Globalización: Revista Mensual de Economía, Sociedad y Cultura


Marzo de 2020

NUESTRA INSENSATA EXISTENCIA
Walter Ritter Ortiz




Sección de Bioclimatología, Centro de Ciencias de la Atmósfera, UNAM. Circuito Exterior s/n, Ciudad Universitaria, Deleg. Coyoacán, México, D. F. email: walter_ritter@hotmail.com


INTRODUCCIÓN

Espacio y tiempo son los que forman nuestra realidad y el propio tejido del universo. Toda nuestra existencia, lo que hacemos, pensamos y sentimos, tienen lugar en algún lugar del espacio y durante algún intervalo del tiempo. Y pese a todo, la ciencia sigue luchando por entender qué son realmente el espacio y el tiempo.

Nosotros como humanos organizamos el espacio y el tiempo para darle coherencia y congruencia a lo que vivimos, pero percibimos sólo una parte de la realidad, ya que estamos restringidos por los canales sensoriales y vemos, oímos, sentimos y olemos sólo lo que nuestros órganos de los sentidos nos permiten.

Si somos todo lo radicales que conviene al desvelamiento de la integridad de nuestro ser, no existen diálogo ni texto que contengan siquiera un eco de lo real. La realidad, la naturaleza propia, no es cosa de la que pueda gustarse o no gustarse, puesto que se hace patente en la cima de la necesidad absoluta, nos dice Vicente Gallegos.

De que si hay algo a lo que quepa llamarle real, a riesgo de afirmar que existe algo irreal, ese algo debe hacerse presente de inmediato y por doquier a la mirada atenta y simple; que no está separado de la totalidad, carece de límites y es la expresión inmaculada del ser absoluto.

¿Dónde va a existir algo así como lo que se ha dado en llamar “la realidad objetiva” a quién le otorgamos el criterio indiscutible? La gran noticia es que la realidad no se percibe, es lo que somos.

Así también, la pregunta acerca del sentido de la vida, se reproduce a sí misma indefinidamente y, como sólo aceptamos conceptos por respuesta, que son parciales por necesidad, nunca será contestada
a plena satisfacción, ya que lo real no requiere de ningún sentido al tratarse de eso que, en sí mismo, carece de toda exterioridad y, posible relación, nos dice Gallegos.

La realidad en que vivimos, es una construcción de nuestro cerebro; nosotros percibimos colores, olores, formas y sonidos a través de nuestros sentidos y, al combinarlos con nuestras experiencias previas, construimos nuestra realidad y lo que sentimos y, así manifestamos también nuestras emociones. Las sensaciones son sin embargo, una cosa, y las emociones otra muy distinta. Y se dice que las sensaciones son inequívocas e indiscutibles.

Es nuestra percepción del entorno, lo que marca nuestras emociones. No hay una realidad única e incontrovertible pegada a lo que sentimos; cada persona elabora su propia realidad, que no es otra, sino la forma de interpretar el significado de sus propias sensaciones.

Lo real no requiere de ningún sentido al tratarse de eso que, en sí mismo, carece de toda exterioridad y posibles relaciones. El ser absoluto reside en la más nimia de sus particularidades y, sólo la mente humana cree vivir en el tiempo, cuando el tiempo sólo escuece porque esperamos algo de él. Y la conciencia se presenta como mundo y pensamiento y, claramente vemos la danza ilimitada de la vida con la vida. Donde la creencia de que sólo los seres humanos son dignos de consideración moral, aún persiste y, filósofos como Aristóteles, Aquino y Kant, se manifiestan en el sentido de que los seres humanos son los reyes de la creación.

Sabemos que los seres humanos sólo tenemos acceso a las experiencias interiores de percepción y pensamiento, así que ¿Cómo podemos estar seguros de que verdaderamente reflejan un mundo externo de la realidad? Y además, ¿Qué es la realidad y qué significa un espacio vacío y un inicio o comienzo del tiempo? ¿Podemos manipular y cambiar el espacio y el tiempo a nuestro antojo? ¿Y si son reales, son fundamentales o emergentes de constituyentes más básicos?

¿Existe el mundo que percibimos o lo crea nuestro cerebro? ¿Qué es la conciencia? ¿Qué es la creatividad? ¿Por qué perdemos unas memorias y guardamos otras? ¿Es el cerebro un sofisticado ordenador? ¿Podemos creer que lo que vemos, es de veras lo que vemos? ¿No será más bien que lo que vemos es lo que podemos ver o incluso, que vemos sólo lo que queremos ver? ¿Serán verdaderas y confiables nuestras percepciones o son sólo algo con lo que llenamos de realidad nuestras vidas y cerebros?

La vida está llena de encrucijadas que siempre están ahí para hacerte pensar, discernir y crecer y, la mayoría de las veces las ignoramos. Los orientales dicen que el ser humano cuenta con un sexto sentido, que ayuda a ponerle en contacto con el mundo de las apariencias. Este sexto sentido, que en occidente se toma como máxima manifestación de la captación de la realidad, es la mente.

La realidad es lo eterno, lo que permanece, lo que perdura para siempre, por lo que podríamos decir que lo demás es tan sólo una ilusión o posiblemente un reflejo imperfecto de una realidad infinita. Una mente lógica y racional, que encauza y canaliza las sensaciones que nos transmiten la vista, el oído, el gusto, el olfato y el tacto, interpretando y definiendo el conjunto de las restantes sensaciones. La mente nos da nuestro particular sentido del tiempo y compone las bases lógicas de la comprensión sensible.

Ese silencio plenamente consciente, exento de toda forma y ambiciones, es nuestro Ser, el intelecto universal, en el que sentido y realidad ya no aparecen separados. Será necesario que entendamos que el Ser es tan solo una palabra para designar eso que no puede verse ni nombrarse, la vida en sí… como el conjunto irreductible de los hombres y las formas. Sólo cuando dejamos de buscarle un sentido a nuestra vida, una justificación, la cual, si la encontramos en el tiempo, no puede ser más que temporal y así, transitoria.

Creamos al mundo y lo elaboramos gracias a nuestro cerebro y, le damos la forma a las cosas que percibimos en una organización espacio-temporal. La realidad en sí no existe, nos dice Tere Vale, dicha realidad es sólo la construcción que hacemos nosotros mismos con los estímulos que constantemente percibimos y recibimos, la que nos hace tener una visión posible de ella. Es temerario decirlo pero creo que no existe nada fuera de nosotros mismos, agrega Tere Vale.

Se propone estudiar ciertos aspectos de la ontología arcaica, donde las concepciones del Ser y de la Realidad, que pueden desprenderse del comportamiento del hombre y de las sociedades, expresan un complejo sistema de afirmaciones coherentes sobre la realidad última de las cosas; sistema que puede considerarse en sí mismo como una metafísica, señala Mircea Eliade.

Los objetos del mundo exterior, no tienen valor intrínseco autónomo, ya que un objeto o una acción adquieren un valor y, de esta forma, llegan a ser reales, porque participan de una manera u otra en una realidad que los trascienden, donde el producto bruto de la naturaleza no hallan su realidad y su identidad, sino en la medida en que participan en una realidad trascendente. Hecho que nos ayuda a comprender cómo y porqué algo llega a ser real.

Según los textos hindúes, el universo se destruye y se vuelve a crear cada 4 320, 000 000 de años. En cambio, la visión budista del mundo, nos dice Paul Halpern, considera continuo el ciclo de creación y destrucción. Para el budista, la continuidad de la vida humana es una ilusión y, el Yo, una sucesión de ideas y experiencias, donde se puede conseguir la paz interior sólo si se rechaza lo ilusorio de la continuidad y se acepta el incesante ritmo del cambio, donde con la respiración se establece una nueva percepción de la continua destrucción y creación del mundo natural.

Esta Tierra, oh discípulo, es la mansión del dolor, en donde hay colocadas trampas a lo largo del sendero lleno de pruebas para atrapar a tu ego mediante el engaño, donde para llegar a ser conocedor del Yo entero, debes primeramente ser conocedor del Yo. Y, para lograr el conocimiento de ese Yo, tienes que abandonar el Yo al No-Yo, el Ser al No-Ser y entonces, podrás descansar entre las alas del que no ha nacido ni muere.

Los griegos, nos dice Halpen, estaban extremadamente interesados en los ritmos de la naturaleza y en la relación, entre los reinos de lo natural y lo humano. Así, para Heráclito, a pesar del caos continuo, existe un orden cíclico, en todas las cosas. Que las cosas tienden hacia los extremos opuestos y, cuando se llega al contrario de lo contrario, los acontecimientos se repiten, todo tiene que volver de forma reiterativa a su estado original.

Para Empédocles, el mundo no tiene principio ni final y que por consiguiente, el tiempo es circular. En su Timeo, Platón relata que creía en un universo que se repetía y en el que se renueva periódicamente el mundo, equiparando el tiempo circular con lo divino. Y para Aristóteles, el tiempo es una medida del cambio que requiere una causa y, este acto causal, requiere otra causa, por lo que el tiempo no puede tener ni principio ni fin y, debe estar relacionado con el tiempo circular. Para Nietzsche, ya que el tiempo es infinito, mientras que el mundo es finito, todos los acontecimientos del mundo debían de repetirse infinitas veces. La ley de conservación de la energía exige la eterna repetición, porque debe de reciclarse continuamente y, de que todo lo que existe en el mundo ha estado aquí antes bajo una u otra forma. De que el eterno retorno confería una cierta clase de inmortalidad y, uno se asegura así un lugar permanente en el universo.

Esta vida, tal como la vives ahora y la has vivido hasta este momento, la tendrás que vivir una vez más… cada dolor, cada alegría, cada pensamiento, cada suspiro y todo lo indeciblemente pequeño o grande de tu vida, tendrán que sucederte de nuevo. Y tanto el eterno retorno como el de una sola vida, para Milan Kundera es un horror, en tanto que para Borges, implica que la creatividad humana carece de todo sentido si se repite hasta el infinito.

Tanto para Newton como para Einstein, se puede explicar los movimientos del universo con leyes sencillas, reversibles e invariables y que por tanto, el comportamiento del universo debe ser reiterativo y previsible. Todo esto, según Halpen, refleja el hecho de que el concepto del tiempo circular ha ejercido una profunda influencia en nuestra forma de pensar.

Louise Von Franz, nos dice que a través de la física, se llega a un acontecimiento aislado en la naturaleza y, no existe una explicación completamente válida. El acontecimiento aislado siempre es irracional y de que la base principal y el verdadero significado de las matemáticas, todavía sigue siendo un problema por resolver. Así, en China los números se usan de forma totalmente cualitativa, ya que los números transmiten a la mente china una asociación cualitativa, nos dice J. G. Atienza.

Hay una gran diferencia entre lo que tú realmente crees y lo que crees que debes creer o lo que deseas creer. Tú demuestras o manifiestas en toda tu vida exterior, aquello que realmente crees. La vida es la adaptación a las circunstancias exteriores y, toda cosa viviente muestra una tendencia sorprendente en manifestarse viva, creciendo y adaptándose a las condiciones en que tiene que vivir; además, poseemos intuición, raciocinio y sentido común y, usando estas facultades, sabremos qué es lo que nos incomoda con respecto a las condiciones del momento. Si no aceptamos que la verdad está en nosotros, no tenemos ninguna posibilidad de comprender la verdad que se nos expone.

Hoy, no reconocemos prácticamente ninguna limitación a nuestra libertad y nuestro derecho a saber. El misterio de todas las cosas, nos dice Darwin, es insoluble para nosotros y yo por mi parte, tengo que conformarme con ser agnóstico. No puedo creer que el universo sea resultado del azar ciego, pero no veo evidencia alguna de un designio benéfico ni, en realidad, de designio de ninguna índole, en los detalles.

Querer saber antes de conocer es tan absurdo, que Hegel reconoce los límites de la filosofía al describir un giro hasta la pregunta de Sócrates, acerca de cómo buscar algo de lo que nada sabemos, ni siquiera su nombre. Roger Shattud, sugiere que vivimos en un mundo violento que no respeta lo prohibido ni presta la atención a la sabiduría que entraña lo sagrado.

El clima, la topografía, la vegetación, los animales silvestres y las enfermedades son la fuerza modeladora de la historia humana, donde las ideas del determinismo geográfico y biológico, han sido parte importante de la teoría y de la explicación histórica, como así lo problemática que puede ser esta invocación de la naturaleza; donde la naturaleza es el lugar donde nos ponen y desde donde tenemos que elevarnos y evolucionar. Y antes que católico romano, capitalista o cualquier otra cosa, el hombre es una entidad biológica y, el primer paso para entenderlo, es considerarnos una entidad biológica que ha existido sobre este planeta, afectando a los demás organismos con los que convivimos y, siendo afectados por éstos durante muchos miles de años, nos dice David Arnold.

Estamos acostumbrados a pensar que cada uno aisladamente posee una cantidad de vida y que ésta, como el agua, se va evaporando y secando y, que le puede caer algo sucio. Pero ella es un manantial de energía que fluye a través de nosotros, que nos penetra y que por lo tanto, nos mantiene vivos; o sea, que nosotros somos seres porque estamos en ella. La vida toda es una sola, la tuya, la mía, la de la planta, el insecto, el ave, etc. No nos pertenece individualmente. Es una inmensa vida en la cual estamos nosotros, nos dice Javier Santacruz.

Se considera, que los caracteres físicos del ambiente influyen en la formación de la identidad colectiva de cualquier grupo cultural o nacional. Factores ambientales dinámicos, como el clima, tienen un efecto determinante sobre las tendencias de la historia humana y, que explican el auge y la caída de las civilizaciones, la expansión o la extinción de sistemas sociales.

El destino de los seres humanos está ligado íntimamente al mundo natural. El efecto que ha ejercido la naturaleza en la historia, ha hecho posible escribir la historia desde una perspectiva biológica en vez de social o cultural. Existe una relación significativa entre lo que convencionalmente se llama el hombre y la naturaleza y, de que esta relación influye en el carácter de las sociedades individuales y en el curso de la historia.

Todos los seres humanos son semejantes en esencia, nos dice David Arnold; lo que los hace diferentes son las fuerzas ambientales, los aires, las aguas y los lugares y por tanto, las enfermedades a las que están expuestas. Donde para los griegos, el cuerpo humano era percibido como un microcosmos de la naturaleza y en consecuencia, lo que agitaba a la naturaleza; es la vuelta al pensamiento hipocrático poniendo el acento en la interdependencia del clima, la topografía y la salud.

El TODO, nos dice Janne Teller, es lo contrario de la NADA. La Nada es un lugar aterrador. Un lugar sin sentido, sin conexión con el verdadero ser humano, sin vida auténtica, sin amor real. Un lugar del que sólo es posible huir. El Todo, es un lugar donde todas las cosas tienen consistencia, un espacio de paz y armonía, donde no existe el miedo, porque todo es parte de uno y del mismo Todo. El Todo es la existencia común a todos nosotros, es nuestra voz interior, es lo escrito entre líneas. El Todo es lo que oímos cuando nos olvidamos de nosotros mismos y escuchamos de verdad. La historia de la humanidad es nuestra propia historia y si uno logra saber de dónde viene y hacia dónde va, deja de ser como tantos casos, deja de ser ese triste pájaro errante buscando su destino. Tú eres tú, un individuo único e irrepetible, diferente a mí y a cualquier otra persona, por más que nos podamos parecer, nos dice Dunn y Housel.

En nuestro interior, late la memoria de toda la especie humana y hemos de aprender en estos años que nos restan, a liberarnos de todas las vidas que llevamos dentro… es decir de todos los miedos y las trabas heredadas.

Durante la mayor parte de la historia de la vida, numerosas especies de animales y plantas exhibieron comportamientos sociales inteligentes y, acumularon estrategias biológicas que hicieron que vivieran más eficientemente o durante más tiempo o ambas cosas a la vez y, permitieron que transmitieran a su descendencia el secreto de su vida prospera, nos dice Antonio Dámaso.

La condición excepcional del ser humano, por encima de todo lo que comparte con otros animales, no está en cuestión… no tenemos ninguna explicación científica satisfactoria sobre los orígenes y el significado del universo; en pocas palabras, nos dice Damasio, carecemos de teoría alguna de todo lo que nos concierne.

Esto nos recuerda de manera serena lo modestos y provisionales que son nuestros esfuerzos y, la enorme apertura de miras que necesitamos para enfrentarnos a lo que desconocemos.

Para muchos, la naturaleza apenas si ha existido como factor digno de ser tomado en cuenta y así, no se ha tenido ningún problema para escribir sobre la Revolución Francesa, sin hacer referencia al clima de Francia. Muchos pertenecemos a una tradición, que de muchas maneras sigue siendo la predominante, en que la naturaleza, sea como ideología o sea como realidad material, no figura, salvo quizá como el escenario donde se representa el drama real; el drama de la vida humana, de la acción humana y de los sucesos centrados en el ser humano.

Para los filósofos cristianos, los seres humanos habían sido creados a semejanza de Dios a causa de que estamos conectados de una forma especial con Dios y, relacionados con una realidad sobrenatural o divina que trasciende el mundo puramente natural. Y según ellos, esta vinculación divina nos enviste de autoridad soberana sobre el resto de la creación, ya que la humanidad en cuanto que es capaz de moralidad, es la única que posee dignidad.

Sin embargo, según Nietzsche, durante los ritos orgiásticos a Dionisio, sus devotos perdían todo sentido de existencia como entes separados y distintos. Estas excitaciones dionisiacas, en cuya intensificación se desvanece el elemento subjetivo, hasta rayar en un absoluto olvido de uno mismo, se despierta, a través del influjo de bebidas narcóticas.

Este encuentro con la energía primigenia de la vida, se da en un registro puramente emocional, no en el plano de las ideas bien definidas que pueden observarse en el estado de calma objetiva que Nietzsche, asocia con Apolo. Energía que se disemina por todo el grupo, mediante el mismo poder de contagio emocional que ya había descrito Platón y de que Zygmunt Bauman, relata de que en la multitud todos somos iguales, caminamos juntos, bailamos juntos, nos golpeamos juntos, nos quemamos juntos y nos matamos juntos; simplemente se hace lo que hacen los demás; no porque lo que hacen sea sensato, útil, hermoso o correcto… sino simplemente porque lo hacen.

¡Qué complicado es ser humano! Ser conscientes de nosotros mismos y al mismo tiempo, desconocer nuestro verdadero lugar en el universo. Tal parece que los humanos perdimos algún hilo que nos unía al Universo; pero los animales lo retuvieron y viven felices. ¿Dónde habrá quedado el espacio para lo imposible, en nuestra vida cotidiana? ¿Será que en el aire se abre un hueco, un túnel, un pasaje, para que venga lo inefable, lo que no pertenece al tiempo? nos pregunta Hania Czajkowski, porque lo que estamos viendo no agrega ni quita nada a nuestro bienestar personal, no tiene utilidad alguna, es gratuito. Es puro placer de vida y de existencia y, ese debe ser el secreto.

Nos damos cuenta de cómo las alegrías y las penas tejen la trama cotidiana y crean lazos formando redes a pesar de las distancias. La vida nos da esta experiencia, mezcla de luz y de sombra y, debemos estar dispuestos a aceptarla, aunque en este momento no sepamos cuanto falta para verdaderamente aceptar a no juzgar, a amar la vida con una intensidad extraordinaria, ya que no sabemos, qué hacer con nuestros miedos, con nuestras tibiezas y con nuestras dudas.

DECÁLOGO de Francisco Antonio Zea Pérez: Y sólo por hoy… seré feliz, expulsaré de mi espíritu todo pensamiento triste; me sentiré más alegre que nunca. No me lamentaré de nada. Hoy agradeceré a DIOS la alegría y la felicidad que me regala… Trataré de ajustarme a la vida. Aceptaré el mundo como es y procuraré encajar en él. Si sucede algo que me desagrade, no me lamentaré ni me mortificaré, agradeceré que haya sucedido porque se puso a prueba mi voluntad de ser feliz. Hoy seré dueño de mis nervios, de mis sentimientos, de mis impulsos. Para triunfar tengo que tener dominio de mí mismo.

En el comienzo del cosmos sólo existía la posibilidad y, a esta posibilidad absoluta la llamamos Teotl, nos dice Luis Aliaga; algunos la llaman la Nada, que a la vez es Todo y, otros lo llaman Vacío, en el cual todo el cosmos está. Todo está hecho de Teotl y todo es Teotl, pero en diferentes formas. Si esa teoría es correcta, nosotros somos la parte consciente de Dios. Suena un poco complicado, pero verás que es más simple de lo que parece. Él es el que es, Teotl, padre y creador de todo, pero también existe en todo momento la posibilidad de ser o no ser, crear o destruir. Este es el espíritu de Teotl, que sigue siendo el que es, pero a la vez es el vacío o la Nada, que a la vez es todo y, de lo que está hecha toda la materia. Este es el Teotl materializado o encarnado en el cosmos… para que este vacío se rigiera solo y tuviera libre albedrío. Teotl creó un código… que es universal y, todo cuanto conoces está sujeto a él… Todo lo que está sucediendo en este instante en tu vida se debe a esta fuerza, así como la Tierra está en constante atracción con el Sol, le guste a la Tierra o no… existe en cada célula, molécula y átomo del cosmos… pero Teotl está más allá del bien y del mal.

Él solo creó la posibilidad de que fueras y, tu libre albedrío sigue creando la posibilidad de quién eres. El bien y el mal es la etiqueta que le quieres poner a las cosas respecto a lo que crees que es correcto y lo que no… no vive el uno sin el otro.

Los físicos son profundamente conscientes de que la realidad que observamos puede tener poco que ver con la realidad que hay fuera de nosotros. Y si es que la hay y, sólo porque las observaciones que hacemos son todo lo que tenemos, es que las tomamos en serio; pero el universo que vemos puede ser simplemente un holograma cósmico, mientras que para Newton, el espacio es real; para Ernst Mach no lo es y Einstein considera que espacio y tiempo es lo mismo y fusiona el espacio y el tiempo en una sola entidad real, que se encuentra llena de lo que llamamos campos cuánticos; lo que ilustra muy bien la madeja fascinante y enmarañada del desarrollo científico, nos dice Brian Greene.

Uno de los aspectos más extraordinarios de nuestro Universo es que, aunque a primera vista parece ser perfectamente simétrico, cuando se le analiza con cuidado, invariablemente revela que la simetría no es del todo exacta. La historia de las simetrías rotas, abarca desde el origen del tiempo hasta este mismo instante.

En vista de la tendencia general, de más leyes a menos, resulta posible que una completa anarquía pueda ser la única verdadera ley de la naturaleza y, así también, se ha discutido que la presencia de la simetría en la naturaleza es una ilusión, que las leyes que gobiernan las simetrías que muestra la naturaleza pueden tener un origen puramente aleatorio.

Hay incertidumbres no sólo en nuestro conocimiento de las leyes de la naturaleza y su uniformidad, sino hasta en el concepto mismo de lo que entendemos por leyes de la naturaleza. Y conforme nos aproximamos a la energía de Planck, las cosas se vuelven caóticas e impredecibles.

El aspecto desconcertante de este fenómeno, es que ilustra cómo unas leyes simétricas, encarnadas en ecuaciones simétricas, pueden tener resultados asimétricos. Este resultado queda dictado por las condiciones iniciales del siguiente movimiento y no por las ecuaciones que predigan el cambio de movimiento con el tiempo. Gran parte de la naturaleza es así, continuamente observamos resultados asimétricos de leyes perfectamente simétricas.

Casi cualquier conjunto de condiciones físicas iniciales realistas, desembocan en última instancia en un Universo marcadamente anisotrópico y no uniforme, lo que sugiere que por alguna razón que todavía no conocemos, las condiciones iniciales de nuestro Universo pertenecen a un conjunto único, sumamente especiales.

La teoría de la cosmología, según Barrow y Silk, cumple con una importante función y brinda una apreciación más completa de una serie de enigmas cosmológicos que necesitamos explicar y comprender, si es que queremos conocer la estructura global del Universo que habitamos.

Se ha dicho que el rasgo característico de la buena filosofía consiste en comenzar con una observación tan mundana que se considere trivial y, deducir de ella unas conclusiones tan extraordinarias que no se puedan creer.

¿Qué es la vida? Nos pregunta Calderón de la Barca. Un frenesí. ¿Qué es la vida? Una ilusión, una sombra, una ficción y, el mayor bien es pequeño: que toda la vida es sueño y, los sueños, sueños son.

L a conciencia se define en términos generales como el conocimiento que tenemos de nosotros mismos y de nuestro entorno, como el estado de conocimiento que permite la interacción, interpretación y asociación con estímulos externos, conocidos como la realidad y, donde la actividad de la conciencia es tan compleja que es imposible su comprensión científica, nos dice Roger Penrose.

Sin embargo para Francis Crick, está determinada por las interacciones eléctricas y bioquímicas que se dan entre las neuronas y, donde la mente consciente se abre a realidades capaces de ser conocidas, que tiene una forma de operar esencialmente diferente a la ejecución algorítmica de una computadora.

Según J. Cruz Ramírez, cada vez que ocurre un pensamiento, se producen poderosas sinapsis eléctricas dentro de ambos hemisferios cerebrales; en el lado derecho orientado a las emociones y a la inteligencia emocional, se produce la creatividad y el arte. Existe en nuestro cerebro una droga estimuladora de la creatividad, llamada dopamina, la cual fomenta la capacidad de concentración y de reacción con gran claridad mental y, capacidad de atención de forma espontánea, mayor percepción y claridad de pensamiento que además, estimula diferentes formas de pensar, de fantasía y creatividad desarrollada.

En nuestra sangre flotan pequeñas partículas esenciales de la vida, partículas que se encargan de controlar el correcto funcionamiento del cuerpo, así como de velar para que se produzca una colaboración armoniosa entre todos los órganos internos, los vasos sanguíneos y los músculos que reciben el nombre de hormonas. Para Penrose, la conciencia es el producto de un fenómeno de coherencia cuántica en el cerebro, la misma coherencia que la luz presenta en un rayo laser.

Tere Vale, se pregunta quiénes somos y, por qué estamos aquí y cómo es que nos damos cuenta de ello. Y, Jean Paul Sartre, nos dice que la conciencia sólo puede existir de una manera, que es teniendo conciencia de que existe.

Entender completamente el espacio y el tiempo, se ha convertido en el desafío más importante, pero su historia está aún por escribirse completamente, argumentándose que cuando se examinan de forma correcta, los sucesos en el universo son no solo explicables, sino también predecibles. El reto era oír la rima y la razón tras el ritmo y la regularidad, nos dice Greene.

Tal como somos, tal como vemos el mundo que nos rodea pero, el hombre es un extraño para sí mismo. Vivimos en el exterior de nosotros mismos, de nuestro cuerpo, de nuestros deseos, de nuestra vida. Conocerse, para la mayoría de las personas, significa identificarse con ciertas imágenes mentales, según Eckhart Tolle. y Christian Fleche agrega: quitémonos las gafas a través de las cuales estamos viendo el mundo, con el fin de ofrecernos la posibilidad de percibirnos a nosotros mismos. El hombre puede hacer lo que quiere, pero no puede querer lo que quiere, nos dice Schopenhauer. Y para Einstein: La naturaleza de la realidad, aunque sea persistente, no es más que una ilusión.

J. W. Ono Lennon nos dice: Es un autentico hombre de ninguna parte, sentado en tierra de ninguna parte, haciendo todos sus proyectos de ninguna parte y, para nadie. No tiene punto de vista, no sabe adónde va. ¿Acaso no es un poquito como tú y yo? Hace un tiempo, yo Chuang Tzu, soñé que era una mariposa volando felizmente de acá para allá… pero de pronto me desperté y vi que era yo. Pero… ¿Soñó Chuang Tzu que era una mariposa o fue la mariposa quien soñó que era Chuang Tzu? (Poema Taoísta, de 300 años antes de Cristo).

La complejidad cultural es algo real, objetivo y mensurable. Lo ideal sería que las leyes de las ciencias sociales fueran irrefutables, como las de las ciencias duras, física y matemáticas y, no sólo estadísticamente predictivas. Sin embargo, la sociedad humana es el fenómeno más complejo de todo el universo conocido e identificar la clave de su dinámica es una empresa muchas veces por arriba de nuestros alcances.

Y, si la evolución biológica tiene una orientación, entonces cabe la posibilidad de que al final haya una especie lo bastante lista para reiniciar la evolución cultural. Podremos decir que la armonía global tendrá así otra oportunidad, para que la especie se mantenga no sólo con vida, sino además en un aceptable estado de salud, mientras emprende la difícil transición hacia otro equilibrio social, recordando que nadie puede ser totalmente feliz si no lo son los demás.

El mundo conocerá otro equilibrio con un nivel de organización superior a los anteriores y que fomentaran más orden y riqueza. El objetivo será ayudar a explorar y elegir entre las alternativas de futuro y a comprender la elección. Todos sentimos que en este momento, algo grande acontece en el Mundo que nos rodea, pero no sabemos qué es exactamente.

Cuanto más concienzudamente analizamos la deriva de la evolución biológica y, en particular la deriva de la historia humana, más sentido parece tener; Bergson creía que la evolución orgánica estaba impulsada por una misteriosa fuerza vital, pero para Teilhard de Chardin, la historia humana avanzaba hacia el “punto Omega”, que se encontraba fuera del Tiempo y el Espacio.

Si hay dirección en la vida y, si la vida avanza hacia un fin concreto de modo natural, podríamos decir que el mismo movimiento invita legítimamente a preguntarse a qué se debe dicha dirección. La interacción entre genes, células, animales, grupos sociales, empresas y países se puede observar a través de la lente de la teoría de juegos, arrojando luz sobre una especie de fuerza, una dinámica de suma y no nula, que ha moldeado crucialmente el desarrollo de la vida en la Tierra hasta nuestros días. Lo que significa que el triunfo de un jugador no equivale necesariamente a la derrota de los demás, nos dice Robert Wright.

El cerebro humano, tiene períodos o ciclos, marcados por y heredados de la madre tierra de la que nació y, sin duda más allá, en la convergencia de tiempos y espacios que es el origen del Universo y que además, orquesta infinitos otros pequeños tiempos con los que a lo largo de los años organiza y recorre el arco de sus días y de su propia vida, nos dice Francisco Mora.

Nos esforzamos por construir una identidad basada en el Yo y, por definirnos como entidad diferenciada; pero lo que se nos pide es que disolvamos los límites del Yo adquirido y reconozcamos que somos efectivamente parte de algo mayor y, reconocemos que somos parte de una unidad aún mayor que nos incluye y nos define, que es la sociedad. Pero, a la vez llegamos a comprender nuestra interconexión con el resto de la vida y la totalidad de la creación.

La evolución es la consecuencia de los cambios ambientales, la respuesta de la biología a la geología y, lord Kelvin creía en una evolución guiada por Dios, no por la selección natural de Darwin, argumentando que las ciencias naturales no serían verdaderas hasta que pudieran ser formuladas en términos numéricos y con ecuaciones matemáticas.

La hipótesis Gaia, de Lovelock, postula que las condiciones físicas y químicas de la superficie de la Tierra, de la atmósfera y de los océanos han sido y son adecuadas para la vida, gracias a la presencia misma de la vida. Importante variable, que hay que incorporar en el sistema de la Biota, donde viene interaccionando desde hace mucho tiempo, regulando su composición y temperatura y, así mantener la estabilidad de su propio hábitat. Por lo que podemos decir que la biosfera es una entidad autorregulada con capacidad para mantener la salud de nuestro planeta mediante el control de su entorno. Funciona como un supersistema cibernético que se autorregula y, de un carácter que trasciende a la simple suma de sus partes, lo que implica una intencionalidad, que la ciencia niega, ya que ella sólo busca leyes fijas y ciegas, en lugar de propósitos e intenciones.

Y no hay forma de ponerla a prueba y por lo tanto es metafísica, nos dice Juan Luis Arsuaga. Pero ¿Por qué los demás organismos no han evolucionado tanto como nosotros? Y la respuesta de Arsuaga es que los elefantes no vuelan porque están adaptados a otro nicho ecológico, no porque estén menos evolucionados que los murciélagos, que si pueden volar.

Los humanos no hemos evolucionado al margen del ambiente, como si los ecosistemas en los que hemos vivido fueran simples decoraciones, delante de las que actuaban los verdaderos protagonistas de la historia, los que iban a producir finalmente al ser humano. Al contrario, los humanos pertenecemos como las demás especies a la biosfera y, no sólo estamos unidos entre sí con las demás especies hasta un origen común, que con ellas formamos la trama de la vida en el planeta.

Una de las cuestiones claves de la evolución es la adaptación, donde las especies están maravillosamente adaptadas a su modo de vida. El medio no sólo es el componente físico-químico, topográfico y geológico del ecosistema, sino también los otros organismos de la comunidad. Las especies están adaptadas a sus respectivos nichos ecológicos, al lugar que cada una de ellas ocupa en la economía de la naturaleza.

Las predicciones comprobables requieren ser validadas por medio de un experimento, ¿Cómo ponemos a prueba la teoría de Darwin y, qué tan bien encaja con lo que sabemos acerca de la forma en la que opera el mundo? La biología evolutiva, no es la única ciencia que sufre una incapacidad de llevar a cabo experimentos, ya que la astronomía tiene problemas similares.

Los hechos sin una teoría son meramente un catálogo y, no ofrecen base alguna para ampliar nuestro entendimiento. La teoría sin hechos, es matemática y abstracta y, por muy elegante y sofisticada que pueda ser, no es ciencia por sí misma, nos dice Bertrand Russell. Y Whitehead, agrega que las especulaciones coherentes brindan el impulso que empuja a la ciencia hacia adelante, pero si no se prueban de manera regular y minuciosa, existe el peligro de desconectarse de la realidad. Sin embargo, para Dobzhansky, nada en biología tiene sentido excepto a la luz de la evolución, por lo que consideraba a la evolución como el instrumento de la creación de Dios.

Con la ciencia podemos rellenar detalles importantes, pero su valoración de la vida y la realidad sería mínima; por supuesto, si la realidad es lo que suponemos que es y que se nos revela a través de nuestra experiencia. Pero la ciencia moderna nos cuenta una historia muy diferente y, la lección que hemos sacado, es que la experiencia humana es a menudo una guía equivocada a la verdadera naturaleza de la realidad.

La física clásica declara que el pasado y el futuro están grabados en el presente; pero si hacemos las medidas más perfectas de cómo son hoy las cosas, lo más que se puede esperar es predecir la probabilidad de que las cosas sean de una manera u otra en un instante del tiempo futuro o, de que las cosas fueron de una manera u otra en un instante del pasado. En cambio, para la mecánica cuántica, el universo participa en un juego de azar.

El principio de incertidumbre, nos dice que la incertidumbre ocasionada por el acto de medición es, por lo menos, tan grande como la constante de Planck; y para objetos grandes, las perturbaciones creadas en el proceso de observación son infinitesimales y completamente irrelevantes en la práctica, pero sin embargo, en el mundo de las partículas elementales, son de vital importancia.

El mundo nos ofrece una constante oportunidad de aprendizaje, mediante la observación y la experimentación. Donde según Einstein: La formulación de un problema es casi siempre más esencial que su solución, la cual puede ser simplemente un asunto de habilidad matemática o experimental.

Para Popper: Más allá de la idea popular o, del sentido común de causalidad, es concebible que la idea popular intuitiva de causalidad sea válida, hasta donde alcanza, mientras al mismo tiempo, la doctrina del determinismo científico, no es válida. Así, tenemos que precavernos contra el error que cometen tantos filósofos, que creen que es válido argumentar a favor del determinismo, señalando que cada suceso tiene una causa.

El resultado de un cálculo, no será más preciso que el menos preciso de sus datos; y en consecuencia, una predicción no será en principio más precisa que ninguna de las condiciones iniciales dadas sobre las que se basa. Y si exigimos que nuestras predicciones sean tan precisas como deseamos, no será posible en principio, satisfacer esta exigencia, a menos que podamos incrementar la precisión de las condiciones iniciales pertinentes, tanto como deseemos.

Cuando desarrollamos un modelo del mundo y encontramos que tiene éxito, tendemos a atribuir al modelo la calidad de realidad o, verdad absoluta. Sin embargo, la teoría muestra que la misma situación física puede modelarse de diferentes maneras y, cada una, empleando elementos y conceptos completamente diferentes.

Puede ser que para describir el universo, necesitemos utilizar diferentes teorías en diferentes situaciones. Cada teoría puede tener su propia versión de la realidad, pero de acuerdo a un realismo que depende de los modelos, esa diversidad de modelos es aceptable y, ninguna de las versiones puede decirse que es más real que cualquier otra. Y no es lo que los físicos tradicionales estaban buscando, ni corresponde a nuestra idea de realidad, pero puede ser que sea el estilo del universo, nos dicen Hawking y Mlodinow.

Normalmente, las teorías acerca de la naturaleza nos ofrecen un conjunto de reglas, en forma de ecuaciones, para predecir cómo se moverán e interactuarán los objetos unos con otros. En física newtoniana, diríamos que todo cuerpo que no está sujeto a la acción de una fuerza, debe continuar moviéndose en línea recta o permanecer inmóvil.

Donde Einstein, demostró cómo la curvatura del espacio explica la idea de una fuerza misteriosa actuando entre los cuerpos separados y, al igual que el principio de incertidumbre, nos impiden determinar la posición y velocidad exacta de las partículas y, que son lo que se necesita para determinar la estructura geométrica del espacio y el tiempo que ocupan. Debemos admitir que toda la estructura espacio-temporal del Universo es indeterminada y por lo tanto, ¡Estamos atrapados en un círculo vicioso de inconsistencias! nos dicen J. D. Barrow y J. Silk.

El principio antrópico nos manda un mensaje muy sencillo, de que el Universo tiene muchas propiedades insólitas, que a priori parecen extremadamente improbables, si consideramos toda la gama de los Universos posibles. Pero si preguntamos en cual de estos universos podemos existir, la respuesta es que en realidad, en muy pocos. En muchos aspectos, el Universo está hecho a la medida de la vida, ya que es lo bastante estable para evolucionar y sostener la frágil bioquímica de la vida. Y las leyes de la naturaleza permiten que existan átomos, que las estrellas fabriquen carbono y que las moléculas se dupliquen aunque, sólo hasta cierto punto, nos señalan Barrow y Silk.

Donde las constantes universales que son las que controlan la intensidad de las fuerzas, se encuentran ajustadas tan exquisitamente que podríamos preguntarnos: ¿Podrían las coincidencias simultaneas que hacen posible nuestra existencia, estar diciéndonos que en cierto modo la vida puede ser necesaria para que tenga un significado? ¿Son coincidencias todas estas cosas? ¿Debemos concluir simplemente que nuestro universo no sólo es uno de muchos universos posibles o reales, sino parte de un selecto subgrupo que permite evolucionar a unos observadores vivos? ¿Fue finamente afinado el Cosmos para que evolucionara la vida?

Cierto número de propiedades independientes del Universo son tan ventajosas para la evolución de la vida que casi parecen diseñadas para un surgimiento predestinado de nosotros, con lo que pudiera ser que estas notables coincidencias, se deban a un gran diseñador.

Donde, para muchos todo esto afirma la existencia de Dios, sobre todo en la constancia e inmutabilidad de las leyes de la naturaleza y, la notable simetría subyacente en el Universo, ya que si no estuviera presente, no podría existir la vida. Simetrías que son invariablemente sólo casi simétricas y de que estas pequeñas violaciones a la simetría perfecta, son igualmente necesarias para nuestra existencia.

Las personas asocian los rasgos más notables del ecosistema, a la coincidencia de que los organismos siempre parecían hechos a la medida de su medio circundante, como la presencia del designio teológico en la naturaleza y, así también en el mundo inorgánico, las reglas invariantes de la física y la química, ofrecieron argumentos de un gran Diseñador, conocido como Dios.

Sin embargo, las ciencias biológicas continuamente persuaden a los seres humanos de que su posición en la naturaleza no tiene nada de especial y, que la armonía entre los seres vivos y su medio ambiente, es una consecuencia inevitable de la adaptación.

Nuestro asombro ante algunas de las pasmosas propiedades del Universo, deben ser moderadas al percatarnos de que muchas de ellas son requisitos necesarios para la existencia de los seres vivos y, de unos observadores inteligentes. Lo que llamamos las leyes de la naturaleza son simplemente codificaciones compactas de acontecimientos que vemos o esperamos ver ocurrir; son una colección de reglas impuestas al contenido del Universo.

El observador que vive conforme al tiempo propio, considera que tiene un futuro potencialmente infinito; pero, de acuerdo con el tiempo de curvatura, cuenta sólo con un futuro finito. Su tiempo subjetivo y psicológico, se irán desacelerando lentamente a medida que gradualmente suceda lo mismo con el Universo.

No estamos acostumbrados a una realidad que permanece ambigua, hasta que es percibida; pero mientras que la intuición humana se imagina una realidad en la que las cosas son siempre de una manera o de otra, tal parece que la probabilidad está profundamente entretejida en el tejido de la realidad cuántica.

Henri Poincaré, escribe que para conocer exactamente todos los elementos que caracterizan un fenómeno que se produce en un momento dado, habría que poder describir también con precisión el estado de todo el universo en ese mismo momento. El orden perfecto no existe en este mundo, el azar interviene en la mayoría de los fenómenos y, es como si la participación de grandes cantidades engendrara el orden en un sistema aparentemente desordenado y aleatorio.

El problema del origen no tiene sentido en la medida en que todo comenzó con el universo: el tiempo, el espacio, la materia, por tanto no existió un antes, pero cuesta reconocer que en un momento dado, sin saber muy bien porqué, apareció todo de pronto a partir de la nada. ¿De donde adquirió el vacío la energía suficiente para crear el mundo? Tal parece que la inestabilidad natural del vacío cuántico le impulsa a dilatarse y a generar de pronto, cantidades fantásticas de energía pero, no existe la relación de causa y efecto en el mundo cuántico, por lo que no es absurdo hablar de la creación a partir de la nada, nos dice Robert Clarke.

Edward Tyson, se basaba en la hipótesis de que la energía total de universo en la actualidad es nula, es decir, que la energía gravitacional y las energías asociadas a las radiaciones y los movimientos de las partículas y los astros se compensan, por lo que si esa energía total es hoy nula, también pudo serlo en los comienzos del universo y que por consiguiente, pudo nacer de la nada. Por lo que pudiéramos considerar que tanto el universo como la vida, son su propia causa, nos dice Clarke.

La intervención de un gran número de acciones y reacciones a lo largo de un período muy prolongado, permite que el azar produzca orden. Por lo que podemos decir que la naturaleza es pródiga, pero también muy organizada. Más allá del ligero barniz de las apariencias, de lo que llamamos realidad, el universo resulta ser enormemente extraño, misterioso e inabordable, como es el orden que presenta el mismo universo, la revolucionaria realidad de la mecánica cuántica o los interrogantes aún abiertos como son la dirección del tiempo, el sentido de la evolución o la aparición de la vida.

Albert Camus, reconocía el valor de comprender la estructura del universo, pero rechazaba la posibilidad de que dicha comprensión pudiese suponer la más mínima diferencia para nuestro juicio sobre el valor de la vida. Donde una valoración informada de la vida, requeriría necesariamente una completa comprensión del escenario de la vida.

Para Sartre y Husserl, la Conciencia, es siempre conciencia de alguna cosa y, nace atraída por un ser que no es ella, pero es lo que llamamos fenómeno, que es absolutamente indicativo de sí mismo; es simplemente lo que es. Y así para Sartre, el ser es en sí, es lo que es, es sin razón, sin causa y sin necesidad; es absolutamente contingente y por tanto, perfectamente gratuito, imprevisible y absurdo.

El ser en sí, es la total inmediatez de las cosas consigo misma y, si la conciencia es conciencia del ser, ha de ser distinta del ser. El ser en sí, es idéntico a sí mismo, en cambio la conciencia es distanciamiento o separación respecto del ser, por lo que la conciencia no es una cosa, sino pura espontaneidad, temporalidad y libertad; el ser del hombre consiste en la libertad, que en tanto, nada de ser, no puede conocerse ni definirse.

La existencia de cada uno, al ir realizando su libertad en las diversas situaciones que le toca vivir, determina lo que es, por lo que para Sartre: “En el hombre la existencia precede a la esencia”. La subjetividad, la marca distintiva de la conciencia, nos dice Antonio Dámaso, es la capacidad de poseer las experiencias mentales propias y, de dotar a esas experiencias mentales propias de una perspectiva individual, donde la opinión generalizada sigue siendo que es improbable que la subjetividad haya surgido en ningún animal aparte de los sofisticados humanos. Pero la opinión generalizada es absolutamente errónea.

La aparición de sentimientos y la subjetividad, no es reciente y mucho menos exclusivamente humana. El cerebro hace tiempo que manipula Datos Masivos, cuando lleva a cabo operaciones relacionadas con la homeostasis, a un nivel neuronal elevado y, nos basamos en la vigilancia previa, registrada en la memoria y en algoritmos de predicción, según Dámaso.

Dewey, desarrolla la tesis de que el pensamiento humano es el instrumento que la naturaleza en su evolución utiliza para pasar de una situación dada, ambigua e inarmónica, a una nueva, en la cual la primera es reconstituida como en un plano más alto de realidad, mediante un enriquecimiento de significado más coherente y provisionalmente más estable.

Donde lo verdadero es útil, nos dice Fernando Sabater, sí, pero no se identifica con la utilidad, porque aunque la verdad es siempre útil, lo útil o conveniente no siempre es verdadero y, donde la eficacia de la acción no es la verdad, pero revela la verdad. Y una proposición puede ser verdadera aunque no haya forma de reconocerlo, porque falta una práctica eficaz, en la que yo reconozca la verdad de la proposición y, así se conoce obrando y se conoce para obrar. Se conoce mediante la acción, aprendiendo a pescar pescando; por otro lado, la finalidad del conocer está en la acción, aprendo a pescar para pescar mejor.

El hombre que no ha disfrutado al máximo y óptimamente, no sabrá de qué se trata la vida; no sabrá lo que es la virtud, no sabrá el significado y la belleza de la existencia, permanecerá ignorante y psicológicamente enfermo, porque su naturaleza le demandará placer y su mente contaminada por las enseñanzas de su fe, lo estará deteniendo.

La naturaleza quiere que vayas en una dirección y, la religión quiere llevarte en la dirección contraria, donde toda tu vida se convierte en una lucha contigo mismo y te vuelves tu propio enemigo. Y a menos que conozcas la vida que se da en las mayores alturas, el placer transformado en buena aventura, el gozo transformado en éxtasis, estas cometiendo un pecado original en contra de la vida misma y donde, si aprendemos mejor a disfrutar, mejor desaprendemos cómo hacer daño a otros y a urdir el daño, nos dice Osho.

Todo el tiempo que el hombre ha existido, ha disfrutado muy poco; sólo eso mis hermanos, ¡Es nuestro pecado original! Pero las religiones te han venido diciendo que renuncies a los placeres de la vida y que vivas al mínimo posible, donde no vives, sólo sobrevives. Zaratustra en cambio, nos dice: ¡El único pecado original es que el hombre se ha permitido disfrutar muy poco! No ha vivido totalmente, no ha vivido con todo su ser y aunque haya gozado un poco, lo ha hecho lleno de miedo, donde torturarte será premiado en el otro mundo y disfrutar te llevará a un infierno abismal donde serás torturado por toda la eternidad.

Disfrutas sabiendo perfectamente que estás cometiendo un pecado y que estás preparando tu camino hacia el infierno. El miedo está en la semilla de todas las civilizaciones… y analizar nuestros temores, nos permite saber quiénes somos, pero también descubrir aquello que más nos importa… A fin de cuentas el miedo expulsa del hombre hasta su misma humanidad, nos dice Aldous Huxley.

Y así, el hombre transita de una a otra filosofía, buscando una respuesta a su propio Yo, con una incómoda sensación de vacío y curiosidad insatisfecha, nos comenta Michel Domit.

Una vez que conoces la eternidad de la vida y la gozosa danza de la vida, es imposible que dañes a alguien porque no hay nadie más que tú. No somos islas separadas, somos un continente, un solo todo, según las filosofías orientales.

Por lo que si estamos dañando a alguien, nos estamos dañando a
nosotros mismos. Ya no hay los otros, es una vida en millones de manifestaciones, en árboles, en animales, en seres humanos, en estrellas, que son manifestaciones de la vida y de una sola vida.

Se requiere contar con un concepto acerca de qué es el hombre y cuál es el sentido de la vida humana, ya que de otra forma, cualquier esfuerzo se torna superficial y carece de una adecuada orientación. Sabemos que el ser humano ha surgido como resultado de una compleja sucesión de acontecimientos, ocurrida a lo largo de varios millones de años y, forma parte de un gran proceso universal del cual han surgido todos los seres vivos y toda la materia inerte.

Existe un mundo que en términos de probabilidad es algo que roza el límite de lo imposible, por lo que habría sido mucho más fidedigno si casualmente no hubiera habido nada. En este caso, nadie se habría puesto a preguntar porqué no había nada, nos dice Justein Gaarden.

De ahí, las concepciones antropocentristas, que tanto daño han hecho en la búsqueda de las leyes de la naturaleza, en la investigación científica, en la convivencia entre los humanos y en la preservación de las otras especies y formas de vida que configuran nuestro entorno.

Iniciamos la vida, inmersos en una totalidad líquida, el estado previo para la diferenciación sujeto-objeto, nos dice Ken Wilber. Donde nacer significa asumir un cuerpo y cuando se asume un cuerpo, se asume una forma específica y un límite específico, donde uno termina en alguna parte y lo demás comienza en alguna parte. Uno establece progresivamente su sentimiento de ser un individuo aparte y, para cuando se hace al detalle la discriminación y el establecimiento de distinciones, uno ya se ha diferenciado plenamente, quedando atrás la unidad con todo lo que lo rodeaba. Y ahora con una mente, un cuerpo y sentimientos propios, se es ya una entidad concreta y distinta que cumple con sus tareas particulares en el lugar preciso que se ha creado para sí en el mundo.

Nuestra historia, nos dice Acarín, nace hace 60 millones de años cuando se extinguieron bruscamente los dinosaurios a partir de un invierno nuclear, producido por la colisión de un gran meteorito y donde la tierra quedó arrasada; pero sobrevivieron algunas especies animales que posteriormente tuvieron una línea evolutiva que condujo a los primates y más tarde, surgieron diversas especies antropoides de las que procedemos los humanos.

Fue así como nosotros aparecimos con un gran cerebro que sabe transformar las percepciones en estímulos químicos y señales eléctricas y éstos, en recuerdos de ideas. Gracias también a saber transmutar en energía el oxigeno y el azúcar, según Hawking, el universo sigue evolucionando, siendo previsible su fusión y extinción para dentro de algunos miles de millones de años.

¿Para qué sirve el cerebro? Sirve para todo, ya que sin cerebro no habría nada; sin cerebro no hay vida humana y donde su complejidad es lo que ha permitido a los humanos recorrer un largo camino en el que hemos podido sobrevivir, reproducirnos, aprender de la experiencia, elaborar pensamientos e ideas y generar nuestra cultura.

Somos parte de un proceso cósmico, donde cada parte de un sistema sólo adquiere sentido en función del Todo; pero a la vez, el Todo sólo tiene sentido en función de la plenitud de sus partes. En consecuencia, cada parte requiere vivir un proceso a través del cual adquiere, su completa expresión.

Nadie conoce el mundo objetivo exterior, todo transcurre como si éste no existiera. Tan sólo existe el mundo subjetivo, interior, nos dice Christian Fléche. Nuestro mundo interior es un cúmulo de opiniones construidas a partir de nuestra percepción del presente.

Y los libros de la India, nos dicen: No estoy yo en el mundo, es el mundo el que está en mí. No estoy yo en el cuerpo, es el cuerpo el que está en mí. Yo no soy lo mental, es lo mental lo que está en mí. LLEVAMOS EL MUNDO EN NOSOTROS.

La física cuántica, es la rama de la física que estudia el comportamiento de la materia cuando sus dimensiones son tan pequeñas, que se observan consecuencias como la imposibilidad de determinar con exactitud simultáneamente su posición y velocidad. Y su interpretación se encuentra en los linderos de la física y la filosofía y, no se tiene más remedio que interrogarse en nuevos términos sobre la textura de la realidad.

Como es evidente también, si la constante de Planck fuera mucho más grande de lo que es en realidad, el mundo marcharía de manera muy diferente. La física cuántica explica perfectamente la estabilidad de los átomos, sin embargo plantea otras cuestiones en la zona colindante de la física y la filosofía, que afectan nociones como las de espacio, la objetividad, el determinismo y del azar.

Esas dificultades de carácter filosófico no le han impedido convertirse en una especie de súper teoría, en cuyos principios se sustentan casi todas las ramas de la física moderna. Y que, ninguna de sus predicciones han sido desmentidas, según nos dice Etiene Klein.

El cosmos entero tiende hacia niveles de totalidad cada vez más elevados, totalidades cada vez más incluyentes y organizadas, donde el despliegue de este proceso cósmico, es lo que denominamos evolución. Y donde el desarrollo de los seres humanos persigue este mismo objetivo.

Para Bárcena Narváez, cada ser humano intuye que su naturaleza esencial es el infinito y lo eterno, pues trae replegadas e integradas en su propio ser, todas las estructuras de la conciencia. Ya Nietzsche dijo que el hombre es una cuerda tendida entre la bestia y el superhombre, un puente y no una meta y, nada indica que este macro proceso haya terminado. Y así, el hombre transita de una a otra filosofía, buscando una respuesta a su propio Yo, con una incómoda sensación de vacío y curiosidad insatisfecha.

Para Leibniz, el mundo en que vivimos no es perfectamente bueno, pero es, sin embargo, el mejor posible. Puede apenarnos que el lobo se coma al cabrito, pero si no hubiera lobos, la población de cabras crecería sin límites, acabaría con toda la comida, desertificaría las planicies y entonces todas las cabras y sus cabritos morirían y de ese modo, los lobos mantienen el equilibrio y de este modo, el mundo es racional, continuo y bien ordenado.

Schopenhauer, sostuvo que mediante la introspección, era posible acceder al conocimiento esencial del Yo. En sus obras, el pensamiento no es el resultado del estudio, sino que se construye de manera personal y, es en esta construcción del pensamiento, el pilar fundamental de gran parte de su obra, donde ofrece más que reflexiones filosóficas, una suerte de manual para la vida.

Cuando nuestro pensar ha encontrado palabras, deja de existir en nosotros y de ser serio en el sentimiento más profundo, ya que en cuanto empieza a existir para los demás, cesa de vivir en nosotros. Ya lo dijo Goethe: ¡No me confundas con contradicciones! En cuanto el hombre habla, empieza a errar.

Para ser inmortal, una obra ha de tener tantas cualidades que no es
fácil encontrar una persona que las perciba todas y las aprecie. Sin embargo el prestigio de la obra se mantiene con el correr de los siglos y, a través del interés siempre cambiante, sigue siendo apreciada y permanece.

Todo gran pensador se esfuerza por expresar sus ideas del modo más puro, claro, seguro y breve posible. Por esta razón, la sencillez ha sido siempre un atributo no sólo de la verdad, sino también del genio. La primera regla es que uno tenga algo que decir.

Cada ser humano, es irrepetible y único; sin embargo poseemos muchas características en común a las cuales René Dubos llama las “invariantes vitales y culturales de la humanidad”, que desempeñan papeles esenciales en todas las expresiones socioculturales de la vida del hombre y las cuales, encontramos en todos los miembros de nuestra especie y cualesquiera que sean las condiciones económicas, social, étnica o nacional de cada individuo, se transmiten por medio de las moléculas del ADN.

Sus moléculas poseen la misma estructura química fundamental; pero mínimas diferencias entre ellas. Y el orden en que están colocadas a lo largo de los cromosomas, causan la fenomenal diversidad de las especies y las peculiaridades de cada individuo de una misma especie. Las potencialidades y necesidades fundamentales de las “invariantes de la naturaleza” pueden satisfacerse de diferentes modos, que resulta difícil reconocerlas en las manifestaciones habituales de la vida humana.

Donde, la estructura general de las moléculas del ADN y su ordenamiento, determinarán si se producirá un caballo, ratón, cucaracha o ser humano. La estructura genética de todos los seres vivos, nos dice Jorge Bárcena, está expresada en el ADN y, sólo varía de una a otra especie por el número de cromosomas, pero estructuralmente se trata de esquemas semejantes e idénticos.

Existen millones de especies de plantas y animales y todos ellos, desde las amibas, plantas o dinosaurios, están compuestos por unidades similares que son las células. Esto nos lleva a concluir que el hombre es un eslabón dentro de una gran cadena, que se manifiesta con la evolución física de la energía-materia, la cual confluye a través de millones de años, en formas vivas, unicelulares al principio y complejas después, hasta que adquieren conciencia de sí mismas.

Para muchos, el misterio de la vida hace tiempo que se ha dilucidado, donde se acepta sin discusión la teoría darwiniana de la evolución, donde todos invocan la evolución pero verdaderamente nadie la explica.

Evolución, significa un proceso por el cual la vida surgió de la materia inerte y luego se desarrolló totalmente por medios naturales; donde suponemos que la ciencia puede explicar el origen de la naturaleza y de la vida, y donde Darwin ha propuesto de que la vida se puede explicar por medio de la selección natural.

Ernst Haeckel, era el principal defensor de las ideas de Darwin y, de su ley biogenética en que la “Ontogenia repite Filogenia”. Tras haber tachado el Libre Albedrío de pseudo problema que descansa en la mera ilusión y, en realidad no existe. Pruebas en abundancia apoyan la evolución y la selección natural de una manera cada vez más abrumadora. Darwin observó en distintas islas, que a menudo poseían diferentes especies del mismo género; lo que resultaba una prueba fundamental a la hora de reflexionar acerca del papel de la divergencia geográfica en el origen de las nuevas especies.

Darwin era un investigador preocupado en el “cómo” y el “porqué” de la estructura y comportamiento de las plantas y, no sólo por el “qué”, donde el estudio de las plantas siempre tuvo un propósito teórico relacionado con la evolución y la selección natural, nos cuenta Oliver Sacks. De manera que ningún hecho por insignificante que fuera, podía evitar liberar un gran flujo de teorías. La selección natural actúa sólo aprovechando ligeras variaciones sucesivas y, nunca puede dar un gran salto súbito, sino que debe avanzar poco a poco y con cautela a pequeños pasos. Sin embargo, nos dice Gregg Braden, hasta la fecha, no hay ningún vestigio material de especies transitorias que apoye esta presunción de la evolución.

La mayoría de las especies que han vivido en la Tierra, aparecieron durante la Explosión Cámbrica, hace unos quinientos millones de años, cuando aparecieron los ocho principales modelos corporales del reino animal que existen hoy en día. Y no se ha desarrollado ningún nuevo modelo corporal desde entonces.

Darwin, decía a menudo que nadie que no fuera un teorizador activo podía ser un buen observador, razonando que si las plantas que poseen órganos femeninos y masculinos tenían que evolucionar, la fertilización cruzada era clave, ya que de otro modo nunca habría modificaciones y, en el mundo no existiría más que una sola planta que se reproduciría a sí misma, en lugar de la extraordinaria variedad de especies existentes. Demostrando así que muchas de ellas poseían mecanismos para impedir o minimizar la autopolinización.

Descubriendo que la cosecha más abundante de semillas procedía de las flores cruzadas, con lo que aumentaba el número y vitalidad de las semillas. Las plantas que dan flores, se adaptan para utilizar insectos como agentes para su propia fertilización.

Para Darwin, cada detalle era potencialmente importante; y que mientras se decía que Dios está en los detalles, para él era la selección natural actuando a lo largo de millones de años de donde emanaban los detalles, detalles ininteligibles, sin sentido muchas veces, pero se aclaraba con la luz de la historia de la evolución. Exclamaba: ¿Quién se atrevería ahora a decir que ésta o ésa estructura es inútil? No era tan solo la evolución de las plantas, sino la coevolución de las plantas y los insectos lo que Darwin descubrió por primera vez.

De su libro el “Origen de las especies”, se supone que es un ataque frontal contra el creacionismo, ya que las implicaciones de su teoría estaban perfectamente claras y, que era la idea de que el hombre podía considerarse un simple animal, que descendía de otros animales. Para Ramón y Cajal: el hombre tiene más de mono que de ángel y, carece de títulos para envanecerse y engreírse. Se imponen pues, la piedad y la tolerancia.

Las plantas, si han de alcanzar alguna vez el punto de la reproducción, también tienen que sobrevivir, florecer y encontrar o crear nichos en el mundo. Darwin interesado en los mecanismos y adaptaciones mediante los cuales las plantas sobrevivían, así como en sus variados y a veces asombrosos estilos de vida, que incluían órganos sensoriales y capacidades motoras afines a las de los animales.

La naturaleza nos muestra que todo está en movimiento y en permanente transformación, pero no se trata de simples cambios sin sentido, ya que sus formas de vida van de lo sencillo a lo complejo. Lo vemos en el proceso biológico del feto humano que reproduce las facetas previas desde pez, pasando por el reptil hasta emerger el hombre.

En el cuerpo de una persona, coexisten los reinos animal, vegetal y mineral, organizados como un todo coherente y unitario que constituye el reino humano. Y se espera que la nueva especie por venir, habrá de continuar con este proceso de agregación, comenta Bárcena N. Donde con cada agregado, surge un nuevo sentido de identidad, que de alguna manera supera a las precedentes. Y cuando ésta cesa de manifestarse, sus componentes se desintegran y cada unidad parece regresar a su estado unitario precedente, pero portan y conservan el aprendizaje adquirido y así, prestos para una nueva aventura de integración, de modo que todo lo que existe está aprendiendo, modificándose y evolucionando continuamente.

No podemos entender esta dinámica cósmica, sin una inteligencia organizadora y sin un propósito, lo que nos convierte en parte de un sistema unitario, cuya dinámica y razón de ser rebasan toda modalidad física de existencia.

La ciencia ha hecho grandes avances en la comprensión de la naturaleza, pero para comprender cómo funciona algo, no es lo mismo que comprender como llegó a ser; pero lo cierto es que entender el origen de algo no es lo mismo que entender su funcionamiento cotidiano.

Muchas grandes ideas poseen la elegancia de lo simple, tal como el hecho de que los suministros limitados de los alimentos, no podrían soportar a todos los organismos que nacen; por lo que aquéllos cuya variación fortuita les proporcionara ventajas en la lucha por la vida, tenderán a sobrevivir y reproducirse, venciendo en la competencia a los menos favorecidos. Y, si dicha variación se heredara, las características de las especies cambiarían con el tiempo y, en grandes períodos podrían producirse grandes cambios.

Se ha pensado que casi toda la vida, o al menos todos sus rasgos más interesantes, deriva de la selección natural que opera en la variación aleatoria, con lo que la biología evolutiva ha logrado explicar con gran éxito los patrones de la vida que nos rodea. La vida según Behe, se vive en los detalles, y los encargados de los detalles son las moléculas.

La idea de Darwin, no puede explicar el fundamento de la vida, ya que los detalles de la vida están finamente calibrados y, la maquinaria de la vida es en extremo compleja. Para Michel J. Behe, en el nivel de los sistemas complejos como son las células, sólo puede ser obra de un diseño inteligente. Argumento fuertemente rebatido, por los que se niegan a aceptar la posibilidad de una inteligencia superior actuando en el universo.

Pero desafortunadamente, para el público le resulta difícil separar los hechos de las conjeturas. Si nos concentramos en la búsqueda del desarrollo de las máquinas moleculares, hallamos un silencio total y perturbador: la complejidad del fundamento de la vida, ha frustrado todo intento de explicarlo, presentando una barrera inexpugnable para los alcances universales del darwinismo.

La teoría de la evolución establece que las especies existentes pueden evolucionar y dar lugar por completo, lentamente, a nuevas especies a lo largo de prolongados períodos de tiempo. Que las mutaciones pueden ser tales que lleguen a crear una especie totalmente nueva, cuyo ADN sea tan diferente que ya no puedan aparearse con la población original. Teoría basada en la especulación y no en los hechos, nos dice Gregg Braden.

Está claro que la teoría de la evolución de Darwin tiene lagunas considerables, especialmente cuando se aplica a los seres humanos. ¿Existimos a causa de un plan cósmico que constituye los cimientos de la complejidad de la vida y, estamos aquí obedeciendo un plan? En el mundo de Darwin no hay ningún diseño, ni plan, ni borrador ya que la selección natural no posee dirección ni objetivo, ni se esfuerza por alcanzar ninguna meta. El Darwinismo anunció el fin del mundo teleológico y sin embargo, nos dice Oliver Sacks, su hijo Francis, escribió que uno de los mejores servicios que mi padre ha prestado… es la resurrección de la teleología, donde el evolucionista estudia el propósito o sentido de los órganos, con el celo teleologista de antaño, pero con un propósito mucho más amplio y coherente.

Du Bois-Reymond, percibía serias lagunas en el poder explicativo de la ciencia materialista y revivió la categoría de los problemas sin solución por medio de la ciencia, como la de: ¿Porqué existe algo en lugar de nada?

Para Rescher, hay diversas cosas que simplemente no debemos saber y, vivir nuestras vidas en medio de una neblina de incertidumbre sobre toda una serie de cuestiones que son en realidad, de interés e importancia fundamentales para nosotros; no sería, ya un modo humano de existencia el que viviéramos, nos dice Roger Shattuck.

Hemos alcanzado una crisis en nuestra larga tarea de reconciliar liberación y límites. A una sociedad que tiende a dudar más que a respetar el conocimiento tradicional y, en la que muchos escépticos cultos tuercen el gesto ante la palabra, ”Verdad”, habiendo descartado toda fe en el conocimiento revelado o absoluto. ¿Cómo podemos distinguir lo verdadero de lo no verdadero? ¿Es posible decidir si hay formas de conocimiento, verdadero o no verdadero, que por alguna razón, no deberíamos conocer?, nos pregunta Shattuck.

La curiosidad tiene ventajas que superan sus riesgos, nos dice Kipling; hoy no reconocemos prácticamente ninguna limitación a nuestra libertad y nuestro derecho a conocer. Nuestros logros auténticamente milagrosos en tanto que seres humanos, se producen sin tener conciencia de ello y, privadamente, muy lejos de laboratorios. Es porque aprendemos a hacer ciertas cosas antes de saber lo que estamos haciendo y, en modos que nadie consigue explicar satisfactoriamente, como es el caso de los niños. Y, ¿Es posible que consigamos realizar mejor estas proezas gracias a nuestro desconocimiento de cómo lo hacemos? ¿Es posible saber algo sin querer?, nos pregunta Shattuck.

Para Braden, los asuntos más candentes a escala global, como las guerras, el terrorismo, el genocidio, la pena de muerte, la pobreza, la crisis económica y el riesgo nuclear, tienen algo en común: todos ellos provienen de ciertas suposiciones y concepciones basadas en un modelo científico ya desfasado. Nuevos descubrimientos sugieren que la teoría de la evolución, no es suficiente para explicar nuestra existencia, que llevamos en la Tierra más tiempo de lo que reconoce la historia convencional, que estamos programados para la paz y no la guerra, que nos encontramos en un momento crucial de nuestra existencia y, que somos mucho más de lo que pensamos.

Con esta nueva perspectiva, la visión que tenemos del mundo y de nosotros mismos, cambia radicalmente. Y a consecuencia de ello, las soluciones a los problemas creados por el viejo paradigma de pensamiento, se hacen evidentes. Thomas S. Kuhn, incorporó los enfoques histórico y social al análisis de la investigación científica, con lo que se abrieron nuevas posibilidades de estudio de la ciencia que estimulan la reflexión filosófica sobre los métodos y criterios clásicos. Fue un punto de partida para una nueva concepción de la ciencia y, actualmente, mantiene vivo el debate en torno a los postulados sobre la racionalidad, el relativismo, la verdad y el realismo en la ciencia, hecho que marcó una influencia notoria en la noción que se tiene de él.

Para Kuhn, no hay una meta a la que se acerque la ciencia; no hay una verdad inscrita en la mente de Dios a la que se aproximen las sucesiones de teorías o de tradiciones de la ciencia normal, lo que fue el mayor ataque ateo a la fe secular en la Verdad. Lo que hay a cambio, no es un denigrador, sino un admirador de la ciencia, es una elaboración pragmática de marcos alternativos, que permitan hacer lo que no era posible en la tradición dominante.

Desde los orígenes de la ciencia, el mundo en que nos han hecho vivir nuestras teorías, ha oscilado; incluso en ocasiones y varias veces: del azar a la necesidad, de la causalidad a la acausalidad, del epicureísmo al estoicismo, de la continuidad a la discontinuidad, de la localidad a la no localidad. Así que no estamos ahora más cerca del mundo real y si lo estuviéramos, no lo sabríamos. Lo único que sabemos, porque así lo decidimos, es que no damos un paso revolucionario si ello nos obliga a perder una buena parte de la capacidad que ya teníamos, de resolver problemas. Cuando la mayoría de la gente lee el editorial de su periódico habitual para saber qué opinión seguir y cuál aborrecer, curiosamente aunque el amor y el odio deberían ser los actos más libres y espontáneos del ser humano.

Una estupidez que se lleve a cabo con la oportuna seriedad, se convierte sorprendentemente en un modelo digno de ser seguido. La vida es lucha, a veces física, a veces intelectual. La vida es placer, a veces mental, a veces físico. La vida por definición, no es inercia.

Quizá, sea más una capacidad de adaptación lo que se ha observado, confundida con un proceso de evolución en sí. Las tribus indígenas del Ártico han vivido en inclementes condiciones durante más de diez mil años y su respuesta directa a su medio ambiente, es sólo un cambio de apariencia y, lo único que ha ocurrido es que sus cuerpos se han amoldado a las condiciones del medio ambiente.

Para Lewis Dartnell, la única manera de comprender nuestra historia consiste en explicar cómo nuestro planeta, desde el inicio de los tiempos, ha determinado nuestro destino. Toda especie está condicionada por su entorno y, las fuerzas geológicas ocasionaron nuestra evolución. En África Oriental y los terrenos montañosos de Grecia, favorecieron el nacimiento de la democracia y la cultura. La historia de estas fuerzas es, en definitiva, la historia de la humanidad. Se revela el extraordinario impacto que la Tierra ha tenido en la transformación de las civilizaciones y, es que cuando la historia se vuelve ciencia, concebir el desarrollo de la humanidad en toda su complejidad se vuelve un simple juego que nos permitirá superar las dificultades que el futuro pueda plantearnos.

Para Carl Jung, el libre albedrío es la capacidad de hacer alegremente lo que debo hacer, en tanto que para Lys Greene, hay cosas superiores a la voluntad del ego y, ante ellas, debemos inclinarnos, ya que esto nos da a entender que nuestra voluntad individual o personal puede actuar de acuerdo con una voluntad superior o estar en pugna con ella.

¿Por qué el mundo es cómo es? ¿Cuáles son las razones que hay detrás de los rasgos principales del mundo, del paisaje físico de continentes y océanos, montañas y desiertos? Y, ¿Cómo el terreno y las actividades de nuestro planeta y más allá de éstas, han afectado la aparición y el desarrollo de nuestra especie y la historia de nuestras sociedades y, donde cada uno de nosotros está hecho literalmente de ella, como toda la vida del planeta? nos pregunta Dartnell.

La historia de la formación de la humanidad es una historia azarosa, nos dice Nolasc Acarín, llena de casualidades, ya que somos fruto de la evolución genética y, de muy variadas formas de adaptación al medio ambiente a lo largo de millones de años o, de la aparición de un cerebro grande que nos permite acumular experiencia, elaborarla y programar la conducta. ¿Cómo nos hicimos humanos? Y ¿Por qué nos comportamos como lo hacemos?

Por ahora, podemos decir con bastante certeza, que somos más de lo que jamás nos habíamos atrevido a imaginar y, quizá capaces de lograr todo lo que jamás hayamos soñado, que cada vez son más los datos que sugieren que detrás de nuestra existencia, se esconde la fuerza de algún tipo de patrón, lo cual implica la presencia de una inteligencia aún mayor, según Braden.

Nuestro cerebro es tan versátil que influye en nuestro comportamiento. Y, es la herencia de múltiples formas de vida animal anterior a la nuestra y, de la forma en que reaccionamos frente al estímulo de la naturaleza o de otro humano. Todo ello con un cerebro que nos sirve para andar, pensar, amar, odiar y controlar el ritmo del corazón.

Vivimos en un universo, que cuando miramos el cielo por la noche, estamos mirando la estela que va dejando en el firmamento su pasado y así, las estrellas que se encuentran a veinte mil años luz de distancia, significa que cuando las miro a través de un telescopio, las estoy viendo cómo eran hace más de veinte mil años y tal vez ya hayan desaparecido, pero su luz sigue viajando hacia nosotros.

En los tiempos actuales, marcados por las convulsiones y las crisis, nuestro día a día también nos enfrenta a tesituras que no tienen ninguna lógica, que son contradictorias o sencillamente ridículas. Y es con Kafka, nos dice Allan Percy, que encontramos soluciones creativas a los sinsentidos y dificultades de nuestro día a día, en el que nos asumen los agobios cotidianos y a la vez, que nos aporta comprensión sobre los problemas que nos angustian.

Para Paul Tilich, al hombre, su ser no sólo le es dado, también le es exigido; se le pide que llegue a ser lo que se espera que sea y que cumpla su destino, donde la agresividad sana, es la forma en que llegamos a ser, por nuestro propio esfuerzo. O, que sé que seamos, que si lo negamos estamos en peligro de perder los contactos con la parte de nosotros mismos que quiere que crezcamos para llegar a concretar lo que somos en potencia, ya que cuando esa energía y ese deseo de crecer queda bloqueada, entonces esa energía se convierte en cólera.

En una misma existencia, todo hombre o mujer puede vivir diferentes renacimientos, fracasar, empezar de nuevo o, reinventarse. Y mientras sigamos sobre la faz de la tierra, cualquier cosa puede ser proyectada, intentada o realizada, ya que somos un instante entre dos pasos; pero ese instante contiene todas las posibilidades del mundo y según la sabiduría popular oriental “Todo está por hacerse”.

Todos tenemos un Sí mismo, un ser nuclear más profundo que guía, encauza regula y supervisa nuestra evolución; donde tal parece que hay una parte de nosotros que sabe para qué estamos hechos. Donde para San Agustín, lo solía expresar como: “Dentro de mí hay uno que es más Yo que Yo mismo”. Donde la filosofía oriental se vale del término “Darma”, para denotar la misión intrínseca, presente desde el nacimiento, que uno tiene que cumplir.

Lo cotidiano en sí mismo, es ya maravilloso y cuando todo parece terminado, surgirán nuevas fuerzas, lo que significa que estás vivo. El afecto es la mejor herramienta y el bálsamo de nuestra vida, ya que permite que los seres humanos se comuniquen con respeto, cualquiera que sea el idioma que hablen o la cultura que tengan. Cualquier actividad es una bella aventura, un momento valioso si nos lo planteamos así, con lo que aprovecharemos mucho mejor el tiempo y tendremos una vida más plena al hacer de la simple rutina un acto ceremonioso, nos dice Kafka. Y Philippe Delerm, señala también los pequeños gozos diarios de los que casi no tenemos conciencia. Muy a menudo no valoramos los pequeños gozos y placeres que son la sal y el combustible de la felicidad. Vivir implica sufrir transformaciones y altibajos por el carácter dinámico de la existencia. Donde para poder afrontar los cambios con sabiduría hay que contemplar y prescindir de intenciones particulares y egoístas, así como saber cuándo el cambio es necesario y cuando no, ya que el sabio aprende a cambiar, a revolucionarse, a librarse de lo que está anquilosado, del apego a las personas, los objetos o los lugares. En tiempos convulsos como los actuales hay que saber despedirse de todo, o mejor dicho; “Cambiarlo todo para que nada cambie”, ya que en la lucha entre uno y el mundo, hay que estar de parte del mundo.

Para Michel Domit, gran parte de la problemática del ser humano está fundamentada en una errónea escala de valores donde el Tener, ocupa la posición privilegiada, cualquiera que sea su religión o filosofía de la vida. Usted debe encontrar la pauta para transformar sus prioridades a través de la reflexión y el autoconocimiento continuo, para llegar al final del brevísimo camino de la vida, con aquello que te será realmente de utilidad: amor, paz y felicidad, valores que hemos olvidado cultivar. El mundo occidental atraviesa por uno de los momentos más extremos del materialismo. Poca gente te dirá que está trabajando para lograr lo que quiere llegar a ser o, para mejorar su estado de conciencia. Y lo más absurdo del caso, es que personas que ya ganaron suficiente dinero para subsistir sin ningún problema o, ya sean multimillonarios, siguen trabajando para ganar más. Vivimos en función del Tener y entregamos nuestro Ser, nuestro tiempo, nuestra dedicación, nuestra salud y nuestro esfuerzo a poseer más y más, y nunca llegamos ni llegaremos a estar satisfechos. Y tal vez moriremos llenos de riquezas y sin embargo, partiremos de este mundo sin nada en nuestras manos.

Franz Kafka, con lucidez y maestría, posó su mirada en los problemas del hombre moderno y reflexionó de manera inteligente y mordaz sobre las múltiples pesadumbres y sinsentidos de nuestro día a día, nos dice Allan Percy.

Kierkegaard creía que la forma más común de la desesperación consiste en no ser uno quien es y, una forma aún más profunda, es el intento de ser alguien diferente de quien se es. Creía que por debajo de la depresión, acechaba el enojo con alguien que nos bloquea o, con nosotros mismos. Pero si consigue ponerse en contacto con ese enojo, contactará también con la energía necesaria para enfrentar la vida con ánimo más positivo.

Virgilio, nos dice que “El descenso al Averno” es fácil; noche y día sus puertas están abiertas. Pero recordar tus pasos para escapar al aire libre: ¡he ahí la tarea, he ahí el esfuerzo! A su vez Abraham Maslow, nos dice que tanto miedo nos inspiran nuestras posibilidades más elevadas como las inferiores. Generalmente tenemos miedo de convertirnos en aquello que podemos atisbar en nuestros momentos más perfectos y en las condiciones más perfectas, las de mayor coraje. En esos momentos cumbre, las posibilidades divinas que atisbamos en nosotros, nos dan placer e incluso nos fascinan y sin embargo, al mismo tiempo y ante esas mismas posibilidades, nos estremecemos de debilidad, reverencia y miedo.

El hombre ha llegado a ser realmente humano mediante la incorporación de una inmensa diversidad de normas y configuraciones socioculturales a su vida biológica. La uniformidad biológica es fácil de explicar, si se acepta que todos los miembros de la especie Homo Sapiens tienen el mismo origen y que se han inter fecundado continuamente, a pesar de las diferencias generadas por la vida en sus varios nichos ambientales y socio culturales.

Nuestros juicios sobre el universo físico y social se imprimen en nosotros mismos, nos dice Dubos, los mitos, tabúes e influencias parentales, las tradiciones y la educación, mecanismos que nos proveen de las premisas básicas, de acuerdo con las cuales conceptuaremos nuestro mundo interno y externo. Las influencias ambientales, son siempre complicadas y a menudo totalmente deformadas y, reaccionamos a estas distorsiones simbólicas como si fueran la realidad.

Para Jean B. Dubos, el hombre es en gran medida conformado por factores geográficos, especialmente los climáticos, no sólo sobre el desarrollo humano sino también sobre la emergencia y manifestaciones de atributos intelectuales. Y, que el clima causa efectos más notables sobre el cuerpo y la mente que la constitución de la persona y el país de origen, donde la calidad del aire influye sobre la composición de la sangre y por consecuencia, sobre todas las características físicas y mentales.

Hipócrates, fue uno de los que insistieron en que las características físicas y mentales, así como la valentía de los guerreros, estaban determinadas por la topografía de las regiones donde vivían; muy especialmente por la calidad local del aire, el agua y los alimentos, diferencias que no eran la expresión de diferencias genéticas, sino del relativo prevaleciente de ciertas enfermedades infecciosas e insuficiencias alimentarias.

Con todo y ser científicamente primitivas, las observaciones de Dubos eran valiosas, ya que transmitían la importante verdad de que el entorno y el estilo de vida causan profundos efectos en el carácter y el desarrollo del hombre; pero desgraciadamente ha sido utilizada para sustentar las doctrinas racistas.

Somos los hijos de la tectónica de placas, nos dice Lewis Dartnell: El carbono presente en las moléculas orgánicas de nuestras células fue extraído de la atmósfera por las plantas que comemos y, la sal en nuestro sudor y lagrimas, el calcio en nuestros huesos y el hierro en nuestra sangre, surgieron por erosión de las rocas de la corteza terrestre, también el azufre de las moléculas de proteína presente en nuestro pelo y músculos fueron expulsados por los volcanes. Fueron las fuerzas geológicas activas de nuestro planeta las que impulsaron nuestra evolución; mientras que un clima fluctuante, nos permitió migrar por el mundo para convertirnos en la especie animal más extendida en el planeta.

Así también, crearon los diferentes paisajes y regiones climáticas que han dirigido la aparición y el desarrollo de civilizaciones a lo largo de la historia. Fue un período de frío y sequía sobre la Tierra y la colisión de los continentes, que promovieron sistemas de vida fundamentalmente contrapuestos, que modelaron por milenios la historia de los pueblos.

Como especie, estamos todavía unidos a nuestro planeta y, la historia de la Tierra está grabada en nuestra constitución, de la misma manera que nuestras actividades han dejado sus distintas marcas en el mundo natural, donde descubriremos líneas de causación, que a menudo nos llevarán directamente hasta el nacimiento de nuestro planeta, nos dice Dartnell.

En nuestro mundo, todos ponen su mayor esfuerzo por cosas que no valen la pena y, con una curiosidad insaciable, intentamos captar el sentido de la naturaleza que subyace al mundo en que nos encontramos. Deberíamos examinar nuestra historia a través de razones cada vez más fundamentales e igualmente, investigar cómo facetas del mundo aparentemente no relacionadas entre sí comparten de hecho un profundo vínculo.

Los sacerdotes desde los púlpitos y los periodistas desde sus columnas, reproducen fielmente la doctrina del poder, ofreciendo a la sociedad la visión del mundo que encaja con los intereses de sus dueños. La comunicación y la información, determinan la forma de pensar, de amar, de desear, de perdonar y de castigar. Cada día a la hora de comer, la familia enmudece ante el televisor, nos dice René Bartillac.

El verdadero poder anida en la comunicación, no en los ejércitos, ni en las armas. Ya lo sabían los reyes, que para conservar como para conquistar, necesitaban que sus súbditos estuviesen dispuestos a morir para defender las tierras del señor, a cambio de un mendrugo pedazo de pan para llevarse a la boca. Bocado mínimo e imprescindible y, defender algo que no les pertenecía.

Fue el descomunal poder de la comunicación, en manos de quién sabía valerse muy bien de ella, los que originaron nuestro actual mundo. Los que sabían que si eran capaces de comunicar que el rey no era ungido por Dios y, que tenía la sangre tan roja como el último mendigo de París, estarían a las puertas de la Revolución Francesa.

La comunicación, la información, determinan la forma de pensar, de amar, de desear, de perdonar y de castigar de un pueblo. El ciudadano, nos dice Bartillac, elige lo que la prensa lo impulsa a elegir y, son los medios de comunicación, los que resaltan valores de tal o cual candidato, invisibilizan a otros o los demonizan, recortando sentido a los mensajes o, los cargan de uno, positivo o negativo que no tienen. Son los medios, los que sustraen grandes porciones de la realidad o simplemente la tergiversan, en función del interés de las corporaciones controlantes de dichos medios.

La Tierra ha experimentado a lo largo de las últimas decenas de millones de años, una tendencia prolongada al enfriamiento y a la desecación y como esto, creó las especies de plantas que acabamos cultivando y los mamíferos herbívoros que domesticamos. Asimismo, de cómo la última edad de hielo permitió que nos dispersáramos por todo el globo y porqué la humanidad no llego a asentarse y a desarrollar la agricultura hasta el período interglaciar actual. Los humanos no evolucionamos de los simios, sino que todavía somos simios, de la misma manera que seguimos siendo mamíferos.

Pero, ¿Qué procesos planetarios causaron la evolución de la humanidad? Nuestro planeta es un lugar en constante actividad que cambia sin cesar. Los continentes se deslizan entre multitud de diferentes configuraciones. El motor que impulsa toda esa actividad es la “tectónica de placas” y, constituye la causa que hay detrás de nuestra propia evolución.

Así también, crearon los diferentes paisajes y regiones climáticas que han dirigido la aparición y el desarrollo de civilizaciones, a lo largo de la historia. Fue un período de frío y sequía sobre la Tierra y la colisión de los continentes, que promovieron sistemas de vida fundamentalmente contrapuestos y que modelaron por milenios la historia de los pueblos de todo el continente.

Como especie, estamos todavía unidos a nuestro planeta y, la historia de la Tierra, está grabada en nuestra constitución corporal, de la misma manera que nuestras actividades han dejado sus distintas marcas en el mundo natural.

El cambio climático, que se produjo en el transcurso de la historia geológica reciente, propició las condiciones para nuestra propia creación. Que en los últimos 50 millones, han estado caracterizados por un clima de enfriamiento a escala global y, que hace 2.6 millones de años culminó en el período actual de edades de hielo pulsantes, que a largo plazo fue provocada en gran parte por la colisión continental de India contra Eurasia y el levantamiento del Himalaya, explica Lewis Dartnell.

A la vez, explica Dartnell: La cordillera del Himalaya y la meseta del Tibet, crearon un potente sistema de monzones sobre la India y el sudeste asiático y, también se llevó la humedad de África Oriental. Un océano Índico, más frío, redujo la evaporación, lo que a su vez propicio menos pluviosidad, lo que demostró ser fundamental para la creación de la humanidad.

Cualquiera que sea el evento que consideremos, adquiere características que corresponden a los principios primordiales de la evolución de la conciencia y, donde todo lo que existe, refleja las cualidades del momento en que surgió.

Todo sucede cuando llega su momento, ya que todo en el universo se mueve por patrones de correspondencia y, en su condición esencial, la energía que constituye todo lo que existe, es una sola. Sin embargo, en nuestro estado actual de desarrollo, nos movemos en una dimensión en que la dualidad se hace presente en todo suceso, mostrándonos un esquema de expresión diversa y fragmentada.

El desarrollo humano no ocurre al azar, sino que sigue determinados patrones, los cuales siguen diferentes etapas y, en los cuales, vamos descubriendo quiénes somos, dónde adquirimos y recuperamos las capacidades que poseemos, en estado latente.

La psicología Transpersonal, nos dice que formamos parte de un proyecto cósmico de la misma naturaleza, donde alcanzar la plenitud es el resultado de ir acumulando experiencias y aprendizajes, a través de lo que conocemos como destino; resultado de experiencias y aprendizajes a través del resultado de experiencias previas, tanto de avances y carencias y donde nosotros mismos vamos forjando nuestros destinos. Aprendizaje que se relaciona con todo lo que somos y, donde crecer implica aceptar los golpes de la vida, como son la enfermedades y problemas de toda índole, que nos impulsan a alcanzar nuestra plena realización.

Con el desarrollo humano, ponderamos el potencial de creatividad y autorrealización que tenemos, por encima de nuestras limitaciones y dificultades, manteniendo la convicción de que somos capaces de trascender las dificultades que se nos presenten y, de que somos un proceso más que un producto final y, de que lo que más necesitamos es darle sentido a nuestra vida, en la confianza de que la vida del hombre tiene un sentido o motivo y, que nos impulsará a través del autoconocimiento para convertirnos en dueños de nuestro propio destino, conduciéndonos hacia un propósito superior, asumiendo con entereza lo que somos potencialmente: comprendiendo nuestro hermanamiento con todo lo que nos rodea, donde somos parte del gran esquema, entendido como un punto de partida de un proceso ascendente.

Nos agradan las personas que se parecen a nosotros, creyendo que eso significa que también piensan como nosotros; sin embargo, las apariencias externas solamente son eficaces si la imagen interna también es positiva. Estamos satisfechos de que el resto del mundo nos vea tan agradables como nosotros nos vemos, pero en realidad, no tenemos ni idea de cómo nos ven las otras personas. Y cuando analizamos nuestra imagen, nos engañamos y vemos lo que queremos ver, en lugar de lo que realmente existe.

¿Qué es lo que pretendemos y adónde queremos llegar? Si no tenemos idea de hacia dónde queremos llegar, seguramente no llegarás a ninguna parte; pero sobre todo debes saber cuáles son tus fuerzas y tus debilidades.

A medida que crecemos, perdemos contacto con nuestros sueños y metas por alcanzar y a menudo, estamos demasiado abrumados por los problemas y objetivos inmediatos, para contemplar las metas a largo plazo, ya que la felicidad y las ambiciones deben ser planeadas para poder lograrlas. Pero, todo es posible con una planeación correcta, manifiesta Judi James.

Una vez que te conozcas y comprendas cuáles son tus metas, te resultará más fácil planear de forma más eficaz. El nuevo hombre debe aprender a compartir, no por alguna recompensa, sino por el puro placer de compartir, ya que si tienes pan y lo puedes compartir con un hombre hambriento y sin herir su orgullo, esa sería una verdadera virtud.

Las observaciones y estudios científicos nos han proporcionado un gran conocimiento acerca de los seres vivientes, su desarrollo evolutivo, sus características anatómicas, sus funciones psíquicas, sus modos de comportamiento y sin embargo, estos conocimientos dicen muy poco o nada, respecto de la manera en que se experimenta la vida.

Según Dubos, la palabra vida, no denota aquello de que están constituidos los organismos vivientes, sino lo que éstos hacen. Y así, todo ser viviente celebra y experimenta la vida a su manera, de tal forma que cada uno de nosotros la enfrenta por medio de su propio ser en su totalidad. y sólo por extrapolación, pueden atribuirse atributos a otro ser humano de vivencias semejantes a las nuestras, por lo que la vida es un testimonio personal de la experiencia vital.

DÍAS DE INCREDULIDAD

Fernando Sabater, ha tratado por décadas de acercar los saberes y conocimientos a la gente: de despertar la conciencia crítica en el ciudadano y sobre todo, de instruir deleitando al lector. Savater nos dice: Nada hay más confortable para el hombre, ni más peligroso, que las certezas. Nuestra mejor defensa es la filosofía, que consiste en gran medida, en el arte de cuestionarlas, de atreverse a pensar, de interpretar las verdades establecidas y ver qué esconden.

Se dice que los científicos exponen verdades y ofrecen evidencias, pero muchos no quedan convencidos. Pero para otros, desearían que la ciencia estuviera llena de descubrimientos fantásticos, realizados por genios solitarios; pero no es así, nos dice Joel Achenbach. La verdad es que en general, la ciencia avanza de manera incremental, mediante aumentos constantes de datos y percepciones recopilados por muchas personas a lo largo de muchos años.

El problema de comunicación de la ciencia, ha producido abundante investigación nueva acerca de: cómo la gente decide qué creer y por qué con tanta frecuencia no acepta el consenso científico. La ciencia apela a nuestra mente racional, sin embargo, nuestras creencias están motivadas, en gran medida, por las emociones.

La gente suele utilizar el conocimiento científico para reforzar las creencias que ya han sido moldeadas por su cosmovisión. En especial, cuando no es evidente el efecto negativo de ignorar la ciencia, ya que la gente necesita escuchar a los creyentes en los que confía y, a los que comparten sus valores fundamentales.

Tener razón es importante y, la tribu de la ciencia tiene un largo historial de tener razón, por lo que podemos decir que la sociedad moderna está construida sobre aciertos. Pero dudar de la ciencia, puede traer graves consecuencias. La objetividad de la ciencia es lo que la convierte en una herramienta invisible y es, por la manera de decirnos la verdad, en vez de decirnos lo que nos gustaría escuchar y desear que así lo fuera.

Pero los científicos pueden ser tan dogmáticos y farsantes como cualquier otro, pero su dogma siempre se marchita. Y al no ser pecado cambiar de opinión cuando las pruebas de nuevas investigaciones lo exigen, por ello para los mejores científicos la verdad es más importante que la tribu. Cuando el pensamiento científico no se enseña bien, los estudiantes terminan pensando que la ciencia es una colección de hechos, no un método. Pero sabemos que todo debería ser cuestionado y ese, debe ser el sello distintivo de un científico. Y por supuesto tenemos el derecho de plantear preguntas, pero debemos ser mucho mejores al buscar respuestas, porque ciertamente las preguntas en el futuro no se volverán más sencillas.

El debate central de los escépticos, es que la ciencia también tiene sesgos políticos; se dejan guiar no por los datos crudos, sino que no se deciden. Y es probable que se vea como algo plausible, que si los científicos van más allá de su experiencia profesional, veamos que empiezan a defender políticas específicas.

Los científicos que estudian el universo en su conjunto, nos dice Timothy Ferris, “A menudo yerran pero nunca dudan” y de que cada día yerran cada vez menos, pero sus dudas han crecido cada vez más. Y declarar con cierta certeza que el universo nació como una burbuja de espacio más pequeña que un átomo. Pero también han concluido que todas las estrellas y galaxias que se ven en el cielo, conforman solo el 5% del universo observable y, de que la materia oscura de la que está constituido, es responsable de esculpir los rizos que constituyen la gran estructura a gran escala del universo.

Y sin embargo, nadie sabe lo que es y, tanto la materia como la energía oscura, son un misterio. Y representan una etiqueta general para aquello que no conocemos, sobre las propiedades a gran escala del universo.

Los teóricos de la física cuántica nos dicen que su ánimo es muy sombrío y que más que especular sobre la identidad precisa de la materia oscura, van a la caza de partículas masivas que interactúan débilmente. Sin embargo, algunos científicos creen que las partículas de materia oscura son tan comunes, que miles de millones de ellas pasan por cada ser humano cada segundo.

En el futuro más cercano, dar sentido a la energía oscura podría requerir mejoras radicales en la manera como concebimos el espacio, ya que por mucho tiempo se pensó que los vacíos entre planetas y estrellas eran la nada pura. Y fue la teoría cuántica del campo, la que llego al rescate con la demostración de que el espacio nunca está realmente vacío, sino que se encuentra cubierto con campos cuánticos, que están literalmente en todos lados.

El espacio vacío no está vacío, ya que es el núcleo de la física más rico y sorprendente, nos dice Jhon Wheeler. Y Niels Bohr, nos dice que sin paradojas, no hay progreso. Explicar la materia oscura podría requerir algo nuevo: una teoría cuántica del espacio y la gravedad.

Leibniz afirmaba que el mundo no puede reducirse a una sustancia única, tal como lo entendía Spinoza, de que no hay una realidad única, un solo todo, omniabarcante y omnipresente, del que todo ser particular sea mera expresión.

Para Leibniz, en tanto, el mundo real ha de ser pensado como la óptima combinación de posibilidades, en el que se ha de admitir la máxima complejidad y diversidad, donde las “monadas” son las manifestaciones de todo cuanto existe en forma de unidades. Y que en ese continuo que es la naturaleza, es que está constituida por una infinita cantidad de monadas.

Donde nosotros, somos monadas y que nuestro espíritu es también una monada, pero que a su vez estamos constituidos por distintos tipos de monadas… Y cada individuo vale un mundo o al menos una perspectiva única e intransferible del universo y, son espontáneos, contingentes y racionales. Donde Dios es la monada suprema y donde los hombres gracias a diferencias, debemos complementarnos para integrarnos recíprocamente; con lo que estaríamos, unidos en ese amor universal común que nos constituye.

Para Leibniz, todo está relacionado, desde lo infinitamente pequeño a lo infinitamente grande, con lo que aspiraba a una ciencia universal, donde en un mundo armonioso, nada carece de un porqué y donde, en su “Razón Suficiente”, todo tiene alguna razón o algún sentido y, el saber debe ser uno solo, capaz de aprehender las conexiones esenciales entre todos los seres.

Que existen cosas que pueden ser o no ser, que pueden ser así o de otro modo y de que hay cosas que no pueden ser más que lo que son. Que eso que a nosotros nos parecen males, son requisitos indispensables para que el mundo pueda ser, por lo que si esos males no fueran tal como son, el mundo no podría existir.

SISTEMAS COMPLEJOS: ¿EL PASO DE LA CANTIDAD A LA CUALIDAD?

Los números describen las relaciones regulares de los acontecimientos y las cosas. No de modo cuantitativo, sino en su jerarquía cualitativa y, facultan la ordenación concreta de las cosas.

Donde, según los chinos, probablemente se posea un ritmo numérico básico, que explicaría todos los distintos fenómenos. Donde todas las relaciones que las cosas tienen entre sí, en todas las áreas de la vida externa e interna, reflejan este patrón numérico básico, en una forma concebida como un ritmo y, donde todo es un flujo de energía, que sigue ciertos ritmos numéricos básicos y recurrentes. Y donde vivimos, en el tiempo cíclico, pero debajo de él, existe un tiempo eterno, un tiempo creador, nos dice Von Franz.

La “Causalidad” no llega por completo al fondo de las leyes naturales, tan solo traza tendencias o posibilidades generales. El pensamiento causal, es lineal y no llega por completo al fondo de las leyes naturales, tan sólo traza tendencias o posibilidades generales.

CUANDO LOS DIOSES TOCAN A TU PUERTA

Del Bhagavad Guita, antiguo libro de los vedas en la India, podemos extraer muchas enseñanzas, como las siguientes:

- Te conmueves por quién no debes. El sabio, no se aflige, ni por los vivos ni por los muertos y aún cuando el semisabio se apene por una o por la otra, o por ambas, según el estado anímico en que los hechos lo han colocado. Entérate que ni Yo, ni tú, ni ninguno de los humanos, hemos dejado de ser ni dejaremos de ser en el futuro.

- Para el sabio, la vida y la muerte, son dos palabras que manifiestan sólo el aspecto superficial del autentico ser.

- Los sentidos, asistidos por la inteligencia, nos brindan sensaciones de calor y frío, gozo y dolor; pero estas son cuestiones variables y transitorias. Resístelas con entereza, ya que quién no es conmovido por estas sensaciones, quién puede permanecer impertérrito ante el gozo o el dolor, y para quién todo es igual, se halla en el camino de la eternidad.

- Lo irreal, que reside en la ilusión y el conocimiento vano, no es el ser. Porque aquello que es, nunca dejó ni dejará de ser, a pesar de las apariencias.

- El absoluto, aquél que atraviesa todo, no puede eliminarse porque es imperecedero. Los cuerpos mortales son envolturas de las almas que los habitan y no deben ser confundidos con el hombre verdadero. Son perecederos como todo lo que tiene fin. Permite entonces que perezcan.

- Quien dice mato o me matan, habla como un niño. Nadie puede en verdad morir o matar.

- El hombre verdadero no nace ni muere, siempre ha sido y continuará siendo infinitamente.

Sabemos que a las personas no nos gustan los cambios y de que podemos soportar situaciones difíciles, porque consideramos que las alternativas pueden llegar a ser peores; pero en realidad las mejoras sólo pueden llegar como resultado de un cambio, ya que se pueden dar muchos aspectos positivos con el cambio, como el de impedir que otras personas no sepan valorarnos, nos dice Judi James.

Generalmente, nos importa más qué decimos –qué –cómo lo decimos, por lo que deberíamos mediante el análisis y la planificación, tomar el control de los mensajes visuales que damos y, de las palabras que salen de nuestra boca, sabiendo exactamente qué es lo que deseamos expresar. Si usted dice algo y su lenguaje corporal transmite algo contradictorio, esa imagen será percibida como la verdadera y permanecerá así durante mucho tiempo.


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