas para la toma de decisiones ya aprendidas, la organización inteligente está preparada para emprender una acción oportuna y deliberada. La organización inteligente posee información y conocimiento que le confieren una ventaja especial, ya que le permiten maniobrar con inteligencia, creatividad y astucia y, está preparada para sostener su crecimiento y desarrollo en un ambiente dinámico. Y al comprender y percibir su entorno, es capaz de prepararse con oportunidad para una mejor adaptación al entorno cambiante, según sea el nivel de ambigüedad o conflicto del objetivo y, el grado de incertidumbre al que hay que hacer frente en la toma de decisiones requeridas.

Para algunos psicólogos, el cerebro es básicamente reflexivo y su único motor son las demandas momentáneas del entorno; creen que no hay posibilidad alguna de que lo que hace el cerebro cuando el individuo no hace nada, revista interés desde una perspectiva científica y de que a menos, que se estimule el cerebro con una señal externa. Cualquier actividad cerebral detectable no es más que ruido y para Andrew J. Smart, es muy difícil erradicar estos supuestos. La verdad es que el cerebro no se limita a estar a la espera del próximo estímulo, sino que se encuentra activo siempre y, mantiene interpreta y responde así como de que anticipa.

El cerebro, en cuanto sistema complejo, nos dice Smart, mantiene su equilibrio mediante patrones que el cerebro mismo genera; conceptos que permitieron alcanzar esta comprensión, provienen de campos que no son de la psicología sino de la ciencia de los sistemas complejos.

En determinadas condiciones y en función de su capacidad mental, los individuos, los grupos y las sociedades piensan y actúan de forma predecible. Y lo hacen según una pauta conocida como espiral dinámica. Estamos preocupados sólo por satisfacer nuestras necesidades tribales más elementales y nos unimos para buscar seguridad y creamos poderosos dioses, absolutistas y nos plegamos a quienes ejercen el poder en busca de estabilidad como buenos existencialistas y, nos planteamos la búsqueda de la abundancia, del bienestar material, pero como sociocéntricos y, empezamos a preocuparnos por lo espiritual, nos dice Lair Ribeiro, y aún más con esto, tenderemos según parece en tiempos venideros, a una visión global del mundo y a un respeto sin parangón por la naturaleza.

Ribeiro, nos dice que del hombre tribal al hombre global, del animista al ecologista, de aquel que apenas tiene conciencia de sí a aquel otro capaz de situarse en un cosmos infinito, el individuo, el grupo, la sociedad, todos estamos en constante evolución y lo hacemos según una pauta predecible, en función de las condiciones del entorno y de nuestra capacidad mental.

La necesidad imperiosa de hacer más, hacerlo más rápido y mejor, es el objetivo de nuestra sociedad obsesionada por la eficiencia y la exaltación de la capacidad de realizar diversas tareas a la vez y de optimizar al máximo el tiempo, nos dice Smart, que nutren una amplia gama de acciones que nos exhortan a planificar el tiempo y nos culpabilizan por cualquier pérdida de éste. Sin embargo para J. Smart, al permitirnos descasar de preocupaciones, horarios, tareas y dejar que nuestras ideas vaguen a su antojo, entramos en lo que facilitan las conexiones entre recuerdos, pensamientos y deseos que terminaran por transformarse en grandes ideas.

Bertrand Russell, Rilke y Oscar Wilde y muchos más, sostuvieron a lo largo de sus vidas que una persona sólo podía realizar su potencial con plenitud a través del ocio.

Hasta cierto punto, nos dice Sacks, todos tomamos prestado de otros, de la cultura que nos rodea, de las ideas que están en el aire y a veces, sin darnos cuenta, nos apropiamos de las expresiones y el lenguaje de nuestro tiempo. Tomamos prestado el propio lenguaje, no lo inventamos, lo encontramos al nacer, crecemos con él, aunque podamos utilizarlo e interpretarlo de manera muy individual y, no es el hecho de tomar prestado, imitar o copiar, de estar influido, sino lo que uno hace con lo que toma prestado, imita o copia y con qué profundidad lo asimila, lo incorpora, lo combina con sus propias experiencias, pensamientos y sentimientos, y qué lugar ocupa con relación a sí mismo y cómo se expresa de una manera nueva y propia.

El tiempo, el olvido y la incubación son igualmente necesarios, antes de poder llevar a cabo un descubrimiento científico o matemático profundo.

La historia de la ciencia y la medicina, se han ido conformando a partir de rivalidades intelectuales que han obligado a los científicos a enfrentarse tanto a las anomalías como a las ideologías profundamente arraigadas. Se trata de una ciencia limpia, en la que la competencia amistosa o colegiada, estimula su progreso; pero también hay mucha ciencia sucia, en la que la competencia y la rivalidad personal se vuelven malignas y obstruccionistas y si hay un aspecto de la ciencia que se encuentra en el ámbito de la competencia y la rivalidad, hay otro que desgraciadamente surge del malentendido y la mala fe.

Sorprende que la teoría del caos no haya sido descubierta con anterioridad, quizá porque evitaron pensar en sus implicaciones, previendo que serían infracciones potenciales de una naturaleza racional, lícita y ordenada. Y fue Poincaré, el primero en investigar sus consecuencias matemáticas y también ahora, los diseños del caos nos parecen hermosos, lo que nos da una nueva dimensión de la belleza de la naturaleza, nos dice Sacks.

Todos somos capaces de distinguir entre plantas y animales, donde tenemos entendido que las plantas, en general, están inmóviles y arraigados en el suelo y despliegan sus hojas verdes hacia el cielo y se alimentan de la tierra, la luz del sol. Los animales por el contrario, son móviles y se desplazan de un lugar a otro, cazan para comer y poseen diversos tipos de comportamiento fácilmente reconocible. Donde ambos han evolucionado siguiendo caminos distintos y son completamente diferentes en sus formas y modos de vida.

Pero no están tan separados como se pudiera pensar, nos dice Darwin, al demostrar que las plantas que comen insectos utilizan corrientes eléctricas para moverse y que al igual que hacen los animales, existe una electricidad del mismo modo que en los animales. Pero la electricidad de las plantas se mueve lentamente, mientras que las de los animales, se mueve mil veces más de prisa.

Las plantas son capaces de registrar lo que llamaríamos visiones, sonidos, señales táctiles y mucho más, por lo que las plantas saben lo que hacen y recuerdan, nos dice Sacks. Pero al carecer de neuronas, las plantas no aprenden del mismo modo que los animales y en lugar de ello, cuentan con un vasto arsenal de diferentes sustancias químicas y de hecho los genomas de las plantas, son a menudo más grandes que el nuestro, según Sacks. Y que incluso los organismos unicelulares eran capaces de exhibir una variedad de respuestas adaptativas.

Los miembros de las especies de insectos sociales son autómatas mecanizados, cada uno de los cuales responde a su entorno a través de un conjunto de guiones programados simples, que a lo largo de millones de años de evolución, esos guiones sin sentido se han desarrollado de una manera que, en conjunto, les permite procesar la información de una nueva manera. Como individuos, su modo de procesamiento de la información está programado y es rígido, pero como grupo es elástico. Como grupo y no como individuos, pueden evaluar situaciones complejas nuevas y tomar acciones significativas nos dice Mlodinow y J. Smart.

Tienen una inteligencia colectiva, que en términos de la teoría de la complejidad matemática, un fenómeno Emergente. Y como no hay una hormiga a cargo, no hay un plan central. Lo que parece ser un comportamiento inteligente en el nivel grupal, no es más que un algoritmo simple en el nivel de lo individual. Lo que permite a las hormigas como colectivo. Y lograr muchas hazañas inteligentes.

La forma en que las sociedades de insectos sociales funcionan, es completamente ajena a nosotros, donde nuestras corporaciones y organizaciones tienen estructuras jerárquicas, con un grupo individual o pequeño en la parte superior, que dirige las actividades de aquéllos por debajo de él, nos dice Mlodinow, quiénes a su vez pueden dirigir las actividades de los individuos de niveles inferiores, donde tener un país o una empresa sin un responsable, es virtualmente inconcebible para nosotros.

Ninguna hormiga ejecutiva dirige el comportamiento de ninguna otra hormiga, están bien sin ningún tipo de administración. El objetivo evolutivo, de todos los organismos, según Milodinow, es comprender y reaccionar a su entorno de una manera que sea lo suficientemente efectiva como para sobrevivir y reproducirse. Los individuos no integran información alguna ni forman una representación unificada del mundo o de los problemas que deben resolver y sólo toman decisiones simples basadas en lo que perciben de su entorno inmediato, ignorando oportunidades y las posibles amenazas de lo que les rodea, como tampoco reciben instrucciones sobre cómo reaccionar, ya que todo está codificada en la colonia como un todo, lo que les permite tener éxito en sus actividades.

Cada una de nuestras neuronas está conectada a miles de otras neuronas a través de estructuras conocidas como dendritas y así, nuestras neuronas son las hormigas del cerebro humano que producen el fenómeno emergente que conocemos como inteligencia, donde en el procesamiento descendente, las estructuras ejecutivas del cerebro organizan nuestro razonamiento, mientras que el procesamiento ascendente produce un pensamiento elástico no organizado, según Mlodinow.

En otras palabras nos dice J. Smart, sin importar cuál sea el punto de partida, los caminos que sigan convergerán en este patrón complejo y esto es sólo una hormiga con dos reglas y, de la espectacularidad que puede alcanzar el comportamiento de la colonia en el mundo real. Lo cual es un ejemplo de comportamiento auto organizado, que resulta particularmente intrigante y, que dentro del refugio, la temperatura y la humedad se regula al detalle mediante el ajuste de la forma y la posición del hormiguero, actuando como un único organismo.

El cerebro es mucho más parecido a una colonia de hormigas, colaborando para dar origen a nuestro Yo, sin la mediación de ningún agente externo o interno. Por lo que podríamos decir que somos un fenómeno auto organizado emergente. Donde la emergencia de una organización extremadamente compleja, surge de la interacción de miles de millones de partes más simples y más pequeñas, que usan conexiones que hacen posible la emergencia de una variedad infinita de creatividad y, donde se desconoce la cantidad de reglas del comportamiento humano, los cuales podrían ser infinitos, según J. Smart. Y lo que es más importante, que puede crear reglas nuevas.

Normalmente el lado izquierdo de nuestro cerebro se le da mejor la resolución de problemas, las matemáticas y la escritura, mientras que el derecho es más creativo y apropiado para el arte o la música. La clave de las asombrosas capacidades del cerebro está en las numerosas conexiones que tenemos en nuestras neuronas y así todo lo que sabemos, todo lo que somos, proviene del modo en que nuestras neuronas están conectadas. Y lo normal es que nuestra memoria recuerde aquellas cosas que son importantes para nosotros y olvidemos otras que dejan de importarnos.

El cerebro, como ninguna otra cosa en el universo, es capaz de reconstruirse y re cablearse constantemente y donde, el aprendizaje de una habilidad nueva, se trata de un proceso muy similar al de la construcción de un recuerdo.

El efecto de conjunto y abundancia en Europa, fue una potenciación del intercambio de ideas y una aceleración del ritmo al que esas personas inventaban cosas nuevas, aunado al hecho de que habían empezado mucho antes la revolución, en la producción de alimentos, lo que adelantaba a su vez la mayor diversidad de hábitats que dio origen a una superabundancia de especies vegetativas distintas. Al final, el predominio de la cultura europea no se debe a superioridad alguna, sino al mero azar de haber nacido en una región geográfica idónea y propicia, para su mayor desarrollo en menor tiempo.

La diferencia entre sociedades humanas de continentes distintos, no se debe a ninguna diferencia biológica, sino a disparidades en sus respectivos entornos a lo que el hombre blanco le hace pensar que es menos salvaje que los otros salvajes.

Las grandes civilizaciones crecieron, florecieron y, cuando sobrepasaron a sus recursos básicos y a sus estructuras organizativas, declinaron. También intervino en la creación de desiertos y en la destrucción de ecosistemas, pero perfeccionó a la vez las técnicas de tortura, destrucción, guerra y dominación y esclavizaron a sus semejantes.

La opulencia creciente, rara vez constituía una esperanza ya no se diga un derecho. Las instituciones tenían como finalidad asegurar la estabilidad más que propiciar el cambio. El apego desconsiderado por las cosas, hace que uno viva en una dimensión estrecha, que se compone de un principio y de un fin, del nacimiento a la destrucción; porque no es más que un elemento de este universo que se escapa, en suma, el mundo de los mortales. Sin embargo, existe una realidad subyacente a los fenómenos, una realidad que no contiene ni muerte, ni miedo, en la que el ojo vislumbra la realidad última de cada cosa, y se pregunta: ¿Cuál es el verdadero propósito de esta guerra de la civilización?

El ecosistema de vastas extensiones del globo, ha sido modificado irreversiblemente y su equilibrio y diversidad ha disminuido, nos dice Alan Randall. Donde los métodos modernos de producción agrícola han acelerado la pérdida de capas de tierra debido a la erosión de grandes extensiones y han hecho que la contaminación proveniente de desechos, fertilizantes y plaguicidas, aparezca por todas partes.

Algunos han expresado el punto de vista de que el aumento de alternativas debido a la opulencia, es en buena parte ilusoria y en el mejor de los casos, los economistas pueden afirmar que, si bien el supuesto es difícil de valorar, es igualmente difícil de refutar, ya que la extrapolación de las tendencias pasadas continúa siendo el método preferido para pronosticar las tendencias futuras.

Gran parte de los recursos básicos fueron saqueados y explotados por empresas extranjeras que sólo pagaban un sueldo de miseria. El auge de cuatrocientos años no sólo disminuyó las existencias de recursos no renovables, sino que también limitaron irreversiblemente las esperanzas económicas de muchos países.

Tenemos miedo de dejar que otros sepan más sobre nosotros de lo que nosotros mismos sabemos, temiendo sobre todo que se caigan nuestras máscaras y perdamos el control permitiendo que otros nos vean como realmente somos. Y no importa lo insignificante que pueda parecer algo inicialmente, todo en la vida nos cuenta una historia, sin embargo cuando comenzamos a ver la vida a través de la nueva y desconocida lente de los pequeños datos de información, también encontramos pistas reveladoras.

Trozos de pequeños datos de información, casi nunca son suficientemente significativos para crear o enunciar una hipótesis, pero mezclados con otras ideas y observaciones, podemos crear una posible solución que forme los cimientos de una solución. Dichos métodos pueden ser estructurados, pero también están basados en un montón de errores y de ensayos de prueba y error, e hipótesis fallidas de las que hay que deshacerse antes de empezar de nuevo.

Lo primero a hacer, es reunir tantos datos racionales y observables como pueda ser posible, ya que el detalle o el gesto más pequeño puede convertirse en la clave para descubrir algo interesante, buscar pautas, paralelismos, correlaciones y no menos importante, desequilibrios y exageraciones; concentrándose en los contrastes y evidencias que pueden encontrarse en cualquier parte.

Un programa general de zonificación del uso de la tierra, nos dice Alan Randall, es más efectivo cuando se basa en un plan general y en esta forma, se puede hacer que el patrón de uso de la tierra sea compatible con las facilidades de transportación, con los servicios públicos, con las instalaciones de desagüe y protección contra inundaciones y con la existencia de escuelas y otros servicios similares.

La zonificación, puede tratar de suprimir los usos incompatibles designando zonas particulares para cada clase de uso, donde cierto plan de zonificación típico, señaló la agricultura como el mejor uso y más conveniente de la tierra, quedando en segundo lugar las residencias unifamiliares, donde se permiten las residencias en las zonas industriales, pero no al contrario.

La zonificación, al permitir usos intensivos en ciertos terrenos pero no en otros, hace posible que algunos propietarios, pero no otros, puedan obtener grandes ganancias de capital y pueden tener mucho que ganar en términos financieros, si se les concede una variante o una excepción de una estipulación vigente.

Algunas personas favorecidas, disfrutarán ganancias inesperadas, pero otras no, circunstancias, según Randall, que imponen inmensas cargas a los miembros y comisiones de zonificación, por parte de los intereses privados que compiten y, no es raro que sus miembros sean tentados con sobornos o con estímulos ilegales o de dudosa moralidad.

Con el transcurso del tiempo y a medida que las ciudades crecen, la zonificación puede ser menos efectiva para proteger a sus residentes contra los factores negativos externos, asociados con un desarrollo más intenso. La zonificación ha sido todavía menos efectiva para preservar las tierras agrícolas y limitar la urbanización irregular.

Una afirmación general de Randall, es que si bien la zonificación puede ser efectiva para dirigir el crecimiento urbano, es típicamente ineficaz para limitar o restringir ese crecimiento. Conviene aceptar plenamente todas las presiones sociales y comprender que los problemas específicos de la humanidad piden integrarse en una visión ecológica más general.

La distribución de los ecosistemas sobre la Tierra es remarcablemente pequeña en extensión geográfica, cuando se le compara con el volumen total de la Tierra y lo que conocemos como la Biosfera y, no solo incluye la capa sólida superficial, sedimentos, océanos, lagos, ríos y atmosfera.

Para que podamos entender cómo operan los ecosistemas naturales, necesitamos una aproximación deliberadamente sintética, en el que el énfasis se coloque en la forma en que los varios componentes del ecosistema operan juntos como una unidad. Podemos dividir el ecosistema en dos partes, la de los vivos y la de los no vivos, o sea la Biotica y la no Biotica.

Donde cada una de sus fundamentales unidades del ecosistema, tiene propiedades propias que determinan su influencia y rol en el ecosistema total. Y cada parte tiene cierto tipo de interacciones con las otras unidades y donde, algunas de estas propiedades varían en espacio y tiempo y forman la base de la diferencia entre los ecosistemas, que pueden ser físicas, químicas, biológicas o geológicas. Y sus patrones de interacción pueden ser simples o complejas; son entidades dinámicas y representan la complejidad total de los factores operando dentro del sistema, nos dice W. B. Clapham.

Agregando que cualquier alteración en cualquier parte, ya sea natural o como resultado de una perturbación hecha por el hombre, puede tener repercusiones a través del sistema completo, conforme el sistema responde a los cambios.

El estudio completo de un ecosistema debe incluir todas sus posibles fases y, las herramientas y metodologías posibles de la biología, geología, química y física donde todos deben ser utilizados. Y en adición a esto, debe haber un mecanismo de sintetizar las observaciones y experimentos que vaya de las partes del ecosistema a un contexto donde la naturaleza dinámica y unidad del ecosistema se haga más claro.

Las poblaciones comprenden a todos los individuos de una especie dada en un ecosistema y, su posible significancia es más que solo el número de individuos, donde cada individuo en la población está en competencia con los otros individuos por los recursos ambientales que todos necesitan.

Por esta dinámica estresante de competencia específica por sus recursos, no todos logran sobrevivir y, la selección natural actúa removiendo a los individuos que están menos adaptados al medio y preserva a los mejor adaptados, que es centralmente determinante de cualquier cambio decisivo en los roles de las especies en el ecosistema.

Otras propiedades poblacionales también pueden ser importantes en la estructura de la interacción del organismo con su ambiente. Incluyendo factores como su distribución espacial y temporal, dinámica de crecimiento o disminución del tamaño poblacional y su estructura poblacional de edades.

Para tener pensamientos originales, primero debemos dejar que las ideas fluyan y después preocuparse por su calidad. Y aún así, el valor de una idea, puede ser difícil de determinar, ya que es una de las ironías de la ciencia que lo brillante no siempre se distingue con facilidad, por lo que la manera de obtener buenas ideas, según Mlodinow, es tener muchas ideas y deshacerte de las malas, cuando tratamos de resolver un problema importante que el mundo ha visto y ha fallado en resolver; el fracaso es una opción y, está bien, nos dice, Nathan Myhrvold.

Porque cuando nos enfrentamos a una situación que requiere acción, se generan posibles respuestas; la mayoría de las cuales no funcionarán, dirigiéndonos hacia algunas posibilidades y excluyendo otras, de la consideración consciente.

Es fácil describir los vertiginosos cambios de nuestro entorno, desde los borbotones de información que nos anegan, hasta un mundo interconectado como nunca antes, pero que es mucho más difícil ofrecer una guía que nos diga cómo debemos responder, por lo que Leonard Mlodinow, nos convoca a un cambio en la manera misma como pensamos, ya que se muestran los límites del pensamiento lineal y la promesa del pensamiento de “abajo hacia arriba” y, que integra la ambigüedad, formula preguntas astutas y persigue respuestas innovadoras a problemas complejos.

LA TERMODINÁMICA: MAGIA SIN MAGIA

El mundo que nos rodea puede antojársenos increíblemente complejo, donde cabría esperar que las leyes que lo gobiernan fueran también tan complejas que su comprensión estuviera totalmente fuera de nuestras capacidades. Y sin embargo, el universo es tan simple que un solo hombre fue capaz de percibir una ley universal, es decir una ley que actúa en todo momento y lugar, desde el principio de los tiempos hasta el final de éstos.

Desde Newton, los científicos han logrado con un éxito creciente, hallar nuevas leyes universales de la naturaleza, todas ellas matemáticas. Y nuestro error, no es que tomemos nuestras teorías demasiado en serio, sino que no nos las tomamos suficientemente en serio, nos dice Chown.

Para Albert Einstein: “La termodinámica es la única teoría física de contenido universal que dentro del marco de aplicabilidad de sus conceptos, nunca se abandonarán. La fenomenología asociada al calor conduce a la termodinámica, una disciplina ajena a la mecánica y, emerge el concepto fundamental de entropía, formalmente en pie de igualdad con la energía y, juntos determinan qué procesos naturales son posibles y cuáles nunca se dan.

La energía del mundo es constante; la entropía del mundo tiende a un máximo. Las leyes de la física implican que no podemos generar más energía de la que disponemos y que ni siquiera podemos aprovecharla toda. Donde la imaginación de la naturaleza supera con creces la nuestra, donde la entropía adquiere relevancia como una medida de la ignorancia de los sucesos aleatorios generales más allá del ámbito de la física. Y donde el aumento de entropía, siempre significa pérdida de información.

La entropía, es un extraño concepto que tiene que ver con el calor y la energía, con el paso del orden al desorden, al aumento de la incertidumbre y la irreversibilidad del caos. La segunda ley de la termodinámica, que es la que enuncia la entropía, establece que en cualquier proceso espontáneo, es imposible convertir completamente el calor en trabajo, ya que se pierde parte de éste; pero porqué se comporta de ésta manera sigue siendo objeto de polémica, nos dice Ben-Naim. Pero para Shannon, la entropía es idéntica a la información y John Wheeler, consideraba el mundo físico como hecho de información con la energía y, la materia como incidentes.

La simetría temporal es una propiedad de todas las leyes de la física, excepto de la segunda ley de la termodinámica, lo cual planteo un dilema, y el dilema es: que si las leyes de la mecánica permiten la evolución en un sentido temporal y en el inverso, ¿Por qué el segundo principio de la termodinámica parece prohibirlo? Y mientras que la entropía es una cuestión de escala y de probabilidad, es muy diferente a las leyes deterministas de la mecánica clásica, que se verifican con certeza absoluta, mientras que la otra se cumple sólo con una probabilidad elevada.

La principal diferencia entre la mecánica y la termodinámica radica en que las leyes mecánicas son reversibles, donde puede ocurrir un proceso en un sentido como en el inverso. Las características de los procesos irreversibles es muy importante en los fenómenos naturales, que se reflejan de alguna manera en las leyes de la física, que condensan nuestro conocimiento sobre los aspectos más básicos del funcionamiento de la naturaleza y, que está presente en la segunda ley de la termodinámica, con la entropía aumentando, se incorpora la irreversibilidad como una ley física.

El sentido común nos dice que los sucesos altamente probables se observarán con más frecuencia, mientras que los sucesos con una probabilidad extremadamente baja nunca ocurrirán. Pero ¿Qué significa el orden o el desorden de un sistema? ¿Cuál es el estatuto de la segunda ley de la termodinámica, en comparación con otras leyes de la naturaleza? Y ¿Está íntimamente asociada con la flecha del tiempo?

Es evidente que el concepto de Entropía no se corresponde con el concepto de “transformación”, “cambio” o “giro”, sino “algo que cambia” y tal vez la denominación de “calor perdido” podría haber sido algo más apropiado o, como “la medida de la energía no disponible”, nos dice Ben Naim.

Atkins, nos dice: Ninguna otra parte de la ciencia ha contribuido tanto a la liberación del espíritu humano, como la segunda ley de la termodinámica. Pero al mismo tiempo, pocos sectores de la ciencia se han mantenido tan recónditos, ya que la sola mención de la segunda ley suscita visiones de pesados motores de vapor, matemáticas intrincadas y una infinitamente incomprensible entropía.

Recientemente se ha incorporado una relación de entropía, información y geometría basada en la termodinámica de los agujeros negros Esta relación, según Álvaro DomÍnguez, daría lo conocido como principio holográfico, que de ser cierto, explicaría nuestro universo cuadrimensional y, sería una ilusión reflejo de una dinámica más fundamental restringida a un universo tridimensional.

Emmy Noether, demostró que las leyes de la física son consecuencia de simetrías profundas, lo que significa que la simetría es el origen de las leyes de la física, donde las simetrías deben entenderse como aspectos del mundo que no se modifican cuando se dan o producen los cambios de las transformaciones y, que siguen teniendo el mismo aspecto que tuvo antes de dicha transformación y sobre todo, de que no hay ley de la física que no se preste a ser derivada a partir de un principio de simetría.

Podemos decir que el hecho de que la simetría subyace a las leyes básicas de la naturaleza, es la idea más potente de toda la física fundamental. Y lo más llamativo e interesante es que son simetrías de una Nada. Son simetrías de unos espacios matemáticos vacíos, que no tienen una existencia real. Lo que significa es que las leyes de la física que organizan el universo en que vivimos, son exactamente las mismas que las leyes de la física de un universo totalmente vacío. Las leyes de la física nos están diciendo que el universo es más cercano a un estado vacío de lo podíamos suponer. Es una nada estructurada, nos dice Chown.

Para muchos científicos, los aspectos de la vida, incluida la conciencia, están sometidas a las leyes de la física y de la química y, de que no hay una entidad separada, como la mente, que no depende de dichas leyes. Pero este argumento, está lejos de haber sido probado y comprendido. ¿Podrá ser que algunos aspectos de la vida requieran una extensión de las leyes de la física y la química, hasta hoy conocidas? Nos pregunta Ben Naim.

Para Mach, el concepto de átomo y las teorías basadas en su existencia, no deberían formar parte de la física, ya que y dado que nadie había visto a los átomos, por lo tanto deberán de ser consideradas una teoría puramente especulativa.

Para Victor Stenger, hay algo en vez de nada, porque es más estable que la nada y nosotros y todo lo que nos rodea, somos simplemente pautas en el vacío. Y Douglas Adams, comenta que hay una teoría que afirma que si alguien descubriera lo que es exactamente el universo y el porqué de su existencia, desaparecería al instante y sería sustituido por algo aún más extraño e inexplicable; y hay otra teoría que afirma que eso ya ha ocurrido.

La Tierra irradia calor hacia el espacio al mismo ritmo al que lo recibe del Sol, por lo que la respuesta a cuanta energía procedente del Sol atrapa la Tierra, la respuesta es cero. Y para entenderlo mejor, la clave está en que no prestemos atención a la cantidad de energía que llega del Sol, sino a la calidad de esa energía.

Podemos decir que todo en la Tierra está trabajando, ya que sin trabajo no habría actividad, todo estaría quieto, inerte, inactivo, para el resto de la humanidad, según Marcus Chown. El trabajo lo realiza una energía calorífica elevada procedente del Sol y alcanza finalmente una más baja, la de la Tierra. Energía que propulsa todo, desde la turbulencia de los huracanes hasta las reacciones bioquímicas que mantienen nuestro cuerpo a temperaturas idóneas para realizar nuestras funciones vitales.

Cualquier trabajo realizado y cualquier intercambio de energía, implican un aumento equivalente de información potencial, nos dice Ramón Margalef. Se debe esperar que en el desarrollo o evolución normal de la biosfera, la información aumente. Lo importante es que el máximo intercambio energético y el consiguiente aumento de entropía, anteceden al máximo almacenamiento de información.

El calor es movimiento desordenado y el trabajo, es movimiento ordenado, donde la “primer ley de la termodinámica” nos enseña que la energía no puede crearse ni destruirse, sólo transformarse. Y nos indica únicamente lo que es posible y las propiedades del mundo que permanecen inalterables ante una transformación, pero que sin embargo, el calor no puede transformarse en trabajo con un 100% de eficiencia.

Lo que dista mucho de insinuarnos el supremo poder que ésta tiene como principio general y, sus profundas implicaciones para la vida, para el universo y para el conjunto de todo lo que existe. Y para su mejor comprensión, necesitamos acceder al concepto de Entropía. La cual, es definida como el grado de desorden microscópico de un sistema y así, cuando se realiza un trabajo, la entropía del universo aumenta, la cual es la formulación de la “Segunda ley de la Termodinámica”, considerada como la más transcendental de todas las leyes de la física, posición suprema entre las leyes de la naturaleza.



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